septiembre 25, 2003

Por sus frutos los conoceréis

Sin ser muy practicante, soy Cristiano, por lo que siempre he escuchado con atención lo que nos dice la Biblia. Hace poco oí una lectura del Evangelio según San Mateo, que me obligó a reflexionar. La lectura decía: “Por sus frutos los conoceréis.¿Cogen uvas de los espinos, ó higos de los abrojos? Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva malos frutos. No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol maleado llevar frutos buenos. Todo árbol que no lleva buen fruto, cortase y echase en el fuego
Como no hay sociedad que aguante una falta de empleos, la principal responsabilidad de un Gobierno debe ser la de fomentar la generación de empleos dignos, por lo que dados los pésimos frutos actuales, estamos sin duda ante un árbol malo. No obstante, tampoco debemos ignorar que los malos árboles del hoy, pueden ser fruto de los árboles malos del ayer.
¿Cómo lograr salir de esta mala selva? No lo sé, pero quizás sea útil recordar algunos de nuestros árboles buenos y, en tal sentido, aún cuando sólo lo haya conocido muy poco socialmente, se me hace que Don Eugenio Mendoza Goiticoa fue un buen árbol venezolano.
Por supuesto que estoy simplificando y de seguro idealizando pero, de no habernos dejado Don Eugenio de manera prematura en 1979, quizás la historia de Venezuela hubiese sido algo distinta, considerando lo que su liderazgo pudiese haber impedido.
En la banca, el ahorrista recibía el 4% en libreta de ahorro o el 8% en cédulas hipotecarias y depósitos a plazo, el deudor empresarial o el comprador de vivienda pagaba 11% y la banca ganaba un margen razonable en un volumen de operaciones grandes. Don Eugenio jamás hubiese permitido solucionar nuestros minúsculos desequilibrios internos, exponiendo a nuestra pequeña economía a los mayúsculos vaivenes internacionales.
La industria y agricultura nacional, si bien no eran ejemplos de eficiencia, generaban los empleos que sustentaba una clase media creciente. Don Eugenio jamás hubiese permitido unas aperturas inocentes e idiotas.
Don Eugenio, con su ejemplo, siempre le hubiese recordado a nuestra clase dirigente sus responsabilidades sociales y seguramente hubiera expuesto a la vergüenza a quienes sólo se dedicaron a la exportación de capitales, sin siquiera saber qué hacer afuera con ellos, excepto perderlos en otras bolsas.
Dicen que nos hacen falta líderes políticos, pero también nos hacen falta líderes empresariales. ¿Dónde están los Don Eugenios de hoy? Necesitamos de su venezolanismo moderno.
El Universal, 25 de Septiembre de 2003

agosto 28, 2003

A rascarnos las espaldas

¿Recuerdan el día de parada? Ese método de aliviar el tráfico, que prohibía la circulación del vehículo durante un día de la semana de acuerdo al número de la placa. Pues nunca me gustó, por cuanto si resulta exitoso, pero el tráfico sigue creciendo, la lógica nos conduce a una calle ciega donde el siguiente paso, cual quinta hojilla de afeitadora, es la de dos días de parada… hasta los siete… donde se tranca todo.
Hay algo de lo anterior en la teoría de que con la globalización se logrará optimizar la economía mundial de bienes, al asegurar que la producción siempre se efectúe a los menores costos marginales. Pero, ¿De qué nos sirve que el costo en un producto atribuible a la mano de obra sea compensado cada día menos, si esos mismos trabajadores no tienen capacidad de comprar el bien que producen? Al final del túnel se observa un mundo de asalariados desesperados, dispuestos a trabajar por lo que sea, pero que jamás tendrán con qué adquirir una razonable porción del fruto de su trabajo… y eso también suena a juego trancado.
El problema no existiría si hubiesen más empleos que trabajadores, pero lamentablemente no es así, como lo atestiguan los millones de profesionales que compiten por puestos como taxistas en las capitales del mundo. Ni siquiera los Estados Unidos han logrado salir ilesos del coletazo de la globalización. Efectivamente, vemos como por primera vez, el crecimiento económico que allí se ha registrado durante los últimos meses ha estado acompañado por un aumento en el desempleo. También encontramos que durante los últimos tres años los Estados Unidos han “exportado” 2.5 millones de empleos a países con salarios bajos, como China. 
No sé cuál será la solución, ¿cómo logramos tener ganancias, aumentar empleos, incrementar sueldos, acabar con la miseria y que todos seamos felices? En ocasiones hasta he jugado con la idea de una macro reforma fiscal global destinada a generar empleos. Sus principios se resumirían en que quien más servicios requiera, más empleo genera y menos impuestos paga. Así, la pizza congelada comida en casa, pagaría un IVA doble; la pizza pedida por teléfono, un IVA sencillo, mientras que la pizza ingerida en un restaurante, estaría no sólo libre de IVA, sino además representaría un gasto deducible del impuesto para cualquier ciudadano. 
Amigos, démonos trabajo el uno al otro…así sea rascándonos la espalda… pero eso sí, bien pagado.

julio 31, 2003

¿Toma usted este referéndum?

Como un radical del medio, que sólo puede opinar mientras impera la razón, dependo del respeto a las instituciones, entre ellas la Constitución. Es por ello que sostengo que tanto imponer un referéndum presidencial a la fuerza antes del 19 de Agosto, como impedir o rehusarse a colaborar efectivamente con su ejecución después de esa fecha, si han cumplido con los requisitos de ley, sería contrario a la Constitución.
Considerando las diferencias entre los bandos contrincantes, es imposible predecir como será la largada el 19 de Agosto. Como los radicalizados se niegan a entender lo del referéndum, he considerado conveniente hacer un paralelismo con el matrimonio, institución ésta, que para su validez y muy especialmente si es por primera vez, requiere del previo cumplimiento de una serie de formalidades y de una respetuosa conducta ciudadana.
Hay un chiste de quien cree tanto en el matrimonio… que se ha casado ocho veces. Obviamente que si creemos en nuestras instituciones, no debemos contemplar la idea de desgastarlas, así que al matrimonio se debe acudir siempre como si fuera por primera y última vez, sin albergar dudas por el pasado o por lo que el futuro pueda traer.
Las épocas cambian, pero en general aún sobrevive en nuestra cultura el concepto del matrimonio doble, el civil y el eclesiástico. Aún me recuerdo…algo así como anteayer… de las precisas instrucciones impartidas sobre el hecho de que si bien el civil daba el título de propiedad, sólo el de la Iglesia confería el permiso de circulación. El respeto formal e informal a los plazos formales e informales, sólo puede fortalecer la institucionalidad del matrimonio y las bendiciones que de él puedan derivarse.
El matrimonio es una institución comprobadamente buena, por lo que nadie debe predicar su eliminación, por el solo hecho de que algunos hayan fracasado. Igualmente, calificarlo de inútil o simplemente darle un mateo en Las Vegas un fin de semana, para luego ver qué resulta el lunes, parece una tontería, dada la importante tarea de reconstruir a la familia venezolana. Mucho menos aún necesitamos de un matrimonio anulado por no haber fijado los carteles a tiempo… 
Amigos, así se estén casando por amor (bueno), por escaparse de sus casas (malo) o sólo para renovar sus votos (válido), debemos respeto tanto a los novios como al matrimonio. Por lo que… volviendo a lo del referéndum, si lo hacen como Dios manda… ¡Sí, lo tomo!
Caracas, El Universal 31 de Julio de 2003


julio 17, 2003

Pónganos donde haya...

Recientemente visité un país de nuestra América, donde sobrevolé un valle, que parecía muy fértil, cual inmensa y tupida alfombra verde, bellamente tejida por cultivos de palma africana. Me entusiasmé, creyendo que al fin había encontrado el desarrollo en acción, eso es… hasta que aterricé.
El contraste entre la maravillosa vista de arriba y la miseria de abajo me gritó a viva voz que la palma africana, lejos de ser un motor de desarrollo, podía ser la madre de las trampa-jaulas de pobreza. Si en cambio tomamos, por ejemplo, un granito de café, puede que valga poco en el campo, pero permite al menos soñar con la posibilidad de capturar algo más de ese valor que se intuye cuando hay quienes pagan 4 dólares o más por una tacita, pero en el caso de la palma africana… no hay sueño posible, sus grasas saturadas, ya de entrada, son clasificadas como poco deseables.
En tal sentido, el difícil cultivo de la palma africana, parecería estar condenado a señalar la frontera del menor costo marginal global, es decir, donde menos tengan que pagar a los agricultores por su trabajo. Su cultivo tiene actualmente tan poco margen, que quizás ni siquiera alcance para pagar un sindicato, así que Señor Planificador, por si acaso, no nos ponga con la palma, pónganos donde haya…
Al analizar los márgenes agrícolas, no debemos olvidar que en la mayoría de los casos en que éstos permiten a los agricultores mantener un nivel de vida decente, ello se debe a que existe algún tipo de subsidio, protección o ineficiencias del mercado. De allí que si nos ofrecen cultivar palma africana en Francia, quizás lo pensaríamos…
Una cosa es ser un productor agrícola marginal y otra, muy diferente, un captor de rentas. En un supermercado de los Estados Unidos encontré 11 variedades de huevos, variando el precio por docena desde 95 céntimos de dólar por la producción de la industria avícola enjaulada, hasta 3.99 dólares cuando certifican que los huevos provienen de gallinas alimentadas orgánicamente y en libertad.
Para los países que hoy cifran sus esperanzas en Cancún y en la apertura agrícola, espero que lo anterior los hagan meditar y se den cuenta de que la sola apertura no hace milagros, si los agricultores paralelamente no cuentan con otras ayudas, como las que ofrecen muchos países desarrollados.
Amigos, si dejamos que la globalización sólo persiga el menor costo marginal de mano de obra, irreversiblemente llegará la Gran Deflación.
El Universal


julio 03, 2003

La cláusula

A partir de esta fecha la República Bolivariana de Venezuela se compromete a no incrementar el nivel actual de deuda pública, así como a no contratar créditos públicos cuyos vencimientos sean inferiores a diez años. Para el caso de incumplir con lo anterior, todos los préstamos públicos vigentes serán considerados de plazo vencido y pagaderos de inmediato. Para asegurar que cualquier gobierno futuro no evada con subterfugios el espíritu de esta Ley, la Nación acepta someterse al arbitraje internacional
...Esta sola cláusula, típica de las aplicadas al sector privado para controlar el endeudamiento de una empresa, permitiría cual por arte de magia que…
Las tasas de interés aplicadas al país bajaren de inmediato y dramáticamente, cuando los mercados internacionales sepan que el país, con su deuda relativamente modesta, está decidido a acabar con la arruga de los vencimientos a corto plazo, cuya necesidad de refinanciamiento ha sido la eterna razón para poder exprimir las altas tasas, garantizándose además que el consecuente alivio en el servicio de la deuda no sea usado sólo como un pretexto para aumentarla. 
La tasa financiera de riesgo país se esfume, cuando las calificadoras de créditos deban clasificar a los pocos días a la deuda pública venezolana como de grado inversión.
La economía quede liberada para todas las iniciativas privadas de individuos, familias, empresas y cooperativas, ya que todos podrían acceder de nuevo créditos en condiciones razonables, lo que hasta la fecha ha estado bloqueado por la voracidad de nuestros gobernantes por ingresos fiscales, así sea incrementando la deuda.
Amigos, estoy seguro de que la cláusula que propongo ayudaría a lanzar a nuestro país por la senda de un desarrollo económico sostenible, pero…¡Caramba! ¡Cómo cuesta convencer a todos nuestros gobernantes, del pasado y del presente, quienes, con su cara tan lavada, condenan las deudas viejas simultáneamente que pregonan las virtudes de nuevos créditos.
Tan fácil que suena, pero... ¿se podrá hacer? ¡Claro que sí! Lo difícil será librarnos de los traficantes de créditos, así como lograr que nuestros eternos cambia-paradigmas terminen por cambiar, así sea siquiera un solito paradigma. 
Puede que aleguen, con razón, que el país estaría cediendo parte de su autonomía, no obstante bien valdría la pena si así logramos decretar la abolición de la esclavitud del crédito público, como antes abolimos la esclavitud laboral. 
Publicado en El Universal, Caracas, 3 de Julio de 2003

junio 19, 2003

EL RADICAL DEL MEDIO

Publicado en El Universal el 19 de Junio de 2003

Quienes políticamente se sitúan entre los extremos, suelen conocerse como la mayoría pasiva y silenciosa, pero un radical del medio no es ni pasivo ni silencioso. … sin ser gritón, peleón o vulgar.

El radical del medio no permite que unos pocos extremistas coloquen al país al borde de una guerra civil y, cual buen padre de familia, los colocaría ombligo con ombligo en una jaula en la Plaza Bolívar, televisado, hasta que salgan amigos y compatriotas.

El radical del medio considera que la Nación necesita hacer responsables a los responsables y “caiga quien caiga”, despediría a funcionarios públicos, por simple ineptitud, así como pondría presos, tanto a quienes incurran en corrupción como a los que atenten contra los intereses vitales del país mediante huelgas.

El radical del medio sabe que sin un Estado fuerte y eficiente (lo que no significa grande) y un sector privado dinámico, no sobrevive la Nación. Conoce que la excelencia educativa es necesaria para propulsar el país, pero que sin una buena educación general, su valor es nulo, ya que sin unos buenos compatriotas, nada hacen los genios. Asimismo, para él, la grandeza y fortaleza de la Nación se mide en términos del trato digno que se le dé al pequeño y débil

El radical del medio se preocupa tanto por la fuga de cerebros, como por la fuga de corazones. En la globalización ve oportunidades y amenazas y no acepta propuestas o impuestas, vengan de donde vengan, por muy a la moda que estén, sin hacer su análisis crítico.

El radical del medio sabe que con la ayuda de la OPEP el petróleo ha logrado generar ingresos fabulosos, que lamentablemente PDVSA y los gobiernos han despilfarrado... y considera que hay mejores soluciones que vender el sofá. Está convencido de que la deuda pública, en promedio, jamás servirá para algo por lo que desea su eliminación y busca las inversiones extranjeras, pero sólo cuando haya logrado asegurar la voluntad de las nacionales.

El radical del medio sabe que el país no se rescata desde las trincheras y ha marchado contra el gobierno, pero también se ha abstenido de hacerlo, en oposición a la oposición. Respeta la Constitución vigente, el derecho de hacerle cambios y ante nada la Democracia … ya que ésta fue diseñada justamente para él... ya que sólo él puede cobijar y darle representatividad a las minorías de ambos extremos. Su lema actual es “Ni Habana, ni Miami… CARACAS

El Universal

junio 05, 2003

Una insostenible sostenibilidad

En el mundo académico de las finanzas internacionales se ha puesto últimamente de moda calcular lo que se conoce como el Nivel de Deuda Sostenible (NDS), que como podrán deducir, tiene que ver con la deuda pública, que puede tener un país sin entrar en crisis. Normalmente el NDS se calcula con relación al tamaño de su economía (PNB) o a las exportaciones del país.
Independientemente del enfoque científico que se le quiera dar al concepto de NDS, a los ciudadanos de países donde se evidencia la poca o nula productividad del endeudamiento público, esta moda debe parecerles algo obscena.
Si un crédito está bien otorgado, el crédito se repaga y el nivel de deuda no llega ni siquiera a ser un problema. Sólo los créditos malos o mediocres, aquellos que no generan su propia capacidad y fuente de repago, son los que se acumulan, por lo que se podría decir que lo que en realidad se está calculando con el NDS, es el nivel de créditos malos que pueden enchufársele a un país. Un país en desarrollo, con necesidades reales, francamente no puede darse el lujo de cancelar ni un céntimo en intereses por un nivel de deuda surgido de una serie de créditos, que en promedio son improductivos.
Desde la perspectiva anterior y visto que en verdad de lo que se trata es de sostener algo que debería ser insostenible, la pregunta que queda en el aire es si no sería preferible traspasar ese nivel y buscar librarnos de una vez por todas de esas hipotecas, en lugar de condenar para siempre a las futuras generaciones a vivir bajo la carga de un NDS perfectamente bien calculado… ¿Cuánta tortura aguanta el torturado antes de desmayarse?
¿Pero quién les manda a endeudarse?… preguntan quienes de sobra conocen la tentación que los créditos encierran para los políticos. En China, a los enemigos se les desea que vivan en épocas interesantes; en Argentina, por el sufrimiento provocado por un excesivo endeudamiento, parece que su enemigo les deseó la confianza de los mercados internacionales...
El día en que el país se coloque firme e irrevocablemente sobre la senda de cancelar totalmente su deuda, ese día se le abrirá un espacio inmenso de oportunidades al país. Lamentablemente no será fácil por cuanto uno de los ingredientes mágicos, que hace tan adictiva a la deuda pública, es aquél, que no obstante que se vocifere en contra de la deuda anterior, crea la ilusión de que los créditos nuevos sí serán buenos.

mayo 08, 2003

Basilea

Negar un crédito por sólo buscar reducir la vulnerabilidad del sistema financiero, podría significar la pérdida de una oportunidad única para lograr el crecimiento económico.
Todo desarrollo implica riesgos, por lo que su camino, por definición, está regado de quiebras y lágrimas, enmarcados en el vaivén humano de un pasito para adelante y 0.99 pasitos para atrás. Puede entonces que la mejor manera de regular sea permitiendo que también algunos bancos quiebren, antes de que sus problemas se hayan calcificado o sean demasiado grandes.
Es posible que los países desarrollados jamás se habrían desarrollado bajo el yugo de una regulación financiera puritana y de allí mi insistencia desde 1997 en la necesidad de que la perspectiva del desarrollo sea considerada al momento de regular. Parafraseando a alguien; la regulación del sistema financiero es demasiado importante como para dejarla en manos de reguladores y banqueros.
Además, en un mundo que tanto predica las bondades de la mano invisible del mercado, con sus millones de mini-reguladores, nos extraña que Basilea delegue, sin rechistar, tanta responsabilidad en las manos de unas muy pocas y muy falibles calificadoras de créditos.
Basilea ha sido recientemente objeto de importantes críticas:
El Banco Mundial en su “Desarrollo Financiero Global del 2003”, refiriéndose a las nuevas formas de calcular los requerimientos de capital, conocidas como Basilea 2, alerta tanto sobre el riesgo de que se encarezca y dificulte aún más el acceso de los países en desarrollo a fuentes financieras, como que se favorezca a los bancos internacionales en perjuicio de los bancos domésticos.
El Dr. Alexander Kern de la Universidad de Cambridge declaró recientemente en un seminario organizado por el G24 (países en vía de desarrollo), que por cuanto las normas han sido desarrolladas casi exclusivamente por los países Europeos (G10), carecen de la transparencia y legitimidad necesaria, como para aceptar que estén sujetas a un proceso de legalización internacional quasi obligatorio.
El Contralor de la Moneda los Estados Unidos y encargado de supervisar el 55% de la banca de su país, declaró su inconformidad con las normas de Basilea 2 e incluso dijo que puede que ellos simplemente las ignoren.
Amigos, quizás convenga incluir en todas las enciclopedias que emita Basilea: “Advertencia, el exceso de regulaciones bancarias de Basilea puede ser muy perjudicial para el desarrollo de su país”

abril 24, 2003

El handicap financiero

En las carreras de caballo, para tratar de igualar las posibilidades de triunfo entre los competidores, frecuentemente se usa el sistema de handicap, que implica ponerle un mayor peso a los ejemplares, que han demostrado mayor capacidad de ganar. El mundo de las finanzas no es tan benévolo, allí se le impone más peso a quienes, según el mercado, tienen menos perspectivas… presentan mayor riesgo.
Cada mañana cuando un venezolano sale a construir su futuro y el de su Patria, bien sea servidor público o privado, carga sobre sus hombros el peso del riesgo país (RP) que ese día hayan fijado los mercados financieros. Ese RP, que en principio se calcula sobre la base de cuántos intereses más requiere el mercado por la deuda pública externa de Venezuela, comparada con una similar en los Estados Unidos, se ubica actualmente en los 11% - 14%.
El RP afecta no sólo al sector público, sino que se filtra por toda la economía. Efectivamente, vemos por ejemplo como un privado, que desee contratar deuda externa y si no tiene garantías externas que ofrecer, deberá pagar su tasa de interés normal, más el RP. En materia de tarifas de servicios públicos, los modelos indican la necesidad de retribuir al inversionista con un margen de ganancia normal, más el RP.
Un RP alto es una contaminación económica, que tapa todo y que impide respirar con normalidad. Si Venezuela desea recuperarse de este enfisema económico, no hay mejor camino que reducir el RP rápido y considerablemente.
Obviamente que el RP tiene muchas causas y muchos orígenes pero la principal está generalmente relacionada con la capacidad de servir la deuda pública del país.
En tal sentido, les garantizo que de sólo lograr distribuir la amortización de nuestra deuda pública sobre un plazo mucho más largo y garantizarle al mercado que esto no se hace para aumentarla luego, debido a lo relativamente modesto de su tamaño, rápidamente podríamos lograr que nuestra deuda fuera clasificada con grado de inversión, lo que reduciría el RP considerablemente.
Todo lo que hace falta es un poco de voluntad y unidad. Si las partes en discordia insisten en preferir pelear sofocados y fallos de respiración, pues así será. No obstante, estoy convencido de que el oxígeno que produciría reducir el RP beneficiaría tanto al Gobierno como a la oposición, por no decir al resto de nuestro país, que tanto lo necesita y merece.
El Universal

enero 16, 2003

A la puerta de entrada… ¡Ya!

Cuando vemos una cola de gente buscando entrar por la puerta de un local, automáticamente pensamos que debe ser un buen lugar. Ahora bien, si en cambio estamos adentro y vemos esa misma cola, pero tratando de salir… automáticamente pensamos en un pánico. Como entenderán, con esto quiero insinuarles que nuestro país estaría mucho mejor si se le indicara por dónde queda la puerta de entrada a la solución de sus problemas, en lugar de que se le siga predicando por donde queda la de la salida. 
Sólo el día en que los pobladores de este pedazo de tierra, que llamamos Venezuela, podamos coincidir en cuál es la puerta que nos lleva hacia un futuro mejor y estemos dispuestos a hacer los sacrificios correspondientes, existirá una Nación venezolana.
En cualquier lugar donde seriamente se discuta nuestra “Puerta de Entrada”, siempre me encontrarán, muy dispuesto, aún cuando estoy conciente de que el desarrollo global atenta contra todo concepto de nación… por lo menos para quienes no tenemos con qué aspirar a formar el imperio. Obviamente, en esa tarea patria, o participamos todos o no participa nadie. 
No obstante, como en la confusión siempre existe la posibilidad de que el país termine corriendo hacia una salida, no debemos olvidar, que aún entre ellas, las hay mejores y peores. Por ejemplo, liquidar activos a las actuales tasas de riesgo país no tiene sentido, ya que al 20% el inversionista pagaría sólo 3 céntimos por cada dólar, que estima recibir en el año 20.
¡No! Si el país llegare a tirar la toalla, por lo menos ruego que esto ocurra vía una retirada estratégica bien negociada, para que la historia, a la deshonra, no tenga que sumarle la estupidez.
Lo anterior comienza por reconocer, que entre el ofuscamiento de los preparados y la osadía de los ignorantes, ya TODOS pusimos la torta en cuanto a poder entregarle a nuestros hijos y nietos una Venezuela mejor que la que recibimos y ahora…debemos centrarnos en el futuro de bisnietos o tataranietos.
En tal contexto, lo que vayamos a hacer lo debemos evaluar contra lo que ofrecen otras alternativas, por humillantes que sean… tales como la madre de las retiradas estratégicas, un “Hongkongaso” criollo, donde nuestro territorio es dado en usufructo por 100 años a alguna potencia a cambio del cumplimiento de unas normas ambientales, que garanticen la devolución de algo habitable, la educación de nuestros descendientes y el libre acceso a otros países… para no tener que sufrir la pena de quedarnos como guachimanes.
¿Saben qué es lo peor de esta alternativa? La cantidad de venezolanos a los que les suena buenísima… lo que debe recordarnos a quienes todavía creemos en una puerta de entrada para Venezuela… que o nos apuramos o la historia nos pasará por encima.
El valor descontado de un dólar a 20 años, calculado a la tasa riesgo de un nuevo usufructuario extranjero, por ejemplo del 4%, daría 45 céntimos, por lo que tristemente el mercado parece ofrecer 15 veces más por el país sin nosotros, que con nosotros. Por Dios, busquemos la otra puerta, la de la entrada… ¡YA!
El Universal, Caracas, 16 de Enero de 2003

enero 02, 2003

La lotería

¿De qué le sirve a un jugador saber que las probabilidades de que salga cara o sello son de 50-50, si de todas maneras cree que el resultado es obra y gracia de Dios… o de algún sustituto terrenal inferior, como la “suerte macha” o el concejo de algún astrólogo iluminado?

Peter Bernstein, en su libro “Contra todos los Dioses”, sostiene que la verdadera frontera entre la antigüedad y los tiempos modernos, se define cuando el hombre decide que puede y debe administrar el riesgo, lo que el autor sitúa en el renacimiento, a mediados del siglo XVII, cuando se inicia el verdadero desarrollo de las estadísticas o matemáticas probabilísticas.

Hoy, cuando observo como “profesionales” venezolanos se prestan a recomendarle las loterías a su compatriotas, como un elemento “probado” para adelantar su desarrollo individual, a veces hasta ofreciendo recomendaciones técnicas, no me cabe la menor duda de que en la desesperación de agarrar impulso, muchos de ellos están tomando un gigantesco paso atrás hacia el oscurantismo.

Por ejemplo, en el sector bancario, donde las autoridades buscaban, a veces exageradamente, como obligar a la banca a reportar sus tasas “efectivas” para disminuir la asimetría de información, llegamos a observar con estupor como durante bastante tiempo casi aupaban la libertad cabalística.

¡Pero bueno Kurowski!… ¿como que te estás volviendo puritano? ¡Que va amigos! Yo no soy de los que pensaría ni un segundo en quitarles la oportunidad de un trabajo honesto a esa multitud de vendedores de lotería, que diariamente recorren las calles. No obstante, no por ello renuncio a decirles que cuando observo la inmensa cantidad de recursos publicitarios, que se invierten en la sola competencia entre los sueños, estoy seguro de que la calidad de los sueños ofrecidos dista mucho que desear… y que el tradicional rol social de la lotería quedó en el absoluto olvido.

¿A qué viene todo esto hoy, en mitad de esta trágica convulsión nacional? Pues bien, una de las razones por las que observamos la actual ausencia de propuestas país, se debe simplemente a que las propuestas fáciles y políticamente atractivas se han agotado… hasta un grado tal donde sólo los mas neo-ilusos y/o los posibles intermediarios en la venta, aún creen que el país podría ganar algo privatizando a PDVSA y poniéndola a competir sin el amparo de la OPEP.

Así que amigos, las propuestas, para que sean válidas para la Venezuela de mañana, tienen que necesariamente incluir el ponerle mucho orden y disciplina a muchas cosas… y entre otras a las loterías, gústele o no a quien sea.

Ahora bien, no todo tiene por qué ser restrictivo. Hoy, cuando resulta evidente que el costo directo de la última crisis bancaria ha sido ampliamente superado por el costo de su mal manejo, la posibilidad de repartir los activos recuperados sobre la base de una gran lotería nacional, podría ser una opción interesante a la alternativa de tener que dejar tales activos trancados para siempre… en respaldo de los crecientes planes de jubilación de Fogade.

Publicado en El Universal el 2 de Enero de 2003