junio 21, 2001

Hugo, prohíba las naranjas venezolanas

 Hugo, prohíba las naranjas venezolanas

Hoy leo que a pesar del Plan Colombia y de la fumigación, el área de los cultivos ilícitos en ese país pasó de 103.000 hectáreas, a fines de 1999, a más de 162.000. Igualmente leo, que según Fedeagro, los cultivos de naranjas en Venezuela, en ese mismo lapso, se redujeron de 42.000 a 22.000 hectáreas. 

 

La conclusión resulta obvia. Lo que nuestros gobiernos tratan de promover, declina y lo que buscan prohibir, prospera y de ahí el ruego del título. Para ayudar a sustanciar el expediente contra la naranja, denuncio el potencial adictivo de ellas y someto como evidencia el humor mañanero de mi esposa, antes y después de tomarse su jugo. 

 

En Noviembre de 2000, en un artículo titulado “Por favor salven nuestros naranjales de la tristeza global”, le rogué al gobierno que hiciera algo por el sector. Sostenía, que entre el proteccionismo de los Estados Unidos, donde aplican un arancel de más del 60% y sólo permiten importar la mejor calidad de concentrado y la apertura venezolana, con un arancel de apenas el 20% y posibilidad de importar cualquier porquería, se incitaba a un dumping de calidad, que significaba la muerte de nuestros naranjales.

 

Según cifras de la OCEI, en el 2000 se importaron desde México y Brasil, como mínimo, 5.600 toneladas de concentrado de naranja. A razón de 12 Kg. de naranja fresca por kilo de concentrado y de 135 Kg. por árbol, dicha importación significó ignorar el fruto de unos 500.000 árboles venezolanos.

 

Si añadimos la revaluación sufrida, en términos reales, por el bolívar; la ausencia de créditos razonables; y los altos precios de fertilizantes y electricidad, estos últimos tan exorbitantes, que nos hacen pensar en una política de precios más adecuada para un precursor de actividades ilícitas, que para un insumo agrícola, creo concluir que el futuro no luce prometedor. Ya la cosecha de 2001 se acabó y sólo resta rogar que, desde ya, se tomen medidas para el 2002. Las dos que hoy sugiero son sencillas.

 

Necesitamos de unos aranceles específicos, es decir, un monto fijo por kilo.  Sólo así se puede asegurar que la mínima protección acordada, por lo menos sea real.  Actualmente, al aplicar nuestros ya de por sí bajos aranceles a unos concentrados malos y baratos, la protección se vuelve un nada de nada.

 

Se requieren laboratorios independientes, que puedan arbitrar con autoridad en materia de calidad. Hoy, la asimetría de fuerzas entre el productor de naranjas y la industria receptora es demasiado grande, como para que no ocurran abusos.

 

Esta u otra protección comercial debe hacerse con cautela por cuanto, si bien es necesaria, podría generar males mayores, si los responsables no logran basar su gestión en el conocimiento .... de la materia y no del solicitante. 

 

En tal sentido, buscando guardar el necesario equilibrio entre el sufrido soberano agrícola y mi “adicta” consumidora; le ruego a quién conozca a Hugo, que le diga de parte mía, que sus actuales capataces los intuyo incapaces. 



junio 07, 2001

El referéndum petrolero

 El referéndum petrolero

¿Estaría Usted de acuerdo con que la República Bolivariana de Venezuela firmara un contrato petrolero con los Estados Unidos de América (EEUU) en las siguentes condiciones?

* EEUU se obliga durante 50 años a partir de hoy a comprar y Venezuela se obliga a vender tres millones de barriles diarios de petróleo, de unas características venezolanas. El precio referencial (PR) será de US$25 por barril, indexado por la inflación de EEUU, más o menos un ajuste equivalente al 50% de la diferencia que exista entre el PR y el precio del mercado spot.

* Como contraprestación, Venezuela mantendrá además, a la disposición preferencial de EEUU, una cantidad adicional de 2 millones de barriles diarios, que pueden ser comprados por ese país a precios del mercado spot, siempre y cuando exista una emergencia que haga que tales precios superan el PR, en un 100%.

* Para asegurarle a EEUU el que Venezuela esté siempre en posición de cumplir con sus obligaciones de suministro, Venezuela acepta no contraer, bajo ningún pretexto, nuevo endeudamiento público para que no se descuente por adelantado la renta petrolera por recibir en 50 años y se despalillen tales ingresos en 50 días.

* Para asegurar el aplauso entusiasta del mundo ambientalista, Venezuela dedicará un 3% del ingreso petrolero a sembrar de árboles nuestro país y así dejar capturado el carbón que emite el petróleo.

* Para asegurarle a la ciudadanía venezolana su justa participación en la renta, (y que voten un SI), un 30% del ingreso petrolero bruto venezolano, deberá ser repartido directamente y por igual a cada venezolano. Tal reparto puede ser en efectivo o en tickets utilizables para servicios de salud y educación.

¿Sí o no?

De ganar el SI en un referéndum hipotético, como el antes descrito, Venezuela tendría una estabilidad macroeconómica, que le permitiría formular un verdadero plan de desarrollo y EEUU un mayor y más seguro abastecimiento energético, además de no tener que estudiar la alternativa de ampliar los límites de cobertura geográfica de planes como el de Colombia.

Pero mientras el mercado natural para nuestro petróleo, Estados Unidos de América, no sea capaz de valorar sus intereses por un período más largo que el trimestre en curso, prohíba el uso de la orimulsión para favorecer el carbón, no le importe que el petróleo caiga a 7 dólares por barril y prefiera crear costosas reservas estratégicas enterrando crudo o explotando áreas ambientalmente delicadas, entonces a cualquier Presidente venezolano, que desee defender a su país y que busque que el petróleo valga más que un miserable costo marginal de extracción, no le queda más remedio que fortalecer la OPEP y buscar alternativas en otros meridianos, así sea sólo para provocar celos.

Según entiendo, de esto es que se trata la geopolítica y es por ello que creo que a los Estados Unidos no les vendría mal estudiar algo sobre realpolitik especialmente cuando hace como 40 años, en una isla caribeña, reprobaron feamente la materia.

Posdata. Como alternativa también he sugerido la posibilidad que para fijar el PR se use el precio de mercado promedio de los últimos 5 años para así disminuir la volatilidad que hace daño tanto a los extractores como a los consumidores de petróleo.

Posdata. Habiendo observado el descarado despilfarro durante los últimos 15 años de unos increíbles ingresos petroleros, hoy exigiría que se le entregase a la ciudadanía por lo menos el 90% de las resultas petroleras... en efectivo... en dólares.