junio 28, 2007

Se le fué la señal

A chávez (ver nota abajo) lo que le sobraba era esa magia de permitirle al ignorado sentirse tomado en cuenta, con nombre y apellido, como un ser humano y nadie me podrá argumentar que eso no sea vital para un país, especialmente en tiempos cuando la desunión es la más poderosa arma de destrucción masiva que existe. El sábado 19 de junio, por lo que a mi respecta, a chávez se le fue por completo la señal cuando, en un acto de aspirantes a dirigentes del PSU, por televisión lo vi informar a sus seguidores que ahora ellos pasaban a ser importantes por cuanto eran multitudes.
¡Adiós! Hay pocos en el mundo que están tan lejos de poder identificarse con solo ser parte de una multitud como los venezolanos. Como prueba personal de ello, entre tantos otros, siempre acaricio el testimonio de mis abuelos maternos suecos cuando desde hace ya cincuenta años regresaban de sus largos paseos por las aldeas que nos rodeaban en Palmira y me contaban sobre las más maravillosas personas con las que se habían topado. Como parte de una generación responsable, no es por mí que me quejo, pero la rabia que me entra cuando pienso en los olvidados que invirtieron sus últimas reservas de esperanzas en chávez para ahora terminar tratados como multitud, esa sí que me mata. En tal sentido, la tarea más importante e inmediata que tenemos por delante es asegurarles a esos pobres venezolanos recién multitudinados, que tienen compatriotas que siguen considerándolos y respetándolos como individuos.
Puede que chávez alguna vez haya tenido todas las intenciones correctas del mundo y la verdad es que es difícil imaginarse que no fuere así y que hubiera logrado todo lo que logró para sí mismo a punta de solo ser un buen actor. No obstante, en el camino, algo le pasó, comenzó a fallar y cualquier buena intención que tuvo degeneró en algo distinto, hasta hoy perder la señal. Para mí lo anterior se debe antes que nada a que los ingresos petroleros se le subieron a la cabeza, como estoy seguro le hubiese pasado a la inmensa mayoría, por no decir a todos. El encontrar la manera de evitar exponer a nuestros presidentes a las enloquecedoras tentaciones que producen nuestros ingresos petroleros es otro de nuestros muy urgentes retos como país.
Otro tema distinto. Hace poco cuando observé a los jóvenes demostrando en las calles, sentí por agarrar una guitarra, una armónica y una videocámara y dedicarles a ellos una versión de la canción Acuarela de Toquinho, vía YouTube. Aun cuando mi intención era principalmente que mis hijas lo vieran (y sufrieran con la buena broma que les echó su papá) alguien encontró ese video y lo colocó en el Noticiero Digital y hoy me enfrento a la cruda realidad que con un video malazo alcanzo más audiencia que lo que logro con mis tremendos artículos. En tal sentido decidí YouTubearles sobre algunos de mis tópicos favoritos, por lo que les invito al wx3.pkurowski.blogspot.com y donde justamente comienzo con el tema del petróleo-nuestro-no-tan-nuestro. Eso sí, no abandonen la lectura, ya que quedamos pocos lectores, o quizás el problema sea más bien el de demasiados aspirantes a escritores, tentados como yo a masajear su ego llegándole a todo el universo por Internet. ¿Será que el Internet nos hará todos argentinos?
Por favor no le demos el gusto a quienes disfrutan, gozan y ganan con que nos odiemos.
Nota: Para quienes se preguntan sobre el porqué escribo chávez con minúscula, esto se debe a una pequeña sanción social privada mía que le impuse cuando en una cadena lo oí insultar a una buena parte de la muy buena juventud venezolana. El retiro de la mayúscula es por 10 años, aun cuando su pena puede ser extendida o reducida, de acuerdo al nivel de arrepentimiento que me demuestre.

junio 14, 2007

Cuestionamiento mata obediencia

Muchos le hablan al joven sobre la importancia que desarrolle un criterio individual sólo como argumento para venderle lo que ellos consideran debe ser el único consenso colectivo. En estas últimas semanas nuestros jóvenes parecen estar enviando el mensaje que ya están hartos de tantas respuestas… cuando las preguntas claramente son otras. Durante las últimas décadas y como consecuencia del ritmo endiablado de lo que aún sin entender llamamos globalización, han surgido una serie de preguntas que difícilmente pueden ser respondidas, ni con un discurso neo-moderno, ni por supuesto con esos lenguajes prehistóricos zamoranos.
Por supuesto que las voces jóvenes que hoy se oyen en las calles de Venezuela tienen un destinatario directo, el presidente de la república, al cual simplemente le están diciendo que tras un periodo de prueba, por el tiempo de una media generación, como baquiano global simplemente no sirve. Pero no vayan ustedes a creer que con un yéndose chávez, en su debido tiempo (ver nota) y reabriéndose una RCTV, ellos se quedarán tranquilos… amárrense, de repente los cambios que solicitarán serán mucho más impactantes, con lo cual ni remotamente me refiero a golpes, suaves o duros.
De la misma manera que China e India ya intuyen que simplemente no hay espacio suficiente para en términos económicos poder crecer hasta llegar a ser otro Estados Unidos u otra Europa, ni siquiera si éstos desaparecen, nuestros jóvenes andan intuyendo que el sistema actual (y nuestra generación con él) está tan desnudo y fuera de onda como puede estar.
Sé que hay quienes consideraron que los jóvenes deberían haberse quedado más tiempo en la Asamblea… hasta debatiendo, pero les confieso que para mí cada minuto que estuvieron ahí fue un verdadero suplicio, ya que si los 167 sentados que se encuentran ahí ni siquiera se representan a sí mismos, cómo esperan poder representar al país que viene. El otro suplicio mío, al cual no le puedo hacer nada, es el de no contar con cuarenta años menos y poder estar entre todos ellos debatiendo ideas de tú a tú.
No obstante, metiéndome donde puedo, debo y quiero, entre las revueltas que esperaría que los jóvenes armen se encuentra por supuesto aquella de castigar el uso de los carros y usar el dinero que se puede obtener de no vender la gasolina a un precio menor que el agua, para construir el más maravilloso sistema de transporte público jamás visto, preparando así al país para el futuro de sus hijos, de una manera mejor de lo que nuestra generación fue capaz. El segundo frente sería iniciar el proceso de quitarle al gobierno los ingresos petroleros y entregarlos a la ciudadanía para algún día lograr que los políticos trabajen para quienes les pagan los impuestos, en lugar de gozarse los recursos del pueblo. Jóvenes, tal como el Padre Ugalde, con ustedes grito ¡Libertad! 
Nota. Con la cadena donde chávez insultó a buena parte de la juventud venezolana, otra contundente prueba de su autoritarismo, como mínimo perdió el derecho al uso de la mayúscula.
Por favor no le demos el gusto a quienes disfrutan, gozan y ganan con que nos odiemos

junio 07, 2007

El efecto papaúpa

Existen muchos tipos de papaúpas pero todos ellos tienen en común el creerse el mejor y el de tener poca capacidad de aguantar a quienes los cuestionan. Los papaúpas hacen vida en todo tipo de organización, privada, publica o mixta y a todo tipo de nivel jerárquico, desde portero a presidente. Todos ellos, en todo lugar, aparte del fastidio que nos causan, producen perniciosos efectos en materia de recursos humanos.

En la administración pública el papaúpa, sin quererlo, da inicio a un circulo vicioso por medio del cual el nuevo subalterno elegido para reemplazar a quien se atrevió hacer una pregunta que alguien pudiere interpretar como un cuestionamiento del papaúpa de turno, tiene que por definición ser algo más mediocre que el funcionario anterior, así como por supuesto poseer una mayor disposición para aguantárselas.

De la misma manera un burócrata que desea mantener su vigencia, o por lo menos su cargo, para no correr el riesgo de ubicarse entre los mejores y de repente quedar tentado a preguntar sobre algo, cada día que se levanta, tiene que hacerse la firme determinación de ser un poco peor que el día anterior. (Algunas recientes surrealistas declaraciones dadas en España por un funcionario de carrera de la Cancillería, quizás se podrían explicar desde la perspectiva del efecto papaúpa.)

Lo anterior y que en lenguaje económico se dice es la causa del rendimiento marginal decreciente del funcionario público provocará, tarde o temprano, la implosión de cualquier gobierno liderado por un papaúpa. Los nuevos siempre serán peores que los anteriores y los que se quedan, sólo lo logran empeorando.

Hay condiciones que son más propicias para que los papaúpas lleguen a ocupar cargos de importancia y entre las cuales destaca el grado de debilidad genérica que tiene la sociedad por un sabelotodo. Por cuanto el papaúpa, creyéndose iluminado, es quien mas habla cuando los más humildes prefieren callar y como también existe una estrecha relación entre el creerle a un sabelotodo y el gusto por un idioma refinado y preciso, rayando o pasándose a lo cursi, se deduce que si el papaúpa además habla bonito, que la mesa está servida para dar inicio a nuestra rodada cuesta abajo.

Si el papaúpa, ya montado en el poder, además logra armarse de unos recursos que le permite adquirir su propia barra que lo aúpa, el rendimiento marginal decreciente de sus subalternos pasa de ser una función linear a adquirir características exponenciales… algo así como que estamos mal, pero vamos peor, al cuadrado.

Amigos, espero no haberles aburrido con un lenguaje demasiado técnico pero todos, incluso yo, estamos expuesto al peligroso y muy contagioso virus de creernos un papaúpa, así sea sólo de vez en cuando.

Por favor no le demos el gusto a quienes disfrutan, gozan y ganan con que nos odiemos.