noviembre 26, 2009

Que los jóvenes elijan los candidatos

Y unos jóvenes venezolanos volvieron a entrar a una huelga de hambre para con ello buscar presionar a algunos compatriotas nuestros para que liberen a otros compatriotas nuestros quienes no deberían estar presos en las cárceles de nuestra Venezuela. No tengo la menor idea si con ello lograrán algo, Dios quiera que sí, pero la verdad es que tenemos que agradecer el solo hecho que algunos estén tratando de hacer algo de lo que sienten es correcto. Son harto suficientes los tantos "para qué" que cada uno de nosotros acumula buscando justificar el no hacer algo por el solo hecho que ello no ha de producir resultados. Los "¿para qué?" son los grillos de nuestra mediocridad.

En Estados Unidos, hoy jueves, celebran su día de Acción de Gracias, lo cual solo sirve para restregarnos el que en Venezuela no exista el día del petróleo. Los ciudadanos no celebramos el día del petróleo por cuanto no queremos enfrentar la verdad que sin el petróleo, de ser como somos, seríamos unos pobres diablos; y los gobiernos tampoco celebran el día del petróleo, por cuanto lo último que les interesa es que la ciudadanía piense en el petróleo como algo valioso. Entre ciudadanos y gobiernos andamos echándonos el cuento de la "producción petrolera" a sabiendas que es pura extracción de un recurso no renovable puesto ahí por la Providencia.
Si sacamos la cuenta de cuántos barriles petroleros hemos por siempre liquidado en Venezuela, sin duda que las pérdidas que deberíamos registrar de ser una empresa nación, nos desnudaría a todos, accionistas y administradores, como pertenecientes a un mestizaje perfecto de ineptitudes y sinvergüenzuras. Hoy puede sostenerse que nosotros los mayores ya agotamos lo que podría considerarse como nuestra cuotaparte de las resultas petroleras… y eso lamentablemente incluye a los viejitos y las viejitas pobres que jamás le vieron algún queso a la tostada.
En tal sentido y observando los esfuerzos de la oposición para lograr la unidad, así como los esfuerzos del oficialismo por ocultar la unión que les impone su cacique, se me ocurrió que si bien es lógico que la futura dirigencia del país pueda y deba nutrirse de "viejos" experimentados, no es lógico que los "viejos" puedan elegirse entre ellos mismos como candidatos… por lo que propongo que sean solo los jóvenes entre 16 y 30 años quienes elijan quiénes deben ser los candidatos para el mañana… ya que ante nada son ellos quienes tendrán que calarse por más tiempo los fracasos o disfrutar de los éxitos.
Creo además que de ser los jóvenes quienes eligen los candidatos se obtendrá una lista de candidatos más amplia y más aceptable para un mayor número de venezolanos, que las listas de candidatos producto de los negociados entre "viejos". Además la inclusión de una sola manzana podrida puede echar a perder todas las demás y solo los jóvenes tienen la capacidad para analizar las manzanas de las más recientes cosechas.

Estoy seguro que estas líneas llenarán mi bandeja de correos con comentarios del tipo "Sr. Kurowski no se haga ilusiones con los jóvenes" y a todos repreguntaré ¿Y que sugieren? ¿Repetir las desilusiones? Creo que la única manera para nosotros "los viejos" poder mantener un interés y una ilusión en Venezuela es ver muy interesados e ilusionados a nuestros jóvenes en el futuro de Venezuela. ¿Qué rayos podemos perder dándole poder al futuro?

El Universal

noviembre 12, 2009

¡Soy un NO-NI!

Frederick Studemann un editor del Financial Times de Londres recientemente recordó en ese periódico los eventos de la caída del muro de Berlín hace 20 años de la siguiente manera: “La idea que todo cambiase y que la división de Alemania terminase parecía increíble. Los eternos optimistas, o los nacionalistas, podían haber albergado esas esperanzas; pero los inteligentes y sensatos aceptaban que lo mejor era conseguir una manera práctica para convivir con todo aquello. Esto es una de las más claras lecciones de 1989; no obstante todos sus conocimientos, las personas supuestas a saber más de todo aquello, los funcionarios, los académicos y los periodistas que opinan, pueden estar equivocados.” En otras palabras amigos, conclusión, no se desesperen, que la locura actual se acaba.

Pero Studemann luego escribe que muchos de la Alemania Oriental tuvieron que sufrir “el stress y la humillación de tener que adaptarse guiados por los engreídos y mediocres funcionarios que cual paracaidistas les envió Occidente… resultando en que un país que con entusiasmo abrazo el cambio hace dos décadas, hoy se encuentra más temeroso.” En otras palabras amigos, conclusión, no es suficiente acabar con la locura, hay que reemplazarla con algo bueno.

Y es por eso mismo que soy un NI-NI; desde tiempo atrás, como evidencia el que algunos de mis artículos al comenzar este desgobierno terminaban con la frase “Ni Habana, ni Miami… ¡CARACAS!”. En la semana, un amigo, me definió mejor como un NO-NI, dando un NO rotundo al oficialismo y un NI a la actual oposición.

Sin implicar un orden particular: Señores Pablo Pérez, Leopoldo López, Ismael García, Enrique Márquez, Henrique Capriles, Antonio Ledezma, Carlos Ocariz y demás opciones de liderazgo tanto conocidas como desconocidas, les garantizo que no tengo el menor problema de votar por cualquiera de ustedes, con entusiasmo, si es para gobernar a nuestra Venezuela con los recursos que los venezolanos les asignen, vía el pago de impuestos. Pero, igual les digo, con sinceridad, que no tengo la menor confianza en ninguno de ustedes para manejar adecuadamente la siembra de todas nuestras resultas petroleras… ¿entendidos?

No me mal interpreten, estoy seguro que ustedes lo harían mil veces mejor que el cacique de turno… ¿quién no?, solo que esas mil veces mejor, simplemente no me resultan suficientes, por cuanto sé que 27 millones de cuota partes de resultas petroleras administradas individualmente por los venezolanos, lograrían mejores resultados que los que puede producir cualquiera de ustedes administrando y sembrando todas las cuotas juntas.

Y aún para el caso que de pronto ocurriese el milagro de conseguir al inhumanamente perfecto, sabríamos que en la bajadita siempre nos esperaría el humanamente imperfecto para echarlo todo a perder… en nanosegundos.

Nuestra Venezuela no debemos buscarla donde la perdimos sino donde la queremos encontrar. Estoy seguro que ese sitio se encuentra donde nos hemos librado de nuestros jeques y las resultas petroleras han sido colocadas en el bolsillo particular de cada venezolano, así sea inicialmente sólo mediante la entrega de un recibo que diga: “Ciudadano, mediante la presente certificamos que hemos recibido de usted XXX dólares mensuales por concepto de sus resultas petroleras. Agradecemos su confianza y tiene usted todo el derecho de exigirnos los resultados correspondientes.”

El Universal

noviembre 05, 2009

¡La implosionadora!

Acabo de leer como uno de los diputadillos elegidos entre El Dedo y la abstención a la Asamblea Nacional, por enésima vez declara a nombre del oficialismo que "existe una conspiración constante contra Venezuela y su gobierno". Por enésima vez tiene la razón, pero igual, por enésima vez está equivocado cuando atribuye esa conspiración a unos agentes externos. Resulta claro que la principal fuente de conspiración contra el Gobierno reside en la total ineptitud de quienes lo representan.

Desde que se descubrió el petróleo y especialmente cuando los precios del petróleo son altos, el país ha sufrido mucho por el desequilibrio entre la poca capacidad de sus gobernantes y los inmensos recursos a su disposición. No obstante, lo observado en este gobierno, sobrepasa la barrera de lo imaginable. La Gran Conspiración de los Ineptos del Siglo XXI, sean estos fieles, corruptos, idiotas o una mezcla de lo anterior, de seguro que puede tumbar a cualquier gobierno, vía la implosión.

En estos días se celebra los 20 años de la caída de ese Muro de Berlín que se creía eterno. En el Washington Post, el 1 de noviembre, Mary Elise Sarotte publicó un interesante recuento del "Cómo se vino abajo: el pequeño accidente histórico que tumbó la historia"… tan de repente.

Según Sarotte, una simple respuesta equivocada que dio un funcionario a una pregunta formulada en una rueda de prensa con los medios internacionales sobre unas reformas de las regulaciones aplicables a las salidas del país, dio inicio a una serie de eventos que terminaron en que a las muy pocas horas una marea de personas cruzase la frontera marcada por el Muro de Berlín… y todo se acabase. Sin duda que lo anterior requirió también del agotamiento de la capacidad y la voluntad de resistir de los oficialistas.

Algo así como si uno de esos ministros ineptos anunciase que para tener derecho a luz, agua, empleos y otros hay que acudir a Miraflores y la gente entonces acuda tan masivamente que simplemente acaban con el Gobierno; por cuanto la falta de resultados tiene a los oficialistas tan cansados que han perdido cualquier voluntad de resistencia y solo les embarga el deseo el irse a casa a dormir para ver si logran despertarse de esta pesadilla.

Imagínense, a los diez años de un gobierno parlanchín y tras una bonanza petrolera desperdiciada y una economía interna agotada, ahora, Los ineptos del siglo XXI, deben producir resultados concretos en asuntos tan ordinarios como agua, electricidad, seguridad, cárceles, tráfico, viviendas, empleo y no sé qué tantas cosas más; siguiendo bajo las órdenes de un líder que demostradamente inepto en lo de gobernar, ahora, para colmo de males, se les está volviendo fastidioso en lo de hablar. "¡Uff! el solo pensarlo cansa".

¿Y qué haremos nosotros ese día próximo cuando el implosionado gobierno nos caiga en las manos? No estoy seguro. Para cuando lo del Muro de Berlín, Alemania Oriental tenía su Alemania Occidental pero nosotros como que solo nos tenemos a nosotros. Pero, qué se le hace, cuando se nos dice que hay que ir a Miraflores para tener luz, agua, empleo y lo demás, pues obedientemente hay que ir a Miraflores… y ahí veremos.