diciembre 29, 2005

Otros asambleístas defraudados

Los asambleístas más defraudados tienen que ser, sin discusión, aquéllos quienes con cariño sembraron una nueva Constitución, albergando grandes esperanzas de que de tal árbol surgiese un futuro mejor para nuestro país y hoy observan como por descuido, vagabundería y hasta maldad, ese árbol está creciendo torcido y degenerado y ni siquiera llega a ser una mala caricatura de sus ambiciones. Pero la frustración pica y probablemente se extienda a otros asambleístas…

Varios venezolanos se ofrecieron como candidatos a la Asamblea para representar, conforme al Artículo 201 de la Constitución, a todo el pueblo con su voto “personal”, obedeciendo “solo a su conciencia”, sin estar “sujetos a mandatos ni instrucciones”, para cumplir así con las responsabilidades asignadas a la Asamblea Nacional. Normalmente, quedar electo como diputado constituye un inmenso honor para cualquier venezolano que ama a su país.

¿Cómo deben sentirse entonces hoy quienes con sorpresa ven como, en lugar de este Diciembre haber sido electos a una Asamblea, lo fueron para formar parte de un coro vestido de rojo, donde no se les permite ni siquiera cantar, y cuyas posibilidades de expresión quedarán limitadas a levantar las piernas o los brazos, al unísono, tal cual unas (unos) Rockettes del Radio City de Nueva York, con la circunstancia de que, para colmo de males, están dotados con piernas mucho menos agraciadas?

Ni el país, ni la mayoría de los 167 diputados electos se han percatado del verdadero significado del 167 a 0. Un 167 a 0 es tan contrario a la esencia de la democracia, que hasta se podrían vender paquetes turísticos para permitir observar ese extraño fenómeno, que por cierto de repente también termina mercadeado como la Democracia del Siglo XXI.

Entiendo si muchos de Ustedes no lo creen posible pero, en estos mismos instantes, entre esos 167 venezolanos electos a la Asamblea, debe haber unos cuantos que están contemplando la posibilidad de renunciar, por la sencilla pero muy poderosa razón de que no están de acuerdo con un 167 a 0 y no desean que la historia de Venezuela los registre como formando parte de aquello. A ellos, quienes sean, si al fin deciden renunciar, lo que reconozco no será fácil, les aseguro que por lo menos este articulista les extiende su agradecimiento y apoyo.

¡No al 167 a 0! ¡No al 0 a 167! ¡Sí a 167 asambleístas venezolanos con criterios propios e independientes! ¡Feliz Año 2006!

diciembre 16, 2005

Carta pública sobre el 167 - 0

Carta pública dirigida a los inversionistas extranjeros, bancos intermediarios, calificadores de crédito y demás entes relacionados con el endeudamiento publico del actual Gobierno de Venezuela.

Estimados Señores.

El Sr. chávez frías, quien protagonizo un golpe militar y a quien sus adeptos llaman comandante, fue electo Presidente de Venezuela, en unas elecciones democráticas, por una mayoría abrumadora de la población venezolana, harta de los vicios del pasado.

Desde los inicios de su gestión, ésta ha sido, por decir lo menos, muy controversial, en especial por cuanto ha desplegado unas tendencias autoritarias nada compatibles con las tradiciones democráticas del país. Desde hace ya un tiempo, chávez domina todos los poderes públicos, habiendo impuesto adeptos-adictos suyos en la Corte Suprema de Justicia, la Contraloría, la Defensoría del Pueblo, el Banco Central, las fuerzas armadas, la Asamblea Nacional y demás entes públicos, aparte de que, como petro-autócrata de turno, controla la chequera pública y la cual ha estado muy bien alimentada por los ingresos petroleros.

El Comandante, independientemente de las tantas necesidades que tiene el país también se ha dedicado a divulgar por el mundo un programa que denomina el Socialismo del Siglo XXI y que algunos proclaman como una visión, pero que la mayoría sospecha es solo una gran confusión. Para mercadear su propuesta, así como la marca Comandante chávez, ha regalado activos del pueblo venezolano por doquier, hasta en lugares tan insólitos como el Estado de Massachussets, y lo cual, en gran parte, lo ha financiado con préstamos internacionales, provisto por Ustedes, o por lo menos con la ayuda de Ustedes.

Por supuesto que estos empréstitos públicos han causado gran preocupación a muchos de los venezolanos pero como hasta la fecha carecíamos lamentablemente de unas pruebas lo suficientemente claras, sencillas y contundentes para presentar nuestras quejas ante personas y entes como Ustedes, quienes no tienen porqué someterse a oír unas detalladas exposiciones, o quienes, por otras causas, prefieren ejercer la opción de hacerse los locos.

Ahora bien, a partir del 4 de Diciembre, las circunstancias han cambiado y hoy podemos presentarnos ante Ustedes colocar sobre su mesa el hecho que la Asamblea Nacional estará constituida por 167 partidarios del Comandante y ni un solo representante del resto del país, aún cuando igualmente es públicamente notorio y hasta aceptado por el Gobierno que el país se encuentra polarizado. Consideramos que lo anterior constituye una prueba sencilla, contundente, transparente e irrefutable de que en Venezuela no existen las condiciones de una adecuada y amplia representación política de la voluntad pública nacional.

¿Que la responsabilidad del 167 a 0 recae sobre la oposición? ¡Absolutamente irrelevante! El principal responsable por haber creado las condiciones políticas y electorales que hubieren permitido reflejar las voluntades del país recae ante nada en ese quien gusta que lo llamen Comandante.

Es en tal sentido que mediante la presente le solicitamos abstenerse de inmediato de otorgar nuevos créditos a Venezuela hasta que por lo menos se haya subsanado lo anterior y se hayan convocados nuevas elecciones.

El desconocimiento de esta alerta nuestra los expone al riesgo que en algún momento la sociedad proceda al desconocimiento total de dichos créditos, amparándonos a tal efecto en la incipiente doctrina relativa a los créditos odiosos. Como Ustedes bien saben la doctrina sobre deuda odiosa y que pudiese ser invocada para exonerar al país de cancelar una deuda pública contraída se fundamenta sobre los siguientes tres pilotes; la ausencia de una efectiva aprobación de la ciudadanía a la contratación de los créditos (167-0), el hecho que los fondos no sean usados para el país (los numerosos regalos de Venezuela a otros países) y el conocimiento del hecho por parte de los acreedores (esta carta).

Reciban un cordial saludo,

diciembre 15, 2005

DOS INCONGRUENCIAS NUMÉRICAS


LA DECLARACION Universal de los Derechos Humanos dice: "La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto y otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto". Sin embargo, Venezuela se presenta hoy ante el mundo desnudada de su tradición democrática, con una Asamblea de 167 diputados a favor del Gobierno y 0 en contra y sin que exista un solo venezolano que, con la mano sobre el corazón, pueda jurar que esa composición sea un reflejo auténtico de la voluntad del pueblo. ¡Por Dios, si hasta en la Zimbabwe de Mugabe existe un 107 43!
El Gobierno achaca la culpa de tal aberración democrática a la alevosía y premeditación de unos grupos opositores. Eso es una excusa inaceptable; ya que el responsable de crear las condiciones, que permitan y estimulen al pueblo a expresar su voluntad, es el Gobierno. Al igual que la culpa de las inundaciones, nuevamente como que la tiene la lluvia y no la falta de limpieza del alcantarillado. Por el otro lado, tampoco triunfó la abstención, por cuanto sorprende que no haya sido aún más alta.
Massachusetts, en Estados Unidos, con un ingreso per cápita en el 2004 de 41.801 dólares anuales, tienen muchos pobres y eso es una vergüenza. Pero, más vergüenza aún es cuando el gobierno de un país, como el nuestro, con un ingreso de apenas 4.020 dólares per cápita y muchísimos más pobres mucho más pobres, dedica recursos a ayudar a los de Massachusetts, y lo anuncia con un irónico: "Este programa de asistencia de combustible no tiene que ver con política. Tiene que ver con el ofrecer ayuda humanitaria a los que la necesitan. ¿Qué pudiese ser más americano que eso?".
A Estados Unidos no le preocupó un bledo cuando nuestro petróleo cayó por debajo de los siete dólares por barril en 1998 y todavía recordamos cómo nuestro gobierno rechazó su ayuda humanitaria cuando lo de Vargas. Aun cuando sospecho que tal publicidad sólo refleja otra ineptitud, les juro que se me revolvió el alma de pensar en nuestros más pobres, cuando en el anuncio de la donación de Citgo y Pdvsa salía además la foto de una bella casa, de dos pisos, con jardín y terraza, toda iluminada.
PD: Sugiero que la "nueva" oposición rete a Chávez a un debate sobre su gestión de gobierno. ¿Se atrevería él aceptar ese reto?

diciembre 01, 2005

El guión de "Chávez"

Primer Acto. Venezuela tenía durante los años 80 una democracia que necesitaba rejuvenecerse y una economía que sufría de una fuerte resaca, como consecuencia de la borrachera producida por los excesos petroleros de los 70. Comenzando los 90, trató de curarse con una mayor descentralización de poderes (gobernaciones) y con un proceso de apertura comercial. Los cambios fueron demasiado rápidos, se cometieron errores y quedó servida la mesa para que algo ocurriese.

Segundo Acto. Aparece Chávez, uno de los mejores cuenta-cuentos que jamás haya visto el mundo y logra conectar con una audiencia ávida de cariño y de esperanzas, interpretando un sublime Hugo-es-como-tú-y-sólo-piensa-en-tí, sacado de ese libreto socialdemócrata, que se le había perdido a AD cuando descuidó la negociación de la apertura comercial, por hacerle caso a los fundamentalistas de esa época.

Tercer acto. Chávez logra subirse a la cúspide nutriéndose tanto del petróleo como del frondoso árbol del anti-yankismo, aprovechando que últimamente ambas fuentes han sido extraordinariamente generosas produciendo la savia con que alimentar a sus parásitos. Por si fuera poco, muchos de sus críticos, a quienes les gusta tener un enemigo importante, refrendan su éxito y elevan a este humilde soldadito y frustrado pelotero, a las alturas de ser un gran ideólogo visionario.

Cuarto acto. Buscando satisfacer las crecientes expectativas del público, Chávez sube a la escena a algunos de sus fanáticos, pero éstos no sólo resultan ser unos pésimos actores, sino que además, entre ellos, se le cuelan sus propios parásitos, dispuestos a chupar. El público comienza a reclamar; Chávez preocupado busca la suerte poniendo en escena unas tramas absurdas… y comenzamos a anticipar el final. Sabiendo que hasta el mejor actor se vuelve fastidioso, vemos como un protagonista cada vez mas nervioso e inseguro, inicia un vertiginoso joropo con el cual busca darle más y más a su audiencia, pero sólo logra entregar menos y menos… hasta que...

Aún no conocemos el exacto final, pero por cuanto la obra nunca representó en realidad un enfrentamiento entre dos visiones, sino más bien entre dos inmensas confusiones, desde ya sabemos que una parte del público saldrá contenta con la caída del monstruo, y otra muy triste, por la pérdida de su santo-líder. Lo trágico de esta bufa comedia convertida en tragedia griega, es que ahora ambos tendrán que buscar como convivir en un mismo país.

Caracas, 1 de Diciembre de 2005

noviembre 03, 2005

¿Sin militares?

La única búsqueda de unidad decente y responsable en la Venezuela de hoy es la que busca la unidad del país… lo otro es simplemente ya un vulgar sectarismo. Y, el único armazón para cualquier unidad, es un proyecto país que inspire. ¡Hoy simplemente no lo hay! ¡De ningún lado!

Para crear ese proyecto que tanto necesitamos, en un mundo de tantas transformaciones, es necesario analizarlo todo. En tal sentido, considero que el país debe preguntarse si en verdad necesita de unas defensas militares como las actuales. Quizás su eliminación pudiera abrir los espacios, que necesitamos para lograr un país mejor preparado para enfrentar los retos del mañana.

¿Necesita un país tener defensas? Por supuesto que sí, resulta absolutamente vital y es justamente por ello que debemos asegurar que nuestras defensas sean nuestras mejores defensas. Para ello no necesitamos poner en duda, para nada, la calidad intrínseca de nuestros militares, es más, podemos hasta suponer que sean los mejores del mundo, pero aún así puede que existan mejores alternativas. Buscarlas es patriotismo, evitarlas sólo patrioterismo.

Para comenzar, todos hemos visto como ejércitos mucho mejor preparados que los que nosotros podríamos soñar con tener, han sido volados del mapa, en pocos días.

La Constitución de Costa Rica de 1949 establece, “Se proscribe el Ejército como institución permanente. Para la vigilancia y conservación del orden público, habrá las fuerzas de policía necesarias. Sólo por convenio continental o para la defensa nacional podrán organizarse fuerzas militares; unas y otras estarán siempre subordinadas al poder civil; no podrán deliberar, ni hacer manifestaciones o declaraciones en forma individual o colectiva.” Nadie puede decir que a Costa Rica no le ha ido bien sin sus militares y nadie puede dudar que si alguien se mete con ella, habrá un mundo que sale a defenderla.

En el país hay fronteras, que pueden ser más importantes defender que las geográficas. Por ejemplo, si nuestra economía no es fuerte, tendremos que entregarle mucho más de nuestro subsuelo al extranjero, por lo que hasta podría llegar el día en que nuestros gloriosos militares estarían defendiendo un cascarrón vacío.

Además, cuando a momentos pareciesen abrirse las puertas de nuestros cuarteles para que entre el Caballo de Troya Caribeño, a un patriota no le queda más remedio que preguntarse sobre el qué dicen nuestros soldados… ¿será acaso… nos vamos a casa?

¿Sin militares?

La única búsqueda de unidad decente y responsable en la Venezuela de hoy es la que busca la unidad del país… lo otro es simplemente ya un vulgar sectarismo. Y, el único armazón para cualquier unidad, es un proyecto país que inspire. ¡Hoy simplemente no lo hay! ¡De ningún lado!

Para crear ese proyecto que tanto necesitamos, en un mundo de tantas transformaciones, es necesario analizarlo todo. En tal sentido, considero que el país debe preguntarse si en verdad necesita de unas defensas militares como las actuales. Quizás su eliminación pudiera abrir los espacios, que necesitamos para lograr un país mejor preparado para enfrentar los retos del mañana.

¿Necesita un país tener defensas? Por supuesto que sí, resulta absolutamente vital y es justamente por ello que debemos asegurar que nuestras defensas sean nuestras mejores defensas. Para ello no necesitamos poner en duda, para nada, la calidad intrínseca de nuestros militares, es más, podemos hasta suponer que sean los mejores del mundo, pero aún así puede que existan mejores alternativas. Buscarlas es patriotismo, evitarlas sólo patrioterismo.

Para comenzar, todos hemos visto como ejércitos mucho mejor preparados que los que nosotros podríamos soñar con tener, han sido volados del mapa, en pocos días.

La Constitución de Costa Rica de 1949 establece, “Se proscribe el Ejército como institución permanente. Para la vigilancia y conservación del orden público, habrá las fuerzas de policía necesarias. Sólo por convenio continental o para la defensa nacional podrán organizarse fuerzas militares; unas y otras estarán siempre subordinadas al poder civil; no podrán deliberar, ni hacer manifestaciones o declaraciones en forma individual o colectiva.” Nadie puede decir que a Costa Rica no le ha ido bien sin sus militares y nadie puede dudar que si alguien se mete con ella, habrá un mundo que sale a defenderla.

En el país hay fronteras, que pueden ser más importantes defender que las geográficas. Por ejemplo, si nuestra economía no es fuerte, tendremos que entregarle mucho más de nuestro subsuelo al extranjero, por lo que hasta podría llegar el día en que nuestros gloriosos militares estarían defendiendo un cascarrón vacío.

Además, cuando a momentos pareciesen abrirse las puertas de nuestros cuarteles para que entre el Caballo de Troya Caribeño, a un patriota no le queda más remedio que preguntarse sobre el qué dicen nuestros soldados… ¿será acaso… nos vamos a casa?

El Universal, Caracas, 3 de Noviembre de 2005