marzo 24, 2011

El Callao 5 estrellas

Una empresa canadiense, Greystar Resources Ltd. desea explotar unas importantes reservas de oro en los depósitos de Angostura en el noroeste de Colombia, y a tal fin ya ha invertido unos grandes recursos. Su proyecto inicial de una mina a cielo abierto, fue recientemente retirado por razones ambientales y ahora la empresa anuncia un proyecto subterráneo.

No es que esté muy metido en estos asuntos pero las últimas semanas me han llegado varios emails de ambientalistas que buscan asegurar que dicho proyecto se ejecute de manera correcta.

Uno de ellos comunicaba que estaban desarrollando un proyecto alternativo que incluía el apoyar a la minería artesanal y a la agricultura local; el cobrar de las empresas privadas y de los consumidores de agua unos servicios de protección ambiental; así como el desarrollar un ecoturismo cuidadoso.

Cuando oí las palabras minería artesanal se me pusieron los pelos de punta, por recordarme que cuando hace unos años viaje a Tanzania oí de un millón de pequeños mineros artesanales haciendo de las suyas en ese país, desforestando unos 300.000 hectáreas anuales. Por supuesto para saber de los desastres de una minería artesanal no controlada, tampoco hay que viajar lejos… con ir a nuestro Estado Bolívar basta.

Sin duda las grandes empresas mineras cuentan con más recursos y organización para, por lo menos en papel, brindarnos algo más de tranquilidad sobre el cuidado del ambiente… por supuesto siempre sujeto al principio del “confiar pero verificar”… por supuesto con verificadores capaces y honestos.

Pero lo anterior no tiene porqué  cerrarle el espacio por completo a la minería artesanal. No obstante si se requiere de nuevas maneras que permitan capacitar y supervisar a los pequeños mineros. En tal sentido me permito lanzar unas ideas o loqueteras y que de repente ya han sido lanzadas antes:

Existen estándares tipo ISO para la minería de gran escala, pero sería  importante desarrollar algunos muy específicos para la minería artesanal. Pero como no basta con que existan buenos estándares si éstos no se cumplen, quizás se puede pensar en un sistema de franquicias donde un minero artesanal deba afiliarse a una organización que vigile y supervise sus actividades mineras; y la cual se responsabilice ante el mundo de que estas se estén ejecutando de la mejor manera posible desde el punto de vista ambiental… y porqué no también desde el punto de vista social.

Un problema, especialmente en el caso de los minerales valiosos tipo diamante y oro, es que la mayor parte de su valor con frecuencia se realiza, y se gasta, lejos de la zona de extracción… por lo que convendría encontrar maneras de incrementar el valor agregado formal, y no criminal, de la minería para la economía local. ¿El Ecoturismo?  No es una mala opción pero por si solo no parece tener suficiente fuerza como para convertirse en un instrumento de supervisión auto-sostenible.

Talleres para tallar diamantes y casas de la moneda serían otras posibilidades extremas… pero quizás lo que más nos serviría es exigirle a todas las concesiones que el 5 por ciento de lo extraído debe ser extraído directamente por turistas adinerados de países desarrollado que desean practicar un turismo minero artesanal sustentable… y así lograr que cerca de las minas, surjan los Callao Resorts 5 estrellas. De repente, a los mineros artesanos venezolanos o colombianos, hasta les resulta mejor negocio atender a los visitantes… mientras que éstos sudan la gota gorda.