febrero 26, 2004

Presos, viejos y enfermos

LEIMOS QUE EN ESTADOS Unidos existen aproximadamente 2.2 millones de personas dedicadas a capturar y mantener tras barrotes a 2 millones de presos. Imagínense lo que puede significar para cualquier país captar así sea el 1% de ese mercado.
Otros mercados boyantes son los de la industria de la atención a los viejos, cuya demanda en países desarrollados crece al disminuir la relación del número de jóvenes a viejos. Igual así los de la industria del cuidado prolongado, donde los continuos avances de la medicina parecieran generar una demanda casi infinita.
Extraña entonces la insuficiente atención que los países en vías de desarrollo le dan a estos servicios al negociar sus tratados comerciales, considerando sus actuales y competitivos salarios, y que, por el otro lado, a ellos sí les obliga a abrirse al sector de servicios vía banca, seguros, auditoria, etc.
Como ejemplo, el impacto económico para un país pobre de una escuela que gradúe anualmente algunas miles de excelentes enfermeras bilingües, para trabajar en el mundo o en su propio país, podría superar los beneficios que un tratado comercial tendría en su agricultura e industria manufacturera juntas. Por cierto, las enfermeras cancelarían sus créditos educativos, quizás hasta con más facilidad que economistas como yo.
Además, dada las tensiones que se producen cuando millones de personas buscan emigrar como sea hacia los mercados laborales de los países desarrollados, para poder producir remesas familiares, sorprende no oír que la mejor manera de evitar esa inmigración ilegal, la que con frecuencia se destina de una manera u otra a cuidar presos, enfermos y viejitos, sería enviando esta misma clientela a los países en vías de desarrollo para ser atendidos.
Una apertura real en los servicios le permitiría a los países pobres acceder a fuentes de crecimiento económico sostenible, al mismo tiempo que aliviaría las presiones que los costos de atender presos, viejos y enfermos ejercen sobre las finanzas de los países desarrollados, hasta tal grado que incluso amenazan con hacer insostenibles a sus propias eco nomías.
¿Ideas nuevas? ¡Qué va! A Papillón lo mandaron preso a Guayana y Australia se fundó con presidiarios exportados. Ya existen gobiernos europeos que sufragan de una manera u otra la estadía de sus viejitos en lugares como Las Islas Canarias, y la historia esta llena de ejemplos de quienes tuvieron que ir a otros lugares a cuenta de enfermedades como la tuberculosis.




febrero 12, 2004

Lo chino de la China

VIAJE A LA CHINA y quedé fascinado. Les aseguro que para viaje de turismo, si consiguen un pasaje de oferta, no hay quien le gane. Para ir a la Gran Muralla me subí en un autobús con puros chinos, quienes cantaban en chino durante todo el recorrido con la ayuda de un video donde la pelotita saltaba sobre caracteres chinos. No era lo único chino para mí.
En la China de hoy, la mayoría de las familias tienen un solo hijo. ¿Qué significará esto para la sociedad? ¿Podrían por ejemplo los latinos seguir siendo latinos con familias de un so lo hijo? Es justamente cuando un país sale de la pobreza y busca situarse en un nivel intermedio donde cualquier avance, como pasar de bicicleta a moto y de moto a carro, demanda muchísima energía. ¿Hay energía y petróleo en el mundo para satisfacer el crecimiento chino?
El actual modelo de crecimiento económico de la China, parecería llevarla en muy poco tiempo de ser un país rural a un país, donde sus ciudadanos acabarán sardineados en inmensas urbes e intuimos que tal destino no es ni bueno ni sostenible. Al observar cómo los recientes avances tecnológicos en el mundo ya casi le permiten al pueblerino más alejado poder estar presente, casi en vivo, en el mero centro de la capital de su imperio, nos tenemos que preguntar: ¿De verdad que no existen nuevas y mejores opciones?
El ritmo del actual crecimiento de la China es bestial, por lo que sabemos que surgirán inmensas desigualdades entre quienes logren subirse al consumismo desarrollado de hoy y los que sigan a años luz de asomarse al actual milenio. Todo avance implica riesgos y hasta puede que requiera dejar víctimas en su esquela, pero si las injusticias llegan a ser demasiado grandes, el pasado puede reclamar. ¿Podrá China, en pocas décadas hacer lo que antes requería siglos y aún así seguir siendo China?
Perdonen la indiscreción política pero, cuando en la madrugada, al momento de izarse las banderas rojas en la Plaza de Tiannamen, veía cómo las olas humanas se movilizaban y guardaban un cierto orden sólo cuando eran instruidas por los guardias a grito de pulmón, tuve que preguntarme si a la larga será posible manejar a la China con una de las actuales democracias del tipo viva la pepa. Finalmente, al encontrarme sobre La Gran Muralla China, a donde terminé subiendo en un carrito amarillo, que parecía jubilado de un parque de Disney y mientras avanzaba lentamente entre el gentío increíble, me preguntaba: ¿Aguantará... la Muralla?




enero 29, 2004

La sugerencia del eminente

ACABAN DE SALIR a la luz pública las conclusiones de La Revisión de las Industrias Extractivas (minas, petróleo y otras), relativas a la manera como el Grupo del Banco Mundial (GBM) debe actuar en proyectos del sector. El estudio se inició en julio de 2001, encabezado por el Dr. Emil Salim, un ex ministro del Medio Ambiente de Indonesia, como "Persona Eminente".
Si bien muchas de las conclusiones parecen perfectamente lógicas e incluso ya forman parte de las normas de operación del GBM, sin embargo, vemos con alarma la recomendación que formulan al GBM para que, a partir del 2008, paralicen el financiamiento de todos los proyectos de petróleo y gas y sólo financien energías exclusivamente alternas.
La eliminación de tal financiamiento probablemente implicará recortes productivos ajenos a la OPEP y un mayor precio por nuestro petróleo. Mis lectores, que saben lo mucho que apoyo a la OPEP, por considerarla el único instrumento que tenemos para defendernos de impuestos y normas ambientales, que discriminan al petróleo, quizá piensen que estaré celebrando. ¡Pero NO!
Así como a nadie se le ocurriría pasear por un barrio malo con un Rolex, tampoco nos conviene que el precio por el barril de petróleo se establezca sobre la base del costo marginal de una energía eólica, transformada en hidrógeno y almacenada en celdas de combustible (200 dólares por barril y más). De hecho, ya la demanda de energía resultante del vertiginoso crecimiento económico de la China, que la llevará de bicicletas a vehículos, puede desatar una crisis de escasez con fuerte incidencia sobre los precios petroleros.
No obstante, las posibilidades de que el mundo acepte un "Fuera petróleo" no son muy grandes, así lo diga una Persona Eminente. El petróleo presenta demasiadas ventajas y la cultura petrolera, demasiadas adicciones a su consumo difíciles de abandonar. Además, y aun cuando poco se hable de ello, los fiscos también han desarrollado una adicción al petróleo gracias a los altos impuestos, que pueden aplicar a la gasolina, debido a que el precio del petróleo es tanto menor que el monto que el consumidor acepta pagar. El hecho de que los fiscos europeos reciban como seis veces más ingresos por litro de gasolina que el fisco del país productor, puede dar cierta idea de su adicción. Finalmente, los países en vías de desarrollo no aceptarán que algunos países hayan podido quemar petróleo para desarrollarse y ellos no.
Posdata. Perdona el haber escrito "país productor" cuando obviamente debe decirse "país extractor".



enero 15, 2004

El Amazonas

APARTE DE CONOCERLO como el principal pulmón de la Tierra, sé poco del Amazonas. Como no creía que sus selvas pudieran sustentar actividades económicas muy rentables, jamás me preocupé demasiado por la tala de sus árboles, pensaba que los estragos ecológicos avanzarían con relativa lentitud, y que, de llegar a ser demasiado graves, siempre podrían ser paralizados con un poco de voluntad y de recursos. Ya no estoy tan seguro de eso.
En un estudio reciente de Sergio Margulis, publicado por el Banco Mundial, él sostiene que la ganadería en las tierras del Amazonas es una actividad altamente rentable, desde la perspectiva privada. Paralelamente, en un artículo publicado en el Clarín, de Buenos Aires, leí que esas mismas tierras, donde hasta hace poco pastaban las vacas, están siendo destinadas al cultivo más rentable del Brasil, la soya, cuya demanda ha sido impulsada por el crecimiento económico de China.
Ya sea ganadería o soya, lo cierto es que todo parecería indicar que el talar los troncos del Amazonas es un tronco de negocio. En consecuencia, el costo de oportunidad de no desarrollar el Amazonas está subiendo, de allí que haya llegado la hora de hablar, de verdad, sobre los recursos necesarios para proteger nuestro pequeño planeta. El reto es inmenso, entrampados en un mundo donde en los países desarrollados cada día importa más el corto plazo (los resultados financieros del próximo trimestre) y en los no desarrollados donde sólo pueden pensar en hoy y no en la próxima mañana, al subir las tasas de descuento inducidas por el desespero del hambre y del desempleo.
El problema del Amazonas es global y actual... El presidente Lula recientemente expresó que "no se puede tratar esta región como si fuera algo del otro mundo, intocable, en la que la gente no tiene derecho a ningún beneficio".
¿Por dónde comenzar? No sé, pero ante la escasez de recursos y la inmensidad del problema, se hace indispensable una mayor objetividad en el análisis económico de los costos y beneficios de las diferentes alternativas energéticas. Los intereses del petróleo, carbón, molinos de viento, paneles solares, plantas nucleares y demás energías tuercen descaradamente las verdades a su favor y así jamás tendremos la posibilidad de cumplir con la responsabilidad implícita de aquel viejo proverbio, según el cual no hemos heredado el mundo de nuestros padres, sino que lo hemos tomado prestado de nuestros hijos.
El Universal


Traducción del artículo en El Universal: The Amazon
Apart from knowing it as the main lung of the earth, I know little about the Amazon. Since I never believed its jungles could sustain very profitable economic activities, I never worried too much about the felling of his trees. I thought that the ecological ravages would advance with relative slowness, and if it became too serious, it could always be stopped with a little good will and some resources. I'm not so sure about that anymore.
In a recent study by Sergio Margulis, published by the World Bank, he argues that livestock in the Amazon lands is a highly profitable activity, from the private perspective. Parallel, in an article published in the Clarín, of Buenos Aires, I read that those same lands, where until recently cows grazed, are now being destined to the most profitable cultivation of Brazil, soybean; its demand has been driven by the economic growth of China.
Whether it's livestock or soy, the truth is that everything would seem to indicate that cutting the Amazon trunks is great business. Consequently, the opportunity cost of not developing the Amazon is rising, hence, the time has come, to really think about the necessary resources to protect our little planet. The challenge is immense, trapped in a world where in developed countries the short-term matters more (the financial results of the next quarter) and in the non-developed where they can only think of today and not on the next morning, when they use discount rates that are heightened by the despair of hunger and unemployment.
The Amazon threat is global and current ... President Lula recently expressed that "you cannot treat this region as if it were something of the other world, untouchable, in which people are not entitled to any benefit."
Where to start? I don’t know, but given the scarcity of resources and the immensity of the problem, a greater objectivity is essential in the economic analysis of the costs and benefits of the different energy alternatives. The economic interests of oil, coal, windmills, solar panels, nuclear plants and other energies, shamelessly twist the truths in their favor. As a result we might never have the possibility of fulfilling the implicit responsibility of that old proverb, according to which, we have not inherited the of our parents, but we have borrowed it from our children.





enero 03, 2004

Pérdidas y encuentros

Hace poco leí que a unos de los príncipes de Inglaterra, le injertaron un dispositivo de seguimiento satelital, para que el muchacho no se le perdiese a la Corona durante su viaje por Australia. ¡Pobrecito! Uno de los derechos humanos básicos de cualquier muchacho (ver nota) es el de perderse, para buscar encontrarse consigo mismo.

Por el contrario, un país como el nuestro, que no tiene derecho a perderse ni siquiera por un segundo, lleva por lo menos como cuarenta más cinco años dando tumbos.

Buscando encontrar el rumbo de nuestra Patria hemos usado sofisticados sistemas de rastreo satelital consensuados en el Norte y hasta a pintorescos baqueanos, pero ninguna de estas brújulas nos ha servido.

En estos días, propicios para la reflexión, permítanme dibujarles tres estrellitas para reordenar el manejo de nuestra riqueza petrolera. Quizá nos permitan al menos colocarnos en la senda correcta.

* PDVSA, nuestra vaquita petrolera, nos proporcionará leche por mucho tiempo más, siempre y cuando nosotros y la OPEP la cuidemos con cariño y valentía de todos aquellos lobos que le lanzan mordiscos desde todas partes del mundo, con sus impuestos, sus normas ambientales discriminatorias o sus simples lujurias.

* Nuestra vaquita petrolera produce buena y abundante leche y además es dócil. Lo único que debemos asegurar es que su ordeño se haga bajo la mirada de todos y no en unos oscuros establos donde tecnócratas, políticos o simples bandoleros del ayer, del hoy o del mañana, se queden con toda la nata y sólo le entreguen un aguadito al país.

* Una vez ordeñada nuestra vaquita petrolera, debemos asegurarnos que su leche sea distribuida equitativa y directamente al ciudadano. Sólo así lograremos acabar con esa franquicia de distribución, que estúpidamente le hemos otorgado a los políticos, para que distribuyan el aguadito sobrante a cambio de favores, pleitesías, votos o no votos.

Quienes no han llorado, no pueden reír y quienes no se han perdido nunca conocerán la bendición de poder decir ¡Gracias Dios, ya sé donde estoy! ¡Pobre Principito! Jamás podrá disfrutar, como disfrutaremos los venezolanos... todos... ese día que sembremos la semilla de la razón en nuestra fértil y muy arada tierra. ¡Feliz Año!

Nota: Eso lo del derecho a perderse, es válido sólo para varones... ¡tengo tres hijas! 

El Universal



diciembre 04, 2003

Quise firmar

“Muchas veces he sido tildado de chavista, por haber escrito algunas opiniones que sonaban como si fuesen compartidas por voceros del gobierno. Otros me han considerado como anti-chavista, porque también he escrito artículos en su contra. Ese es el riesgo de quienes no somos políticos y que nadamos en la mitad del agitado río actual, rehusando las orillas extremas, aún conociendo el riesgo de morir ahogados.”
Así comencé un artículo titulado “La nueva oportunidad de Chávez”, publicado el 16 de abril de 2002, en el cual, sin demasiada modestia, me permití formularle al Presidente una serie de recomendaciones sobre como debería enfrentar ese segundo tiempo, que la historia le concedía.
Quería estampar mi firma en la solicitud del referéndum del pasado fin de semana, ante nada, por la posibilidad implícita de lograr adelantar una consulta electoral general, que en tiempos de tanta tensión, tiene además un inmenso valor simplemente hasta como una válvula de escape.
Lamentablemente, por cuanto transitoriamente vivo en el exterior, no tuve la oportunidad de ejercer tal derecho, por alguna razón legal que se me hace turbia. Me informaron que había una lista informal donde firmar, con notarios dispuestos a servir de testigos, pero como yo no andaba buscando derechos políticos informales, sino lo que quería era ejercer un derecho formal de ciudadano, no firmé nada.
Ante esta frustración electoral, no puedo evitar recordar el final de mi artículo, donde decía… “Hugo Chávez, agradezca su segunda oportunidad, regalándose la posibilidad de hacerlo bien. Si no lo hace, que Dios y la Patria se lo reclamen.” El referéndum será justamente la oportunidad para quienes lo deseen de hacer efectivo tal reclamo.
No obstante, es bueno recordar que haya referéndum o no; si se fue o se quedó; a la mayoría de los venezolanos nos preocupa mucho más el hacia dónde vamos, que el de dónde venimos. En tal sentido, sería triste pensar que tanto esfuerzo y participación ciudadana acabe con una estéril campaña retrógrada de un verde o blanco o de un estás o conmigo o en mi contra. 
Amigos todos, minorías radicales de ambos lados y mayoría de radicales del medio, regalémonos una enmienda constitucional, que obligue a la segunda vuelta electoral en las próximas elecciones generales. Con tal enmienda podríamos garantizarle al ganador un mandato suficiente, sin la necesidad de limitar el debate político, desde su inicio, a un descolorido blanco o negro.





noviembre 20, 2003

La Maldición

Últimamente se están publicando, como arroz, artículos que analizan la supuesta maldición que pesa sobre los países ricos en recursos petroleros. A primera vista parecería que existe cierta base de sustento para estas teorías del oscurantismo, sin embargo, para su debida lectura, es importante aclarar uno que otro detalle.


Ante nada y a juzgar por la inmensa cantidad de ofertas existentes para liberarnos de esta carga maldita, es obvio que no estamos hablando de una maldición común. Hay hasta quienes generosamente se ofrecen a asumir sus riesgos, incluso pagándonos por el derecho a tal sacrificio. 


Un exorcismo sugerido es el de salirnos de la OPEP para vender el petróleo a su costo marginal de extracción, garantizándonos así el evitar ganarnos la sucia renta por el petróleo. Otra vía es la de privatizarlo, contra un sabroso y tentador pago inicial, para cancelar así la actual deuda pública… ¿y endeudarnos de nuevo? Como podrán observar, ambos métodos tienen una extraña similitud con la venta del sofá. 


Por último, considerando que al fisco europeo le entran unos 100 dólares netos por barril, mientras que a quienes sacrifican el recurso sólo les tocan 25 dólares, brutos, tampoco resulta demasiado evidente quién es el maldecido. 


Lo indiscutible es que los ingresos petroleros no se han usado bien, pero como podrán entender, ello tiene menos que ver con la abundancia de recursos y más con el maldito sistema usado para distribuirlos. Actualmente la totalidad de la renta petrolera le entra solita y sin esfuerzo a las arcas del gobierno, desequilibrando así al sistema democrático, ya que todos sabemos que el feliz tenedor de una chequera petrolera repleta, tiene pocos incentivos para hacerle caso al ciudadano. 


¿Cómo salirnos de esta? Para comenzar y por la evidente e incurable falta de talentos de nuestros gobernantes, debemos aplicar la parábola de los talentos al revés y baipasearlos, delegando una mayor parte de la administración de los ingresos petroleros directamente en la ciudadanía. 


No obstante, como nosotros los societarios civiles no somos muy distintos de nuestros políticos, de tal palo tal astilla, quizás deberíamos, por si a las moscas, pagar los dividendos petroleros con cesta tickets educativos. 


¿Chances de ello? Pocos, debido a esa sí que verdadera maldición, esa que lleva a nuestros dirigentes a creer que todo lo malo del pasado se cura milagrosamente con la llegada de ellos al poder (con la chequera) y, a nosotros, a creerles.


El Universal




noviembre 06, 2003

Juntos o revueltos

Si observan a Venezuela y a Colombia en un mapa sabrán, que a la larga, será imposible evitar las múltiples oportunidades que brindaría su integración, por lo que resulta claro que o los dos países se unen, o uno de los dos agarra al otro, o alguien los rejuntará… a lo macho, bajo el paraguas de sus propios intereses geopolíticos. ¿Qué prefieren?
Contemplar como los países Europeos, con todas sus diferencias, siendo las lingüísticas las menores, hoy, a menos de sesenta años de la guerra se subordinan a una comunidad político-económica y andan redactando una constitución común, con el humilde propósito de tratar de mantener su nivel de desarrollo, sirve para destacar la pequeñez de nuestras dirigencias políticas de Colombia y de Venezuela, de ayer y de hoy
Ambos países andan mal, muy mal sin duda, pero en lugar de buscar capitalizar las posibilidades de una verdadera unión de mercados, que permitiera recuperar ese rumbo perdido jamás encontrado, nuestros liderazgos, si es que se pueden catalogar así, más bien se dedican a alimentar y a avivar tensiones, ocultando sus propias ineptitudes.
No es fácil diseñar en el mundo de hoy un plan, que permita simultáneamente alimentar a un pueblo urgido de sueños e inspirar la credibilidad que exigen los mercados. Comprometernos a fondo con la integración y comenzarla estableciendo una cónsona política monetaria, cambiaria y comercial, debe ser uno de los principales componentes de cualquier plan capaz de ofrecernos un futuro mejor.
¿Cómo lo hacemos? Ojalá lo supiese, pero les confieso que no tengo la menor idea… excepto saber que requiere de un liderazgo capaz de subordinar las pequeñeces de hoy a las grandezas del mañana, lo que pareciese muy difícil de lograr en un mundo donde las demandas crecientes de nuestros pueblos por una gratificación inmediata, son superadas por las de la mayoría de nuestros políticos.
No obstante y por aquello de que de toda crisis significa una oportunidad…si pensamos en la tamaña crisis que viven nuestros países, quién sabe si de repente, cuando tantas necesidades materiales se hayan juntado con tantas necesidades espirituales, se lleguen finalmente a dar las condiciones para que podamos despertarnos de nuestro letargo y cumplamos con ese mandato histórico de alcanzar una Gran Unión.
Claro que siempre existe la cuarta alternativa, la peor entre hermanos, que surja un nuevo mundo bipolar con una gran muralla colombo-venezolana como frontera.
El Universal, Caracas 6 de Noviembre de 2003





octubre 23, 2003

¿Nos tapamos?

Venezuela, por el petróleo, tiene ciertos ingresos particulares en divisas que generalmente tenderan a mantener el valor del bolívar relativamente alto, dificultándole competir con el exterior y generar empleo. Desde esta perspectiva limitada, a Venezuela, de forma egoísta, para nada le conviene una apertura comercial.
No obstante y considerando a Venezuela como parte del mundo es indiscutible que solo una apertura comercial general, puede generar el crecimiento económico necesario para abortar el suicidio colectivo que, tarde o temprano, significaría seguir por la ruta de la pobreza y la desigualdad. No es sólo vía lo ambiental que todos estamos relacionados, pero, como ejemplo, basta pensar en lo que pasaría si la población del Amazonas, por necesidad, terminase usando ese tejido pulmonar como leña para cocinar. En tal sentido y por motivos igualmente egoístas, a Venezuela también le conviene una apertura comercial. 
Es este contexto, la pregunta que si Venezuela deba abrirse o no al comercio internacional, mas que una dificultad conceptual, termina siendo una cuestión sobre la oportunidad correcta para ello.
Venezuela y algunos otros, actuando en el interés propio de ciudadanos del mundo, se despojaron temprano de su vestimenta protectiva. Después de Cancún y ante los mínimos avances de la apertura comercial (y laboral) tienen hoy todo el derecho a sentirse como quien, creyéndose participe de un solidario desnudo grupal, descubre ser el único que ha quedado en pelotas. ¿Nos tapamos? 
Por la sola dificultad que existe en establecer la frontera exacta entre lo santo y lo pendejo, como por ejemplo cuando un Buda renuncia a todas sus posesiones materiales, no podemos imponerle a otros una respuesta absoluta. No obstante, para el caso de que decidamos seguir en este campo de nudistas, como mínimo deberíamos expulsar a los vulgares mirones.
Puede ser que sea el proceso actual de la OMC que haga la apertura comercial inviable, por cuanto el solo hecho de que todo necesite ser producto del negociado, mas que un convencimiento de los beneficios, refleja el poder de los negociadores y las dudas de los no creyentes. En tales circunstancias, puede que la única alternativa sea la de constituir un campo de verdadero nudismo comercial, donde solo entren quienes estén dispuestos al Full Monty. Si no… ¡A taparnos! ¡Rapidito! ¡Que me muero de vergüenza!
Per Kurowski
PD. Las referencias a desnudos y campos nudistas son estrictamente alegóricas… tengo tres hijas.
El Universal




octubre 09, 2003

En la luna

Soy un decidido defensor de la OPEP. Si no fuera por ella, probablemente estaríamos entregando nuestras reservas petroleras al mundo por cualquier minucia por encima de su costo de extracción. Quien lo dude... que observe cómo les va a todas las demás materias primas en el mundo. Es más, aun con la OPEP, recibimos sólo una pequeña fracción de su valor. Así, en Europa, de los 150 dólares que el consumidor paga por los derivados de un barril, se reparten: 20 para quien lo refina, transporta y distribuye, 100 para el fisco Europeo y apenas 30 para quien sacrifica para siempre el producto no renovable. Sin la OPEP, seguramente el fisco Europeo agarraría 120 en lugar de 110 y, de los 30 nuestros, nos dejarían 10, si acaso... 
Ahora bien, por cuanto estar en la OPEP requiere, casi por definición, que la industria petrolera extractiva esté 100% en manos del Estado, ello puede dificultar su eficiente manejo. Ya en 1984 alerté de que si Pdvsa no era sometida a un fuerte escrutinio público, tarde o temprano degeneraría en un ente vicioso manejado por falsas agendas, sin importar cuán buena y meritoria fuese la inmensa mayoría de su gente. El único antídoto posible sería la continua vigilancia de Pdvsa de parte de sus ciudadanos-accionistas, de manera directa o vía una Oficina de Defensoría (Ombudsman). 
De hecho, a partir de 1997, con unos 100 artículos, cuestioné una serie de aspectos relativos al manejo de Pdvsa, entre otros, el de la apertura petrolera, que se nos vendió como obligatoria a cuenta de que no había recursos para invertir en la producción y, al final, nos sorprendieron gastando los fondos recibidos en asuntos tan secundarios como la remodelación de gasolineras. 
Jamás recibí una sola respuesta, ni de Pdvsa ni del Ministerio de Energía y Minas, ni de antes ni de dahora, excepto quizás por el regaño que me dio la directiva del CIED, cuando les reclamé que en lugar de investigar asuntos importantes, como las discriminatorias políticas fiscales y ambientales que afectaban al petróleo mundialmente, sólo daban cursitos... que otros podrían dar mejor. 
Al haber leído que ahora la empresa piensa invertir en gasolineras argentinas, una locura para quien, escasa de recursos, debería usarlos para asegurar su capacidad de producción [perdón, extracción], que es lo único con que Pdvsa gana dinero... sólo me resta concluir, que quienes nos preocupamos por saber qué pasa con nuestro petróleo, seguimos donde siempre... ¡En la luna!