De la pobre imagen de la Opep y de ventajas comparativas
La vista mas completa se obtiene desde el centro, ese lugar que en un mundo que cada dia esta mas polarizado, comienza tornarse en el verdadero extremo. Amigos, en este lugar se escribe en verde y espero de todo corazón que no lo lean solo en azul o amarillo.
julio 27, 1999
De la pobre imagen de la Opep y de ventajas comparativas
julio 13, 1999
La Asamblea Constituyente Sombra
La Asamblea Constituyente Sombra
Un grupo de amigos y profesionales, no afiliados a movimientos políticos, hemos decidido configurar una Asamblea Constitutiva Sombra con 131 miembros. Su objetivo principal es evaluar la actuación de los 131 constituyentistas con el fin de producir un ranking, desde el número 1 para el mejor, hasta el 131 para el peor, sin que se permitan empates.
Nuestra principal motivación es la certeza de que una nueva Constitución puede traer muchos resultados favorables para el país, pero que ello depende en gran medida de la actuación individual de cada constituyentista, la cual, a nuestro juicio, debería estar sujeta a un sistema de evaluación. En términos académicos, la Asamblea Nacional Constituyente no puede ser un curso donde sólo se inscriben oyentes. !No! Habrá exámenes, "quizes", tesis de grado, nota final y acto público de graduación. No habrá premios para el más fotogénico.
Creemos importante la sanción civil y el que se produzca un récord histórico, sobre el cómo sus contemporáneos evaluaron la gestión. Algo así como un pequeño “aide memoire” que, de haber existido, hubiera permitido separar, en los cuadros sobre la Declaración de Independencia, a quienes jugaron un papel fundamental, de aquéllos que sólo acudieron para quedar retratados por Juan Lovera o que simplemente buscaban un trago.
Aún no se sabe exactamente cómo se efectuará la evaluación, pero nuestro grupo se adhiere a una declaración de principios que creemos, puede indicar, por lo menos para un constituyentista medianamente inteligente, cómo debe comportarse para obtener una buena puntuación con nosotros.
Consideramos que dado que en el día a día, nuestro país es y será administrado por políticos, la Asamblea Constituyente nos brinda una oportunidad única para que la sociedad civil limite el ámbito de acción de los políticos. Así mismo es el momento oportuno para definir las sanciones a las que estarían sujetos los políticos de incumplir con sus responsabilidades. Para ilustrar nuestros principios, damos a continuación cuatro ejemplos sobre aspectos que nos agradaría fuesen contemplados en la nueva Constitución.
Evaluación. Creemos inútil garantizar en la Constitución los derechos a la educación y a la salud, si simultáneamente no se especifican las consecuencias de su incumplimiento. Se puede establecer un Comité de Evaluación Nacional, para que, en base a evaluar si en el respectivo sector ha mejorado o no la prestación de sus servicios, emita su veredicto a los treinta días después de haber finalizado la gestión del ministro de turno. El veredicto, sería publicado, a página completa en la prensa nacional, vía la emisión de unos Certificados de Patria, en una de los siguientes menciones: Agradecimiento, Cumplimiento, Indiferencia y Reclamo.
Auto-promoción. La publicidad para los políticos es una droga, llegando hasta el grado de que creen que una buena publicidad es un adecuado sustituto de una buena obra. A nuestro grupo le gustaría incluir en nuestra Constitución, dentro de un capítulo titulado "Limitaciones para los funcionarios en el uso de la publicidad", el siguiente articulado:
1. Se prohibe el gasto publicitario relacionado con la ejecución y puesta en marcha de cualquier obra civil, que exceda del 1% del costo de dicha obra.
2. Se prohibe a todo servidor público el usar, en relación con cualquier actividad oficial, adjetivo alguno destinado a darle una connotación favorable a la forma en cómo se ha cumplido con dicha actividad.
3. En toda actividad de promoción o información, e independie
Información. Aprovechando los avances de la informática y para evitar las sospechas, que alberga la sociedad civil, sobre un posible desvío de recursos (nóminas fantasmas y otras), nuestro grupo vería con interés, que se estudie la posibilidad de obligar a la creación de una base de datos central sobre las actividades gubernamentales. Dicha base debería ser completa, exacta y accesible a todos de manera económica, actualizada en tiempo real y abarcando todo el universo de empleados y contratistas públicos, tanto del gobierno central, como de las gobernaciones, municipios y cualquier otro ente oficial. So pena de prisión, se le prohibiría a todo funcionario público el hacer cualquier pago a persona o empresa que no esté identificada en tal registro.
Deuda Pública. La deuda pública, muy especialmente la externa, es uno de los principales males que agobia a nuestro país. La posibilidad de contratarla permite que una generación de venezolanos, de manera irresponsable, llegue a adelantar su flujo de caja, imponiendo el costo de su servicio a las futuras generaciones. En el debate actual, donde con frecuencia se menciona que con la Constitución "no se va al mercado", estamos convencidos de que, de haberse limitado la capacidad de endeudamiento del país en la llamada "moribunda", hoy, todos iríamos mejor al mercado.
Por cuanto los recursos también actúan como drogas para los políticos y el Congreso, al final, termina en manos de ellos mismos, puede que se necesite prohibir, de manera taxativa, el contratar deuda externa para así lograr que los prestamistas no se atrevan a cantarle a nuestros políticos, sus cantos de sirena.
junio 29, 1999
Del contrabando y el Ecotax, Pdvsa y la educación superior
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junio 15, 1999
Hablemos sobre la publicidad oficial y la anorexia cambiaria
junio 01, 1999
¿Acaso somos de una desconocida secta protestante?
mayo 18, 1999
Necesitamos una Constituyente para el sector privado
La responsabilidad primaria de un dirigente político, de manera simplificada y aún cuando pueda sonar feo, crudo y hasta vulgar, es la de lograr el poder. Una vez logrado, su función es convertirse en árbitro y negociador de todas las distintas necesidades y ambiciones que existen en la sociedad. Para cumplir con tal papel, el dirigente debe tener el criterio suficiente para saber elegir entre todas las propuestas que le haga la sociedad civil y tener el liderazgo necesario para lograr la implementación de los planes acordados.
En la Venezuela de hoy, el principal responsable por la ausencia de un Plan Económico, es la propia dirigencia de la sociedad civil, concretamente del sector privado, por cuanto, simplemente, no ha sido capaz de formular alternativas de acción razonablemente coherentes. Es más, y perdonen si hecho sal a la herida, algunos de los supuestos voceros, cada vez que emiten opiniones, sólo causan una mayor confusión. Permítanme dar algunos ejemplos que sustentan mi opinión.
Si existe algo, que en materia económica ha quedado evidenciado con absoluta claridad durante las ultimas décadas, sería la insuperable capacidad del Estado venezolano para malgastar recursos. Me resulta incomprensible cualquier receta para salir del actual desastre económico heredado, que comience por transferir más recursos del sector privado al sector público y me resulta incomprensible que el sector privado apoye tales impuestos o, en el mejor de los casos, otorgue callando.
Ante la obvia sobrevaluación del bolívar, que sin duda golpea la actividad productiva interna y favorece la externa, donde de existir un desequilibrio es preferible una leve subvaluación, me resulta increíble oír a representantes del sector privado nacional defender la actual política cambiaria. Para el sector turístico en Margarita, esa política cambiaria equivale a un asesinato.
Seudo-representantes del sector privado incitan al gobierno a seguir con la política de privatizar los servicios públicos, aún ante la abrumadora evidencia de que tales privatizaciones sólo se han hecho con fines fiscalistas, dejándole al usuario final una estela de tarifas innecesariamente altas. En Margarita el costo de la electricidad ya supera el costo de las nóminas en muchos hoteles.
La manera como una gran parte de nuestra "dirigencia" sucumbió al confundir poder con capacidad, permitió que la política petrolera degenerara en una total confusión. Como ejemplo, basta nombrar la aplaudida apertura petrolera donde Pdvsa, supuestamente por falta de recursos, permitió a terceros el acceso a la rentable y estratégicamente importante fase de exploración y extracción, para luego sorprendernos con abundantes disponibilidades para invertir en nuevas estaciones de servicios, equipadas hasta para la venta de cotufas, hoy en necesidad de apoyo publicitario.
Pocas voces privadas alertan sobre una apertura comercial y un proceso de globalización, que parece buscar más los halagos del mundo, que los intereses del país. Suficiente resulta mencionar el hecho de que cuando Europa y otras partes del mundo, de manera discriminatoria aplican impuestos a la gasolina, que de hecho funcionan como aranceles comerciales sobre el petróleo, superiores al 800%, que conforman la principal causa de los pobres ingresos petroleros que hoy percibimos, nosotros a la champaña francesa sólo le aplicamos un arancel del 26%. ¿Y quién protesto la clara discriminación presente en la prohibición por parte del estado de la Florida de la Orimulsión?
Aupados por la "dirigencia privada" el país permite la más amplia movilización de capitales especulativos a corto plazo. Lo único que hasta hoy nos ha salvado de los desastres sentidos en algunos países del lejano oriente, ha sido el hecho de nunca haber llegado a acumular capitales golondrinos en demasía, afortunado resultado de la desafortunada falta de confianza en el país.
Desde finales de los ochenta, nuestro país se ha situado sobre una línea de continuo achicamiento. Restrictivas políticas monetarias con exorbitantes tasas de interés, así como el paso, casi instantáneo, de un libertinaje a un puritanismo en materia de regulaciones bancarias, ha conspirado en hacer que Venezuela parezca una pasa arrugadita. Hoy, aún oímos a una "dirigencia privada" solicitar la presencia del Fondo Monetario Internacional, el principal responsable de incluir la castración como parte del instrumental económico.
La verdad es que, ante un silencio general, nuestros gobernantes están en su pleno derecho de creer e interpretar, que la actual "dirigencia" representa, de manera autorizada, a los intereses del sector privado en Venezuela.
En momentos donde se cuestiona la legitimidad de tantos entes en el país, creo importante que todos nosotros, que tenemos derecho a considerarnos como pertenecientes al sector privado, como individuos, profesionales o empresarios, pero que no nos sentimos representados en la actualidad, aprovechemos la oportunidad para movilizar nuestra propia Constituyente. Eso si, en nuestro caso, no creo que tengamos opciones a la de hacerla totalmente ORIGINARIA.
mayo 07, 1999
All Bureaucrats Should Be Created Equal
The Daily Journal May 1999
mayo 04, 1999
La constituyente y el derecho a la información
En varias ocasiones he expresado entusiasmo con el proceso Constituyente. Tal entusiasmo supone, claro está, que la nueva Constitución nos enorgullezca, ocupando un honroso lugar como la primera del próximo milenio, sin que tengamos que, por su pobre contenido, afirmar su valor como reliquia del milenio anterior. El resultado final depende mucho de las propuestas y de la vigilancia de la sociedad civil.
Se dice que Democracia con hambre no es Democracia, pero si esto es cierto, Democracia sin información, es aún mucho menos Democracia. En la constitución que yo deseo, considero que el derecho de un ciudadano a la información sobre la gestión gubernamental es de importancia vital. En tal sentido y ante la próxima Asamblea Constituyente, reto y ruego a sus futuros miembros a considerar lo siguiente:
En Venezuela mucha de la desconfianza en nuestro sistema político y mucha de la renuencia a pagar impuestos se centra alrededor de la creencia, casi con carácter de absoluta certeza, de que en el país abundan las nóminas fantasmas y el pago de doble remuneración, aún cuando este último esté prohibido en nuestra actual Constitución (Art.123).
Por el manejo irregular de una partida confidencial hemos enjuiciado a un Presidente pero, al observar las admitidas dificultades que tiene el sector público en conocer su nómina, parecería que el presupuesto nacional íntegro, es la madre de todas las partidas confidenciales.
Hoy, debido a los avances tecnológicos es posible establecer, a un costo muy bajo, una base de datos centralizada, que provea de forma inmediata, en tiempo real y a cualquier ciudadano que así lo desee, los datos exactos sobre todo el universo de empleados y contratistas públicos, tanto del gobierno central, como de las gobernaciones, municipios y cualquier otro ente oficial, así como de todos los pagos que se le hagan a tales organismos.
La base de datos anterior puede organizarse para facilitar la búsqueda de información por cédula, por nombre, por contrato de servicio, por fechas, por entidad, por escuela, por ministerio, por alcaldía, por gobernación, etc.
Imagínense si, so pena de prisión, se le prohibiera a todo funcionario público el hacer cualquier pago a persona o empresa que no esté identificada en tal registro. Plantéense la posibilidad de que cualquier venezolano pueda, a través de Internet, tener acceso a esa base de datos y obtener la información que desee. !Qué triunfo para la legitimidad de la democracia!
En las declaraciones sobre los derechos humanos de los países desarrollados, el derecho a la información es parte integral de la libertad de pensamiento y expresión y donde básicamente se estipula que tales derechos incluyen la libertad de buscar, recibir e impartir información.
Dentro de este contexto, resulta algo sorpresivo descubrir, el gran adelanto que, en esta materia, tiene Sur Africa ya que en el Artículo 32 de su constitución se establece que "Todos tienen derecho de acceso a cualquier información en posesión del estado" y que "Debe promulgarse Legislación Nacional que garantice tales derechos" sólo condicionado a que tal legislación "puede proveer medidas razonables para aliviarle al Estado la carga administrativa y financiera que resulte”.
Dentro de nuestra Constitución, esta materia pudiera estar en cierta forma tratada en su Artículo 67, en el que se establece que "Todos tienen el derecho de representar o dirigir peticiones ante cualquier entidad o funcionario público, sobre los asuntos que sean de la competencia de éstos, y a obtener oportuna respuesta”. Las únicas otras referencias, que conseguimos en nuestra Carta Magna en materia de información, las encontramos en la calificación del censo y de las estadísticas como materia de competencia nacional y en los diversos informes que sobre la gestión del año anterior deben presentar al Congreso el Presidente, los Ministros y el Contralor General de la República.
Justamente las referencias a lo de una "oportuna respuesta" y “los obligados informes sobre el año anterior”, ilustran la urgencia de adaptar al mundo moderno, tanto a Venezuela como a la mayoría de los demás países. Hoy, la información y las respuestas pueden ser, y por eso deben ser, inmediatas, en línea y en tiempo real. Para la Memoria y Cuenta de una gestión anterior, donde hoy solo se pierde tiempo, tanto el del los funcionarios públicos como el nuestro, muy bien podríamos contemplar crear la figura de un Cronista del Gobierno de Turno, y que éste eche sus cuentos en las plazas públicas.
Amigos, de ninguna forma sugiero que elijamos exclusivamente a nuestros Bill Gates criollos como constituyentes. ¡No! ¡Dios nos libre de eso!. No obstante, sí estoy seguro de que si dejamos el proceso Constituyente exclusivamente en manos de leguleyos de inspiración Robespierrana o en manos de aquéllos que tengan intereses por mantener las tinieblas, que tradicionalmente afectan la transparencia de la gestión oficial, pasaremos vergüenza, inspiraremos pena ajena y muy pronto tendremos que repetir todo el proceso.








