noviembre 17, 1998

Por favor, menos payasería global

Con frecuencia, he cuestionado, tanto la manera como Venezuela ha tratado de implementar las llamadas “políticas de mercado”, como la forma en que hemos enfrentado los retos planteados por la globalización. La inocencia, con la cual muchos de nuestros dirigentes públicos y privados han aceptado una serie de dogmas, sólo la puedo calificar, en el mejor de los casos, como infantil. 
Recientemente, en una misma semana, al leer las declaraciones de un humilde técnico textil venezolano y las de Henry Kissinger, me sentí acompañado en mi preocupación. El primero, en una opinión que me pareció cargada de sabiduría, acusaba a nuestro país de ser un "payaso de la globalización"; mientras que, el renombrado Kissinger, en el Washington Post, alertaba sobre los riesgos de una globalización indiscriminada. 
El reciente debate entre industriales e importadores, me permite reiterar algunas observaciones. El propósito de éstas es, principalmente, inducir a un debate académico.
Para comenzar, sostengo que debería estar prohibido, sobre la base de constituir una absoluta deshonestidad intelectual, emitir concepto alguno, relativo al desarrollo económico de Venezuela, sin antes aclarar, qué premisa petrolera, se utiliza. 
Me explico. O el petróleo es un valioso recurso natural no renovable o es un recurso cualquiera. El primer caso, nos impone una altísima responsabilidad fiduciaria para con futuras generaciones, en tanto que, el segundo, en principio, sólo nos obliga a una gerencia coyuntural, es decir, explotarlo rápidamente, mientras estén dadas las simples condiciones de que su precio supere los costos de explotación.
Cualquier analista puede percatarse de que la respuesta, que se dé a la pregunta anterior, debe fundamentar cualquier propuesta a desarrollarse, con el propósito de trazar un rumbo coherente para nuestro país. El hecho de que, con tanta frecuencia, se ignore, es la principal causa de la actual falta de orientación, que sentimos todos.
Comienzo entonces, por aclarar que, en lo personal, pertenezco a ese, cada día, más reducido grupo, que aún declara, que el petróleo es un recurso natural no renovable y de un valor real (a largo plazo), con toda seguridad, muy superior al valor actualmente decretado por un mercado ávido por dinero y poco informado. No obstante lo anterior, quiero dejar perfectamente claro, que no pertenezco a aquéllos, que paralizarían la actual expansión de la capacidad de la industria petrolera. 
Todo lo contrario, creo que, expandiendo nuestra capacidad de producción a seis millones de barriles diarios o más, estaríamos en mejores condiciones para lograr obtener, vía la pelea por mercados o negociaciones estratégicas, basadas en la seguridad de suministros, un precio mucho más cónsono con el verdadero valor del petróleo. Lo ideal sería tener una capacidad instalada tan inmensa, que necesitásemos producir una cantidad muy pequeña. 
Claro está que, si la razón para la actual expansión, sólo es la de generar mayores posibilidades de ingresos, para que unos políticos dispendiosos satisfagan los deseos materiales de unas generaciones de vividores, simplemente, no puedo estar de acuerdo con ésta.
Pero, volvamos al propósito de este artículo, como lo es el comentar sobre Venezuela en un mundo global. 
Al haber fijado mi criterio en cuanto al petróleo, como recurso valioso no renovable, tengo el derecho de argumentar, que la gran mayoría de los ingresos de Venezuela, que hoy se registran en nuestra balanza comercial, no provienen de una actividad productiva, sino de una liquidación de activos. 
En otras palabras, el rol del petróleo, en nuestra balanza comercial, se parece mucho más al rol cumplido, tradicionalmente, por los lingotes de oro. Estos eran entregados por un Banco Central a otro, para compensar un déficit comercial, y no como una contrapartida comercial directa por los bienes que se importaban.
Lo anterior significa hoy, que Venezuela, en lugar de presentar un saldo positivo en nuestra balanza comercial (algo a que nos han inducido creer nuestros mas inteligentes y menos inocentes competidores), presenta un gigantesco déficit comercial. Esto no sólo justifica, sino también obliga a reconsiderar toda nuestra política comercial.
Entre las instrucciones iniciales, que deberían darse a nuestros negociadores comerciales, responsables de defender a nuestro país, en un mundo donde, no obstante ser clasificado como de globalización y apertura, sigue siendo un mundo donde prevalece una guerra comercial mundial, a cuchillo, se encuentran las siguientes:
Primero: Aspirar y negociar el equilibrio de nuestra balanza comercial, en términos de empleos generados y no, como hasta la fecha, en unos simples términos de dólares transados.
Segundo: No aceptar más que Venezuela coopere con la economía mundial, bajando aranceles y reinvirtiendo (de forma alegre y sin discriminación) toda su capacidad de compra, mientras que muchos países, que pregonan la apertura comercial, imponen impuestos directos al consumo de gasolina que, de una forma u otra, impide a los "liquidadores del petróleo" obtener el mejor precio por cada barril petrolero "liquidado".
Tercero: Aprender la importancia de que, en el momento de negociación, se pueda evidenciar un sólido respaldo de la opinión pública. Venezuela acaba de sufrir un muy importante revés en su política comercial, con la reciente prohibición para el uso de la Orimulsión, por un supuesto amigo, la Florida. Al comparar, la total ausencia de una reacción de protesta que hubo por esto, con el revuelo armado por unos blue jeans, sabemos que Venezuela no está preparada para defenderse.
Finalmente, deseo aclarar que, aún cuando mis comentarios puedan y, hasta con razón, situarme en el campo de los proteccionistas, esto no implica, en forma alguna, una defensa de las aspiraciones comerciales, que actualmente se debaten en el país, todo lo contrario. Justamente, por creer que un proteccionismo inteligente, puede ser un arma muy importante para el desarrollo integral de un país, soy de los que más protesta cuando se usa, a la ligera, para el sólo desarrollo de unos intereses individuales.
Publicado en Economía Hoy el 17 de Noviembre de 1998





noviembre 03, 1998

Corrupción ¡La pelea como que va!

El 21 de Noviembre de 1997 la OECD, organización económica que abarca los países desarrollados, aprobó el "Convenio para Combatir el Soborno de los Funcionarios Públicos en los Negocios Internacionales". Para finales de 1998, se espera que la mayoría de los países suscriptores habrán ratificado su validez y que entre en vigencia a principios de 1999.
La reacción normal, ante este tipo de decreto, suele ser la de cuestionar su sinceridad o su aplicabilidad. Es decir, considerarlo como "otra manipulación hipócrita destinada a tranquilizar la conciencia del mundo desarrollado" o, simplemente, "otro esfuerzo legaloide inútil para alterar las realidades del mundo".
Cuando leemos, en los comentarios que se han formulado sobre el mencionado Convenio, que los sobornos prohibidos no incluyen "los pequeños pagos "facilitadores" …, que en algunos países son hechos para inducir a funcionarios públicos a cumplir con sus funciones", y se argumenta que estos "pequeños pagos" deben ser combatidos por cada Nación individual, ya que una criminalización, por parte de otros países, no parece una acción efectiva; es lógico que sintamos una cierta desesperanza.
No obstante, como ciudadanos interesados en combatir la corrupción, creo que no debemos ignorar dicho Convenio. En efecto, si leemos el mismo, con detenimiento, podemos observar la existencia de algunos elementos que, bien manejados, pudiesen ser de mucha relevancia. Estos son: la contabilidad del gasto del soborno y su deducibilidad para fines de impuestos.
En cuanto a la contabilidad, el Convenio establece que se debe prohibir "la contabilidad extra libros, …el registro de gastos no existentes, el registro de pasivos sin la correcta identificación de su objeto, y el uso de documentación falsa,… con el propósito de sobornar a funcionarios públicos extranjeros o de ocultar tales sobornos”. Los países signatarios, por su parte, se comprometen a efectivamente establecer penas civiles, administrativas y penales que, de manera racional y proporcional, ayuden a disuadir tales actividades. 
De lo anterior, podríamos deducir que, en cierta forma, se están constituyendo a los contadores y auditores como garantes de la lucha contra la corrupción. De ser esto así, y de ser cierta la creencia de que los contadores públicos, en general, no se distinguen por ser amigos del riesgo, entonces y por cuanto, al incumplir con las normas, podrían ser considerados como cómplices del soborno, es de esperar que esta medida, bien implementada, tenga un efecto significativo.
El otro aspecto, se refiere a la deducibilidad del gasto de soborno. Sorprende que sea necesario reglamentar sobre la materia, pero resulta que en muchos países, aún entre los que se dan golpes de pecho y se consideran ejemplos de pulcritud, los sobornos pagados a funcionarios públicos extranjeros son gastos deducibles del Impuesto Sobre la Renta. La OECD reporta que en un país Europeo, entre 1988 y 1992, el Fisco recibió 109 aplicaciones solicitando la deducibilidad de sobornos. 
También se indica que, a veces, la deducibilidad está sujeta a que el pago del soborno sea reconocida, como una práctica común en el país del pago, es decir, como un gasto normal y necesario. Transparencia Internacional es el nombre de una fundación dedicada al desarrollo de elementos, que pueden ser útiles para combatir la corrupción y uno de sus productos es el muy conocido Indice de Percepción de la Corrupción. Lo anterior nos hace pensar, en la horrible posibilidad de que alguien esté usando el mencionado Indice, para justificar la "normalidad" de su gasto y así lograr la deducibilidad fiscal del soborno.
El convenio de la OECD incluye un acuerdo para prohibir la deducibilidad fiscal del soborno. Al implementarse esto, no sólo se incrementará el costo del soborno, sino que, además, se logrará establecer una relación directa entre la Legislación Fiscal y el pago del soborno. Ambos hechos habrán de desestimular tanto la comisión del delito, como su ocultamiento.
En conclusión, creo que, al declarar como crimen el soborno de un funcionario público y ampliar la necesaria red de cómplices, al incluir contadores y auditores y, además, dar a entender que el supuesto de hecho que configura un soborno, pudiera tener también consecuencias jurídicas de índole fiscal, nos da la esperanza de que se esté configurando una posibilidad cierta de asestarle un fuerte golpe a la corrupción. Esperamos que así sea.
Puede que yo sea un iluso. Lo cierto es que antes, muchos empresarios podían llegar a un país y sobornar a sus funcionarios y si éstos eran descubiertos, al empresario, en su país, no le pasaba nada. Mañana, en 1999, puede ir a cárcel. Como ciudadano debo, por lo menos, agradecer a la OECD este gesto de respeto.
Venezuela debe brindar todo su apoyo a este Convenio y yo diría, hasta el punto tal, de considerarlo de obligatorio cumplimiento para aquellos países que deseen hacer negocios con el Estado Venezolano. Como mínimo, también deberíamos suscribir el Convenio, como ya lo han hecho Argentina, Brasil y Chile, no obstante no ser miembros de la OECD.



octubre 20, 1998

La regulación como enemiga de la misión bancaria

En Venezuela se ha discutido mucho sobre lo relacionado con la solvencia de los entes de intermediación financiera, principalmente la banca. En virtud de la gran atención, que en todo el mundo se ha dado a la materia de regulación bancaria y siendo aún bastante reciente nuestra última crisis bancaria, esto no ha de sorprendernos. En el debate creo, que es importante recordar, que las funciones del sector financiero no se limitan, simplemente, a devolver los dineros recibidos de sus depositantes, ya que, de así ser, el tradicional colchón pudiese ser suficiente para cumplir esta misión.
Aparte de proveer otras oportunidades, que sirvan para estimular el ahorro nacional, así como cumplir el trabajo de facilitar los flujos monetarios, existen otras dos funciones, de gran importancia social, que la banca debe cumplir. La primera, es la de ser un agente muy activo en el proceso de generación de riquezas y la segunda, la de colaborar en la función de democratizar el capital, es decir, permitir el acceso al capital a aquellas personas que, carentes de recursos, tengan iniciativas y voluntad de trabajo. 
Supuestamente, con el compromiso y la capacidad de cumplir con estas dos últimas funciones, el crear y distribuir riquezas, se justificaban, tanto la solicitud, como la aprobación de una licencia bancaria. ¡Cuánto dista esto de ser cierto hoy! A continuación, presento algunas reflexiones sobre el tema.
En 1975 John Keneth Galbraith, en su libro titulado “Dinero, su origen y destino”, adelantó la tesis de que una de las razones fundamentales, para que en el siglo pasado se lograra, el desarrollo económico del oeste y del sudoeste de los Estados Unidos, era la existencia de una banca agresiva y poco regulada, que con frecuencia quebraba causándole grandes pérdidas a depositantes individuales, pero que, a causa de una ágil y flexible política crediticia, dejaba una estela de desarrollo.
Sin de forma alguna querer hacer una apología al delito (especialmente cuando el delito de verdad estuviese presente), durante los últimos años y con fines puramente analíticos, he sostenido que el error de Venezuela, en relación al trato acordado a sus fugitivos bancarios, fue el de motivarlos a buscar refugio en otros países, donde gastan su dinero y sus esfuerzos, en vez de obligarles a dedicarse al desarrollo de nuestras regiones fronterizas. Oficina principal del Latino – pagando muy altos intereses - sin garantías a los depositantes – en Santa Elena de Guairén.
En cuanto a la democratización del capital, resulta evidente, que la nueva regulación bancaria, hoy más que nunca, obliga a la banca a prestar al que tiene y rechazar como cliente de crédito, al que no tiene. Los días donde un banquero, sobre la simple base de un juicio de carácter, pudiese aprobar un crédito, sin tener que incurrir en el costo de una creación de reservas, que presume por adelantado el no pago, pasaron a la historia. 
Por supuesto, en lo anterior, no me refiero a los inmensos volúmenes de créditos al consumo. Recuerdo haber leído que en alguna cultura del lejano oriente se usaba el sistema de acumular dinero entre muchos vecinos y luego rifárlo para que, así por lo menos, alguien tuviese un capital de suficiente importancia para emprender una actividad productiva. Hoy, podemos cuestionar la sabiduría del regulador, al notar la facilidad con que un consumidor logra un crédito y lo comparamos con lo difícil que puede resultar adquirir un préstamo con fines productivos. 
Lo mas triste de todo el capítulo regulatorio es que, de verdad, no nos inmuniza del riesgo. Aún en carteras basadas en cálculos probabilísticos y compensaciones vía altas tasas de interés sabemos que, de una forma u otra, los riesgos persisten. Si tienen dudas sobre lo anterior, pregúntenle a los premios Nobel de Economía de 1997, y a quienes, aún sabiendo de matemáticas y sin que el fraude los haya motivado, este año, en una sola empresa, LTCM, fueron responsables de pérdidas por mas de 4.000 Millones de Dólares (un monto básicamente equivalente a la totalidad de los depósitos de la banca venezolana que sufrió la crisis).
Los riesgos siempre existen y, en muchos casos, el sólo tratar de regularlos, genera el riesgo de crear la apariencia de que, vía una supervisión estricta, se haya logrado su efectiva eliminación. A veces, es de buena fe; a veces, sólo es cuestión de fe. Cuando por ejemplo, en Venezuela, la Comisión Nacional de Valores arrogantemente presume de estar efectuando una labor de importancia significativa, sabemos que es puro cuento. 
Con frecuencia, en materia de regulación, lo más honesto, lógico y eficiente es simplemente advertir sobre la existencia del riesgo y dejar que el mercado, vía la asignación de precios, desarrolle sus propios caminos. 
Yo no propongo, ni por un momento, que el Estado abandone por completo la función reguladora, por el contrario, lo que propongo es que la asuma de forma correcta. La historia esta llena de ejemplos donde el Estado, por meter la mano tratando de evitar un perjuicio, causa perjuicios infinitamente mayores. En el caso de las regulaciones bancarias, desarrolladas para ser aplicadas en países ya desarrollados, no estoy seguro de que estemos haciéndole un favor al país, adoptándolas con tanto fervor.
Pero, ¿qué le hacemos?. La regulación está de moda y hay muchos burócratas en el mundo buscando asegurar su cambur. Acabo de leer un artículo sobre un condado en el estado de Maryland, Estados Unidos, donde, para poder desenvolverse como astrólogo y proveedor de horóscopos, hay que registrarse y obtener una “licencia para leer las manos”. El costo de la licencia es de 150 dólares



octubre 06, 1998

Sobre confianza mala y desconfianza buena

Nuevamente, las agencias internacionales de clasificación financiera, se están pronunciando sobre Venezuela y todos tiemblan. Sus resultados constituyen para muchos extranjeros y, lamentablemente también, para algunos venezolanos, una fuente primaria de información sobre el país. El debate sobre conceptos, tales como confianza y movilidad de los capitales internacionales, se inicia otra vez. Aprovecho para exponer de nuevo algunas evidencias, reflexiones y conclusiones a este respecto.
Evidencia 1: No hay duda de que la gran mayoría de los actores del mercado de capitales especulativos a corto plazo, responden, ante todo tipo de evento, como una manada de búfalos en estampida, entrando o saliendo a un país. Lo anterior origina una alta volatilidad en estos fondos, que correctamente son llamados capitales golondrina.
Reflexión 1: Como en tantos otros campos, en el de las finanzas, también rige la norma de que los errores cometidos por muchos de los participantes y por lo tanto, compartidos, se perdonan, mientras que aquéllos, cometidos en solitario, son castigados. Como resultado de esto, los profesionales que administran dichos fondos y que desean salvar su propio prestigio profesional, estarán propensos a dejarse llevar por la corriente, es decir, que su actuación obedecerá mas al criterio financiero de moda y no a lo que le pueda indicar su propia experiencia o instinto.
Conclusión 1: De acuerdo a lo expuesto, resulta perfectamente irrelevante el que los profesionales sean unos “genios”, por ser otros los motivos que guían sus actuaciones.
Evidencia 2: La crisis mundial de las deudas en 1982, agarró a mucho banquero con los pantalones bajados, exponiendo indecentemente inmensas cantidades de préstamos incobrables. De más reciente data, podemos nombrar los obvios errores contenidos en los reportes sobre Asia hace 18 meses.
Reflexión 2: Recuerdo mi asombro ante la reverencia con que, en 1983, se oían las opiniones “calificadas” de aquellos mismos banqueros, que tan recientemente habían demostrado las limitaciones de su genialidad. Hoy pasa lo mismo ¿Podrá ser que la necesidad humana de buscar orden en el mundo nos impulsa a atribuirle conocimientos mágicos a un grupo, lo cual estos explotan con desfachatez?
Conclusión 2: La verdad que el mundo es bien ingenuo cuando coloca una buena parte de su destino económico en manos de personas con un “curriculum tan bueno” pero un “track récord tan malo”.
Evidencia 2: Los volúmenes de los capitales golondrina presentes en el mercado son gigantescos, al compararse con las magnitudes económicas de muchos países, por lo que pueden causar grandes estragos. 
Reflexión 3: Dada la magnitud y la volatilidad de estos fondos, es de esperar que los principales daños ocurran en las puertas de entrada y salida, donde sería lógico anticipar un cierto agolpamiento.
Conclusión 3: Al conocerse de la existencia de métodos bastante exitosos (Chile), para lograr administrar, de forma algo mas ordenada, la entrada y la salida de estos fondos al país, el hecho de que en Venezuela no se haya desarrollado nada similar, es otra evidencia de la desidia gubernamental que nos castiga.
Evidencia 4: Las decisiones económicas tomadas por los inversionistas a largo plazo, tanto extranjeros como nacionales, tardan en ejecutarse. Por ejemplo, la decisión de abrir una fábrica o de construir un hotel o de sembrar un bosque, no se toma de un día a otro. Por el contrario, los capitales golondrina reaccionan en segundos, vía ordenes de compra-venta y de transferencias electrónicas. Su impacto económico es, por lo tanto, mucho más inmediato y explosivo.
Reflexión 4: Creo que las señales económicas, más importantes para un país, emanan de los actores a largo plazo, tales como el hotelero de Cumaná, el arrocero de Calabozo y el industrial de Guacara. No obstante, la urgencia e inmediatez, que representan las presiones de los capitales golondrinas, probablemente hace que estos últimos no logren acaparar, suficientemente, la atención de las autoridades económicas.
Conclusión 4: Mientras que la economía (y la política) obedezcan, en mayor grado, al joven con pelo engominado y tirantes que lleva la batuta del corto plazo, ignorando las señales a largo plazo, el camino al desastre económico seguirá libre de obstáculos
Evidencia 5: Venezuela ha recibido durante los últimos 25 años una cantidad extraordinaria de recursos, a corto y largo plazo, y de nada le han servido. Venezuela, durante los últimos años, ha recibido importantes fondos a largo plazo y tampoco le han servido de mucho.
Reflexión 5: Si no sabemos administrar los recursos otorgados a largo plazo, ¿qué hacemos tratando de atraer recursos a corto plazo? 
Conclusión 5: Mientras que no se haya establecido un modelo de desarrollo económico viable y un sistema de gobierno que inspire confianza, al país no le debería interesar para nada los capitales golondrina, aún en el supuesto de que cuente con un eficiente portero que regule la entrada y la salida.
Evidencia 6: Las agencias de “rating crediticio”, no obstante ser usadas por muchos actores diversos, tales como entes regulatorios de banca y seguros, con intereses a largo plazo, en realidad, trabajan principalmente para banqueros e inversionistas que desean tomar posiciones líquidas a corto plazo. 
Reflexión 6: Para alguien interesado en el largo plazo, por ejemplo, un ciudadano joven, las opiniones de una agencia de “rating crediticio” pueden resultar bastante irrelevantes. Además, sepan que no toda expresión de desconfianza produce resultados malos. 
Consuelo 1: Venezuela, durante los últimos años, no ha sido objeto de una invasión de capitales golondrina tan grande como podría haber sido. Imagínense el caos que se produciría, si al país le hubiesen entrado unos 20.000 millones de dólares de dinero caliente y que hoy estuviesen, ansiosamente, buscando su salida. Las tasas de interés necesarias para contener tal manada tendrían que sobrepasar los cuatro dígitos.
Consuelo 2: ¿Se recuerdan el cuento del deudor angustiado que encuentra el sueño cuando con un “no te puedo pagar” le traspasa al banquero su insomnio? En nuestro caso, ocurre algo similar. Cuando la puntuación venezolana baja, personalmente, duermo mejor, en la seguridad de que así no le estarán dando tantos recursos, en nombre mío, de mis hijas y futuros descendientes, a gobiernos que insisten en malgastarlos.
Conclusión 6: El día en que nuestros gobiernos (en época no electoral) le hagan mayor caso a la opinión de sus humildes súbditos, en lugar de a la opinión de las glamorosas agencias internacionales, ese día tendremos mayores posibilidad de salir de esta situación nuestra, que sólo puedo clasificar y, perdónenme el inglés, como un “standard moody and poor”.






septiembre 22, 1998

Orimulsion vs. Torre del Terror

Esta semana la televisión reportó sobre un pequeño incidente en una de las atracciones de los parques de diversión de Florida (Tower of Terror) cuyas causas se están investigando. Algunos usuarios aparentemente sufrieron heridas menores, sin embargo, dudamos que esto reduzca el publico atraído por este tipo de recreación.
Imagínense la existencia en Venezuela de algunos dueños de parques de diversión que, molestos por la competencia de Florida y con el objetivo de formar un movimiento de apoyo, reclutan y seducen a un grupo de madres que todas sufren de ansiedad patológica. Imagínense a éste agresivo y vociferoso Grupo de Opinión exigir que las autoridades del Distrito Federal prohiban a los niños, viajar a los parques de la Florida.
Lo absurdo y pequeño del accidente, las protestas de Florida, las protestas de los niños todo haría imposible pensar que el Decreto de la Prohibición fuese aprobado. 
No obstante si se nos permite suponer que: a.- existen otros parques tan buenos como los de la Florida "¡Mami, podemos ir a Disney en Francia!", b.- que a los administradores de los parques de la Florida no les importe mucho, "con menos visitantes trabajamos mas cómodos"; y c.- ni se solicita ni se recibe el apoyo de los ciudadanos de la Florida, entonces y de pronto, las posibilidades del Decreto no se ven tan remotas. 
"Muchachos, aún cuando tengo familia en la Florida y les puede causar daño, como esto a nadie le importa, aprobemos la Prohibición, por lo menos así nos sacarnos estos locos gritones de encima".
De manera algo similar fué que el estado de Florida prohibió el uso de la Orimulsión. La Orimulsión que tanto significado tiene para Venezuela. Para una Venezuela que hoy necesita de cualquier ayuda que pueda recibir. Pero, para una Venezuela donde esto, aparentemente no le importa un comino. Para una Venezuela donde tomamos jugo de naranja de la Florida y leemos que de forma simultánea “las transferencias de divisas a Florida crecieron 400%. 
Esta semana nos visita en Caracas una misión comercial proveniente de Florida. Su finalidad es la de vendernos productos y oportunidades de inversión. Ni un candidato o miembro del gobierno, ni una organización empresarial o sindical, ni un directivo, ejecutivo o empleado de PDVSA, ni un parlamentario, ni un universitario, nadie, probablemente nadie usará la ocasión para por lo menos indicar que estamos perjudicados y molestos por la decisión sobre la Orimulsion.
Nos debería dar vergüenza a todos. Si en Venezuela hubiese que elegir un dicho popular que fuese conocido y aplicado por todo nuestro pueblo, probablemente sería "el que no llora no mama". Aparentemente no lo usamos fuera de nuestras fronteras.
Durante largo tiempo he sostenido que uno de los principales problemas que tiene Venezuela para correctamente adaptar las políticas económicas de moda, tales como la de la apertura comercial, es que la gran mayoría de nuestros dirigentes económicos, del sector público y privado son conversos muy recientes. Como originalmente ellos mantenían otros puntos de vista y hoy les da pánico que alguien los reconozca en sus nuevas vestimentas, sostienen y aplican sus dogmas con el fervor que de vez en cuando podemos detectar en un nuevo rico, deseoso por el reconocimiento del "establishment" o en un creyente recientemente sometido a un llamado inspirador.
La verdad es que la globalización y la apertura comercial no disminuye en nada la necesidad de agruparse alrededor del concepto de nación para meditar y negociar las estrategias económicas convenientes para el país. Todo lo contrario. Antes con fronteras cerradas, con aranceles y prohibiciones de importación general, esto no importaba mucho. Hoy, con fronteras abiertas, es que de verdad necesitamos de inteligencia, voluntad y astucia, para evitar que el “mundo nos coma vivos”.
Yo no soy ni nunca he sido proteccionista. No obstante no me temblaría el pulso o la conciencia intelectual si al negociar por parte de Venezuela tuviese que recurrir un poco mas a la hipocresía. A esa hipocresía que todos los países aplican con maestría pero que Venezuela aparentemente considera de mal gusto.
Lo que si me resultaría difícil o casi imposible sería el de negociar a nombre de nuestro país sin poder, de forma concreta y como apoyo, hacer referencia a una voluntad, un clamor y una verdadera exigencia nacional. En otras palabras sin el apoyo de una buena y exportable lloradera colectiva. ¡Globalizemos el llantén!
Hablar de parques de diversiones me recordó una pagina completa que vi en un diario hace menos de una semana. En ella se describía un país que a diferencia del rojo deficitario sufrido por Venezuela era iluminado por un “azul; color del superávit”. Un país con recursos para generar microempresas (otorgados por “vías mas expeditas que los de Corpoindustria”) un país con recursos para cuidar el medio ambiente, desarrollar hospitales. Un país bello donde se “busca impulsar una nueva relación con la sociedad” estableciendo de manera espléndida “un motor de la inversión social, sin sustituir las responsabilidades de la comunidad y de ningún ente público y privado”.
En ése país, PDV-Land, y a juzgar por los “resultados”, deben haber perfeccionado el arte de la lloradera. ¿Como hace uno para conseguir una visa? ¡Todos necesitamos un curso en el CIED! ¡Así no habrá quien se atreva prohibir la Orimulsión!


septiembre 19, 1998

Golpeado en la cabeza con la venta de SENECA

El martes 14 de septiembre finalmente se privatizó el sistema eléctrico del Estado de Nueva Esparta, SENECA. El Fondo Venezolano de Inversiones (FIV) y Cadafe, ambos representantes de la Nación en este caso, habían establecido un precio base para la venta de US $ 35 millones. El precio que finalmente pagó el adjudicatario fue de 90 millones de dólares, otorgando a los vendedores una prima de 55 millones de dólares.
No cabe duda de que este es un gran logro y sería muy egoísta no felicitar a los involucrados en esta transacción por un trabajo bien hecho. Evidentemente, esta privatización es un buen augurio para el suministro de energía eléctrica para el Estado y en ese sentido su población puede celebrar el hecho.
Sin embargo, una y otra vez he mantenido la tesis de que la privatización de una empresa de servicios públicos debe tener como objetivo mejorar el servicio minimizando el costo del mismo para sus usuarios y no a maximizar los ingresos del gobierno central. Es en este sentido, entonces, que expreso las siguientes reservas con respecto a esta transacción en particular. No estoy criticando la privatización de SENECA per se, pero estoy levantando una bandera con respecto a los efectos de la "mañana después" de la misma.
Evidentemente, si SENECA se hubiera vendido por US $ 1, las tarifas de electricidad necesarias para amortizar la inversión habrían sido mucho más bajas. La comunidad financiera de hoy le ha otorgado a la deuda a largo plazo de la República de Venezuela un rendimiento libre de riesgo de impuestos y proyectos de más del 20% anual. En este sentido, no sería exagerado decir que los compradores de SENECA esperarán una rentabilidad de al menos el 20% de su propia inversión.
Esto implica que Margarita deberá aportar US $ 18 millones (es decir, 20% de US $ 90 millones) cada año y que este flujo debe provenir de las tarifas que pagan los usuarios finales del servicio. En términos de turismo, esto es como pagar por un pequeño hotel de cinco estrellas nuevo cada año. A este monto hay que sumar también los desembolsos que representan los sueldos, nueva inversión, compra de energía eléctrica e impuestos.
Bien podría ser que este peaje anual de 18 millones de dólares, por el derecho a liberarse de la gestión de Cadafe, sea en realidad un gran negocio para Margarita. Sin embargo, dado que Cadafe y la FIV obtuvieron US $ 90 millones para la entidad privatizada mientras proyectaban tarifas sobre un precio base de US $ 35 millones, hay espacio para las siguientes preguntas:
Primero: ¿Quién, si es que alguien, se pasó de la raya al prometer a los posibles inversores qué niveles tarifarios futuros pagaría la población de Margarita? ¿Quién calculó estas tarifas? ¿Cometieron un error? Si es así, ¿fue hecho a propósito o fue simplemente incompetencia? Es obvio que, si las tarifas ofrecidas en los documentos de licitación hubieran sido más bajas, los inversionistas no habrían puesto una prima de 55 millones de dólares sobre la mesa.
Me molesta muchísimo que los funcionarios públicos nos traten como idiotas. Cuando sostienen que obtuvieron esta prima simplemente por la excelencia en la gestión de la transacción, siento que nos están sacando la lengua a todos. ¿Por qué entonces no establecieron un precio base de 25 millones de dólares? La prima habría sido entonces de 65 millones de dólares en lugar de 55 millones de dólares. ¿Por qué no ofrecieron una estructura de tarifas aún más alta y obtuvieron, digamos, 120 millones de dólares en lugar de 90 millones de dólares?
Obviamente entendemos las risas y las palmadas en la espalda de los funcionarios estatales. Casi podemos escucharlos decir “Maravilloso. Nos hemos deshecho de la responsabilidad del suministro de energía a la isla. Además de esto, hemos recibido un pago de impuestos inicial de US $ 90 millones además de todos los demás impuestos que podremos cobrar en el futuro. ¡Nadie resulto más sabio por eso! ¡Qué buena oferta! ¡Hagamos la siguiente! "
Segundo: si Cadafe y FIV dicen que se habrían sentido contentos con el precio base de US $ 35 millones, ¿por qué entonces, quitarán la prima de US $ 55 millones de la isla? Debemos recordar que la totalidad de los US $ 90 millones, y especialmente la prima de US $ 55 millones, serán pagados en última instancia por la población de Margarita.
Inmediatamente después de la venta, un funcionario celebró el evento diciendo que se sentía como Sammy Sosa de los Chicago Cubs de béisbol cuando conectó el jonrón 61. Como usuario del sistema eléctrico en Margarita, me sentí más como si me hubieran golpeado en la cabeza con la misma pelota de béisbol.
Sugiero que analicemos la posibilidad de que la prima de US $ 55 millones sea retenida por la isla. Esto al menos aliviaría algo del dolor que me causó en la cabeza la pelota de béisbol. Con ello, se podría obtener un beneficio directo para la isla del asunto, por ejemplo, otra tubería de agua potable. Evidentemente, si todos los 90 millones de dólares se quedaron en la isla, tanto mejor.
En resumen, no hay duda de que como venezolanos todos deberíamos estar aplaudiendo el éxito de la privatización de SENECA frente a tiempos difíciles. Sin embargo, como margariteño asimilado, me cuesta celebrarlo ya que su costo, una hipoteca de US $ 90 millones, se ha colocado directamente sobre los hombros de la isla.
Publicado en el Daily Journal


septiembre 09, 1998

¿Qué es lo que realmente necesitamos en Venezuela?

Nos enfrentamos a diario con una interminable letanía de propuestas, algunas fanáticas y otras simplemente irrelevantes y el cumplimiento equivocado de una obligación social percibida. Ambos tipos son malos y nos dificultan concentrarnos en cómo resolver realmente nuestros problemas.
Los fanáticos, que comparten el deseo de verse bien en "Crossfire" de CNN, cubren los extremos del arco iris de avisos. Por un lado, encontramos a aquellos que quieren que fomentemos el nacionalismo y el patriotismo a través del aislamiento al más puro estilo Robinson Crusoe, mientras proyectan al viejo Fidel como un viernes joven. Por el otro están los que exaltan los beneficios de la apertura económica y la globalización a tal grado que empezamos a sentir que los únicos con el derecho real a ser llamados venezolanos son nuestros compatriotas en Miami.
Hace unos veinte años, solía oponerme con vehemencia al uso excesivo del proteccionismo, considerando entonces que esto nos estaba llevando a degenerar lentamente en una nación ineficiente y perezosa. Además, habiendo estudiado en Suecia y, por lo tanto, llevando los valores socialdemócratas de esa sociedad en mi espalda, encontré muy desagradables los focos de patrocinio político y poder que creó este proteccionismo.
Hoy, sin embargo, considero que en muchos sentidos Venezuela se ha abierto excesivamente al mundo. En nuestro esfuerzo por ser parte de todas las modas económicas que desarrolló el mundo, en realidad nos hemos vuelto más pobres y corremos el riesgo de ser aniquilados lentamente como nación.
A pesar de este cambio, estoy convencido de que no he cambiado ni un ápice mi forma de analizar los problemas económicos ya que en todo momento mi único objetivo ha sido buscar lo mejor para la nación, en un momento dado y bajo un conjunto específico. de las circunstancias.
Honestamente, creo que la mayoría de mis colegas, todos asesores y consultores, algunos asignados formalmente a esta función, y otros, voluntarios, auto-empoderados y entrometidos, han estado, aunque no a propósito, basando sus recomendaciones más en cómo encajan en un modelo de pensamiento específico que sobre lo que realmente necesita el país para salir adelante. Esto es trágico.
La segunda categoría de propuestas son las generadas por todas las personas y organizaciones que parecen vivir bajo el lema “si no tenemos una página web en Internet no existimos” o en este caso, “si no tenemos capaces de desarrollar una propuesta de 'hazlo en 20 sencillos pasos' sobre cómo salvar a Venezuela, no hemos cumplido con nuestro deber social ". La mayoría de las propuestas que entran en esta categoría, algunas más relevantes que otras, son básicamente inofensivas. Incluso, recientemente publiqué una humilde propuesta sobre lo que haría si llegara a ser presidente (obviamente en un sentido alegórico) que tenía que ser publicada en dos artículos para satisfacer su ilimitado grado de ambición.
Otras entidades, dada su importancia en el desarrollo de la opinión pública por su amplia presencia en el panorama nacional y en los medios de comunicación, simplemente no tienen derecho a tratar a la ligera el proceso de generación de propuestas. Entre estas entidades podemos mencionar a Fedecámaras.
Sé que hay una gran cantidad de material sobre la política del petróleo y muy bien podría ser que la última Asamblea General de Fedecámaras generó otros que no conozco. Sin embargo, lo que se puede encontrar en el documento conocido como Documento Central de la Asamblea, cuyas 36 páginas se pueden descargar de Internet y que está certificado como Copyright © Fedecámaras, me parece una propuesta relativamente pobre. El documento incluye una lista o combinación de 63 propuestas vitales. Obviamente, quien tiene 63 asuntos vitales en mente, realmente no tiene ninguno.
Además, el documento de Fedecámaras no capta las realidades. Apenas toca el tema de cómo reactivar la economía interna e ignora la necesidad de mejorar la distribución de la riqueza al tiempo que insta a un mayor uso del Impuesto General a las Ventas en lugar del Impuesto a la Renta. El tema de la reducción del gasto público se trata con guantes de niño; se abordan asuntos triviales como la privatización de cárceles y la aprobación del Código de Ética de los Servidores Públicos; la creación del Fondo de Estabilización Macroeconómica se discute tardíamente; y se crea aún más confusión cuando se menciona la reforma del Sector Judicial al decir que “tal vez sería conveniente entregar toda la responsabilidad a la Corte Suprema de Justicia”.
En un momento como este, cuando hay hambre y desempleo en Venezuela, cuando la crisis económica se agrava cada día más y cuando el mundo está lleno de incertidumbres, una organización como Fedecámaras debe o presentar una propuesta bien desarrollada y pensada o simplemente callar. El deber de aquellos integrantes del sector privado que se sientan o deberían ser representados por Fedecámaras es expresar sus opiniones.
Publicado en el Daily Journal





septiembre 08, 1998

Del petróleo, la renta y la Constituyente

Absolutamente increíble, no hay antropólogo que lo pueda comprender. En un país tan dado a celebraciones de fiestas, nacionales, religiosas, paganas y otras no hay ni una, ni siquiera una fiestica parroquial, cuyo objeto sea el celebrar a lo que desde todo punto de vista es algo de lo mas importante para Venezuela, su petróleo.
Hace pocos meses la revista Debates del IESA publico un breve ensayo mío y donde con el fin de provocar un debate sugería la posibilidad de que todo la costumbre nacional de presentar al petróleo como algo malo y desagradable, llegando hasta un extremo de calificar de "excremento del diablo" a algo que en cualquier otra civilización sería considerado como un regalo de Dios, se deriva de una inteligente componenda para evitar que el país nacional sea mas severo en el momento de exigir una rendición de cuentas.
Mientras los ingresos petroleros sean "sucios" y además no han pasado por nuestros bolsillos (según dicen para no corrompernos) poca será la importancia que le damos a la función de supervisar el rendimiento producido por aquellos que gentilmente se han ofrecido para administrarlos en nombre nuestro.
Si en la misa dominical, el ingreso petrolero fuese merecedor de unas sencillas gracias. Si en la primaria se educase a los niños la necesidad de agradecer a Dios asumiendo correctamente la responsabilidad por estos ingresos. Si en el aeropuerto se vendiesen recuerdos alusivos al petróleo. Si al viajar a Florida desplegásemos con orgullo franelas que vendan los beneficios de la Orimulsión. Si de vez en cuando y junto con alguna doncella virtuosa sacrificásemos a algún Ministro de Energía y Minas para tratar de asegurar una temporada de buenos precios para el petróleo. Si todo lo anterior fuese realidad, entonces y como dicen por ahí: "¡otro gallo cantaría!".
Lo mas importante para desarrollar la solución de un problema es identificar con claridad los recursos con que se cuenta. En Venezuela parecería que esto no se aplica. Aquí colegas, planificadores sociales, notables y demás opinadores de buena intención, insisten en pregonar que el modelo de desarrollo óptimo para Venezuela debe tratar de ignorar la renta petrolera. Algo así como el suponer que dejemos el petróleo enterrado y acto seguido rezamos cien "ceteris paribus" para compensar el hecho de seguir explotándolo.
La renta petrolera sigue ahí y los esfuerzos de la apertura están dirigidos a incrementarla. En vista de esto expuse en mi artículo la tesis de que quizás el modelo que deba adoptar Venezuela es el del rentismo. Por supuesto no el del rentismo facilista y vagabundo sino el del rentismo responsable, el que obliga a la formación de un sólido carácter que de forma responsable asuma el manejo de la riqueza en pro de futuras generaciones.
Si uno fuese dueño de una empresa donde el gerente no sirve, fracasa y continuamente dilapida los recursos, el modelo rentista más sencillo indicaría de que antes de asegurar una verdadera reorganización de la empresa el dueño no debería aportar nuevos capitales ni permitir que el gerente siga endeudando a la empresa.
Consideren la falta que nos hace la sencilla sabiduría anterior para mejor poder enfrentar las actuales demandas de los expertos del FMI y de los políticos ávidos por recursos y que le recetan al país, en base a extraños modelos que creo mas de corte sadomasoquista que de corte macro económico, que se debe hacer caso omiso a la nefasta experiencia administrativa del Estado y seguir dándole mas y mas recursos al fisco.
Mucho se habla en la actualidad de una Constituyente. No soy experto pero si estoy seguro de que en algún lugar de esa Constituyente existe la necesidad de incluir lo relativo a como la Sociedad Civil pueda vigilar supervisar e influir en el manejo de su industria petrolera.
Cuando se redactó la anterior Constitución el país si bien disfrutaba de ingresos derivados del petróleo no estaba a cargo de la gestión de la industria. Hoy al presenciar programas de toda índole por parte de PDVSA y relacionadas, al contemplar como se llama a PDVSA a colaborar en la gestión gubernamental y al simplemente medir su significancia económica resulta claro de que existe un significativo poder, cuya actuación y forma de expresión puede que no se encuentre debidamente regulado.
Ni suficientemente regulado para asegurar que el Gobierno de turno no exprima a PDVSA los recursos necesarios que ésta necesite para asegurar su propio desarrollo y sobrevivencia. Ni suficientemente regulado para asegurar de que no se enquiste en ella una tecnocracia que implante una agenda propia a espaldas del país. Ni suficientemente regulada para asegurar que el Gobierno y la Petrocracia no se encompinchen contra el resto del país.
Al discutir sobre la separación de poderes, por ejemplo la del poder judicial, no nos olvidemos de la necesidad de también separar los poderes monetarios, PDVSA el generador de recursos y el FISCO el derrochador de estos. Una JUNTA PETROLERA NACIONAL realmente independiente y con miembros elegidos de por vida, funcionando tal como debería funcionar una real Corte Suprema de Justicia, pudiese ser una alternativa valida.