marzo 04, 2010

La unidad debe ser la del país

Estoy algo cansado de oír a la oposición-ortodoxa hablar sobre la necesaria unidad de la oposición. Esa unidad no debería ser algo necesario, esa unidad, entre ellos, debería ser algo natural. La única unidad que sí es necesaria lograr, hasta indispensable diría yo, es la del país.

Digo esto por cuanto si yo fuese parte de esa oposición que anda seleccionado candidatos, pues más que preguntarle a los convencidos a quiénes quieren, me preocuparía por preguntarle a los dudosos del medio a quiénes no quieren… asegurándome por supuesto que sean verdaderamente ellos los que me respondan.

Respeto mucho aquellos de la oposición-ortodoxa que hacen esfuerzos sinceros para extender la mano a los del medio, algo que no les resulta demasiado fácil por cuanto al hacerlo corren el riesgo de enemistarse con sus propios puritanos, de los cuales hay muchos. Igualmente respeto la suplencia opositora ejecutada por Podemos en la Asamblea, aun cuando cumpliendo tal papel puede haber erosionado sus posibilidades de captar los votos del chavismo-sin-cacique.

De todas maneras, muy probablemente, varios candidatos de los "fronterizos", de los del tipo Podemos, de los de la sociedad civil y de jóvenes como Julio Rivas, podrán captar mayoría de los ni-ni que se ubican entre la oposición-ortodoxa y el chavismo-sin-cacique. Con eso se lograría la mayoría en el parlamento, aun cuando ello lamentablemente no signifique lograr la unidad del país.

En tal sentido me sorprende los cuestionamientos que muchos oposicionistas-ortodoxos hacen sobre si las motivaciones de Henri Falcón de separarse del PSUV son sinceras o no… como si eso importase tanto en estos momentos.

Supónganse que el país electoral votante quede dividida en cuatro toletes: la oposición ortodoxa, la oposición ni-ni, el chavismo ortodoxo, y el por-ver de Henri Falcón. Pues les aseguro que aún si el por-ver termina siendo un Caballo de Troya estamos mejor que hoy por cuanto un chavismo-sin-cacique, es inmensamente mejor para el país que un chavismo-con-cacique único.

Verdaderamente espero que Henri Falcón logre captar el voto de una gran parte del chavismo-con-cacique por cuanto así por lo menos la oposición ortodoxa y la oposición del ni-ni, tendría con quienes dialogar sobre el nuevo país que tantos ansiamos. La Venezuela que queremos encontrar es una Venezuela en que se dialoga y no una en que la mayoría se impone y de lo cual estamos hartos.

A más que la oposición del ni-ni y el por-ver de Henri Falcón avancen, mayores serán las fuerzas amortiguadoras que pueden impedir que el país se desbarranque… en otras palabras, las fuerzas del medio conforman nuestra propia comisión interna de países amigos.

Fiel a mis principios y para evitar cualquier confusión, permítame terminar recordándoles que sigo sin confiar en que nadie de la oposición ortodoxa, de la oposición de ni-ni, del chavismo sin cacique o del chavismo con cacique, por unidos, desunidos o revueltos que estén, pueda sembrar mejor las resultas petroleras de lo que los ciudadanos lo pudieran hacer, cada quien con su cuota parte. La unidad real del país la lograremos solo el día que le quitemos a nuestros gobiernos la chequera que les da la fuerza con que dividirnos. Necesitamos de gobernantes no de repartidores.

El Universal

febrero 25, 2010

El primer día de la nueva Asamblea

No hay nada malo con que un candidato a la Asamblea destaque sus propias cualidades, así debería ser, en tiempos normales... no estamos en tiempos normales. Ningún candidato de los que se oponen, por bueno que sea, significará mayor cosa en la Venezuela actual, si no llega a formar parte de una nueva mayoría.

Es más, el conseguir una mayoría en la Asamblea tiene menos que ver con las cualidades individuales de los candidatos y más con entusiasmar al país sobre lo que se haría con esa mayoría reconciliadora; es más, cualquiera candidato de la oposición que esté satisfecho con ser electo parlamentario aun cuando no se logre una mayoría, no merece ser electo; es más, para el caso que no se consiguiese la mayoría deberíamos esperar que los elegidos renunciasen, para que no jueguen el papel de tontos legitimadores de actos de quienes por decisión del líder representan la agenda no reconciliadora.

Claro está, la calidad individual de los candidatos sigue siendo importante. Especialmente en el sentido de no causar rechazo entre quienes no pertenecen al grupo de quienes se consideran la nata fina de la oposición, o sea entre todos cuyos votos son los que de verdad cuentan para lograr una mayoría.

Por lo tanto, el nombrar y construir la agenda de la nueva mayoría, sobre cuyo cumplimiento no debe caber duda alguna, resulta un asunto urgente y vital. Los elementos de tal agenda reconciliatoria deben antes de nada evitar cualquier tono de revanchismo que dificulte reunir al país alrededor del deseo de un mejor futuro. La agenda del primer día de la nueva Asamblea, el más importante, incluye entre otros:

Ordenar la revisión inmediata de todas las ayudas que Venezuela brinda a otros países con el fin de suspender aquellas que no sean reconfirmadas por la nueva Asamblea.

Rescatar las gobernaciones y municipalidades de las garras del centralismo y proveerlas urgentemente de los recursos que les permita ejecutar planes de seguridad ciudadana.

Legislar la construcción de cárceles para castigar dignamente a los indignos y hacer lo necesario para liberar de inmediato a los encarcelados por mantener opiniones distintas a las del cacique.

Legislar una prohibición que limite al presidente, figura civil, vestirse de militar y limitar sus facultades para encadenar a los medios.

Paralizar cualquier iniciativa legislativa del gobierno hasta que éste no haya evidenciado haber sustituido el discurso del odio por un discurso que promueve el entendimiento.

Enviar una Comisión Parlamentaria para conocer con exactitud lo que pasa en Pdvsa.

Ordenar una revisión de las actuaciones de la Asamblea anterior, para solventar la falta de legitimidad que tuvo ésta cuando, no obstante la notoria división política, fue electa exclusivamente entre los representantes de un solo lado.

Restituir las concesiones de los medios de comunicación suspendidos y declarar nula cualquier expropiación que no cumplió estrictamente con todos los requisitos establecidos en la Constitución.

Ustedes saben que yo preferiría que en la agenda del primer día de la nueva mayoría estuviese también incluido el arrebatarle para siempre la chequera petrolera al cacique de turno, requisito fundamental para devolverle el poder real al ciudadano y permitirle ser el sembrador de su petróleo… pero, conciliatoriamente, estoy dispuesto dejar eso para más tarde… por ejemplo para el segundo día.

El Universal

febrero 11, 2010

Lo oscuro de nuestra luz

Hay quienes dicen que lo mínimo que debería hacer el cacique de turno es inclinarse ante el pueblo venezolano y pedir perdón por el desastre eléctrico, tal como se inclino el presidente de la Toyota al pedir sus disculpas por los recientes problemas de calidad en los carros de dicha empresa. Otros, más radicales, sostienen que el inclinarse no es suficiente y que debería hurgarse más profundo en la tradición del arrepentimientos japonés. En ése debate no me meto.

Cada metro cúbico del Caroní que aprovechamos para generar electricidad significa el ahorro de petróleo que podemos vender, por lo que lo ideal es llegar a la época de las lluvias, con pocas reservas de agua. Para lograr caminar con seguridad sobre esa cuerda floja de la naturaleza, sin quedarnos sin agua y sin luz, se requiere de una muy buena reserva de capacidad de generación térmica.

Lo anterior, así como el propio crecimiento de la demanda eléctrica, hace obvio que en Venezuela o se acomete con tiempo las inversiones eléctricas necesarias, o hay despilfarro de petróleo, o hay crisis eléctrica… Niño o no Niño.

En Septiembre de 2001, como un autonombrado ombudsman que con mis artículos buscaba defender a los consumidores eléctricos, ya vislumbraba por dónde íbamos por la ruta de ineptitudes y corrupciones, cuando titule un articulo “El infierno de Hugo” y lo comencé con el siguiente párrafo. “Al leer que definen al infierno como el conjunto de oportunidades perdidas que vemos dibujarse ante nosotros al momento de morir, no puedo menos que pensar en el sector eléctrico y el horrible infierno que éste le pueda traer al gobierno.”

En Agosto del 2009 se leía que Venezuela firmo con Iberdrola y Elecnor de España la compra de una planta eléctrica de unos 1.000 MW a un costo de unos 1.433 millones de euros, unos 2.000 dólares por KW y ahora, pocos meses después, un nuevo ministro eléctrico, nos dice que el gobierno pretende incrementar en 4.000 megavatios (MW) la generación de energía en 2010, con una inversión de 4.000 millones de dólares, 1.000 dólares por KW… ¡la mitad! ¡Exigimos la luz que ilumina y explica!

En momentos cuando el dizque presidente, y sus dizques planificadores en energía, y sus dizques expertos eléctricos exigirán grandes sacrificios en materia eléctrica, lo menos que el pueblo venezolano tiene derecho a saber con toda exactitud es… ¿a qué vagabunderías rojo rojitas le debemos todo esto?

Acabo de oír una periodista hablar sobre la época de las vacas flacas que se nos avecina y predicar con cierta pedantería el que “no nos acostumbremos a que nos regalen todo”. Por considerar que las resultas petroleras son de los ciudadanos para sembrar, más bien le recordaría a esa periodista a que “no nos acostumbremos a que nos roben todo”. ¡No permitamos que se nos regale lo que ya es nuestro!

PS. Por favor no me llamen para preguntarme sobre aspectos técnicos del cómo resolver el problema eléctrico actual en Venezuela, sólo por cuanto escribo sobre el tema… para eso están los ingenieros eléctricos venezolanos.

EL JEFE DE LA MARA BOLIVIANA


PS. Digo “dizque presidente” por cuanto quien exhorta a los venezolanos a “escoger el bando”… por cuanto “no hay reconciliación posible” obviamente ha renunciando a ser presidente de la nación para contentarse con ser el jefe de una mara que irrespetando a Bolívar se denomina bolivariana.

Un castigo exagerado de Venezuela

febrero 07, 2010

enero 28, 2010

“Muuuuuuuu”… o algo así

Por no tener nada que ver con televisoras no tenía por qué estar enterado de las leyes que se les aplican. Por ello me sorprendió leer que las televisoras de cable que tienen más del 70% de producción internacional quedan exentas de encadenarse, mientras que las que contienen una producción nacional mayor del 30% se les castiga, en términos competitivos, al obligarles transmitir programas sin audiencia. Sin audiencia por cuanto todo quien desea ver una cadena tiene opciones, mientras quienes no quieren verlas deben entonces buscar una producción internacional.

Y luego oi Diosdado Cabello decir que con esa legislación no se pierde ni un solo empleo nacional, lo cual me hace sospechar que sabe aún menos que yo del tema, por cuanto debe ser claro que producción nacional se refiere a producción hecha en Venezuela. Si yo fuese ministro de comunicación venezolano, quizás más bien buscaría lograr que sean las televisoras que tienen menos de 30% de producción nacional las que fuesen los obligados a transmitir las fastidiosas cadenas del cacique de turno, aún cuando la Organización Mundial de Comercio lo catalogase como un proteccionismo descabellado y prohibido.

Igualmente oímos a Cabello declarar, por 23 minutos, a nombre de CONATEL, con la Constitución azul agarradita entre sus dedos, que hará cumplir la Ley de Responsabilidad en Radio y Televisión y que “cada quien asuma su responsabilidad”. Por favor, a qué venezolano se le puede ocurrir otra cosa que a éste tan servil mozo le haya salido lo que pueda tener de suizo leguleyo, si no es por razones políticas. Soy el primero en reclamar el imperio de la ley… pero la ley jamás impera cuando se impone de manera aleatoria.

Y luego me puse a ver la cadena que habría dado lugar a esa inmediatamente retroactiva medida en contra de RCTVI, por suponer que debería haber sido una cadena extremadamente importante. Pero no, de nuevo, oh sorpresa, se trataba de una cadena ridícula convocada explícitamente por el cacique de turno para enviar un mensaje a los escuálidos. “Cadena, viva Venezuela´, bulla-bulla… comenzó la campaña admirable… oligarcas temblad… esa bulla… muuuuuuuu”… o algo así. ¡Qué abuso con televisoras, televidentes y Constitución!

No hay duda que quien usa y abusa del poder del estado de esa manera, está actuando de manera dictatorial. Tampoco hay duda que cuando un gobernante está actuando de manera dictatorial, un ciudadano tiene todo el derecho del mundo de considerarlo un dictador.

Pero las sorpresas no terminaban ahí. El 23 de Enero, justamente celebrándose la caída de una dictadura, al cacique de turno no se le ocurre otra cosa que decir "Exijo lealtad absoluta a mi liderazgo, los que quieran patria, vengan con chávez. Porque yo no soy yo. Yo no soy un individuo, yo soy un pueblo. Estoy obligado a hacer respetar al pueblo." Y yo como venezolano de cierta edad intuía que la Vaca Sagrada que levanto vuelo en 1958 aterrizo de nuevo en Venezuela… “muuuuuuuu”.

Desobediencia civil es siempre mejor que obediencia incivil. Estamos hartos de quienes quieren gobernarnos a punta de vulgaridades, insolencias, kalashnikows o resultas petroleras; muy especialmente cuando tales insurrectos sufren de reconcomios, complejos y desequilibrios tan profundos que hasta creen que los soldados americanos, en estos momentos, están más ocupados invadiendo y ocupando a Haiti que ayudando a Haiti.

El Universal
Noticiero Digital

enero 21, 2010

A cerrar filas

Pobre Haití, el país más pobre del continente americano, está sufriendo los más horribles destrozos físicos, humanos y sociales a causa del sismo que lo sacudió. Por falta de recursos, económicos e institucionales, Haití es incapaz de darle una respuesta autónoma a las exigencias del momento. Por suerte Haití está por lo menos recibiendo algunos recursos y apoyos externos enviados por un mundo deseoso de ayudar. Todos, exceptuando algunos psicópatas, saben que nadie esperar recibir algo a cambio de tales ayudas.

Venezuela, uno de los países más ricos en recursos del continente americano, está igualmente sufriendo el impacto de varios sismos, de movimientos lentos pero poderosos, provocados por la naturaleza inepta de su gobierno actual. Algunos de estos sismos pueden causar destrozos que también podrían hacer requerir de la ayuda internacional. Basta pensar en lo qué pasaría si el gobierno, jugándosela el todo por el todo, no llegase a cortar el suministro eléctrico del Caroní a tiempo de ser necesario, y deja al país sumido en una total y prolongada oscuridad. Venezuela recibiría entonces también muchas ofertas de ayuda internacional “solidaria”, pero en ese caso sabemos que la gran mayoría de estas, o más bien todas, serían un carácter extremadamente interesado.

Si nos queda una pisca de sensatez y amor por nuestra patria, necesitamos urgentemente lograr cerrar filas, entre todos, para minimizar las heridas que puede causarnos los mordiscos de esas hienas que siempre se asoman apenas intuyen la existencia de unos cadáveres jugosos.

¿Cómo se cierran filas entre quienes no se soportan los unos a los otros? Pues comenzando por reconocer que al momento de explicar las razones de un país desunido, resulta completamente irrelevante si las fuerzas divisionistas provienen de la derecha o de la izquierda… es más, los extremos se apoyan los unos a los otros, y hasta se necesitan. Somos nosotros, los del medio, a quienes, si queremos una filas cerradas, nos toca mandar a callar a los extremos. Permítanme unas ideas sobre el cómo de ese cierre… y perdónenme lo evidente.

Necesitamos buscar rápido una Asamblea representativa y respetuosa de las minorías, una Corte Suprema de Justicia responsable ante los ciudadanos, un CNE que exuda neutralidad por todos sus poros y una Junta Directiva de PDVSA capaz y que entienda la necesidad de resolver sus problemas a la luz del público.

Necesitamos conseguir que impere la Ley y a tal fin no veo mejor manera que buscar confiscarle los bienes y enviar a prisión a un número no muy reducido de bandidos corruptos, digamos los peores mil; y construir cárceles dignas, a las cuales jueces respetuosos de los derechos humanos puedan enviar sus sentenciados.

Necesitamos insuflar el país con un nuevo paradigma de gobierno capaz de producir una visión país con legítimas posibilidades de ser exitoso. Estoy convencido que tal cambio de paradigma debe incluir el trasladar del Estado a la ciudadanía, sobre un periodo prudencial, la responsabilidad total por el manejo y la siembra de las resultas petroleras.


Mientras ¿Qué hacemos con el gobierno? ¡Dejarlo ahí responsabilizado por el desastre! No permitamos que se nos escape en un referéndum, o en pijamas a brazos de un premio Nobel de la Paz y de donde, una vez pasado lo peor de los sismos que provocaron, puedan aspirar un retorno. Ya así tanto lo quisiesen ellos.

El Universal

enero 14, 2010

Cayéndose

Alguien que se sabe capaz para un cargo ya no será capaz para desempeñar ese cargo si sabe que además de ser considerado capaz fue elegido para el cargo basado en ser rojo rojito o militar militarcito… por cuanto la sola incorporación de criterios de selección ajenos a la naturaleza del cargo, invalida el cargo para cumplir con la función originalmente requerida.

Un hueco o un problema que se llena con agua o dinero hace que los bordes se erosionen resultando en que la próxima vez haya que echarle aún más agua o aún más dinero para taparlo o resolverlo.

Un jefe que solo acepta alabanzas produce insolencias.

Los tres principios expuestos garantizan que un régimen como el actual se cae. El cuándo depende de cuando se le acaben los recursos para “echarle aún más dinero a los problemas” y de la capacidad de la oposición en ofrecer algo convincentemente mejor. Con una oposición que fuere más proposición que busca-posición y menos contralotodo, sabelotodo y cursi, Venezuela ya tendría un gobierno de seguro “algo” mejor.

¿Qué hizo este gobierno con la bonanza petrolera de los últimos años? El cacique de turno dice ahora que “El petróleo fue una maldición porque nos acostumbramos al dinero fácil” y tiene toda la razón; él debe saberlo más que nadie, él fue quien más se acostumbro a la idea de manejar nuestras resultas petroleras a favor de su agenda. El pueblo, como siempre, creyéndose obligado a ello, por cuanto nadie quiere informarle de otras opciones, solo siguió acostumbrado a bajar la cabeza ante quien maneja la chequera.

Y ahora cuando el cacique anuncia la devaluación formal de lo que lleva años devaluado y devaluándose, y no obstante que un ministrillo se burle de nosotros diciendo que es “para incrementar la competitividad del café y del cacao”, todos sabemos que eso solo está dirigido a satisfacer la adicción del cacique al dinero nuestro.

El cacique, de entrada se queda con todos los dólares de nuestras resultas petroleras y paga los servicios que adquiere en Venezuela con cupones de la tienda Venezuela, bolívares, emitidos por el Banco Central a cambio de algunos de sus dólares. Luego al parecerle que al Banco Central le quedan demasiados dólares, vuelve a llevarse otra parte de esos mismos dólares y nos deja en el aire con bolívares sin respaldo. Y además nos estrega en cara sus vagabunderías cuando anunciando la devaluación formal simultáneamente anuncia que le quitará dólares de reserva al BCV por cuanto sus reservas exceden de lo que él considera necesarias.

El cacique nos ha dejado además ante el mundo como una nación de débiles mentales capaces de ser engañados por la simple colocación del adjetivo “fuerte” a los bolívares que él debilita. Leo la tasa el cambiaria del “Venezuela Bolívar Fuerte” en el Financial Times… y ruego que a nadie en ese periódico se le ocurra la idea de traducirlo.

Por el otro lado, éste no es el primer gobierno que nos engaña, por lo que pregunto… ¿seguiremos confiando tanto en nuestros próximos caciques como para seguir entregándoles los dólares de nuestras resultas petroleras a sabiendas que con estos nos subyugarán, o nos resistimos a ello? Yo, sin dudas, voto por la resistencia ya que solo ello nos puede traer un gobierno “verdaderamente” mejor… un gobierno que gobierna para nosotros con lo que le damos en impuestos, y no un gobierno que altaneramente nos redistribuye lo que ya debería ser nuestro.

El Universal

enero 07, 2010

¿Chispa, dónde estás?

En julio de 2001, en un artículo en EL UNIVERSAL titulado "Hugo, yo y la revolución" escribí que "mientras algún venezolano se muera de hambre, no reciba una buena educación o un servicio de salud digno, mi revolución no contempla regalarle nadita a nadie - salvo, una cristiana solidaridad en emergencias". Así que, esa "Misión Regalos al Exterior" y del cual son igualmente responsables cada uno que ocupando una curul en la ilegítima Asamblea no la han protestado, es una afrenta a la nación.

Pero igualmente, dentro de nuestra propia nación, y así sea que por conveniencias particulares nos hagamos los locos, hay misiones locales completamente injustificadas, por ejemplo "Misión Gasolina Gratis" y "Misión Cupo-Cadivi".

Y con sólo saber que las tres misiones mencionadas son financiadas íntegramente con las resultas petroleras, basta y sobra para darnos cuenta lo tanto mejor que estaríamos si lo gastado se nos hubiese entregado en efectivo contante y sonante a cada ciudadano por igual.

Imagínense por ejemplo cuanto mejor le iría a esa familia a quien le resulta difícil completar el presupuesto mensual de alimentación, educación y salud, de poder cobrar un dinero en efectivo en lugar de necesitar un carro para cobrarlo en gasolina regalada.

Imagínense por ejemplo cuanto mejor le iría a esa posada familiar que busca brindar un servicio turístico nacional si no tuviese que competir con una Miami favorecida por los cupos de Cadivi que subsidian el costo de los viajes a Miami.

Añadámosle finalmente a lo anterior la "Misión Cargo Público Absurdo" y la "Misión Corrupción Sobreseída", ambas también financiadas con nuestras resultas petroleras y no debe resultar difícil para nadie comprender por donde tiene que ir el camino para construir una economía sostenible en nuestro país.

Se avecinan las elecciones parlamentarias y aun cuando detesto la candidaturitis que desata, por supuesto haré lo que debo hacer para ayudar a rescatar a la Asamblea de su actual estado de ilegitimidad. No obstante sencillamente no creo que si quienes se oponen al actual régimen lleguen a tener una mayoría que eso sirva para imprimir una mayor racionalidad económica a la nación, mientras las resultas petroleras siguen siendo administradas por el Petro-Estado… como tampoco las asambleas sirvieron para ello durante otros períodos de altos ingresos petroleros.

No, la verdad es que yo sigo confiando en que la chispa innata del venezolano, un día, le hará descubrir que es mentira lo que se le ha alimentado desde épocas de la colonia, eso de que el Estado o su cacique sabe más que él… y ese día sabrá reclamar sus resultas petroleras. De que aún falta para que lo anterior ocurra no cabe duda. Aún la mayoría de los venezolanos no logran entender que si le dan dinero en lugar de gasolina, ellos pueden comprar gasolina… o cualquier otra cosa.

Y aún tantos de los venezolanos no comprenden como son humillados y corrompidos por los cupos de Cadivi. Hay quienes en la vida tienen que dejarse humillar o corromperse para por necesidad lograr acceder a recursos que le pertenecen a otros, pero humillarnos y corrompernos por acceder a nuestras propias resultas petroleras… ¿no suena eso sencillamente tan a brutos?.. ¿no suena eso tan a súbditos rogando favores de su cacique feudal? Orgullosa y vibrante chispa venezolana… ¿dónde estás?

El Universal

diciembre 31, 2009

Porfiados

La Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América dice “Sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad… cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad.”

En Venezuela y por lo que se lee en periódicos y foros en la web, hoy hay, como han habido tantos otros en otros momentos de nuestra historia, muchos quienes consideran que una larga serie de abusos y usurpaciones evidencian el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto. Para el caso de que estos preocupados fuesen ciudadanos de los Estados Unidos de América, podrían entonces considerar “su derecho y su deber, derrocar el gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad”. En Venezuela, en esta materia rige el Artículo 350 de nuestra constitución que establece:” El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

A los preocupados yo no les discutiré la parte relativa al “derrocar” o “desconocer”, ellos son adultos y se entienden, pero lo que si les recordaré es sobre lo tanto más importante que resulta lo de “establecer nuevos resguardos para su futura seguridad”. ¿Para qué derrocar a un porfiado autócrata si al rato, de seguro, inflado con nuestras resultas petroleras, se nos levantará otro porfiado autócrata, así se llame distinto, así se vista de un color distinto?

¡Hoy, otra década perdida! ¡Otros 10.950.000.000 barriles de petróleo extraídos por siempre de la tierra venezolana, por nada o hasta por menos! ¿Cuándo tendremos un gobierno que gobierne y no solo un gobierno que distribuye el contenido de una piñata petrolera aplicando como principio lo del que parte y reparte se queda con la mejor parte?

¿Porqué somos nosotros tan equivocadamente porfiados insistiendo en no querer responsabilizarnos directamente por nuestras resultas petroleras, solo para siempre terminar responsabilizando a otro echándole toda la culpa?

No amigos, seamos correctamente porfiados y logremos hacer de la próxima década la década donde al fin le damos un significado real a eso de que el petróleo es de los venezolanos. Y porfiemos en crear las condiciones que impidan para siempre el que se nos levante otra vez otro de esos porfiados autócratas petroleros. ¡Feliz año!

El Universal