junio 19, 2002

La apertura (indispensable)... de PDVSA

Nuestro petróleo es pesado y contiene mucho azufre, por lo que resulta más difícil de vender que el néctar de nuestros competidores. Gracias al Programa de Internacionalización de PDVSA, basado principalmente en la compra de una serie de refinerías especializadas, parecería que hasta la fecha hemos logrado superar ese obstáculo o por lo menos así nos lo dicen y así lo creemos. No obstante, es triste que nuestra confianza en PDVSA deba resultar de un inmenso acto de fe y no de contundentes respuestas a las preguntas y dudas que flotan en el ambiente.
Hay quienes se preguntan si nuestras refinerías verdaderamente son usadas para procesar crudos pesados, al existir información que apunta a que muchas de ellas procesan crudos livianos y que seguimos contratando con terceros la refinación de los pesados.
Aún cuando suene increíble, hay quienes sospechan, que el verdadero trasfondo de estas adquisiciones obedece a un intento de PDVSA por asegurar que ciertos flujos financieros queden fuera del alcance de las garras de su propietario. En tal sentido, hay quienes llegan a sostener que nuestros tecnócratas petroleros están tan aislados del resto del país, que prefieren que PDVSA pague impuestos al 35% en los Estados Unidos, que pagar el 66% en Venezuela, sólo porque eso le resulta menos oneroso a La Corporación.
Hay quienes piensan que de decidir PDVSA vender algunas de estas refinerías, probablemente no recuperaría su inversión, salvo que se incluya dentro del precio la garantía de un contrato de suministro de crudo a descuento. Algunos sostienen que eso fue justo lo que pasó cuando PDVSA las compró, es decir, que los precios de adquisición fueron demasiados altos, porque de antemano incluían la plusvalía que se podría derivar de una relación preferencial con PDVSA.
Siempre me he preguntado si no resultaría más efectivo vender nuestros crudos directamente en el mercado, así sea con grandes descuentos, en lugar de incurrir en los costos de ejercicios tipo Citgo, tan difíciles de controlar, más aún cuando la propia Citgo, en documentos públicos, reconoce que de todas maneras le compra petróleo a PDVSA a precios por debajo del mercado.
En 1986 declaré a la prensa que no importaba lo bueno, lo capaz y lo meritorio que fuesen los profesionales de PDVSA, si se les dejaba actuar solos y sin supervisión, tarde o temprano, pondrían la torta… eso es humano… Basta el ejemplo de ENRON.
Amigos, por meritorios que sean los meritócratas de PDVSA, siempre serán nuestros empleados, con sus propios intereses. Asimismo por buenos que sean los políticos de turno, tarde o temprano su interés se limitará a cuánto le puedan sacar a PDVSA para el gasto público, para así ganar las próximas elecciones. Es por ello que insisto en la urgencia de un Ombudsman Petrolero o una Comisión Nacional de Energía, fuerte y autónoma, que sólo responda al país civil, para que vigile nuestros intereses a largo plazo.
Señores, aprovechemos el actual despertar de la ciudadanía para exigir la verdadera apertura de PDVSA.
Publicado en Tal Cual 19 de Junio de 2002




junio 06, 2002

Modo a prueba de fallas

QUIENES DEPENDEMOS de las computadoras, alguna vez hemos experimentado el pánico cuando ésta se cuelga por tener demasiados programas abiertos y tenemos que hacer un reset, lo que en cristiano no es otra cosa que apagarla y prenderla. Con angustia esperamos por el autodiagnóstico que aparecerá en pantalla. Si se nos pide reformatear el disco duro... ¡la muerte!, pero, normalmente, nos sugiere usar el 'modo a prueba de fallas', que no es otra cosa que lo mínimo necesario para que el sistema opere, mientras se revisa.
Algo similar ocurre con Venezuela. Su sistema operativo está bajo mucha presión, siendo posible que necesitemos de un reset, por lo que, con urgencia, necesitamos de un 'modo a prueba de fallas' y propongo el siguiente:
Rescatar la gobernabilidad. Entre tanto hablar de privatizar, se nos olvidó la necesidad de un gobierno funcional y de unos buenos servidores públicos.
Rescatar una economía interna diversificada. Nuestra apertura comercial fue ingenua y estúpida, solamente explicable sobre la base de un complejo que nos obliga a buscar un reconocimiento del mundo desarrollado... como si ése importase tanto. Echaría para atrás todo lo convenido... digan lo que digan... y buscaría crear junto con Colombia un mercado doméstico lo suficientemente fuerte para renegociar una nueva apertura... de aquí a unas cuantas décadas.
Política cambiaria... la que no castigue la competitividad de nuestra economía interna, como podría ser la del crawling peg basado en diferenciales inflacionarios.
Ley de Hidrocarburos: Art. 1. Nada de 51-49. Mientras necesitemos de la OPEP para asegurar un precio razonable, la nación debe ser dueña del 100% de la exploración y de la producción. En todas las otras áreas, donde Pdvsa corra el riesgo de perder lo ganado, debería ser 100% privado.
LdH: Art 2. Se crearía un Ente Contralor Civil (ECC) que represente los intereses de la ciudadanía y supervise los arreglos entre los políticos y los tecnócratas de Pdvsa.
LdH Art. 3. El ISLR para Pdvsa se fijaría en el 0% y el ECC determinaría lo que Pdvsa, aparte de las regalías, prudentemente podría y debería traspasarle al Estado.
Deuda pública externa... quedaría prohibido su incremento, ya que ella sólo significa una hipoteca sobre el futuro de nuestros nietos. Además, si los mercados insisten en cobrarnos, como si estuviésemos en mora, por qué no declararla, para que así las calificadoras de riesgo al fin peguen una.
Impuestos... redistribuitivos y bajos, pero 100% cobrados... ante nada los aranceles en las aduanas.
Banca. Crear una Unidad de Bolívares indexados a la inflación, que permita el desarrollo de un mercado financiero paralelo, con depósitos y créditos basados en márgenes reales... pero regulados.
Educación. Reconocer que el valor último de una buena educación privada está en función directa de que exista una buena educación pública.
Seguridad social... empleos, empleos y más empleos.
Seguridad ciudadana... exorcizar el virus del odio, que puede obligarnos a reformatear el disco duro de nuestro país.


mayo 23, 2002

Di(luz)idando

De plantearse la necesidad de hacer inversiones eléctricas en el orden de 1.000 millones de dólares, todos sabemos que deberemos amortizarlos mediante nuestras tarifas eléctricas. Sin embargo, pocos se pasean por la necesidad de analizar el impacto de los plazos y tasas en el monto de tales pagos. Si por ejemplo, los pagamos en 8 años al 16%, erogaríamos 230 millones anuales. Mientras que, si por el contrario, nos cobraran el 8% a 16 años, sólo tendríamos que afectar nuestro bolsillo con 113 millones. ¡Menos de la mitad!… así sea por más tiempo.
De lo anterior se evidencia el hecho de que si deseamos acceder a tarifas eléctricas razonables, obligatoriamente deberíamos exorcizar el riesgo de ese sector, para así lograr atraer a inversionistas dispuestos a colocar a tasas bajas y a largo plazo.
Paralelamente al problema de las tarifas eléctricas, otros discuten si los fondos de pensiones deberían ser privados o no, no obstante ser un mero ejercicio intelectual, ante la total ausencia de instrumentos de inversión nacionales, que le permitan a un administrador privado, no ladrón, asumir la responsabilidad de asegurarle la certeza de una pensión digna a un compatriota, en un mundo de Enron, Argentina y Cavendes.
Surge entonces la posibilidad de que con la Empresa Nacional de Transmisión (ENT), que supuestamente, según decreto, estaría en formación, podamos matar dos pájaros de un solo tiro, al conseguir dinero barato para la electricidad mediante la venta de instrumentos de colocación seguros para los ahorristas.
La ENT será la cobradora de peaje entre la hidroelectricidad del Caroní y los consumidores y tendrá, por lo tanto, uno de los negocios más seguros del país. Es por ello que, de contarse con el apoyo de la Asamblea y una Ley especial, la ENT podría emitir títulos de inversión de un valor nacional muy superior al de las piedritas preciosas que mercadea la Bolsa de Caracas.
Obviamente que para que la ENT pueda servir religiosamente su deuda, debería restringírsele su capacidad de endeudamiento, por ejemplo a los 1.000 millones de dólares indexados, para así evitar que la operación se desvirtúe con nuevas emisiones.
Obtenidos los 1.000 millones de dólares, ¿Cómo los invertimos? Para comenzar, 400 millones deberían ser usados por la propia ENT para mejorar la red de transmisión…(sin olvidar un nuevo cable submarino para Margarita). Los 600 millones restantes, podrían destinarse para un plan de reordenamiento de la distribución eléctrica, el cual pudiera contemplar la división del mercado actualmente servido por las empresas de distribución eléctrica propiedad del Estado, en 20 nuevas concesiones, razonablemente equilibradas, con suficiente autonomía regional, que las acerque a sus consumidores y con un capital de arranque en el orden de los 30 millones de dólares cada una.
¿Y CADAFE? Quedaría como un coordinador central apoyando a estas 20 distribuidoras, siempre que lo pueda hacer con una eficiencia razonable… lo que dependerá de ella misma. En cuanto a la generación eléctrica, ése es otro mundo… para otro artículo.
Publicado en El Universal, Caracas, 23 de Mayo de 2002
http://suombudsmanelectrico.blogspot.com/2002/05/diluzidando.html



mayo 09, 2002

El monólogo de Kurowski

El debate económico ha sido secuestrado por quienes nos quieren ver como otra Cuba o por quienes más bien tienen a Puerto Rico en mente… ¡Estoy harto de sus propuestas talibánicas! Un verdadero pacto de gobernabilidad debería comenzar por sacar momentáneamente del tapete aquellos asuntos conflictivos sobre los que no podemos perder más tiempo discutiendo, tales como:
Privatización de PDVSA. Para la defensa de nuestros intereses petroleros, en las actuales circunstancias no existe otra alternativa lógica que la de ser miembro de la OPEP, lo que obliga a que PDVSA sea 100% del Estado. 
Servicios públicos. Buscando vender bien caro los monopolios eléctricos a empresas extranjeras, hipotecando así nuestro futuro con tarifas innecesariamente altas, nunca desarrollaremos otras alternativas, que las hay.
Fondos de pensiones privados. Mientras no existan en el país instrumentos financieros, que permitan colocaciones prudentes a largo plazo, la discusión del tema es irrelevante. 
Ley de tierras. Mientras el Estado sea el principal latifundista, propietario de todas las tierras que quiera repartir y no existan condiciones para que las actividades económicas a desarrollarse en tales tierras sean rentables, todo el bla bla bla de expropiar tierras privadas, es ridículo, dañino e inmoral.
Impuestos. Por cada impuesto regresivo que se implemente sólo por su facilidad de cobro, más alejados quedan los impuestos redistributivos, que el país sí necesita.
No obstante, por la precaria situación de nuestro país, puede que necesitemos de medidas extremas, pero el único extremismo válido aceptable es el que coloque a Venezuela de primero… Un buen comienzo sería con la reafirmación de nuestra realidad petrolera, defendiéndola con orgullo. A cuyo fin, me atrevo a sugerir algunos gritos de guerra:
Mientras la demanda por el petróleo sea desplazada artificialmente por la de otras fuentes energéticas, a causa de un neo proteccionismo ambiental o fiscal, que afecte sólo al productor petrolero, Venezuela no tiene por qué respetar convenios comerciales. El trato tan poco equitativo que recibimos se evidencia cuando observamos cómo en Europa se cobra un impuesto ad valorem al petróleo superior al 400%, que no sólo disminuye su demanda, sino que tales ingresos se destinan a subsidiar al carbón y hasta al maíz, que convertido en etanol y exportado a los Estados Unidos, donde bajo el amparo de cuestionables normas ambientales desplaza al petróleo.
Venezuela recibe sus divisas exportando petróleo, un bien que se vende por sí solo, de acuerdo a su precio e independientemente de cualquier acuerdo comercial, llámese ALCA u otro. En tal sentido, y antes de permitir a los extranjeros el acceso al jugoso mercado venezolano de la recirculación de petrodólares, no deberíamos conformarnos con que nos compren petróleo, deberíamos pedir otra contraprestación, tal como la generación de empleos.
Pienso que quizás un Credo Petrolero sea justo el ingrediente que nos falta para formular esa pegaloca que tanto necesitamos como Nación… ¿qué perdemos tratando?
El Universal, Caracas, 9 de Mayo de 2002


abril 25, 2002

La encrucijada de Pdvsa

La encrucijada de Pdvsa
Hay quienes sostienen que somos tontos útiles de la OPEP y proponen que PDVSA la abandone y busque un mayor volumen de producción pero, en el mundo real, donde impera la resultadocracia, si a un ejecutivo se le hubiera ocurrido presentar una propuesta similar a los dueños de una empresa, sin ni siquiera presentar un flujo de caja proyectado, sería despedido. 
Hasta la fecha, cualquier evaluación objetiva de los INGRESOS de PDVSA tiene que concluir que éstos han sido fabulosos y que en gran medida se han debido a la OPEP, por lo que no creo que hayamos sido tan tontos… o por lo menos nunca tan tontos como lo seríamos si abandonáramos ese paracaídas y nos lanzáramos al vacío sin haber desarrollado otra alternativa. 
Otra sería la posición si los Estados Unidos, necesitados de seguridad energética, nos colocaran una orden de compra a largo plazo a precios razonables, pero desgraciadamente hasta la fecha la única propuesta que se nos ha formulado es la de producir más… y rezar para que los precios no se caigan. 
Hay quienes argumentan que el valor de la producción petrolera no es el beneficio en dólares que le produce a la Nación, sino la actividad económica que genera. Aún cuando tuviesen razón, la tesis es algo extraña ya que suena a maximizar costos, por lo que a todo evento me permito recordarles que música paga no suena y que PDVSA debería primero aprender a generar actividad local con el volumen actual. 
En tal sentido, considero interesante comparar nuestro desarrollo petrolero nacional con el de un país como Noruega, que comenzó el desarrollo de su petróleo de cero mucho después que Venezuela, también con una empresa estatal, la Statoil. Por cuanto Noruega ya posee miles de empresas que compiten exitosamente por todo el mundo, vendiendo servicios petroleros de la más avanzada tecnología, evidentemente nos hemos quedado rezagados. 
Sin duda hay muchas diferencias entre Venezuela y Noruega, pero en un foro reciente se dijo algo que puede explicar el porqué de la gran diferencia. Según un vocero de Statoil, cuando se observó que en la primera licitación importante de esa empresa sólo acudían extranjeros, el estado noruego la obligó a dividir ese contrato en tantas piezas como fueran necesarias para que sus nacionales pudieran estar presentes. 
Lo anterior sugiere, que entre los nuevos méritos que debemos incluir en la meritocracia de PDVSA, está el saber como incorporar al país en la actividad petrolera, pero de verdad. Esto tardará, ya que no sólo parecemos más dispuestos a favorecer la importación de bienes y servicios, sino que además vemos con suspicacia cuando existe alguna relación contractual entre el Estado y sus nacionales. 
Con respecto a lo anterior cabe una anécdota de 1911, cuando Churchill decidió que la armada inglesa sustituyera al carbón por el petróleo y asignó tal responsabilidad al Almirante retirado Jacky Fisher, quien se dice que lo primero que hizo, por ser un verdadero servidor público, fue vender todas sus acciones en la Shell, para no tener conflictos de interés.




abril 22, 2002

Pasará… lo que ustedes quieran que pase

Pasará… lo que ustedes quieran que pase
Desde hace décadas veo como medio país espera en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, entre chocolates, licores y perfumes, indeciso entre abordar el avión a Miami o regresar a casa. Señores, lo que pase a partir de ahora con nuestra economía, sigue dependiendo mucho de ustedes. 
El tradicional facilismo venezolano, de que todo se resuelve vendiendo petróleo, fue sustituido hace tiempo por el neofacilismo, que predica que todo se resuelve vendiendo PDVSA. Ambas promesas son mentira, ya que el país sólo se resolverá en la medida en que, por amor a Venezuela, invirtamos en ella todas nuestras esperanzas y le metamos el hombro. Les doy un ejemplo. 
La distribución eléctrica en el país tiene muchos problemas, pero aún a sabiendas de que son de fácil solución, ya que no requieren de tecnología avanzada difícil de adquirir, muchos aceptaron que la única salida es la neofacilista de privatizarla, vendiéndola bien cara a un extranjero… que sí sabe. 
Entonces, cuando el gobierno disiente, lejos de discutir y buscarle una solución, se le acusa de retrógrado, añadiendo así otra excusa para permanecer en el limbo entre irse y quedarse. 
En lo personal, que nada tengo que ver con el Gobierno, tampoco me gusta la idea de entregar la distribución de la electricidad de mi casa a un extranjero, por tres razones: 
1. Considero que el aprender cómo darnos un servicio público satisfactorio el uno al otro, forma parte esencial del aprender a ser Nación, por lo que no es una tarea delegable. 
2. Sé que el precio que se le pretende cobrar al inversionista por el derecho a un negocio monopólico, tendremos que pagarlo los consumidores con tarifas innecesariamente altas. Como una electricidad barata es buena para desarrollar otros negocios, no quiero renunciar por décadas a ello, sólo para que el fisco de turno levante unos ingresos. 
3. Si todos pagaran su consumo eléctrico, a una tarifa razonable, muchos de los problemas quedarían solucionados, por lo que me causa una profunda tristeza la idea de contratar a un costoso sheriff extranjero, sólo para que nos ayude a cobrar nuestra propia electricidad. 
Amigos, con la ayuda de Ustedes, los indecisos, podremos resolver lo del sector eléctrico, lo que a su vez contribuiría con la tan ansiada reactivación económica, por lo que les ruego: olvídense de Miami y regresen a casa… ¡mucho más vale Venezuela!
El Universal



abril 16, 2002

La Nueva Oportunidad de Chávez

Publicado en Caracas, El Universal el 16 de Abril de 2002
Muchas veces he sido tildado de chavista, por haber escrito algunas opiniones que sonaban como si fuesen compartidas por voceros del gobierno. Otros me han considerado como anti-chavista, porque también he escrito artículos en su contra. Ese es el riesgo de quienes no somos políticos y que nadamos en la mitad del agitado río actual, rehusando las orillas extremas, aún conociendo el riesgo de morir ahogados.
No obstante, el 11 de abril, algo incómodo de que pudieran confundirme con la parte tenebrosa de la oposición, pero tranquilizado por tantísimas caras conocidas de gente buena y amiga, participé en la marcha que solicitaba la renuncia de Hugo Chávez por convicción y no sólo por acompañar y cuidar a mi señora. Mi razón está en un artículo que escribí durante la campaña electoral de 1998, donde sostenía que una de las cualidades que deseaba ver en mi próximo presidente era la capacidad de evaluar su propia actuación y que de no estar su gestión a la altura de lo prometido, debería tener el coraje y la decencia de renunciar, ahorrándonos dolorosos retrasos en el desarrollo del país.
Chávez, por mucha culpa que aunque con cierta razón pueda asignarle a la oposición, tiene que saber que en sus primeros turnos al bate, casi ni la vio, que merece las duchas y que de haber sido alumno de su padre, de seguro que lo habría aplazado. La historia, más severa, buscó primero su expulsión, pero luego se arrepintió y decidió darle otra oportunidad. Hoy sólo depende de él, si quiere usar ese regalo para lograr asentar en los anales históricos a su gobierno como beneficioso para Venezuela, o si simplemente se da por satisfecho con la adulancia. Como venezolano no puedo desear otra cosa que no sea que la batee de jonrón o que se gradúe summa-cum-laude.
¿Qué consejos le podemos dar? Sus padres, que de seguro sólo le desean lo mejor, probablemente le digan: ¡Muchacho cuídate de las malas compañías que te empujan hacia abajo y busca las buenas que te jalan hacia arriba! Aún cuando sabemos que nuevamente le toca al mismo Chávez elegir a sus compañeros, como un ciudadano preocupado, me permito darle algunos consejos. Por cuanto obviamente no hay nada que hacer si Chávez resulta incapaz de identificar a los que son vagabundos de anteojito, me limitaré a referirme al caso bastante más difícil de los aparentemente capaces.
Una de las primeras cosas que crea afinidad entre las personas, es el compartir las preocupaciones y, en tal sentido, en Venezuela sin duda que hay mucho que compartir. No obstante, el hecho de que alguien pueda ver con claridad como no se deben hacer las cosas, lamentablemente no implica que sepa como sí se deben hacer. En tal sentido, creo que durante el primer turno de Chávez su gobierno se perjudicó alineando a unos cuantos bienintencionados, que si bien serían una maravilla revisando gastos como comisarios de un condominio, sin embargo no sirven para planificar el futuro de un país y mucho menos para hacerlo.
Hugo Chávez, agradezca su segunda oportunidad, regalándose la posibilidad de hacerlo bien. Si no lo hace, que Dios y la Patria se lo reclame.

abril 11, 2002

Renuncia

Pague o se apaga

Pague o se apaga
Venezuela enfrenta una emergencia eléctrica y lo que el Ministerio de Energía y Minas pretende disminuir el consumo mediante la utilización de señales de mercado, castigando el mayor consumo con mayores tarifas e incentivando el ahorro con bonos… ¿100% neoliberal?
Venezuela es un país energéticamente bendecido y el costo del 70% de su energía primaria, la del Caroní, es bajo. El que, no obstante ello, tengamos tarifas altas y un suministro eléctrico pobre, se debe a dos problemas estructurales, que curiosamente no son eléctricos.
El primer problema radica en que un gran porcentaje de la electricidad consumida simplemente no se paga, con lo cual ni hay dinero para inversiones, ni puede haber tarifas razonables. Si todos los ciudadanos de Venezuela pagaran lo que consumen, es posible que hasta bajando las tarifas, nos sobrara dinero para hacer inversiones.
El segundo problema lo encuentro en que no obstante que el negocio eléctrico debería verse beneficiado con los capitales más baratos, por ser el más seguro del mundo, sin embargo, hoy sólo atrae capitales costosos, con lo cual las inversiones salen caras y las tarifas altas. Un negocio que no logra cobrar lo que debe, lamentablemente resulta riesgoso.
Ante estos problemas, lo propuesto por el MEM, aunque fuese técnicamente factible de implementar, lo cual dudo, podría hasta agravar la precaria situación de nuestro sector eléctrico, al colocar todo el peso del racionamiento sobre aquellos que pagan y aumentar el valor del botín para quienes no pagan.
Por el contrario, considero que esta emergencia sería una excelente ocasión para generar un poco de ese sentir colectivo tan necesario para arreglar nuestro pésimo sector eléctrico… y tantas otras cosas más.
Muchos dirán que apelar a la responsabilidad ciudadana es inútil, por lo menos en el corto plazo… que esto requiere de generaciones de educación… ¡Pues no sé! Como todos necesitamos de la luz, tiene que haber alguna forma de encontrar las llaves a la conciencia de los venezolanos y por lo menos creo obligatorio partir de esa premisa.
No sé si la solución esté en crear círculos neoliberales o ONG´s Bolivarianas pero, con mucho respeto a los productores de la cuña actual, creo que un Simón Díaz tendría mayor capacidad para convocar los sentimientos que necesitamos y, francamente, eso de apague o se apaga, puede que tenga mucho de lo que le sobra a la electricidad, la chispa, pero poco de lo que le falta, el corazón, el carácter y la autoridad.
Aún cuando considero que el esfuerzo para conseguir apoyo al racionamiento debe centrarse principalmente en las escuelas, no estoy pregonando una campaña blandengue del tipo ¡Porfa!, sino una campaña de verdad. La mejor señal de mercado para incentivar el ahorro en este momento es ir de frente contra el robo eléctrico… ¡Preso por alteración de medidor!
Me pregunto: ¿qué diría el país si su factura eléctrica discriminase entre el monto que debe pagar por su consumo y el monto que debe cancelar a cuenta del robo de sus vecinos?
Publicado en El Universal, Caracas, 11 de Abril de 2002



marzo 14, 2002

Kurowski a Pdvsa

Kurowski a Pdvsa
Durante los últimos 5 años he publicado más de 80 artículos expresando opiniones críticas en relación con en el manejo de PDVSA y de nuestras políticas petroleras. No obstante, jamás he sido contactado, ni por curiosidad, por ese sector... a no ser por la vez que el CIED, ese ente que se presenta como la Universidad Corporativa de PDVSA, me llamó sólo para preguntarme: ¡Kurowski! ¿Qué tiene Usted en contra de nosotros? 
Por ello debo reconocer, que los siguientes comentarios relativos al actual bululú meritocrático son hechos desde afuera, sin conocimiento sobre las particularidades internas de PDVSA, como lamentablemente también serían las opiniones del 99.999999% restante de los venezolanos. 
Para comenzar, quisiera aclarar que no me cabe la menor duda de que, hasta la fecha, los meritócratas de PDVSA han cumplido mejor con su misión de generarle ingresos a la Nación, que los políticos con la suya de darle un uso racional a tales ingresos. No obstante, a la hora de la verdad, tal afirmación me resulta algo irrelevante por cuanto quien tiene el mayor mérito con lo del petróleo venezolano es Dios... seguido por la OPEP. 
Hace unos años, cuando lo de la Apertura, tuve la impresión de que ésta consistía en que para adelantar unos objetivos propios de algunos en PDVSA, se había “convencido” al gobierno de turno con el pago de unos cuantos miles de millones de dólares, que en esencia no eran sino un adelanto de impuestos por cobrar, equivalentes a lo que hoy sería si el gobierno fuese a vender, por diez años, el derecho de introducir importaciones libres de aranceles. Como detesto ver como nuestros gobiernos malgastan sus ingresos ordinarios, me enfermaba la posibilidad de adelantarles ingresos, por lo que protesté y sostuve que la sociedad civil merecía tener sus propios representantes, directores u Ombudsman en PDVSA. Creo que esa propuesta sigue vigente. 
No quiero dejar nuestro destino petrolero en manos de unos políticos, que aún en el supuesto de que llegaran a perseguir unos objetivos correctos, de que tuvieran buenas intenciones y estuvieran libres de agendas propias, desgraciadamente muchas veces no poseen los suficientes conocimientos como para defendernos en un mundo global y moderno, lleno de complicaciones técnicas y pseudotécnicas. 
Tampoco quiero dejar ese destino en manos de una meritocracia, que por maravillosa que suene, no es sino un conjunto de normas sobre política organizacional y de personal, igualmente sujetas a ser masajeadas en defensa de intereses extraños. Si la meritocracia fuese tan buena, hace tiempo que todos habríamos abandonado la democracia. 
Amigos, estoy seguro de que nosotros los mortales, los dolientes finales, debemos tener el derecho de nombrar a la mayoría de los directores de PDVSA por un período largo, eligiéndolos entre profesionales con mente crítica y formación amplia, que no tengan otro interés que el bien del país y el futuro de sus hijos, nietos y bisnietos. ¿Directores como yo? ¡Pues SI! No hay tiempo para la modestia.