La vista mas completa se obtiene desde el centro, ese lugar que en un mundo que cada dia esta mas polarizado, comienza tornarse en el verdadero extremo. Amigos, en este lugar se escribe en verde y espero de todo corazón que no lo lean solo en azul o amarillo.
abril 11, 2002
Pague o se apaga
Pague o se apaga
Venezuela enfrenta una emergencia eléctrica y lo que el Ministerio de Energía y Minas pretende disminuir el consumo mediante la utilización de señales de mercado, castigando el mayor consumo con mayores tarifas e incentivando el ahorro con bonos… ¿100% neoliberal?
Venezuela es un país energéticamente bendecido y el costo del 70% de su energía primaria, la del Caroní, es bajo. El que, no obstante ello, tengamos tarifas altas y un suministro eléctrico pobre, se debe a dos problemas estructurales, que curiosamente no son eléctricos.
El primer problema radica en que un gran porcentaje de la electricidad consumida simplemente no se paga, con lo cual ni hay dinero para inversiones, ni puede haber tarifas razonables. Si todos los ciudadanos de Venezuela pagaran lo que consumen, es posible que hasta bajando las tarifas, nos sobrara dinero para hacer inversiones.
El segundo problema lo encuentro en que no obstante que el negocio eléctrico debería verse beneficiado con los capitales más baratos, por ser el más seguro del mundo, sin embargo, hoy sólo atrae capitales costosos, con lo cual las inversiones salen caras y las tarifas altas. Un negocio que no logra cobrar lo que debe, lamentablemente resulta riesgoso.
Ante estos problemas, lo propuesto por el MEM, aunque fuese técnicamente factible de implementar, lo cual dudo, podría hasta agravar la precaria situación de nuestro sector eléctrico, al colocar todo el peso del racionamiento sobre aquellos que pagan y aumentar el valor del botín para quienes no pagan.
Por el contrario, considero que esta emergencia sería una excelente ocasión para generar un poco de ese sentir colectivo tan necesario para arreglar nuestro pésimo sector eléctrico… y tantas otras cosas más.
Muchos dirán que apelar a la responsabilidad ciudadana es inútil, por lo menos en el corto plazo… que esto requiere de generaciones de educación… ¡Pues no sé! Como todos necesitamos de la luz, tiene que haber alguna forma de encontrar las llaves a la conciencia de los venezolanos y por lo menos creo obligatorio partir de esa premisa.
No sé si la solución esté en crear círculos neoliberales o ONG´s Bolivarianas pero, con mucho respeto a los productores de la cuña actual, creo que un Simón Díaz tendría mayor capacidad para convocar los sentimientos que necesitamos y, francamente, eso de apague o se apaga, puede que tenga mucho de lo que le sobra a la electricidad, la chispa, pero poco de lo que le falta, el corazón, el carácter y la autoridad.
Aún cuando considero que el esfuerzo para conseguir apoyo al racionamiento debe centrarse principalmente en las escuelas, no estoy pregonando una campaña blandengue del tipo ¡Porfa!, sino una campaña de verdad. La mejor señal de mercado para incentivar el ahorro en este momento es ir de frente contra el robo eléctrico… ¡Preso por alteración de medidor!
Me pregunto: ¿qué diría el país si su factura eléctrica discriminase entre el monto que debe pagar por su consumo y el monto que debe cancelar a cuenta del robo de sus vecinos?
Publicado en El Universal, Caracas, 11 de Abril de 2002
marzo 14, 2002
Kurowski a Pdvsa
Kurowski a Pdvsa
Durante los últimos 5 años he publicado más de 80 artículos expresando opiniones críticas en relación con en el manejo de PDVSA y de nuestras políticas petroleras. No obstante, jamás he sido contactado, ni por curiosidad, por ese sector... a no ser por la vez que el CIED, ese ente que se presenta como la Universidad Corporativa de PDVSA, me llamó sólo para preguntarme: ¡Kurowski! ¿Qué tiene Usted en contra de nosotros?
Por ello debo reconocer, que los siguientes comentarios relativos al actual bululú meritocrático son hechos desde afuera, sin conocimiento sobre las particularidades internas de PDVSA, como lamentablemente también serían las opiniones del 99.999999% restante de los venezolanos.
Para comenzar, quisiera aclarar que no me cabe la menor duda de que, hasta la fecha, los meritócratas de PDVSA han cumplido mejor con su misión de generarle ingresos a la Nación, que los políticos con la suya de darle un uso racional a tales ingresos. No obstante, a la hora de la verdad, tal afirmación me resulta algo irrelevante por cuanto quien tiene el mayor mérito con lo del petróleo venezolano es Dios... seguido por la OPEP.
Hace unos años, cuando lo de la Apertura, tuve la impresión de que ésta consistía en que para adelantar unos objetivos propios de algunos en PDVSA, se había “convencido” al gobierno de turno con el pago de unos cuantos miles de millones de dólares, que en esencia no eran sino un adelanto de impuestos por cobrar, equivalentes a lo que hoy sería si el gobierno fuese a vender, por diez años, el derecho de introducir importaciones libres de aranceles. Como detesto ver como nuestros gobiernos malgastan sus ingresos ordinarios, me enfermaba la posibilidad de adelantarles ingresos, por lo que protesté y sostuve que la sociedad civil merecía tener sus propios representantes, directores u Ombudsman en PDVSA. Creo que esa propuesta sigue vigente.
No quiero dejar nuestro destino petrolero en manos de unos políticos, que aún en el supuesto de que llegaran a perseguir unos objetivos correctos, de que tuvieran buenas intenciones y estuvieran libres de agendas propias, desgraciadamente muchas veces no poseen los suficientes conocimientos como para defendernos en un mundo global y moderno, lleno de complicaciones técnicas y pseudotécnicas.
Tampoco quiero dejar ese destino en manos de una meritocracia, que por maravillosa que suene, no es sino un conjunto de normas sobre política organizacional y de personal, igualmente sujetas a ser masajeadas en defensa de intereses extraños. Si la meritocracia fuese tan buena, hace tiempo que todos habríamos abandonado la democracia.
Amigos, estoy seguro de que nosotros los mortales, los dolientes finales, debemos tener el derecho de nombrar a la mayoría de los directores de PDVSA por un período largo, eligiéndolos entre profesionales con mente crítica y formación amplia, que no tengan otro interés que el bien del país y el futuro de sus hijos, nietos y bisnietos. ¿Directores como yo? ¡Pues SI! No hay tiempo para la modestia.
febrero 28, 2002
A los militares de mi pais
A los militares de mi pais
Entre 1980 y 1999 Inglaterra, como tantos otros países, elevó con impuestos el precio de la gasolina al consumidor de 26 a 68 peniques por litro, simultáneamente que el productor veía disminuir su ingreso de 15 a 10 peniques. Esto ocurría justamente mientras Venezuela desmontaba la estructura arancelaria con la cual protegía la actividad económica nacional: industria, agricultura y servicios y firmaba convenios que la obligaban a respetar las fuentes de ingresos de los países desarrollados: propiedad intelectual, marcas y patentes.
Hoy tenemos que por el agua europea importada, que se vende en Venezuela a Bs. 1.000 por litro, nuestro Fisco recibe 200; mientras que por la gasolina que se vende en Europa a ese mismo precio, el Fisco europeo se cobra 800. El alto margen que le queda al vendedor del agua le permite promocionar su marca hasta el punto de que, aún cuando el país está en crisis, muchos consideran a esa agüita como indispensable; mientras que en Europa los ingresos que percibe su Fisco por la gasolina le permiten a éste, disfrazado de ambientalista, subsidiar al carbón y demás fuentes de energía que compiten con el petróleo.
Tengo ante mí 19 fechas en que se aumentaron los impuestos al petróleo, sin embargo no consigo registro alguno de que quienes representan nuestros intereses petroleros hayan protestado en su oportunidad por tales atropellos. Ello evidencia que nuestras fronteras económicas han estado totalmente desguarnecidas, como si una división de guerrilleros hubiera estado entrando por Maiquetía todos los días, sin que ninguno de nuestros militares se haya dado cuenta.
Nadie puede alegar que esta guerra económica haya sido clandestina. España ha declarado oficialmente que su subsidio al carbón tiene como finalidad “alterar el orden económico” y hacer al carbón más barato que el petróleo.
Ni hablemos de nuestras guerras civiles, por ejemplo la eléctrica, donde a pesar de nuestras riquezas energéticas enfrentamos un racionamiento y todo el sector es un caos. En Margarita, a cuenta de nuestra cuota OPEP, se genera electricidad a punta de petróleo, mientras que exportamos hidroelectricidad a Brasil, incluso a menores precios de la que compramos a Colombia y ni hablar de las políticas tarifarias, donde nuestras autoridades no tienen la menor idea de dónde vienen ni adónde van y no olvidemos la electricidad que se roba y las facturas que no se pagan.
Un país tiene varias fronteras que defender. En condiciones normales Ustedes estarían a cargo de la territorial y nosotros, digamos los de la sociedad civil, de la económica y cultural. No obstante, en circunstancias extremas, como de una guerra, deberíamos recurrir el uno al otro, para darnos mutuo apoyo.
¿Qué espero de Ustedes? Exactamente no lo sé. Sólo les ruego que antes de considerar sacrificar la vida de un joven venezolano en defensa de nuestra frontera territorial, se aseguren de que ésta no sea sólo una cáscara, por haberse vaciado nuestro país en lo económico y en lo cultural.
febrero 25, 2002
Dejá vu
Al día siguiente de la devaluación del viernes negro de Febrero de 1983, pensando que ya nos sería imposible viajar al exterior por lo costoso y que necesitaríamos una distracción local, mi esposa y yo nos compramos... unos patines. Los míos los usé una sola vez en el Parque del Este, a un costo horrible por metro patinado, debiendo cifrar mi esperanza de recuperar algo del hedge cambiario en conseguir un fanático coleccionista de patines, interesado en un modelo passé...¡2x2!
Este Febrero de 2002, cuando nuevamente salimos de compras para salvar mi poder adquisitivo, abrí la maleta del carro y les juro... ahí estaban los patines recordándome a gritos no comprar nada que no hubiese comprado antes de la devaluación. También les recomiendo no comprar lo que no vayan a consumir pronto, pues hace poco tuve que preparar una sangría con un Chateauneuf du Pape 1977, también passé.
De 1983 tengo un difuso recuerdo de que por ser el año bicentenario del nacimiento de Bolívar, nadie quería devaluarlo, por lo que se pospuso hasta más no poder. Muchos se preguntarán ¿cómo rayos caímos de nuevo en la trampa de requerir un macro ajuste cambiario, cuando todos sabemos que resulta menos traumático hacer ajustes pequeños y continuos? Desde 1997 he escrito más de 20 artículos donde rogaba, hasta de rodillas, que no se permitiera acumular una sobrevaluación importante, por lo que yo no fui
Si bien nuestros seudo gobiernos son los responsables directos, los autores intelectuales del crimen fueron aquellos teleconomistas, que desde años predican una moneda fuerte, sosteniendo que la pérdida de la competitividad nacional y el cierre de empresas es un sacrificio que merecen los dioses de la economía. El desdén con que se referían a devaluacionistas y proteccionistas provocó que políticos y empresarios, para no quedar mal, se fueran por la alternativa, socialmente más aceptable, de bajar la santamaría e importar.
Hace poco, uno de esos culpables, el que se promociona como el gran gurú de la ética, habló despectivamente de las cooperativas y hoy entiendo el porqué. El 15 de Febrero los trabajadores de Alucasa, la gran planta de foil de aluminio en Guacara, formaron su cooperativa y el entusiasmo que observé en ellos me hace creer que entre estos nuevos empresarios pueda renacer la voluntad por defender el empleo y la producción nacional, digan lo que digan los expertos.
El Universal el 25 de Febrero de 2002
febrero 14, 2002
Reinvindiquemos la indexacion
EL BISTURI es un instrumento con el cual se salvan vidas pero que, usado como machete, causa estragos. Los créditos indexados son útiles para financiar viviendas en economías con inflación, pero en Venezuela y de acuerdo a la reciente sentencia del Tribunal Supremo de Justicia da la impresión de que fueron usados a machetazos.
Si la tasa de inflación es del 25%, las tasas de interés, para no perder capacidad adquisitiva, buscarán ubicarse por encima de ese nivel, por ejemplo en un 30%. Entonces, por un crédito de 50 millones a 20 años, el deudor pagaría por el primer año: 15 millones en intereses y 2.5 millones por amortización, para un total de 17.5 millones. A final del año, si bien el saldo de la deuda sería de 47.5 millones, sin embargo su valor real sería mucho menor, por cuanto las tasas de interés llevan incorporada la amortización de la inflación (en un solo año y no en 20), evidenciándose que la deuda se amortizó de forma mas rápida a lo que estaba programado.
No hay nada incorrecto con lo anterior, excepto que para la mayoría de los que desean adquirir una vivienda resulta necesario que los plazos de amortización sean verdaderamente largos. Con los préstamos indexados, se busca justamente asegurar que los plazos nominales, sean plazos reales.
Como 47.5 millones, después de una inflación del 25%, equivaldrían a 59.4 millones, una manera de indexar sería otorgando un nuevo préstamo por 11.9 millones, lo que reduciría el pago neto del deudor ese año de 17.5 a 5.6 millones, permitiendo al acreedor ganar un 5% real, recuperar 1/20 de su capital y cobrar aún, en valores reales, los restantes 19/20.
Según concluyo de la sentencia del TSJ, el principal error fue que en lugar de aplicarse tasas de interés correctamente arbitradas a los préstamos indexados, se usaron unas supuestas tasas de mercado, que resultaron absolutamente irrelevantes por cuanto no tenemos un mercado financiero a largo plazo. Amarrar a un deudor hipotecario a la volatilidad de los intereses a corto plazo, en una economía inestable, es un crimen, como también es un crimen otorgar créditos a largo plazo usando fondos a corto plazo.
Para evitar que la decisión del TSJ, que puede hacer cierta justicia con unos miles de deudores, no sea injusta con los millones que necesitan de los créditos, hay que rediseñar el sistema para que funcione. En tal sentido, veo con tristeza que el TSJ, al prohibir el cobro de intereses sobre intereses para el caso de los créditos de viviendas ajenos a los planes de asistencia habitacional, argumentando que tales créditos no presentan las características de un fondo mutual habitacional, ignoró que todo nuestro sistema financiero es en sí nuestro principal fondo mutual.
Con créditos a largo plazo para la vivienda, que en términos reales representen un costo del 7.5% para el deudor, un 5% de rendimiento para el ahorrista y un 2.5% de margen para el intermediario (con un alto volumen), todo el mundo estaría feliz... inclusive el Estado, ya que la mejor manera de minimizar los subsidios, que puedan requerirse, es utilizando un sistema justo para todos.
El Universal el 14 de Febrero de 2002
enero 31, 2002
¿Pagar o no pagar?
LA DEUDA PUBLICA EXTERNA DE VENEZUELA sólo expresa el egoísmo y la arrogancia con que una generación se abroga el derecho de disfrutes anticipados, dejándole el mono a futuras generaciones.
Con recurrencia oímos a algunos que como Pablo Medina, exponen que la deuda pública externa de Venezuela fue fraudulentamente contraída, por lo que debe ser impugnada y no pagada. No soy abogado, por lo que su legalidad, a tantos años de ocurridos los hechos, me deja algo indiferente.
No obstante, sí estoy profundamente convencido del gran mal y del poco bien que esa deuda le ha significado al país y, en tal sentido, mientras nos neguemos a enfrentar nuestra propia responsabilidad, podemos entretenernos castigando a quienes al menos tienen la culpa de haber tentado a nuestros gobernantes...
En lo que sí disiento de Medina es respecto al castigo que propone. Siendo la deuda pública un vicio muy adictivo, prefiero que el país se libere del mismo, en lugar de pelearse con el proveedor. Amenazar con no pagar la deuda actual, simultáneamente que se contraen nuevas deudas a mayores intereses, es como mandar al culpable a una cárcel cinco estrellas de por vida, comprometiéndose uno a su mantenimiento. ¡Qué va! Apliquemos a la banca lo que equivale a una pena de muerte: ¡PAGARLES TODO! y más NUNCA solicitar créditos.
Reflexionar sobre la facilidad con que todos los políticos clasifican las deudas anteriores como malvadas y los créditos nuevos como buenos, permite ver con claridad lo turbio de estas aguas.
Sabemos que, independientemente de su legalidad, la posibilidad de que un país con nuestros antecedentes invierta bien un dólar de crédito nuevo, es definitivamente menor del 50%. Si bien hay quienes pueden buscar su fortuna jugando a esa lotería, a pesar de las ínfimas o inexistentes posibilidades de éxito, sin embargo, tanto un buen padre de familia como un país serio deberían abstenerse.
De no existir la deuda pública externa, tampoco existirían los actuales instrumentos para medir el denominado riesgo país, ese concepto maquiavélico mediante el cual se justifica un recargo a todo crédito privado.
De no existir la deuda pública externa, el país podría evitarse sorpresas como las sufridas por Argentina, que no hace mucho era considerada como excelente deudora y merecedora de nuevos créditos, y que de la noche a la mañana y sin mayores explicaciones, pasó a ser la maula del continente.
Mientras un gobierno pueda conseguir inmensos capitales con sólo firmar unos documentos y pagar comisiones (legales), sin duda que se dedicará a chuparle la media a la banca internacional y a las clasificadoras de riesgo, relegando a sus ciudadanos a un segundo e irrelevante plano.
Mientras el país esté dispuesto a contraer nueva deuda externa, con horror observaré cualquier mejora del país, que de seguro atraerá a los perros de deuda .
Mientras, en medio de las tinieblas, me consuelo pensando que quizás por la poca confianza que nos tienen, lograremos eliminar nuestra maldita deuda pública externa.
enero 17, 2002
Los puentes
Pocos asuntos son tan difíciles de manejar como la globalización de un país pequeño en vías de desarrollo, como Venezuela. Por un lado, se necesita construir puentes que permitan el acceso de lo bueno, pero al mismo tiempo hay que evitar que por esos mismos puentes se escape la voluntad de seguir siendo Nación.
El Dr. Lawrence Lessig, en su libro “El futuro de las ideas”, dice que “una época se define menos por lo que se cuestiona y más por las ideas que se toman por sentado” ... que “a veces causan que la sociedad se atasque”. Lessig sostiene que la tarea más difícil para los activistas políticos y sociales es el encontrar la manera de que los pueblos cuestionen lo que creen verdadero.
Sin considerarme un activista político y social, como economista y analista estratégico financiero sé exactamente a lo que Lessig se refiere, al haber observado cómo la sociedad venezolana se tragó íntegramente y sin cuestionar las verdades fashion de la globalización. Acusar a mis pares de ceguera requiere de una urgente explicación.
¿Qué pasaría si los italianos se fastidian de la disciplina alemana (si es que ésta existe) y deciden mandar al Euro a la porra y regresar a la Lira? La respuesta: un absoluto caos, ya que no existe una sola norma sobre como manejar tal situación. La ausencia de una puerta de escape es uno de los aspectos menos conocidos del Euro, pero tenía que ser así. La única posibilidad de éxito para ese loco invento, que busca lograr la unidad monetaria antes de tener una unidad política, está justamente en que no hay para donde coger, ¡se quemaron todos los puentes!.
De igual manera, una Nación también requiere de ciudadanos con puentes quemados. La Gran Bonanza petrolera con su salida de capitales, ta-baratos y Ayacuchos puede que haya resultado en que una porción demasiado grande de nuestra inteligencia, empresariado y clase dirigente hayan establecido piéd-a-terres globales, físicos o espirituales, que le crearon conflictos de objetivos, que poco a poco y sin querer erosionaron su compromiso con el país. Claro que sí hay excepciones.
Nuestra sociedad civil parece estar despertando de su letargo. Muchos ya no se conforman con limitarse a expresar su insatisfacción con los decididamente no-fashion que ocuparon las sillas. ¿Qué deben hacer? Un buen comienzo sería cuestionando sus propios dogmas, desde la perspectiva de un aquí me quedo y aquí me muero...
Y hay mucho que cuestionar: la apertura comercial... improductiva y no retribuida; la deuda pública... generadora de riesgo país; las privatizaciones... que sólo buscan ingresos fiscales, la propiedad intelectual, marcas y patentes... cuando abusan, etc.
Y hay mucho trecho por andar. Hace poco, un Gran Gurú de los Conalternativas, un teleconomista, sin siquiera meditar sobre lo ocurrido en la Argentina, en una misiva a su tocayo, recomendaba para Venezuela: la dolarización, la eliminación del impuesto sobre la renta (distributivo) por un aumento a los impuestos al gasto (regresivo) y la imposición de un arancel bajo y único del 10%...
El Universal, Caracas, 17 de Enero de 2002
enero 14, 2002
¿Rumbo? ... ¡Empleos!
¿Rumbo? ... ¡Empleos!
¡Qué felicidad poder gritar: Viva, hemos tocado fondo! ... pero lamento decirles, que aún con la suerte de conseguir un buen equipo económico y el petróleo a 25 dólares, no vislumbro que logremos cambiar la dirección que llevamos desde hace un cuarto de siglo... la de palo abajo.
Hoy, en lugar de tierra cultivada capaz de retener la humedad, Venezuela parece un estacionamiento, donde toda lluvia económica que cae corre de inmediato al mar de las importaciones y al éxodo de los capitales.¿Qué hacer?
En el mundo de hoy, el recurso más escaso son las fuentes de empleo, tan necesarias para combatir la destructiva ociosidad que, tarde o temprano, aniquila a cualquier sociedad. Por perseguir otros objetivos, posiblemente relevantes con un desempleo menor al 10%, enfrentamos una crisis donde los parados involuntariamente superan a los parados el 10D. En pro de Venezuela, el único rumbo de nuestras políticas económicas inmediatas debe ser el de la creación de empleos... a como de lugar.
Nuestra balanza comercial tiene que buscar su equilibrio desde ya, no en divisas sino en empleos. Muchos países venden turbinas, pero si por ejemplo un país europeo ofrece enviar a Venezuela, en lugar de a Mallorca, a 10.000 de sus jubilados para que, sujeto a normas, sean atendidos durante el invierno, se estaría generando una base sobre la cual desarrollar una industria de cuidado de la tercera edad creadora de empleo... Ello debería indicarnos a quién comprar turbinas.
En política cambiaria, notemos que entre una Argentina que con su caja de conversión fijaba el peso para combatir la inflación, sacrificando competitividad y una Venezuela que igualmente combate a la inflación, pero con su “caja petrolera”, revaluando el bolívar en términos reales, la diferencia es mínima.
Si en los Estados Unidos, para acceder a la vacuna contra el Ántrax a un mejor precio, estaban dispuestos a lanzar por la borda todos los tratados suscritos en materia de propiedad intelectual, nosotros, ante una crisis evidentemente mayor, también deberíamos estar libres para revisar los convenios comerciales vigentes.
Igualmente necesitamos planes de crédito a la vivienda, que ayuden a quienes estén más cerca de poder adquirirla, para que puedan hacerlo. Destinar fondos escasos para ayudar a quienes estén más alejados, por loable que sea, jamás generará los empleos con los que los pobres puedan subir... sostenidamente.
enero 03, 2002
La bomba de oxígeno
La bomba de oxígeno
Hace poco tuve la ocasión de comentarles sobre la adicción que tiene mi esposa por el jugo de naranja y hoy me referiré a otra, Margarita. Les aseguro que la Isla es para ella como una gigantesca bomba de oxígeno, a la que necesita recurrir cada tanto tiempo, a fin de lograr recuperar el equilibrio de vida que ella tanto necesita y que tanto necesitamos, mis hijas y yo, que ella tenga. Pero, en su adicción, no se encuentra sola, por las calles de Caracas deambulan miles de personas con una sola meta en la cabeza, retirarse a Margarita, lo más pronto posible.
Son quienes buscan escaparse de las tensiones de una metrópolis difícil, pero que, al contrario de un Di Caprio, no buscan algo perdido y lejano para aislarse del mundo, sino que ansían que su Playa los mantenga cerca de los suyos y de Venezuela.
Son quienes siguen y discuten cualquier noticia relativa al desarrollo de su refugio, hasta con más ansiedad de la que pueden tener respecto de su actual residencia, ya que ésta es sólo temporal, mientras que la de Margarita será la final.
Son a quienes, si bien les interesa la evolución del turismo en Margarita, más importancia le dan al hábitat de la Isla y tiemblan ante propuestas de alcaldes creativos, como la de construir un bulevar de concreto en Playa Guacuco.
Son quienes en cada nuevo proyecto de construcción, ven la posibilidad de otro esqueleto sin terminar, que por décadas afeará la Isla, de allí que exijan que cada proyecto, antes de iniciarse, presente una fianza de fiel cumplimiento.
Son quienes con sus pagos de derechos de frente, condominio y facturas eléctricas, a tarifas de temporadistas, ayudan a mantener la Isla, sin derecho a voto.
Son quienes saben que no existe otra isla en el mundo que presente esa mezcla ideal de naturaleza y humanidad, capaz de alcanzar el punto de perfección, con la sola presencia del interesado.
Comparto plenamente el sentimiento de mi esposa por Margarita, aún cuando en mi caso particular, entenderán que me resulta más productivo hablar de una adicción por ella y seguirla a donde vaya. Tan es así que, habiendo observado la actitud tanto más favorable y positiva de quienes visitan a Caracas, que la de quienes viven en ella, hace un año decidimos adelantarnos a los acontecimientos y nos “residenciamos” en la Isla... aunque llevamos once meses visitando nuestras hijas en la capital y viviendo en nuestro nuevo “pied-à-terre” caraqueño, que por casualidad es nuestro viejo apartamento.
Para nuestra suerte, el mundo globalizado todavía nos permite una semanita “en casa”, ...en nuestra PLAYA.
PD. A quienes nos visitan en estos días les ruego que aprovechen para ver en Porlamar lo que unos héroes están construyendo para cruceros turísticos, el Puerto de la Mar, un Señor Portal de entrada a Venezuela. Si les cuento que el apoyo unánime que debería tener tal proyecto se diluye por quienes consideran que “instalaciones” como las de Guamache son suficientes para recibimientos dignos, entenderán que en “L´aila”, también sufrimos de mentes de pollo.
El Universal, Caracas, 3 de Enero 2002
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