junio 07, 2001

El referéndum petrolero

 El referéndum petrolero

¿Estaría Usted de acuerdo con que la República Bolivariana de Venezuela firmara un contrato petrolero con los Estados Unidos de América (EEUU) en las siguentes condiciones?

* EEUU se obliga durante 50 años a partir de hoy a comprar y Venezuela se obliga a vender tres millones de barriles diarios de petróleo, de unas características venezolanas. El precio referencial (PR) será de US$25 por barril, indexado por la inflación de EEUU, más o menos un ajuste equivalente al 50% de la diferencia que exista entre el PR y el precio del mercado spot.

* Como contraprestación, Venezuela mantendrá además, a la disposición preferencial de EEUU, una cantidad adicional de 2 millones de barriles diarios, que pueden ser comprados por ese país a precios del mercado spot, siempre y cuando exista una emergencia que haga que tales precios superan el PR, en un 100%.

* Para asegurarle a EEUU el que Venezuela esté siempre en posición de cumplir con sus obligaciones de suministro, Venezuela acepta no contraer, bajo ningún pretexto, nuevo endeudamiento público para que no se descuente por adelantado la renta petrolera por recibir en 50 años y se despalillen tales ingresos en 50 días.

* Para asegurar el aplauso entusiasta del mundo ambientalista, Venezuela dedicará un 3% del ingreso petrolero a sembrar de árboles nuestro país y así dejar capturado el carbón que emite el petróleo.

* Para asegurarle a la ciudadanía venezolana su justa participación en la renta, (y que voten un SI), un 30% del ingreso petrolero bruto venezolano, deberá ser repartido directamente y por igual a cada venezolano. Tal reparto puede ser en efectivo o en tickets utilizables para servicios de salud y educación.

¿Sí o no?

De ganar el SI en un referéndum hipotético, como el antes descrito, Venezuela tendría una estabilidad macroeconómica, que le permitiría formular un verdadero plan de desarrollo y EEUU un mayor y más seguro abastecimiento energético, además de no tener que estudiar la alternativa de ampliar los límites de cobertura geográfica de planes como el de Colombia.

Pero mientras el mercado natural para nuestro petróleo, Estados Unidos de América, no sea capaz de valorar sus intereses por un período más largo que el trimestre en curso, prohíba el uso de la orimulsión para favorecer el carbón, no le importe que el petróleo caiga a 7 dólares por barril y prefiera crear costosas reservas estratégicas enterrando crudo o explotando áreas ambientalmente delicadas, entonces a cualquier Presidente venezolano, que desee defender a su país y que busque que el petróleo valga más que un miserable costo marginal de extracción, no le queda más remedio que fortalecer la OPEP y buscar alternativas en otros meridianos, así sea sólo para provocar celos.

Según entiendo, de esto es que se trata la geopolítica y es por ello que creo que a los Estados Unidos no les vendría mal estudiar algo sobre realpolitik especialmente cuando hace como 40 años, en una isla caribeña, reprobaron feamente la materia.

Posdata. Como alternativa también he sugerido la posibilidad que para fijar el PR se use el precio de mercado promedio de los últimos 5 años para así disminuir la volatilidad que hace daño tanto a los extractores como a los consumidores de petróleo.

Posdata. Habiendo observado el descarado despilfarro durante los últimos 15 años de unos increíbles ingresos petroleros, hoy exigiría que se le entregase a la ciudadanía por lo menos el 90% de las resultas petroleras... en efectivo... en dólares.

mayo 17, 2001

A la Iglesia de mi país

Por cuanto mi madre es protestante, yo también lo soy. No obstante, tal hecho no me impide acompañar a mi esposa e hijas cada Domingo a la Misa católica y sentirme muy cercano a mi Díos. 
Hay quienes no sienten la misma cercanía ecuménica entre la iglesia católica y la protestante. Por ejemplo, el Sr. Emeterio Gómez, un “neoliberal convicto y confeso”, a quien creo católico – aún cuando a veces lo he oído decir cosas poco cristianas - hace poco imputó a la iglesia católica una corresponsabilidad por la difícil situación del país. Según Gómez “la idea de Lutero, de aceptar el lucro como algo perfectamente legítimo, es lo que establece el vínculo entre el protestantismo y el capitalismo” por cuanto, para “poder aspirar al cielo, hay que trabajar y generar riqueza” – y quejándose Gómez de que “en el catolicismo nos quedamos al margen.” 
Para aliviarle la frustración a Gómez, déjame asegurarle, como protestante, que jamás he oído que aspirar el lucro y generar riqueza, sean llaves que garanticen entrar en el Reino de Dios. Es más, cuando observo a los venezolanos, día tras día levantarse temprano para cumplir con su labor en condiciones adversas, a veces he pensado que lo de la muy especial “ética de trabajo protestante”, sólo es un invento de algún promotor inteligente. 
Pero, si el católico Gómez puede quejarse, creo que el protestante Kurowski también puede con cariño y respeto hacerle una observación a la Iglesia Católica, la cual resumo en la siguiente pregunta. ¿Por qué nunca hemos oído en una Misa en Venezuela a un sacerdote expresar, a nombre de nuestro pueblo, un sincero agradecimiento al Señor por haber bendecido a nuestro país con el petróleo? 
De hecho, creo que la para mi inexplicable falta de agradecimiento como Nación por el petróleo, es una de las principales razones de la confusión que reina en nuestro país. Al no haber enseñado que el petróleo es un legado de Dios y que, como tal, debe ser responsablemente administrado, el país ni aprendió a defender como pueblo unido su valor, ni a protestar cuando sus ingresos son desperdiciados o repartidos injustamente por unos pésimos o corruptos administradores. 
Por favor, por el bien de sus feligreses venezolanos, consideren dar una Misa de Acción de Gracias al Señor por el petróleo. Quizás así, puedan transmitirle algo sobre la responsabilidad por los talentos, a un pueblo que ni siquiera celebra el día del petróleo y que ha llegado al colmo de atribuirle el petróleo, del cual viven, el ser una mera necesidad fisiológica del diablo. 
Por supuesto, de dar tal Misa, corren el riesgo de perder a Gómez de sus filas, por cuanto le debe resultar difícil oír como sus héroes no se comportan como tales. En Europa, los neoliberales protestantes, le aplican a los derivados del petróleo unos aranceles proteccionistas de más de 400%, mientras que, en Venezuela nuestro proteccionistas católicos, permiten importar agua con menos del 20%. 
Amigos, para que la siembra del petróleo sea más que sólo un sueño, debemos comenzarla por el corazón de los venezolanos.
Petropolitan


mayo 11, 2001

La cooperativa ALUCASA

Mas de 400 trabajadores venezolanos están tramitando sus micro-créditos personales para poder efectuar los aportes a su propia Cooperativa, que están constituyendo para que les defienda sus actuales fuentes de empleo y evitar así la necesidad de buscar unos resuelve distintos... que no desean.
Alucasa es una importante empresa ubicada en Guacara, con ventas en el 2001, superiores a las 17.000 toneladas en láminas y foil de aluminio, tanto para el mercado nacional como internacional. Fue constituida en 1993, siendo sus accionistas: Alcasa con un 49% y la banca privada con el resto, por haber recibido tales acciones en pago de créditos otorgados a Alcasa. 
La banca privada, que excluye la banca en posesión de Fogade, mantiene el 25% de las acciones de Alucasa y, como es lógico, desde un principio ha expresado su interés de venderlas por no ser ésta su rama de negocio, vislumbrando como posibles compradores a las grandes empresas de aluminio del mundo.
Hasta hace poco tal posibilidad de que Alucasa fuera comprada por una multinacional que aportara recursos y tecnología, pudiera haber sido evaluada favorablemente por sus trabajadores, ante la esperanza de que ello les brindara mayor seguridad a sus fuentes de trabajo. ¡Ya no! 
Experiencias recientes en zonas industriales, como las de Guacara, lamentablemente nos han enseñado que la compra por parte de una empresa global, que necesita maximizar sus rendimientos globales, con frecuencia acarrea el cierre o mudanza de las actividades, incluso a otro país, lo que es fatal para la fuerza trabajadora local.
Ante la misión de encontrar la manera de disminuir el riesgo de perder fuentes de trabajo, en el caso de Alucasa se identifico la necesidad de fortalecer en lo posible la presencia de quienes mantienen un interés fundamental a largo plazo en la empresa y de disminuir la de quienes sólo buscan rendimientos financieros. Es por ello que se trata de alcanzar una estructura accionaria óptima para Alucasa y que podría ser: el 49% de Alcasa, vendedora de la materia prima y el 51% restante repartido entre los trabajadores y una diversidad de clientes industriales que necesiten de sus productos finales e intermedios.
La promulgación en Septiembre del 2001 de la Ley Especial de Asociaciones Cooperativas, abrió una vía de como lograr lo anterior y, en la actualidad, los empleados y obreros de Alucasa, con entusiasmo, se encuentran formalizando una Cooperativa y negociando, a nombre de ésta, la compra de hasta un 25% de Alucasa.
Por supuesto que los aportes iniciales de los trabajadores no alcanzarían para cancelar la totalidad del precio de compra, sin embargo afortunadamente los demás accionistas de Alucasa han comprendido que por muchas razones les conviene ceder a la Cooperativa, durante un tiempo limitado, una porción del flujo operativo, como una especie de incentivo de gestión para que ésta pueda hacerle frente a sus obligaciones financieras.
Sin duda que lo anterior habrá de revolucionar la relación trabajador-empresa, pero ante nada existe un entendimiento absoluto de que la Cooperativa no se crea para defender una relación laboral en particular, sino para defender las fuentes de trabajo en general.
Adicionalmente, el hecho de que en un futuro, vía los dividendos recibidos, se puedan lograr mejoras socio-económicas para los miembros de la Cooperativa, donde por cierto todos tienen exactamente los mismos derechos, es sin duda también algo que en poco tiempo ha logrado sembrar una esperanzadora ilusión en un cuerpo de trabajadores, que como la mayoría de sus compatriotas, hoy se encuentran muy necesitados de ésta.
Publicado en El Carabobeño, Valencia, el 11 de Mayo de 2001



mayo 10, 2001

Políglotas Margariteños

Políglotas Margariteños
¿TE CUENTO LA HISTORIA? Muchos hemos respondido con un sí a esa pregunta, cuando la formulan esos vivaces y dicharacheros niños, que se ofrecen como guías, en la isla de Margarita. Muy pronto en Puerto de La Mar, el puerto de cruceros de Margarita, se iniciarán cursos para que decenas de jóvenes, cuál superguías globalizados, reciban en varios idiomas a miles de turistas.
La meta es que cada uno de ellos, folclóricamente trajeados y supervisados, aprendan a narrar diez asuntos relacionados con Venezuela, en tres minutos por tema, en siete idiomas, incluyendo alguno exótico y todos con un pronunciamiento impecable. El sueño es formar los baquianos que ayuden al país a encontrar un rumbo por la senda del turismo.
¿Puerto de La Mar? ¿Un puerto de cruceros? ¡Pues sí! Permitiéndome parafrasear lo de Margarita en el Caribe, no hay duda de que este puerto es casi el secreto mejor guardado en Margarita. El otro día lo vi y simplemente no lo podía creer. Los que conocen de mi entusiasmo por el turismo y por Margarita, sabrán lo feliz que estoy.
Especialmente feliz ya que, en lugar de ser un proyecto turístico cobarde, de los que se amparan en explotar la naturaleza virgen, es valiente por cuanto al abrir las puertas a nuestro país sobre el bulevar Guevara, en Porlamar, también ayudará a reconstruir áreas deprimidas y deprimentes.
Especialmente feliz porque creo que los promotores, grupos privados y la Alcaldía, con el apoyo de la Gobernación y demás autoridades, están conscientes de que el reto no es sólo el construir con vigas y concreto, el reto es con creatividad y cariño, buscar aquellos equilibrios externos e internos, que un proyecto como éste requiere. En lo externo, el equilibrio turístico se consigue en ese justo punto donde lo desconocido se encuentra con lo conocido, en otras palabras, donde el turista siente que se encuentra en un lugar nuevo, fresco e interesante, que le amplía sus perspectivas, pero no le crea inseguridad. Ello resulta de especial importancia para el turista de cruceros, tan conservador que ni siquiera pernocta, pero que cuando le gusta, se sabe que regresará buscando la experiencia total.
Si el equilibrio externo es difícil de lograr, aún lo es más el interno. Un puerto de cruceros, como entrada al país, debe lograr retener los suficientes atractivos y puntos de venta que justifiquen su propia inversión, pero debe simultáneamente evitar convertirse en una odiosa alcabala, que lo enemistaría tanto con el turista como con la comunidad. ¿Cómo lograrlo? No hay una sola respuesta, pero lo básico es que exista la conciencia del problema y, en este caso, la hay. Una comisión autónoma de puerto, que representa los variados intereses, es una de las opciones.
Pero, volviendo a nuestros baquianos políglotas-diplomáticos en formación. ¿De qué van hablar? Bolívar a caballo, la vida de Luisa Cáceres de Arismendi, Humboldt y la Gran Sabana, Simón Díaz y la tonada, la orimulsión y el ibis scarlata son sólo algunos de los temas, pero aceptan sugerencias.
El Puerto de La Mar pronto abrirá otra puerta de Venezuela al mundo. Pero antes, con orgullo, debemos abrirle a esa iniciativa la puerta de nuestros corazones y darles nuestro apoyo. Para quien tenga acceso a Hugo, por favor ruéguele, que venga para que le cuenten la historia, y para que vea el futuro.


abril 21, 2001

Hugo, yo y la revolución

Hugo, yo y la revolución

Cuando veo nuestros cementerios industriales, donde por una equivocada apertura comercial muy mal implementada y una estúpida política cambiaria yacen las ilusiones de tantos venezolanos, sé que Hugo y yo queremos una revolución.
Cuando veo a Estados Unidos aplicar 60% de arancel a la importación del concentrado de naranja y sólo permitir importar la mejor calidad, mientras que Venezuela se aplica 20% y se le permite la entrada de cualquier porquería, condenando nuestros naranjales a morir, sé que Hugo y yo queremos una revolución.
Cuando veo cómo nuestro país firma tratados de propiedad intelectual, marcas y patentes, que lo obliga a respetar las fuentes de renta del mundo desarrollado, mientras que éste nos cobra un impuesto al petróleo de 115 dólares, por lo que de los 150 dólares que un consumidor europeo paga por el barril – y apartando los 10 dólares para su refinación y distribución - sólo nos quedan 25 dólares por sacrificar ese barril no renovable, sé que Hugo y yo queremos una revolución.
Cuando observo la muy injusta distribución de ingresos en mi país, la ineficiencia del gasto fiscal y noto cómo los esfuerzos por cobrar un impuesto sobre la renta, se abandonan por el facilismo del IVA y otros impuestos directos, sé que Hugo y yo queremos una revolución.
Cuando, con mala conciencia, por lo menos yo, reflexionamos sobre las décadas de silencio ante un pésimo sistema de educación y la obscena y violenta programación con la cual nuestras televisoras adoctrinan a nuestra juventud, sé que Hugo y yo queremos una revolución.
Cuando veo mi Venezuela sumergida en la anarquía, sin una autoridad capaz de controlar a ese pequeño porcentaje de abusadores, que en todas partes existen, sé que Hugo y yo queremos una revolución.
Pero, cuando Hugo dice que su revolución es hija de la revolución china o de la cubana, también sé que Hugo y yo no hablamos de la misma revolución.
Mi revolución sólo persigue la humilde meta de lograr un buen gobierno venezolano para los venezolanos y que, si en el trayecto alguna vez nos equivocamos, que por lo menos sea a favor de Venezuela. 
Mi revolución recibe contenta al inversionista extranjero, pero sólo es feliz cuando logra conservar el inversionista venezolano. 
En mi revolución, excepto por el fortalecimiento de la OPEP (incluyendo el gas e incorporando nuevos miembros), un Gran-Colombianismo pragmático y una racional solidaridad ambiental, no hay recursos ni tiempo para otras consideraciones geopolíticas.
Si bien considero que venderle a Cuba unos 53 mil barriles de petróleo en condiciones demasiado generosas es un pecado menor, comparado con la aún no tan lejana propuesta de venderle 5 millones de barriles al mundo a un precio de solo 7 dólares; el hecho es que mientras algún venezolano se muera de hambre, no reciba una buena educación o un servicio de salud digno, mi revolución no contempla regalarle nadita a nadie – salvo, una cristiana solidaridad en emergencias.
Hugo tiene una asombrosa facilidad para comunicarle, de manera pedagógica, mensajes venezolanos a la Nación y en tal sentido, para quienes sabemos que el futuro requiere construir puentes de entendimiento, representa para el país un activo muy valioso. Por esto, a quien tenga acceso a Hugo, por favor ruéguele, que se deje de ese invento y no desperdicie su talento, hablándole al soberano, en chino con acento cubano.

abril 16, 2001

Nos perdimos... ¿y ahora qué?

Nos perdimos... ¿y ahora qué?

No hace muchos años, Venezuela se encontró frente a una histórica encrucijada.
En un extremo, se perfilaba la posibilidad de sumergirnos de lleno en el océano de la globalización, buscando maximizar supuestos beneficios, pero diluyendo nuestra bastante frágil identidad como Nación, quizás hasta desaparecer. Por el otro, la alternativa de ni mojar el pie y de aislarnos del mundo, cual ermitaños, con la ambición de resguardar lo supuestamente nuestro. 
Lo lógico hubiera sido construir unas bien pensadas naves, que nos hubiesen permitido navegar por el océano global, por lo menos con la ilusión de fortalecer nuestra Nación.
Pero...¿Qué hicimos? Inventamos y nos lanzamos buscando un atajo, confiándonos en unos baquianos extremistas, que alimentados por su fanatismo, su ignorancia o su vulgar avaricia, nos gritaban “Por aquí es ... por mi madre que por aquí es”. 
Como resultado, hoy tenemos un país que se despedaza, lenta y dolorosamente, a pellizco limpio, sin nada que mostrar a cambio. En otras palabras...¡nos perdimos!.
Ahora...¿Qué hacemos? Una alternativa, que aún cuando muy triste sería mejor que lo actual, es capitular, después de negociar unos términos de rendición. Como mínimo, cada venezolano debería recibir la ciudadanía de un país de su agrado y un importante cheque en dólares. 
La otra vía es rectificar, buscando ser un país sostenible, pero esto requiere crear aquel tejido de sueños que, generación tras generación, inspira aquellos millones de pequeños sacrificios individuales, sin los cuales ni existe, ni se puede construir un país.
¿Y cómo se tejen esos sueños? Alí Primera despotricó contra quienes, en lugar de hacerle caricias a la Patria, la manoseaban. El manoseo puede tener dos causas, la primera, la peor, es cuando refleja bajos instintos y la segunda, la ineptitud, triste compañera frecuente de la buena intención. En otras palabras, La Rectificadora, necesitará tanto del corazón como del cerebro y la funcionalidad de ambos órganos, dependerá de la educación. 
Finalizo con una pequeña idea, sólo para hacer volar la imaginación. Comenzando por una sola cuadra del centro de Caracas, implementemos un plan de Cero Tolerancia Ampliado, es decir, que no se permita el abuso del individuo ni la desidia del gobierno. Conquistada esta cuadra, vamos a la siguiente - y quién sabe, si así, algún día tendremos la Venezuela que queremos.





 


 

marzo 29, 2001

El cuento de la participación

El cuento de la participación
Dudo que exista algún conductor capaz de olfatear el contenido de su tanque de gasolina y declarar: Así me gusta, 30% de Texas, 25% Saudita y 45% venezolana. Es más, hasta el tanque del Lincoln de la Casa Blanca pudiera contener un tigre 100% iraquí, sin que Hussein ni Bush se enteren. Tampoco creo que haya algún consumidor dispuesto a pagar más si la gasolina es de Shell, Texaco o Citgo, como de hecho sí está dispuesto a pagar, cuando elige su agua potable favorita. 
Lo anterior indicaría que el petróleo y sus derivados son productos genéricos y, como tales, se comercializan, ante nada, en función de su precio. Hablar entonces de la vital importancia de una participación de mercado, parece sin sentido y podría hasta resultar engañosa. 
En mi (auto-asignado) rol de ombudsman petrolero, le pido a la industria que me aclare a qué rayos se refieren cuando predican la importancia sine qua non de la participación del mercado, o del market share, como más elegantemente la llaman. Mientras tanto, protestaré tal dogma por cuanto con él se insiste en justificar una estrategia orientada a maximizar el volumen de producción, que sólo beneficia a los países consumidores y a proveedores de la industria, entre quienes se cuentan algunos locales, a quienes de vez en cuando le tiran un hueso. 
Igualmente creo que dicho paradigma alimenta un complejo de inferioridad, que nos debilita al momento de negociar con nuestros mercados naturales. En lugar de negociar bajo la muy razonable premisa de que ambas partes se necesitan por igual, se apunta a que nosotros los necesitamos más a ellos, que ellos a nosotros, por aquello del market share
Con esto no acuso a nuestra industria petrolera de falsear información, ya que quizás el insistir sobre la participación de mercado sea el resultado natural de nuestra manía por corporativizar nuestros intereses nacionales.
A Pdvsa, al igual que a las demás petroleras, lo que le interesa es maximizar sus ganancias, así que mientras el precio sea mayor que su costo marginal, buscará producir y vender más, lo que en sí no tiene nada de malo. No obstante, para nosotros, como nación petrolera, más nos debe interesar maximizar el beneficio del activo no renovable, que liquidamos para siempre en el mercado. 
Tal diferencia de objetivos explica el por qué la gestión de un ejecutivo petrolero como Giusti, de capacidad sobradamente evidenciada por la demanda que las empresas petroleras y los países consumidores hacen por sus servicios de asesoría, pueda resultar un desastre para un país productor. 
No sé hasta qué grado el argumento de la importancia de la participación de mercado puede haber sido usado para justificar nuestra inversión en Citgo. No obstante, y por cuanto considero que el rol de una Pdvsa 100% del Estado debe estar estrictamente confinado a la actividad exploradora y productora, debemos estar alertas. 
Como siempre, estoy dispuesto a rectificar cada palabra, pero para eso, me lo tienen que explicar mejor. Mientras, le ruego a PDV que por favor no gaste más dinero en cuñas – yo les garantizo que en Venezuela, el petróleo venezolano, tiene un cien por ciento de participación.

marzo 15, 2001

¿Podemos generar empleos así?

¿Podemos generar empleos así?
Pasé mi adolescencia en una Europa, donde el héroe del día era el gobierno que lograba devaluar su moneda más que el vecino, para lograr así darle un empujón a su economía. Puede que esto haya influido en mi formar de pensar, pero creo haber visto pocas cosas tan dañinas para nuestra Venezuela, como el haber permitido que el bolívar se haya revaluado tanto en términos reales. 
No se trata de que Venezuela no tenga con qué respaldar la actual fortaleza del bolívar, por lo menos en el corto plazo. Lo que algunos nos preguntamos es si el país en verdad tiene con qué generar suficientes fuentes de trabajo.
Simplificando, podemos decir que hemos tenido épocas con una moneda fuerte y mucho proteccionismo y otras épocas con menor protección, pero compensadas con una moneda débil. Hoy, quizás por primera vez, nos estamos enfrentando al mundo, desprotegidos y con una moneda fuerte debido a un proceso de apertura, que redujo las protecciones tradicionales, que ha coincidido con el fortalecimiento del precio del petróleo. ¿Podremos superar ambos obstáculos?
Al observar a nuestra pequeña e incipiente industria vuelta ruinas, provoca sentarse a llorar. Si bien como industria competitiva, quizás nunca sirvió para mucho, sin embargo fue una buena escuela y una gran fuente de trabajo digno para una generación de ingenieros, administradores y obreros venezolanos. Y no lo digo por nostalgia. Sin desvalorizar el rol de los servicios y del comercio, creo que ningún país logra desarrollarse sólo sobre la base de mesoneros y buhoneros. En algún momento, habrá de requerir lo que a veces llamo la biodiversidad profesional, que incluye, por ejemplo, torneros y agricultores.
Tampoco mantengo que un bolívar artificialmente débil o su alternativa de proteccionismo, sean unas soluciones económicamente eficientes, pero ante la disyuntiva de tener que escoger entre favorecer una actividad interna, no tan productiva, y una actividad externa, por productiva que sea, siempre me quedo con la primera. Acepto que son inmensos los problemas que se derivan de mantener un bolívar débil o una industria o agricultura muy protegidas. No obstante, el reto radica justamente en lograr minimizar los daños, no en “vender los sofás”.
Con frecuencia repito que Venezuela, contrario a lo que muchos sostienen, no es un país rentista. Considerando que sus ingresos provienen de la venta de un activo no renovable, Venezuela más bien es un país en liquidación. En tal sentido, mantener un bolívar fuerte sobre la base de la liquidación de un activo, es sólo dárselas de rico, sin serlo. 
Claro que estoy encantado con la disminución en la inflación, sostenida por la fortaleza del bolívar pero, si nos estamos muriendo... ¿qué nos importa si nos entierran en blue jeans o de etiqueta?

Hace semanas, con una larga y variada hoja de experiencias profesionales, se me ocurrió “enlistarme” y responder al llamado de la Asamblea Nacional, que buscaba asesores económicos. Más vale que no. Fuí sometido a un interrogatorio académico, donde se me preguntó hasta sobre la curva de Phillips, de la cual sólo me recordaba el nombre. A los “sacerdotes” o sindicalistas neoliberales que me examinaron, no les interesó ni por qué yo estaba ahí, ni lo que yo creía poder hacer por mi país y ante opiniones tan herejes y tan faltas de ética como las aquí emitidas, me excomulgaron.










marzo 07, 2001

Cuidado con la consolidación bancaria

Cuidado con la consolidación bancaria

Cada día quedan menos bancos en el mundo. Para quienes hemos oído historias de terror sobre quienes para solucionar problemas de retiros fraudulentos de sus tarjetas, deben conversar por teléfono con voces anónimas y tratar de sonar inocentes, pensar en la posibilidad de que algún día nos quede un solo banco, nos recuerda a Kafka. 

Pero, aparte de vivencias dignas de un Stephen King, la consolidación bancaria, una evolución que se nos ha vendido como una maravilla, puede contener otros riesgos no suficientemente comentados – o felizmente ignorados. Entre éstos los siguientes: 

Menor diversificación de riesgos. Hagan lo que hagan las autoridades para garantizar la diversificación de los bancos, no hay duda que menos bancos, significan menos cestas en donde poner los huevos. Cuando leo que durante los primeros cuatro años de la década de los 30 en los Estados Unidos fracasaron un total de 9.000 bancos – me pregunto qué hubiese sido de ese país de haber existido un solo banco. 
El riesgo regulador. Antes existían muchos países y muchas forma de regular la banca. Hoy, cuando en Basilea con soberbia se dictan normas de aplicación mundial, los efectos de cualquier equivocación, pueden ser explosivos. 

Excesiva similitud. Fomentar que bancos adopten reglas y normas comunes, es ignorar las diferencias entre economías, por lo que algunos países terminarán con sistemas bancarios poco adaptados a sus necesidades. Ciertamente, normativas cuyo objetivo principal aparenta ser el de salvaguardar capitales, entran en conflicto con otras funciones de la banca, tales como la de fomentar el crecimiento económico y democratizar el acceso a los capitales. 

Menor diversidad de criterios. A menor número de participantes, menor la diversidad de opiniones y, con esto, mayor riesgo de que prevalezcan concepciones equivocadas. Quien lo dude, que lea los análisis unidimensionales que publican las calificadoras de riesgo. 

Reacción violenta. El desarrollo de los procesos decisorios, tiene eneficios pero también riesgos. Así vemos que la propia velocidad de la información, que promueve una respuesta rápida e inmediata, puede agravar los problemas. Antes, entre los que se llevaban a casa el problema para estudiarlo y los que se enteraban tardíamente, se proveía al mercado de un amortiguador, que muchas veces lo salvó de decisiones intempestivas y mal pensadas. 

Beneficios pocos claros. Hasta la fecha no hemos visto un banco extranjero otorgar, por ejemplo, créditos hipotecarios con términos de plazo e intereses globalizados. En tal sentido, no resultan claros los beneficios de una banca global, cuando ésta opera sustituyendo a la banca local. 

Costo de auxilios globales. Cuando la banca en Venezuela tuvo su última crisis, entre otras causas por comprar bancos a precios excesivos, fue triste pero lógico, que el costo fuese pagado por nuestro país. Hoy, con bancos globalizados, que no están inmunes a cometer loqueteras, como también comprar otros bancos al precio que sea, ¿quién pagará la cuenta? 

En la actualidad, cuando el mundo pide fusiones o consolidaciones bancarias, me pregunto si, por el contrario, no se le debería imponer a la banca la creación de reservas especiales por tamaño. A más grande el banco, peor la caída y mayor la necesidad de evitarla.



marzo 01, 2001

He aquí la familia energia

He aquí la familia energía

El papá Petróleo, un tipo recio y trabajador, quien trae el pan a la casa. Es bastante solitario ya que la familia, aún cuando le gusta que gane bien, lo ignora, por considerar que mercadear el excremento del diablo, no tiene suficiente status social. En su trabajo, al enfrentar dificultades como los impuestos al consumo, busca la compañía de los muchachos de la OPEP, aún cuando éstos también luzcan algo falta de ganas.
La mama Hidro, siempre presente con su limpia y pura energía. Mientras exista buena comunicación, no necesita de halagos y cumple sus deberes sembrando en la familia un calor renovable.
El hijo mayor, Carbón, un muchacho sólido y conservador, aún cuando algo aburrido. No se queja mucho pero, buscándole la lengua, podemos oírle comentar lo injusto de que lo ignoren en su casa, mientras que en países como Alemania y España, sus pares gozan de subsidios tan extraordinarios, que hasta se tutean con su papá Petróleo.
El segundo, Petróleo Pesado, un varón que no obstante que se parece al papá, no posee ni remotamente la personalidad de éste. Es un tipo lento y pesado, pero, si alguien sólo le dictase unas clínicas técnicas, quién sabe si en el futuro no podría convertirse en un verdadero cuarto bate. Hace poco trató de hacer algo, poniéndose la franela de la Orimulsión pero, hasta en la Florida, dizque un estado amigo, ni lo dejaron jugar.
El muchachito Gas – que todos conocen como el genio de la familia - pero nada que logra arrancar. Si bien es un buen asociado de papá Petróleo, ayudándole a ocupar los espacios vacíos que deja, no logra hacerse valer cuando anda solo y libre. No obstante, algún día será una estrella
La hembrita eólica y sus primitas alternativas, aún son demasiado jóvenes para saber cómo habrán de comportarse, pero pintan bien.
Por último, hay un tío nuclear que por vivir fuera del país, casi nadie lo conoce.
¿Y a qué viene todo esto? Se me ocurrió que describir de esta manera a nuestra familia energía, podría ayudarme a explicar, lo que algunos pocos consideramos como posibles errores de nuestra política energética como país. Veamos.
El muchachito Gas, en lugar de prepararlo para explotar todos sus talentos en el futuro y asistirlo en formar su propia OPEG, lo queremos lanzar a la calle solo, porque hemos leído que en otros países está de moda. Ni cuenta nos damos de que una de las razones de su popularidad radica en que al no estar organizado, es un perfecto rompehuelgas a ser usado contra su papá Petróleo. Además, y aún cuando no sea malo generar electricidad, al considerar su verdadero potencial, quemarlo en esta tarea, es como darse por satisfecho con que lave platos, con tal de que esté en Nueva York.
Respecto de Petróleo Pesado, si en la Faja del Orinoco le vendiéramos barato, por unos 30 años, a varios grupos nacionales y extranjeros el bitumen que necesitan y como contraprestación desarrollan tecnologías en sitio para plantas generadoras, podríamos hacer del muchacho un campeón. ¡Qué tanto mejor que hacerlo pasar la pena global de hoy, por gordo, sucio y fofo!
Finalmente, Carbón no deja de tener razón. Si pueden usarlo en otras partes del mundo y si en verdad no se vislumbra que su valor suba explosivamente en el futuro, ¿por qué no le permitimos ser útil, generando electricidad?
Obviamente que todo esto sólo son asuntos que una familia unida comprende y considera.