enero 16, 2003

A la puerta de entrada… ¡Ya!

Cuando vemos una cola de gente buscando entrar por la puerta de un local, automáticamente pensamos que debe ser un buen lugar. Ahora bien, si en cambio estamos adentro y vemos esa misma cola, pero tratando de salir… automáticamente pensamos en un pánico. Como entenderán, con esto quiero insinuarles que nuestro país estaría mucho mejor si se le indicara por dónde queda la puerta de entrada a la solución de sus problemas, en lugar de que se le siga predicando por donde queda la de la salida. 
Sólo el día en que los pobladores de este pedazo de tierra, que llamamos Venezuela, podamos coincidir en cuál es la puerta que nos lleva hacia un futuro mejor y estemos dispuestos a hacer los sacrificios correspondientes, existirá una Nación venezolana.
En cualquier lugar donde seriamente se discuta nuestra “Puerta de Entrada”, siempre me encontrarán, muy dispuesto, aún cuando estoy conciente de que el desarrollo global atenta contra todo concepto de nación… por lo menos para quienes no tenemos con qué aspirar a formar el imperio. Obviamente, en esa tarea patria, o participamos todos o no participa nadie. 
No obstante, como en la confusión siempre existe la posibilidad de que el país termine corriendo hacia una salida, no debemos olvidar, que aún entre ellas, las hay mejores y peores. Por ejemplo, liquidar activos a las actuales tasas de riesgo país no tiene sentido, ya que al 20% el inversionista pagaría sólo 3 céntimos por cada dólar, que estima recibir en el año 20.
¡No! Si el país llegare a tirar la toalla, por lo menos ruego que esto ocurra vía una retirada estratégica bien negociada, para que la historia, a la deshonra, no tenga que sumarle la estupidez.
Lo anterior comienza por reconocer, que entre el ofuscamiento de los preparados y la osadía de los ignorantes, ya TODOS pusimos la torta en cuanto a poder entregarle a nuestros hijos y nietos una Venezuela mejor que la que recibimos y ahora…debemos centrarnos en el futuro de bisnietos o tataranietos.
En tal contexto, lo que vayamos a hacer lo debemos evaluar contra lo que ofrecen otras alternativas, por humillantes que sean… tales como la madre de las retiradas estratégicas, un “Hongkongaso” criollo, donde nuestro territorio es dado en usufructo por 100 años a alguna potencia a cambio del cumplimiento de unas normas ambientales, que garanticen la devolución de algo habitable, la educación de nuestros descendientes y el libre acceso a otros países… para no tener que sufrir la pena de quedarnos como guachimanes.
¿Saben qué es lo peor de esta alternativa? La cantidad de venezolanos a los que les suena buenísima… lo que debe recordarnos a quienes todavía creemos en una puerta de entrada para Venezuela… que o nos apuramos o la historia nos pasará por encima.
El valor descontado de un dólar a 20 años, calculado a la tasa riesgo de un nuevo usufructuario extranjero, por ejemplo del 4%, daría 45 céntimos, por lo que tristemente el mercado parece ofrecer 15 veces más por el país sin nosotros, que con nosotros. Por Dios, busquemos la otra puerta, la de la entrada… ¡YA!
El Universal, Caracas, 16 de Enero de 2003




enero 02, 2003

La lotería

La lotería
De qué le sirve a un jugador saber que las probabilidades de que salga cara o sello son de 50-50, si de todas maneras cree que el resultado es obra y gracia de Dios… o de algún sustituto terrenal inferior, como la “suerte macha” o el concejo de algún astrólogo iluminado? 
Peter Bernstein, en su libro “Contra todos los Dioses”, sostiene que la verdadera frontera entre la antigüedad y los tiempos modernos, se define cuando el hombre decide que puede y debe administrar el riesgo, lo que el autor sitúa en el renacimiento, a mediados del siglo XVII, cuando se inicia el verdadero desarrollo de las estadísticas o matemáticas probabilísticas. 
Hoy, cuando observo como “profesionales” venezolanos se prestan a recomendarle las loterías a su compatriotas, como un elemento “probado” para adelantar su desarrollo individual, a veces hasta ofreciendo recomendaciones técnicas, no me cabe la menor duda de que en la desesperación de agarrar impulso, muchos de ellos están tomando un gigantesco paso atrás hacia el oscurantismo. 
Por ejemplo, en el sector bancario, donde las autoridades buscaban, a veces exageradamente, como obligar a la banca a reportar sus tasas “efectivas” para disminuir la asimetría de información, llegamos a observar con estupor como durante bastante tiempo casi aupaban la libertad cabalística. 
¡Pero bueno Kurowski!… ¿como que te estás volviendo puritano? ¡Que va amigos! Yo no soy de los que pensaría ni un segundo en quitarles la oportunidad de un trabajo honesto a esa multitud de vendedores de lotería, que diariamente recorren las calles. No obstante, no por ello renuncio a decirles que cuando observo la inmensa cantidad de recursos publicitarios, que se invierten en la sola competencia entre los sueños, estoy seguro de que la calidad de los sueños ofrecidos dista mucho que desear… y que el tradicional rol social de la lotería quedó en el absoluto olvido. 
¿A qué viene todo esto hoy, en mitad de esta trágica convulsión nacional? Pues bien, una de las razones por las que observamos la actual ausencia de propuestas país, se debe simplemente a que las propuestas fáciles y políticamente atractivas se han agotado… hasta un grado tal donde sólo los mas neo-ilusos y/o los posibles intermediarios en la venta, aún creen que el país podría ganar algo privatizando a PDVSA y poniéndola a competir sin el amparo de la OPEP. 
Así que amigos, las propuestas, para que sean válidas para la Venezuela de mañana, tienen que necesariamente incluir el ponerle mucho orden y disciplina a muchas cosas… y entre otras a las loterías, gústele o no a quien sea. 
Ahora bien, no todo tiene por qué ser restrictivo. Hoy, cuando resulta evidente que el costo directo de la última crisis bancaria ha sido ampliamente superado por el costo de su mal manejo, la posibilidad de repartir los activos recuperados sobre la base de una gran lotería nacional, podría ser una opción interesante a la alternativa de tener que dejar tales activos trancados para siempre… en respaldo de los crecientes planes de jubilación de Fogade. 
Publicado en El Universal el 2 de Enero de 2003





diciembre 19, 2002

La Aplanadora

La Aplanadora
Si pensamos en lo poco que hemos logrado hacer con los recursos contratados y lo mucho que hemos tenido que pagar por ellos, la deuda externa venezolana luce inmensa, pero al comparar su tamaño internacionalmente más bien resulta modesta… 
No obstante, para lograr atraer a un inversionista, por ejemplo a 15 años, Venezuela tendría que ofrecer tasas de alrededor del 16%, mientras que Estados Unidos sólo pagaría un 4% y países hermanos, como El Salvador, hace poco colocaron 500 millones de dólares, a 30 años, a poco más del 8%. 
El tener que pagar tan altos intereses a pesar de la relativa poca deuda, obedece en parte a razones políticas… ¿quién diablos le quiere prestar a un país que noche tras noche aparece en la pantalla chica reflejando división y caos? No obstante, lo político no es lo más importante que evalúa el mercado. Por ejemplo, Rusia, que durante los últimos años se ha definido por un mayor centralismo, algo que las calificadoras sostienen que influye en aumentar el riesgo político, ha pasado de pagar el 16% en Febrero del 2001 al 9% hoy. 
De allí que la principal razón del actual costo venezolano se derive del simple hecho de que el país cayó en la trampa del tarjeta-habiente moroso… un círculo vicioso… que funciona con los siguientes tres pasitos… bailados siempre para atrás: 
Uno. Al observar que las tasas están altas y ante la ilusión de que las cosas mejoren pronto, el gobierno decide refinanciar la deuda a corto plazo. 
Dos. La calificadora de crédito, observando que con esto el perfil de vencimientos de la deuda desmejora en algo, baja un poquito la clasificación de riesgo del país. 
Tres. El inversionista, viendo la baja en la calificación de riesgo, decide, o frecuentemente es obligado, a invertir un poquito menos en el país, con lo que las tasas de interés suben algo…. uno, dos, tres… uno, dos, tres 
¡Ay… si sólo Venezuela fuera un consumidor americano, de esos millones que lograron durante los últimos dos años refinanciar sus tarjetas a largo plazo y solucionar sus problemas! 
¡Ay… si sólo Venezuela fuera una corporación y pudiera llamar a sus acreedores y ofrecerles bonos a largo plazo, con los cuales Venezuela estuviera mejor… con los cuales el valor de los papeles en el mercado fuera mayor… con los que los acreedores sonrieran! 
¡Pero no! Lamentablemente Venezuela, como país, no cuenta con mecanismos para lograr una fácil reestructuración de sus pasivos (sin dar el alma en garantía)… a menos que: 
1. Se apruebe La Aplanadora, que le prohíba al país: endeudarse a plazos menores de 15 años y por más de un cierto porcentaje de su Producto Nacional Bruto (40%) y que le obligue a incluir una cláusula que acelere el vencimiento si incumple con lo anterior. 
2. Se negocie con las clasificadoras de crédito, sobre la base de esa nueva ley, una precalificación con la que puedan emitirse papeles a largo plazo… a tasas razonables… a menos del 8%. 
Amigos, la obligación de discutir el país del mañana, no nos da el derecho a olvidar el país de hoy. 
Publicado en El Universal el 19 de Diciembre de 2002





noviembre 21, 2002

Bolserías de la Bolsa

Bolserías de la Bolsa
En su libro "Breve historia de la Euforia Financiera", J. K. Galbraith cuenta que en Holanda, en 1630, un bulbo de tulipán llegó a negociarse por una "carreta con dos caballos grises y toda la montura necesaria", lo que equivaldría a unos 50.000 dólares de hoy. Poco después el mercado de bulbos se desplomó.
En Abril de 1999, Park Avenue estaba sembrada de tulipanes y como coincidía con que ese mismo mes, la acción de Amazon, empresa que vende libros por internet, llegaba a 190 dólares, tras haberse cotizado en 10 dólares un año antes, publiqué “Una tulipomanía virtual en Nueva York”, donde sostenía que este tipo de acciones, sufrían de una desbordada especulación y que Amazon, en poco tiempo, pasaría a engordar el archivo de las "tulipomanías”.
Hoy, tras la caída del Nasdaq y cuando Amazon se cotiza en unos 20 dólares, les confieso que me hubiera gustado que mi artículo hubiera servido para establecer mi genialidad, como analista financiero. Lamentablemente, no es así, ya que los argumentos que utilicé son tan obvios, que lo único que evidencian es lo bolsa que puede ser el mercado y, con respecto a mí, una cierta capacidad de detectar al “rey desnudo”.
Para quienes aún puedan seguir creyendo en la infalibilidad de los mercados, tal como el de la Bolsa de Nueva York, la “madre” de todos los mercados, reitero mis infantiles argumentos.
Amazon, que se inició en 1995, para 1999 nunca había dado ganancias y, según los reportes de sus ejecutivos, tampoco tenía perspectivas de lograrlas en el corto plazo.
El desarrollo de "shopping agents", que permiten al cliente comparar los precios de los demás oferentes del producto en la red, auguraban una competencia en precios, que haría difícil mantener los márgenes necesarios para sustentar una valorización tan alta.
Una tecnología en desarrollo, un bajo costo de entrada y la certeza de esfuerzos institucionales por prohibir el desarrollo de cuasi-monopolios, también implicaba dificultades para sostener las ventajas de una presencia temprana en la red.
Las ventas de libros en Estados Unidos en 1998, fueron de 23.000 millones de dólares. De estimar como margen de utilidad, un generoso 8%, el negocio generaría un retorno anual de 1.800 millones de dólares. Entonces, si suponemos que los capitales exigían un rendimiento del 10%, resulta que el negocio total, el 100%, podría valer unos 18.000 millones de dólares. 
Por supuesto que Amazon vende no sólo en Estados Unidos y no únicamente libros, pero, en Abril de 1999, a 190 dólares por acción, la empresa, con menos del 3% del mercado de libros, se valorizaba en más de 33.000 millones de dólares. ¿Qué mas necesito decir? 
Perdónenme este “yo se los dije” pero, por cuanto en el país sigue pendiente el tema de los fondos de pensión, conviene recordar el factor riesgo. Sean los planes, colectivos o de capitalización individual, administrados por el sector público o por el privado, estos de nada servirán, si los fondos no son bien invertidos. Una sociedad no se libra de su responsabilidad, con un simple “quién les manda comprar Amazon”.
Publicado en El Universal el 21 de Noviembre de 2002
PD. Dada la realidad de Amazon, y del cual desde años soy un buen y muy satisfecho cliente, se podrán imaginar lo que me gustaría llevar a la fogata éste artículo. Pero ¡NO!... que me sirva de recordatorio... todos necesitamos ejercicios en humildad.





noviembre 07, 2002

Huellas de Venezuela

Me urgía un pasaporte nuevo, así que cuando el funcionario de la DIEX me dijo “nai nai, lo lamento, no encontramos su archivo alfabético, ése que tiene todos sus datos”, sentí… bueno Ustedes saben que. Así que cuando, al rato, ese mismo oficial me dijo “no se preocupe… ya lo conseguiremos” y procedió a tomarme mis diez huellas digitales, estuve a punto de hacer pucheros… convencido de que de que jamás saldría de ese pantano Kafkiano.
Imagínense entonces mi asombro cuando, en menos de una hora, mi potencial enemigo, hoy mi amigo, regresa sonriente diciendo -“te conseguimos… oye en el Táchira, en 1957… ¿quién lo diría?”. Si él estaba sorprendido con el lugar y fecha de mi cédula, yo estaba atónito de que me “hubieran conseguido” y curioso le pedí - “Muéstrame como”… ¡Aprendiz de Harry Potter!
Me llevó a la Dirección de Dactiloscopia y Archivo Central, unos cuantos cuartos tenebrosos, llenos de polvorientos archivos… ambientado para una película de magos. Allí, entre libracos y tarjeteros, su jefe, el Director y sus asistentes, amablemente me mostraron todo lo que ocurre cuando te sacas tu primera cédula, como tus huellas son analizadas y clasificadas bajo una lupa Galtoniana, produciendo una morfología única para cada ciudadano venezolano. Con mis nuevas huellas (algo más gorditas…), re-establecieron una cadena de 14 números, gracias a la cual encontraron en el archivo digital la tarjeta con mis huellas (chiquitas), ¡sacadas hace 45 años!, con la que la DIEX pudo constatar que el ciudadano Per Kurowski existe, que es venezolano y que merece un pasaporte. ¡Qué impresión me provocaron esas impresiones¡
En el acto me recordé de que hace cinco años había protestado un plan de modernización del sistema de identificación, por cuanto me parecía un robo de caro, ¡500 millones de dólares! Callando tal pecadillo, me senté a conversar con mis nuevos amigos sobre “la modernización”. Con modestia, me indicaron la urgente necesidad de una nuevas lupas, una mejor luz para ver las huellas mejor y sí, si fuese posible, digitalizar los archivos para agilizar el trabajo de identificación. Terminaron diciendo, “hemos oído que pronto instalarán un sistema nuevo”-“¿Qué sistema?”- “No sabemos, pero dicen que costará unos buenos reales”.
¡Aja! Me dije, como que yo también sé de huellas, acabo de identificar la huella de la administración pública de Venezuela. En lugar de permitirle a estos funcionarios, obviamente dedicados y capaces, acceder de manera continua a los pocos recursos, que necesitarían para lograr maravillas y mantenerse modernos, para lo que de seguro bastaría una partecita de los intereses anuales, que costaría un plan de 500 millones de dólares, allá, en algún ministerio, hay un político sabelotodo y quierelotodo, generando su propia solución… ¡a realazo limpio.!
Gobernantes de Venezuela, el día que quieran modernizar la DIEX, les ruego que no abusen de los servidores públicos que allí laboran, mejor úsenlos… ¡son unos verdaderos magos.!
El Universal, 7 de noviembre de 2002




octubre 24, 2002

El precio

El precio

En Venezuela, más explosivo que los gases de la gasolina, ha sido su precio... por desconocimiento y politiquería. 

PRECIO COSTO DIRECTO. ¿Por qué no se regala la gasolina? Tal exageración facilita intuir que no es lo mismo que una sociedad provea, gratuitamente, la educación o la salud, que la gasolina. De allí que debamos llegar al consenso de que deberíamos cobrar por la gasolina, como mínimo, el precio que cubra sus costos directos. No hacerlo significaría meter la mano en el bolsillo a quien menos use la gasolina, para favorecer a quien más la use... en dos platos... ¡UN ROBO! 
¿Cuáles costos directos? Serían, valga la redundancia, sólo los directamente relacionados con producir la gasolina. En consecuencia, otros tales como regalías, no deberían considerarse por cuanto sólo tienen que ver con la manera cómo Pdvsa y el Estado se reparten el ingreso. 
Supongamos que producir un barril de petróleo cueste 8 dólares y que el 75% de su costo deba recuperarse con los subproductos más valiosos, como la gasolina, que representarían como 100 de los 160 litros que tiene un barril. Bajo tal premisa el costo sería de 6 cts. de dólar por litro, que si le sumamos 2 cts. por refinación y 4 cts. por distribución, obtendríamos un precio referencia mínimo de 12 cts. de dólar por litro de gasolina, equivalente a Bs. 160 a la tasa de Bs. 1.350/US$, lo que sin duda es alto comparado con los precios actuales, pero que obedece básicamente a la reciente devaluación del bolívar, ya que si la tasa fuera de Bs. 800/US$, el precio sería de Bs. 100 por litro. 
PRECIO OPORTUNIDAD. De igual manera, mientras nuestros acuerdos con la OPEP sean cuotas de producción y no de exportación, cada litro de gasolina que vendamos a un precio menor al que obtendríamos exportándolo, significaría quitarle un ingreso a quien menos use la gasolina para favorecer a quien más la use... en dos platos... ¡UNA INJUSTICIA! 
¿Cuál es el precio de oportunidad? Por cotizarse en el mercado es fácil de calcular. Por ejemplo, si al precio en Rotterdam, de alrededor de 20 cts. de dólar por litro, le quitamos el costo de transporte de 1 cts. y le sumamos los 4 cts. de distribución, obtendríamos como precio neto de Venezuela 23 cts. de dólar, que a Bs. 1.350/US$ 1, equivaldría a Bs. 310 por litro. 
En Venezuela, tanto el Gobierno como la oposición tienen que demostrar la suficiente madurez como para situar los precios de la gasolina en el nivel mínimo (Bs. 160), que evite el robo ¡YA! y, gradualmente, en algunos años, llevarlo a su nivel justo (hoy de Bs. 310). 
¿Sólo porque Kurowski lo diga?... ¡NO! Los cálculos reales deberían ser efectuados por economistas independientes de Pdvsa y del Gobierno, tales como académicos de la UCV, USB, ULA y el IESA. 
PRECIO MUNDO. Pero, si en Europa la gasolina se vende en Bs. 1.500 por litro ¿cómo es posible que aquí se sugiera venderla a un precio máximo de apenas Bs. 310 y que esto sea justo? La respuesta está en los inmensos impuestos, que de manera discriminatoria se aplican al petróleo, y nosotros, como país petrolero, no debemos caer en esa trampa.
https://petropolitan.blogspot.com/2002/10/el-precio.html




octubre 17, 2002

Un control de cambio libre

Una apertura comercial mal negociada, la desaparición de las fuentes de créditos a largo plazo, el aumento en la volatilidad de las tasas de interés y, ante nada, la generación de una estúpida sobre-valuación cambiaria, hizo que Venezuela terminara siendo un estacionamiento asfaltado, donde cualquier lluvia de dólares corría inmediatamente al torrente de importaciones o como fuga de capital, sin siquiera humedecer la tierra.
Obviamente que el imponer un control de cambio, en tales circunstancias, sólo equivaldría a construir una represa, que con la acumulación de aguas estaría predestinada a reventar con incluso peores consecuencias. Más importante es arar la tierra, para que ésta pueda nuevamente absorber la humedad. El arado se ha comenzado con la (¿excesiva?) corrección de la paridad cambiaria, el (¿temeroso?) análisis de salvaguardas comerciales y con rascarse la cabeza para ver qué hacer en materia financiera.
No obstante, aún cuando desaparezcan las razones económicas, que pudiesen inducir a pensar en un control de cambio, una economía pequeña, como la de Venezuela, simplemente no podría manejar los desórdenes monetarios, que se derivan de los grandes y volátiles movimientos de los capitales globalizados. La magnitud y los daños que estos flujos producen, tanto “a la entrada” como a la “salida”, son cada día peores en la medida en que los especuladores aprendan técnicas más sofisticadas para aprovecharse de un mercado, que frecuentemente azuzado por esos mismos agentes, se bambolea entre el exceso de confianza y el pánico. 
En tal sentido, estoy convencido de que nuestro país, por lo menos durante los últimos 25 años, ha necesitado de un control de cambio, no por razones económicas, sino por razones financieras.
Ahora bien, hay distintos tipos de control de cambio y, en especial, distintas maneras de cómo venderlo. Un pago que se exige para salir, hace pensar en una cárcel, crea aglomeraciones y pánicos, mientras que, ese mismo pago, para permitir la entrada en la misma puerta y para controlar los mismos flujos, hace pensar en “un club exclusivo”.
Por todo lo anterior propongo estudiar la posibilidad de aplicar un control de cambio a la entrada de divisas, algo similar al que hasta hace poco estuvo vigente en Chile, que buscaría evitar que la marea de divisas se devuelva inundando nuevamente nuestros mercados, al acabarse de una manera u otra nuestra actual diatriba política.

Publicado en TalCual




octubre 14, 2002

Un éxito de todos… ¡ya!

Un éxito de todos… ¡ya!
CUAL cuero seco, que al pisar una esquina, se levanta la otra, los politicómicos de nuestro país pisaron durante unos seis años la tasa cambiaria, controlando la inflación, pero levantando, como era de esperarse, la esquina de las tasas de interés con sus expectativas de devaluación y, peor aún, la esquina del desempleo, por la falta de competitividad.
La situación se tornó insostenible y hubo que bajarse de la esquina cambiaria para pisar la del desempleo, pero por haberse acumulado tanta tensión, al soltar la tasa de cambio, se devaluó mucho más allá de lo teóricamente necesario, por lo que hoy sentimos fuertes presiones inflacionarias, ciertamente dolorosas, pero que no nos deberían preocupar demasiado, por cuanto se derivan más de los ajustes de costos, que del exceso de demanda.
Ante tales circunstancias y como todavía no hemos logrado disminuir el desempleo, les confieso que asuntos como la utilización por el Fisco de las utilidades cambiarias del BCV, no me quitan el sueño y, menos aún, cuando esas utilidades son más reales que aquellas con las que muchas empresas pagan sus dividendos. Por cierto, además de la inflación, existe otra amenaza aún peor, que ronda por el mundo, la deflación, que en términos reales llevamos tiempo sufriendo en Venezuela.
Cuando en un avión nos instruyen sobre el uso del oxígeno en casos de emergencia, siempre insisten en que debemos colocarnos nuestra propia máscara, antes de ponérsela a los niños. Eso no es por falta de amor, sino para poder ayudar. Digo esto por cuanto observo, que tanto los extremistas del oficialismo, como los de la oposición, a cuenta de su fanatismo, no se ponen las respectivas máscaras, así se vaya el país por el despeñadero con todo y niños. En la certeza de que nuestras diferencias políticas se resolverían mejor discutiendo sobre las bases de una economía sólida, le sugiero a todos buscar un éxito concreto YA.
Búrlense si quieren, pero les aseguro que con nuestro bajo nivel real de deuda externa y la inmensa incertidumbre que reina en el mundo, con muy pocas cosas y algo menos de gritadera, nuestra deuda podría aspirar a una calificación de riesgo de 'categoría inversión'. De lograrlo, saldríamos de esa trampa con la que sólo deleitamos a los mercados, ya que el carácter 'especulativo' nos obliga a refinanciar al plazo y al costo de una tarjeta de crédito. Con lo que nos ahorraríamos, pisaríamos muchas esquinas del cuero a la vez.



octubre 10, 2002

Ni una ingeniería financiera más

Ni una ingeniería financiera más
En Junio de 2000, cuando la AES estaba comprando a la Electricidad de Caracas (EdC), escribí un artículo titulado “La EdC que yo quiero”, donde decía; “De mi distribuidora eléctrica local, lo que me interesa ver son unos buenos ingenieros con coloridos cascos, acompañados por contadores competentes con unas calculadoras sencillas, que sólo sirvan para sumar y restar. Observar la presencia de abogados, financistas, corredores, publicistas y demás profesionales poco relacionados con llevarme la luz a casa, francamente no me gusta”.
Dicho y hecho. Hoy, a poco mas de dos años, la EdC ya tiene dificultades para hacer las inversiones necesarias. Sus nuevos accionistas extranjeros ordeñaron las cuentas patrimoniales de la empresa por 900 millones de dólares, cuando probablemente cualquier propietario nacional, mucho menos versado en ingeniería financiera, seguro hubiera destinado gran parte de tales recursos a reducir la inmensa deuda externa, que actualmente pesa sobre la empresa.
Igualito pienso con respecto a las finanzas públicas. Ante el enredo total que presenta la deuda pública de Venezuela, en mucho heredada, existe presión para que se profesionalice su manejo, pero, si ya nos resulta difícil evaluar lo que está pasando, imagínense como será cuando vengan tan refinados “artistas” ejecutando “puts”, “calls” etc. y etc. 
¡No! En lo que respecta al pasivo público de Venezuela, si no puedo tener acceso a un administrador de haciendas, como Juan Vicente Gómez, que simplemente la cancele y se olvide de esa tontería, mil veces prefiero una pulpería.
Supongamos que a los gobernantes de Venezuela sólo les estuviese permitido emitir deuda hasta por un porcentaje fijo del PNB y que además ésta tuviese que ser contratada exclusivamente a través de la emisión de bonos a 15 años, con 15 amortizaciones anuales iguales y consecutivas. 
Semejante medida acabaría con la perniciosa tendencia de financiarnos tipo “costosa tarjeta de crédito”, que por empujar la arruga nos han llevado a la actual situación, donde si bien como país no debemos mucho, sin embargo por la gran acumulación de vencimientos en el corto plazo, los mercados nos exigen y pueden cobrarnos un ojo de la cara. Un perfil de amortización plano, con nuestro modesto nivel de deuda, de seguro nos haría acreedor de una calificación de riesgo crediticio infinitamente mejor que la actual.
Además, la utilización de un solo tipo de instrumento, le daría una profundidad y liquidez maravillosa al mercado de deuda de Venezuela. En cuanto a la demanda por diversos plazos de colocación, ésta podría ser atendida por el propio mercado, con sus mecanismos que le asignan distintos vencimientos a los distintos tenedores.
Por último, lo mejor, LA TRANSPARENCIA. El país siempre sabría a ciencia cierta cuál es el costo real de cualquier proyecto del Estado, sin tener que recurrir a la calculadora financiera o a expertos, quienes siempre representan un alto costo directo, así como un altísimo costo indirecto, por todas las vainas que inventan.


 

octubre 02, 2002

Trancando y destrancando

El Tamarindo, en Playa Guacuco, Isla de Margarita, es un hotel que está ubicado en unos de los sitios mas privilegiados del mundo por lo que, con una buena dosis de cariño, dedicación y capacidad por parte de un buen operador, así como una colaboración razonable de las autoridades, debería estar hasta el tequeteque con turistas satisfechos y deseosos por regresar. Pero, qué va, … cerrado y abandonado a las inclemencias de nuestras realidades tropicales, poco a poco irá desapareciendo hasta terminar en otro resto, que algún día le evidenciara a un antropólogo, la increíble desidia de nuestra sociedad.
Qué fácil sería definir una concesión para el Tamarindo, por treinta años y sujeto a muy pocas normas, como por ejemplo cuidarlo y a partir del tercer año cancelarle al Estado un monto x por noche ocupada… y entregarlo de manera gratuita a quien haya sido seleccionado, por sorteo, entre los grupos deseosos y calificados. Pero NO, por cuanto nuestra sociedad requiere que, para entregarle algo a alguien, hay que pagar algo hoy… el futuro queda trancado.
Cadafe, es una empresa eléctrica que durante décadas cumplió fabulosamente con la misión de electrificar a Venezuela pero que, por no saber reorganizarse a tiempo, hoy es una organización con el corazón y las arterias tan calcificadas, que regresando por sus mismos pasos, está des-electrificando al país.
Qué fácil sería crear alrededor de su sistema distributivo unas 20 concesiones y entregarles estas, gratuitamente, a cooperativas, empresas privadas, empresas municipales o cualquier otra forma de asociación, que esté dispuesta aceptar las normas de la concesión desarrolladas sobre la base de reconocer el interés público del servicio eléctrico. Pero NO, por cuanto nuestra sociedad no puede convivir con la idea de soltar algo que pueda significar una pérdida de poder… el futuro queda trancado.
Contrario a lo que uno pudiese creer, de oír a quienes predican sobre lo indispensable que es para el desarrollo proteger la propiedad intelectual con patentes, el Internet, uno de los avances más significativos de nuestra época, logro su desarrollo solo gracias a la absoluta libertad y gratuidad de acceso a toda sus fuentes de programas.
Qué difícil será, evitar que las oportunidades de negocios, infrinjan y recorten sobre la libertad de la red, como de hecho ya está ocurriendo. No obstante y sin ser un experto en la materia, tengo la impresión que la reciente decisión del Ministerio de Planificación y Desarrollo, de asegurar que toda la información pública así como todo el desarrollo informático oficial de Venezuela, esté, de manera preferencial, basada en un software libre, puede ayudar a destrancar el futuro de un país joven.
Publicado en TalCual