febrero 28, 2002

A los militares de mi pais

A los militares de mi pais

Entre 1980 y 1999 Inglaterra, como tantos otros países, elevó con impuestos el precio de la gasolina al consumidor de 26 a 68 peniques por litro, simultáneamente que el productor veía disminuir su ingreso de 15 a 10 peniques. Esto ocurría justamente mientras Venezuela desmontaba la estructura arancelaria con la cual protegía la actividad económica nacional: industria, agricultura y servicios y firmaba convenios que la obligaban a respetar las fuentes de ingresos de los países desarrollados: propiedad intelectual, marcas y patentes. 
Hoy tenemos que por el agua europea importada, que se vende en Venezuela a Bs. 1.000 por litro, nuestro Fisco recibe 200; mientras que por la gasolina que se vende en Europa a ese mismo precio, el Fisco europeo se cobra 800. El alto margen que le queda al vendedor del agua le permite promocionar su marca hasta el punto de que, aún cuando el país está en crisis, muchos consideran a esa agüita como indispensable; mientras que en Europa los ingresos que percibe su Fisco por la gasolina le permiten a éste, disfrazado de ambientalista, subsidiar al carbón y demás fuentes de energía que compiten con el petróleo. 
Tengo ante mí 19 fechas en que se aumentaron los impuestos al petróleo, sin embargo no consigo registro alguno de que quienes representan nuestros intereses petroleros hayan protestado en su oportunidad por tales atropellos. Ello evidencia que nuestras fronteras económicas han estado totalmente desguarnecidas, como si una división de guerrilleros hubiera estado entrando por Maiquetía todos los días, sin que ninguno de nuestros militares se haya dado cuenta. 
Nadie puede alegar que esta guerra económica haya sido clandestina. España ha declarado oficialmente que su subsidio al carbón tiene como finalidad “alterar el orden económico” y hacer al carbón más barato que el petróleo. 
Ni hablemos de nuestras guerras civiles, por ejemplo la eléctrica, donde a pesar de nuestras riquezas energéticas enfrentamos un racionamiento y todo el sector es un caos. En Margarita, a cuenta de nuestra cuota OPEP, se genera electricidad a punta de petróleo, mientras que exportamos hidroelectricidad a Brasil, incluso a menores precios de la que compramos a Colombia y ni hablar de las políticas tarifarias, donde nuestras autoridades no tienen la menor idea de dónde vienen ni adónde van y no olvidemos la electricidad que se roba y las facturas que no se pagan. 
Un país tiene varias fronteras que defender. En condiciones normales Ustedes estarían a cargo de la territorial y nosotros, digamos los de la sociedad civil, de la económica y cultural. No obstante, en circunstancias extremas, como de una guerra, deberíamos recurrir el uno al otro, para darnos mutuo apoyo. 
¿Qué espero de Ustedes? Exactamente no lo sé. Sólo les ruego que antes de considerar sacrificar la vida de un joven venezolano en defensa de nuestra frontera territorial, se aseguren de que ésta no sea sólo una cáscara, por haberse vaciado nuestro país en lo económico y en lo cultural.




febrero 25, 2002

Dejá vu

Al día siguiente de la devaluación del viernes negro de Febrero de 1983, pensando que ya nos sería imposible viajar al exterior por lo costoso y que necesitaríamos una distracción local, mi esposa y yo nos compramos... unos patines. Los míos los usé una sola vez en el Parque del Este, a un costo horrible por metro patinado, debiendo cifrar mi esperanza de recuperar algo del hedge cambiario en conseguir un fanático coleccionista de patines, interesado en un modelo passé...¡2x2! 
Este Febrero de 2002, cuando nuevamente salimos de compras para salvar mi poder adquisitivo, abrí la maleta del carro y les juro... ahí estaban los patines recordándome a gritos no comprar nada que no hubiese comprado antes de la devaluación. También les recomiendo no comprar lo que no vayan a consumir pronto, pues hace poco tuve que preparar una sangría con un Chateauneuf du Pape 1977, también passé. 
De 1983 tengo un difuso recuerdo de que por ser el año bicentenario del nacimiento de Bolívar, nadie quería devaluarlo, por lo que se pospuso hasta más no poder. Muchos se preguntarán ¿cómo rayos caímos de nuevo en la trampa de requerir un macro ajuste cambiario, cuando todos sabemos que resulta menos traumático hacer ajustes pequeños y continuos? Desde 1997 he escrito más de 20 artículos donde rogaba, hasta de rodillas, que no se permitiera acumular una sobrevaluación importante, por lo que yo no fui 
Si bien nuestros seudo gobiernos son los responsables directos, los autores intelectuales del crimen fueron aquellos teleconomistas, que desde años predican una moneda fuerte, sosteniendo que la pérdida de la competitividad nacional y el cierre de empresas es un sacrificio que merecen los dioses de la economía. El desdén con que se referían a devaluacionistas y proteccionistas provocó que políticos y empresarios, para no quedar mal, se fueran por la alternativa, socialmente más aceptable, de bajar la santamaría e importar. 
Hace poco, uno de esos culpables, el que se promociona como el gran gurú de la ética, habló despectivamente de las cooperativas y hoy entiendo el porqué. El 15 de Febrero los trabajadores de Alucasa, la gran planta de foil de aluminio en Guacara, formaron su cooperativa y el entusiasmo que observé en ellos me hace creer que entre estos nuevos empresarios pueda renacer la voluntad por defender el empleo y la producción nacional, digan lo que digan los expertos.
El Universal el 25 de Febrero de 2002



febrero 14, 2002

Reinvindiquemos la indexacion

EL BISTURI es un instrumento con el cual se salvan vidas pero que, usado como machete, causa estragos. Los créditos indexados son útiles para financiar viviendas en economías con inflación, pero en Venezuela y de acuerdo a la reciente sentencia del Tribunal Supremo de Justicia da la impresión de que fueron usados a machetazos.
Si la tasa de inflación es del 25%, las tasas de interés, para no perder capacidad adquisitiva, buscarán ubicarse por encima de ese nivel, por ejemplo en un 30%. Entonces, por un crédito de 50 millones a 20 años, el deudor pagaría por el primer año: 15 millones en intereses y 2.5 millones por amortización, para un total de 17.5 millones. A final del año, si bien el saldo de la deuda sería de 47.5 millones, sin embargo su valor real sería mucho menor, por cuanto las tasas de interés llevan incorporada la amortización de la inflación (en un solo año y no en 20), evidenciándose que la deuda se amortizó de forma mas rápida a lo que estaba programado.
No hay nada incorrecto con lo anterior, excepto que para la mayoría de los que desean adquirir una vivienda resulta necesario que los plazos de amortización sean verdaderamente largos. Con los préstamos indexados, se busca justamente asegurar que los plazos nominales, sean plazos reales. 
Como 47.5 millones, después de una inflación del 25%, equivaldrían a 59.4 millones, una manera de indexar sería otorgando un nuevo préstamo por 11.9 millones, lo que reduciría el pago neto del deudor ese año de 17.5 a 5.6 millones, permitiendo al acreedor ganar un 5% real, recuperar 1/20 de su capital y cobrar aún, en valores reales, los restantes 19/20. 
Según concluyo de la sentencia del TSJ, el principal error fue que en lugar de aplicarse tasas de interés correctamente arbitradas a los préstamos indexados, se usaron unas supuestas tasas de mercado, que resultaron absolutamente irrelevantes por cuanto no tenemos un mercado financiero a largo plazo. Amarrar a un deudor hipotecario a la volatilidad de los intereses a corto plazo, en una economía inestable, es un crimen, como también es un crimen otorgar créditos a largo plazo usando fondos a corto plazo.
Para evitar que la decisión del TSJ, que puede hacer cierta justicia con unos miles de deudores, no sea injusta con los millones que necesitan de los créditos, hay que rediseñar el sistema para que funcione. En tal sentido, veo con tristeza que el TSJ, al prohibir el cobro de intereses sobre intereses para el caso de los créditos de viviendas ajenos a los planes de asistencia habitacional, argumentando que tales créditos no presentan las características de un fondo mutual habitacional, ignoró que todo nuestro sistema financiero es en sí nuestro principal fondo mutual.
Con créditos a largo plazo para la vivienda, que en términos reales representen un costo del 7.5% para el deudor, un 5% de rendimiento para el ahorrista y un 2.5% de margen para el intermediario (con un alto volumen), todo el mundo estaría feliz... inclusive el Estado, ya que la mejor manera de minimizar los subsidios, que puedan requerirse, es utilizando un sistema justo para todos. 
El Universal el 14 de Febrero de 2002




enero 31, 2002

¿Pagar o no pagar?

LA DEUDA PUBLICA EXTERNA DE VENEZUELA sólo expresa el egoísmo y la arrogancia con que una generación se abroga el derecho de disfrutes anticipados, dejándole el mono a futuras generaciones.
Con recurrencia oímos a algunos que como Pablo Medina, exponen que la deuda pública externa de Venezuela fue fraudulentamente contraída, por lo que debe ser impugnada y no pagada. No soy abogado, por lo que su legalidad, a tantos años de ocurridos los hechos, me deja algo indiferente.
No obstante, sí estoy profundamente convencido del gran mal y del poco bien que esa deuda le ha significado al país y, en tal sentido, mientras nos neguemos a enfrentar nuestra propia responsabilidad, podemos entretenernos castigando a quienes al menos tienen la culpa de haber tentado a nuestros gobernantes...
En lo que sí disiento de Medina es respecto al castigo que propone. Siendo la deuda pública un vicio muy adictivo, prefiero que el país se libere del mismo, en lugar de pelearse con el proveedor. Amenazar con no pagar la deuda actual, simultáneamente que se contraen nuevas deudas a mayores intereses, es como mandar al culpable a una cárcel cinco estrellas de por vida, comprometiéndose uno a su mantenimiento. ¡Qué va! Apliquemos a la banca lo que equivale a una pena de muerte: ¡PAGARLES TODO! y más NUNCA solicitar créditos.
Reflexionar sobre la facilidad con que todos los políticos clasifican las deudas anteriores como malvadas y los créditos nuevos como buenos, permite ver con claridad lo turbio de estas aguas.
Sabemos que, independientemente de su legalidad, la posibilidad de que un país con nuestros antecedentes invierta bien un dólar de crédito nuevo, es definitivamente menor del 50%. Si bien hay quienes pueden buscar su fortuna jugando a esa lotería, a pesar de las ínfimas o inexistentes posibilidades de éxito, sin embargo, tanto un buen padre de familia como un país serio deberían abstenerse.
De no existir la deuda pública externa, tampoco existirían los actuales instrumentos para medir el denominado riesgo país, ese concepto maquiavélico mediante el cual se justifica un recargo a todo crédito privado.
De no existir la deuda pública externa, el país podría evitarse sorpresas como las sufridas por Argentina, que no hace mucho era considerada como excelente deudora y merecedora de nuevos créditos, y que de la noche a la mañana y sin mayores explicaciones, pasó a ser la maula del continente.
Mientras un gobierno pueda conseguir inmensos capitales con sólo firmar unos documentos y pagar comisiones (legales), sin duda que se dedicará a chuparle la media a la banca internacional y a las clasificadoras de riesgo, relegando a sus ciudadanos a un segundo e irrelevante plano.
Mientras el país esté dispuesto a contraer nueva deuda externa, con horror observaré cualquiermejora del país, que de seguro atraerá a los perros de deuda .
Mientras, en medio de las tinieblas, me consuelo pensando que quizás por la poca confianza que nos tienen, lograremos eliminar nuestra maldita deuda pública externa.

enero 17, 2002

Los puentes

Pocos asuntos son tan difíciles de manejar como la globalización de un país pequeño en vías de desarrollo, como Venezuela. Por un lado, se necesita construir puentes que permitan el acceso de lo bueno, pero al mismo tiempo hay que evitar que por esos mismos puentes se escape la voluntad de seguir siendo Nación.
El Dr. Lawrence Lessig, en su libro “El futuro de las ideas”, dice que “una época se define menos por lo que se cuestiona y más por las ideas que se toman por sentado” ... que “a veces causan que la sociedad se atasque”. Lessig sostiene que la tarea más difícil para los activistas políticos y sociales es el encontrar la manera de que los pueblos cuestionen lo que creen verdadero.
Sin considerarme un activista político y social, como economista y analista estratégico financiero sé exactamente a lo que Lessig se refiere, al haber observado cómo la sociedad venezolana se tragó íntegramente y sin cuestionar las verdades fashion de la globalización. Acusar a mis pares de ceguera requiere de una urgente explicación. 
¿Qué pasaría si los italianos se fastidian de la disciplina alemana (si es que ésta existe) y deciden mandar al Euro a la porra y regresar a la Lira? La respuesta: un absoluto caos, ya que no existe una sola norma sobre como manejar tal situación. La ausencia de una puerta de escape es uno de los aspectos menos conocidos del Euro, pero tenía que ser así. La única posibilidad de éxito para ese loco invento, que busca lograr la unidad monetaria antes de tener una unidad política, está justamente en que no hay para donde coger, ¡se quemaron todos los puentes!.
De igual manera, una Nación también requiere de ciudadanos con puentes quemados. La Gran Bonanza petrolera con su salida de capitales, ta-baratos y Ayacuchos puede que haya resultado en que una porción demasiado grande de nuestra inteligencia, empresariado y clase dirigente hayan establecido piéd-a-terres globales, físicos o espirituales, que le crearon conflictos de objetivos, que poco a poco y sin querer erosionaron su compromiso con el país. Claro que sí hay excepciones.
Nuestra sociedad civil parece estar despertando de su letargo. Muchos ya no se conforman con limitarse a expresar su insatisfacción con los decididamente no-fashion que ocuparon las sillas. ¿Qué deben hacer? Un buen comienzo sería cuestionando sus propios dogmas, desde la perspectiva de un aquí me quedo y aquí me muero...
Y hay mucho que cuestionar: la apertura comercial... improductiva y no retribuida; la deuda pública... generadora de riesgo país; las privatizaciones... que sólo buscan ingresos fiscales, la propiedad intelectual, marcas y patentes... cuando abusan, etc.
Y hay mucho trecho por andar. Hace poco, un Gran Gurú de los Conalternativas, un teleconomista, sin siquiera meditar sobre lo ocurrido en la Argentina, en una misiva a su tocayo, recomendaba para Venezuela: la dolarización, la eliminación del impuesto sobre la renta (distributivo) por un aumento a los impuestos al gasto (regresivo) y la imposición de un arancel bajo y único del 10%...
El Universal, Caracas, 17 de Enero de 2002


enero 14, 2002

¿Rumbo? ... ¡Empleos!

¿Rumbo? ... ¡Empleos!
¡Qué felicidad poder gritar: Viva, hemos tocado fondo! ... pero lamento decirles, que aún con la suerte de conseguir un buen equipo económico y el petróleo a 25 dólares, no vislumbro que logremos cambiar la dirección que llevamos desde hace un cuarto de siglo... la de palo abajo.
Hoy, en lugar de tierra cultivada capaz de retener la humedad, Venezuela parece un estacionamiento, donde toda lluvia económica que cae corre de inmediato al mar de las importaciones y al éxodo de los capitales.¿Qué hacer? 
En el mundo de hoy, el recurso más escaso son las fuentes de empleo, tan necesarias para combatir la destructiva ociosidad que, tarde o temprano, aniquila a cualquier sociedad. Por perseguir otros objetivos, posiblemente relevantes con un desempleo menor al 10%, enfrentamos una crisis donde los parados involuntariamente superan a los parados el 10D. En pro de Venezuela, el único rumbo de nuestras políticas económicas inmediatas debe ser el de la creación de empleos... a como de lugar.
Nuestra balanza comercial tiene que buscar su equilibrio desde ya, no en divisas sino en empleos. Muchos países venden turbinas, pero si por ejemplo un país europeo ofrece enviar a Venezuela, en lugar de a Mallorca, a 10.000 de sus jubilados para que, sujeto a normas, sean atendidos durante el invierno, se estaría generando una base sobre la cual desarrollar una industria de cuidado de la tercera edad creadora de empleo... Ello debería indicarnos a quién comprar turbinas.
En política cambiaria, notemos que entre una Argentina que con su caja de conversión fijaba el peso para combatir la inflación, sacrificando competitividad y una Venezuela que igualmente combate a la inflación, pero con su “caja petrolera”, revaluando el bolívar en términos reales, la diferencia es mínima.
Si en los Estados Unidos, para acceder a la vacuna contra el Ántrax a un mejor precio, estaban dispuestos a lanzar por la borda todos los tratados suscritos en materia de propiedad intelectual, nosotros, ante una crisis evidentemente mayor, también deberíamos estar libres para revisar los convenios comerciales vigentes.
Igualmente necesitamos planes de crédito a la vivienda, que ayuden a quienes estén más cerca de poder adquirirla, para que puedan hacerlo. Destinar fondos escasos para ayudar a quienes estén más alejados, por loable que sea, jamás generará los empleos con los que los pobres puedan subir... sostenidamente.
El Universal, Caracas, 14 de enero 2002




enero 03, 2002

La bomba de oxígeno

La bomba de oxígeno
Hace poco tuve la ocasión de comentarles sobre la adicción que tiene mi esposa por el jugo de naranja y hoy me referiré a otra, Margarita. Les aseguro que la Isla es para ella como una gigantesca bomba de oxígeno, a la que necesita recurrir cada tanto tiempo, a fin de lograr recuperar el equilibrio de vida que ella tanto necesita y que tanto necesitamos, mis hijas y yo, que ella tenga. Pero, en su adicción, no se encuentra sola, por las calles de Caracas deambulan miles de personas con una sola meta en la cabeza, retirarse a Margarita, lo más pronto posible.
Son quienes buscan escaparse de las tensiones de una metrópolis difícil, pero que, al contrario de un Di Caprio, no buscan algo perdido y lejano para aislarse del mundo, sino que ansían que su Playa los mantenga cerca de los suyos y de Venezuela. 
Son quienes siguen y discuten cualquier noticia relativa al desarrollo de su refugio, hasta con más ansiedad de la que pueden tener respecto de su actual residencia, ya que ésta es sólo temporal, mientras que la de Margarita será la final.
Son a quienes, si bien les interesa la evolución del turismo en Margarita, más importancia le dan al hábitat de la Isla y tiemblan ante propuestas de alcaldes creativos, como la de construir un bulevar de concreto en Playa Guacuco.
Son quienes en cada nuevo proyecto de construcción, ven la posibilidad de otro esqueleto sin terminar, que por décadas afeará la Isla, de allí que exijan que cada proyecto, antes de iniciarse, presente una fianza de fiel cumplimiento.
Son quienes con sus pagos de derechos de frente, condominio y facturas eléctricas, a tarifas de temporadistas, ayudan a mantener la Isla, sin derecho a voto. 
Son quienes saben que no existe otra isla en el mundo que presente esa mezcla ideal de naturaleza y humanidad, capaz de alcanzar el punto de perfección, con la sola presencia del interesado.
Comparto plenamente el sentimiento de mi esposa por Margarita, aún cuando en mi caso particular, entenderán que me resulta más productivo hablar de una adicción por ella y seguirla a donde vaya. Tan es así que, habiendo observado la actitud tanto más favorable y positiva de quienes visitan a Caracas, que la de quienes viven en ella, hace un año decidimos adelantarnos a los acontecimientos y nos “residenciamos” en la Isla... aunque llevamos once meses visitando nuestras hijas en la capital y viviendo en nuestro nuevo “pied-à-terre” caraqueño, que por casualidad es nuestro viejo apartamento.
Para nuestra suerte, el mundo globalizado todavía nos permite una semanita “en casa”, ...en nuestra PLAYA.
PD. A quienes nos visitan en estos días les ruego que aprovechen para ver en Porlamar lo que unos héroes están construyendo para cruceros turísticos, el Puerto de la Mar, un Señor Portal de entrada a Venezuela. Si les cuento que el apoyo unánime que debería tener tal proyecto se diluye por quienes consideran que “instalaciones” como las de Guamache son suficientes para recibimientos dignos, entenderán que en “L´aila”, también sufrimos de mentes de pollo.
El Universal, Caracas, 3 de Enero 2002




diciembre 20, 2001

La Torre Babeléctrica

En Venezuela, nadie conoce cómo se fijan las tarifas eléctricas y mucho menos si son las correctas. Bueno..., excepto los abogados, que dirán que “son la publicadas en la Gaceta Oficial”.¡Kurowski, Usted si que es un exagerado! Amigos, no lo creo y para muestra un botón.

Imagínense la dificultad que tendría la Superintendencia de Bancos para regular, si cada banco usara distintos códigos de contabilidad. Algo así ocurre en el sector eléctrico donde, al menos hasta donde tengo conocimiento, todavía no han logrado introducir un Código Uniforme de Cuentas (CUC).

Recientemente, me atreví a llamarle la atención a las autoridades por su desidia en esta materia y salí regañado. Alberto Méndez, un defensor del sector, en su artículo “La alborada del gracioso”, en donde el gracioso supuestamente era yo, me advirtió: “el CUC... está completamente finalizado, siendo revisado actualmente por las autoridades regulatorias antes de ser presentado a las empresas eléctricas”.

Pensaba dejarlo de ese tamaño, pero cuál no sería mi sorpresa cuando leo que ya en el Decreto 1158 de Noviembre de 1996, denominado “Normas para la Regulación del Sector Eléctrico”, se establecía que “las empresas eléctricas deberán llevar su contabilidad .... con arreglo al CUC que apruebe el Ministerio de Energía y Minas”. Casi me caigo de la silla al ver que se instruía al MEM para que iniciara el diseño del CUC, con el apoyo de la Fundación para el Desarrollo del Servicio Eléctrico (Fundelec), en un plazo de quince días. ¡EN QUINCE DÍAS - EN 1996! Como entenderán, quedé picado y busqué.

¡BINGO! El Decreto 2.383 de Junio de 1992: “Normas del Servicio Eléctrico”, creaba una Comisión Reguladora, que con el apoyo de Fundelec debería “Realizar los estudios técnicos con el fin de preparar el CUC de uso obligatorio de para las empresas eléctricas, a los efectos de la determinación de las tarifas.”

¡BINGO! El Decreto 368 de Junio de 1989: “Normas Tarifarias”, creó el Comité Nacional de Tarifas Eléctricas, con atribuciones para “realizar los estudios técnicos con el objeto de establecer el CUC, de uso obligatorio para las empresas eléctricas, a los efectos de la determinación de las tarifas..”

Por compasión no seguí, pero lo cierto es que, por lo menos desde 1989, andan en esto de preparar un CUC y, ya sea por desidia o por entreguismo ante una industria que se cree beneficiada por el oscurantismo, creo que esto evidencia que el sector requiere y merece de una buena revolcada. Observando la pobre actuación de Fundelec, casi oigo la súplica de un Ricardo III moderno, “Porfa... una República, por un servidor público”.

Hoy, cuando el MEM, con precisión de dos decimales, nos indica un posible aumento del 3.54% en las tarifas para el 2002 y la industria responde que debería ser del 7 al 8%, no se impresionen.... todo es parte de un minué eléctrico y que bien bailado, busca esconder que aquí, en ésta nuestra Torre Babeléctrica, rige la confusión y nadie sabe nada de nada.

Publicado en El Universal, Caracas, 20 de Diciembre de 2001



diciembre 06, 2001

Penumbra andina

En Mayo 2001, desesperados, los gobernadores de los estados andinos promovieron la idea de que la región asumiese la responsabilidad directa por su servicio eléctrico. Tuve la oportunidad de participar en el debate, lo que me sirvió para comprender no sólo el porqué del caos eléctrico de los Andes, sino además el porqué este Gobierno, como dicen, no va pal baile.
Una reunión: de un lado de la mesa, una docena de profesionales de la electricidad dedicados a la generación (Desurca), del otro, un número igual ligado a la distribución (Cadela). Si bien la mayoría vivían en San Cristóbal y trabajaban desde hace años para Cadafe, sin embargo, muchos ni se conocían ni sabían de sus respectivos problemas, no obstante que desempeñaban actividades complementarias. Al oír las preguntas que se intercambiaban los generadores y los distribuidores, quedó claro que el centralismo de Cadafe les había negado a estos profesionales la posibilidad de una visión integral del problema.
Un estudio: leí las premisas financieras usadas para planificar La Vueltosa, un proyecto hidroeléctrico de gran importancia para esta zona, que desde hace mucho tiempo sufre de un racionamiento. Los Andes siempre tendrán un costo de distribución relativamente alto debido a su accidentada geografía, a la ausencia de grandes compradores de electricidad y a la gran dispersión de su población. Pues bien, La Vueltosa, en lugar de buscar servir al consumidor andino para compensar tales desventajas, contemplaba exportar un 60% de la electricidad generada a Colombia y vender localmente la electricidad en función de su precio internacional, prometiendo así unos fabulosos rendimientos del 28% en dólares al capital privado y abundantes dividendos para Cadafe.
Una realidad: las subsidiarias de Cadafe se mantienen débiles, creo que para evitar cualquier movimiento independentista. Basta como ejemplo el de Cadela, que debe depositar en una cuenta central de Cadafe hasta el último bolívar que cobra y, no obstante, en 18 meses no había recibido recursos para instalar ni un solo medidor ni un solo transformador.
Mi conclusión: No hay un argumento válido que justifique impedir que los Andes asuman la responsabilidad directa por su electricidad. Por el contrario, el permitirlo contribuirá al inicio de una reactivación económica basada en una gestión descentralizada, mucho más capaz e interesada en evaluar y aprovechar todas las sinergias posibles.
Mi predicción: ¡Oscuridad! Se nombró una comisión para estudiar la Hidroeléctrica de los Andes, pero el secretario de la misma es el mismo viceministro de Energía y Minas, un recién llegado al sector, que le respondió a los que solicitaban la regionalización con algo como 'No se preocupen, ya sus problemas están resueltos, ya inicié conversaciones con unos de Italia para arreglarles La Vueltosa'. Al observar, además, como las compras de electricidad a Colombia también las negocia el mismo vice, parecería que lejos de descentralizar a Cadafe, a ésta la estuvieran centralizando en el ministerio.



noviembre 22, 2001

Lo privado y lo público del petróleo

Lo privado y lo público del petróleo

Hay fundamentalistas para todos los gustos y las actuales turbulencias del mercado son propicias para que salgan de sus cuevas quienes predican que privatizando el petróleo se dará el milagro que acabará con todos nuestros problemas. ¡Cuidado con su canto de sirenas! 
Sí creo que debemos encontrar una manera más justa y eficiente de entregarle al ciudadano privado los ingresos petroleros, ya que el Estado, habiendo demostrado que sabe ganar en el petróleo, también nos ha demostrado que no sabe gastar. 
Sí creo que todo lo petrolero, distinto a la exploración y la explotación primaria, debe ser 100% privado, por cuanto el Estado no está diseñado para competir con la cruel eficiencia que tales áreas requieren y sólo consumiría inútilmente los recursos ya ganados. 
Sí creo que debemos lograr una presencia nacional privada en el petróleo, que no se limite a vender bombas y tubos. Cuando veo cómo un país pequeño como Finlandia desarrolla tecnologías para usar la orimulsión en El Salvador, mientras que en Venezuela no existe ni un solo generador que use el combustible que buscamos venderle al mundo, me avergüenzo. Por Ley, el 10% de la electricidad en Venezuela, debería ser generada con orimulsión. 
Sí creo que el ciudadano debe involucrarse más con el sector y puedo evidenciarlo con mi trayectoria: cuestionando la apertura... cuando otros lanzaban vivas; criticando los impuestos a la gasolina y los subsidios al carbón por discriminar contra el petróleo... cuando se ignoraba el problema; objetando la protección ambiental... cuando sólo persigue al petróleo; solicitando un ombudsman petrolero... para lograr algún control y sugiriendo el Día del Petróleo... para que el país aprenda a respetar y defender su recurso no renovable. 
Pero... también estoy seguro de que, en sus facetas primarias, la actividad petrolera debe ser 100% del Estado, por cuanto no debemos diluir la poca fuerza que tenemos para defenderlo, lanzándonos por la vía de explotarlo privadamente hasta donde el cuerpo y los costos marginales aguanten y, en tal sentido, le recuerdo a nuestros otros fundamentalistas algunos hechos de la vida real. 
Si Pdvsa fuera privada, olvídense de manejar recortes de producción como hoy, su gerencia podría hasta ir presa en Estados Unidos por actividades ilícitas de cartel. 
Si Pdvsa fuera privada, puede que se caiga la OPEP con lo que a los privados no les tocaría trabajar bajo la cómoda sombra de unos precios OPEP, sino competir contra los menores costos marginales de una industria privada saudita... y pedir cacao... al Estado. 
Si Pdvsa se vuelve privada, seguiría igualita la pelea del Estado por extraerle recursos. 
Amigos, como todos estoy angustiado por mi país y creo que necesitamos, no de menos, sino de mucha más revolución de la que hasta hoy hemos observado. Pero la revolución que yo reclamo, que no tiene nada que ver con el reestreno de obras fallidas con utilería gastada, tampoco se basa en mitos privatizadores y mucho menos en un ¡DALE, DALE! a la piñata de Pdvsa.