septiembre 16, 2010

¡Viva la dudocracia!

"Después de sistemáticamente saquear la Tesorería, en un increíble derroche de evasiones fiscales, sobornos y contabilidad creativa… los griegos pueden estar seguros que no pueden confiar en los griegos". Así comienza un artículo de Michael Lewis titulado "Cuidado con los griegos que traen bonos", VANITY FAIR octubre 2010.
El artículo relata como en plena Comunidad Europea, en Grecia, un gobierno nuevo descubre en octubre del 2009 que el déficit fiscal que para ese año se reportaba como de 3.7 por ciento, en realidad se ubicaba en un 14%... y que la deuda pública era simplemente una inmanejable monstruosidad de unos 400 billones de dólares lo que unido a las obligaciones públicas de pensiones por 800 billones de dólares, representaban más de un cuarto de millón de dólares de deuda por cada trabajador griego.
¿Qué pasará en Grecia? Estoy seguro que lo inmanejable siempre termina convirtiéndose, tras unas cuantas lágrimas, en una realidad algo más manejable. En estos momentos las pesadillas griegas se han pospuesto con asistencias crediticias por unos 145 billones de dólares ofrecidas por el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional a ese pequeñísimo país de solo 11 millones de habitantes… ¡más de 13.000 dólares por griego!
Viendo lo ocurrido en Grecia es perfectamente factible pensar en la posibilidad que nuestro país esté igualmente de quebrado y que estemos andando quemando los pocos gases que aún quedan, como igual es perfectamente posible que ni una cifra de las que esté dando el Banco Central sean ciertamente ciertas. Es más, el pensar que tales cosas horribles sean imposibles, constituye justamente el primer requisito para que puedan ser realidad.
Viendo lo ocurrido en Grecia no es de sorprenderse cuando, sin previo aviso, así de repente, después de más de 50 años de su revolución, en Cuba anuncian que la mitad de los empleados públicos, unas 500.000 personas deberán buscar emplearse en actividades privadas, las que por supuesto deben ser gravables. ¿Qué hace un funcionario público viejito cuando el rojo-rojito no vale na?
En tal sentido lo que Grecia sin duda demuestra es que lo mas importante en un sistema de gobierno es maximizar la vigilancia de nuestros gobernantes, lo que solo lograremos instaurando una verdadera dudocracia que dude de todos sus actos.
En tal sentido, como un verdadero dudócrata, les aseguro que para el momento que un candidato que yo apoye logre llegar a la presidencia de la República, lo primero que haría en las elecciones parlamentarias siguientes es votar por alguien que se le opone... así sea este un rojo-rojito.
Es más el día siguiente de haber quedado elegidos los parlamentarios por los cuales pudiésemos haber votado, todos debemos convertirnos en sus mas dedicados opositores.
Lo que Grecia claramente demuestra es que un abstencionismo no alcanza para nada y que resulta imperativo jugarle activamente y continuamente la contraria a nuestros gobiernos, para así buscar minimizar los sufrimientos a los cuales de toda manera estaremos expuestos. Y en Venezuela esto es de especial y vital importancia mientras no logremos quitarles a nuestros gobiernos el manejo de nuestras resultas petrolera.
Además, que nunca se nos olvide la muy sabia recomendación de Mark Twain: "Los políticos y los pañales deben cambiarse con frecuencia… por la misma razón". ¡Que viva la dudocracia!

septiembre 09, 2010

Un viejo culebrón

Y nos lo dicen en cara "El gobierno no tuvo nada que ver con la muerte de Brito"; y la fiscal manda a investigar a sus familiares; y algunos de nosotros venezolanos, se lo creeremos… y no hay nada de raro con eso por cuanto nosotros, los humanos, cuando queremos creer en algo tenemos una inmensa capacidad de hacerlo, no importe lo que nuestros ojos vean y nuestros oídos oigan. 
Uno de los grandes intelectuales del siglo pasado, Arthur Koestler, escribió una autobiografía de dos tomos Flecha en el Azul (1952) y La escritura invisible (1954) que deberían ser lectura obligada para quienes han tenido que vivir y lidiar con las circunstancias de nuestra Venezuela durante la última década. 
En ella Koestler, como comunista inscrito en el partido único de su época, nos cuenta sobre su viaje a Rusia, donde en la frontera en 1932 se le invita tomar el "tren hacia el siglo XXI"; y después de lo cual "automáticamente aprendí clasificar todo lo repugnante como una herencia del pasado, y todo lo atractivo como la semilla del futuro. Con la ayuda de esta clasificadora automática era aun posible para un europeo, en 1932, visitar Rusia y seguir siendo comunista". 
Koestler nos cuenta cómo la revolución sin pena magnifica la importancia de cualquier avance absolutamente insignificante, tipo se cosecharon tres zanahorias más que el año pasado, mientras que minimiza las consecuencias de cualquier gigantesco, tipo la epidemia de cólera creó ciertas inconveniencias para la prestación del excelente servicio de salud al cual la revolución nos tiene acostumbrados. 
Koestler nos cuenta cómo la revolución desarrolla su propio lenguaje para idiotas entendidos, con lo cual crea una simbología que le permite a los suyos jugar una especie de indios y vaqueros para adultos… "¿Cuál es la consigna?", "¡Patria socialismo o muerte, compañero!". "¡Entre usted entonces, compañero!". 
Koestler nos cuenta que en el lenguaje comunista las abreviaciones abundan para describir los programas y las instituciones pues éstos permiten eliminar los vínculos con propietarios individuales responsables sin identificar a los operadores anónimos responsables de su futuro funcionamiento disfuncional. 
Koestler nos cuenta cómo la colectivización obligada, unida al centralismo, asesina la economía. 
Koestler también nos cuenta cómo dejó de ser un comunista, lo cual, aun cuando se posea el convencimiento absoluto sobre tal necesidad, requiere de un proceso de desintoxicación mental tan especial que nos hace intuir la conveniencia que nuestros millones de rojos rojitos arrepentidos vayan desde ya creando sus Rojitos Anónimos. 
Lo que la biografía de Koestler nos deja claro, es que la película que actualmente pasan en Venezuela era vieja hasta para la época que la estrenaron en la Cuba de Fidel… ¡Qué culebrón, puras repeticiones, nada de fantasía! Y tantos que se creen lo de la revolución única y distinta. Acabará igualito a como acaban todas las revoluciones usurpadas por quienes solo les importa conseguir el poder. 
Finalmente lo que la biografía de Koestler nos debe dejar como lección ciudadana, para el día que toque, es que la enfermedad del comunismo le puede dar a cualquiera, hasta a los más intelectuales, por lo que no es el haber estado enfermo de comunismo lo que importa sino que, para bien o para mal, lo que importa es cómo el enfermo se comportó durante su enfermedad.

septiembre 02, 2010

¡Fuera con los mala gente!

En épocas de elecciones parlamentarias la atención naturalmente se centra en decidir quién es el mejor candidato por quien debemos votar. No obstante a veces más importante es decidir a quién se debe impedir que sea electo. La Venezuela sufrida y agotada por la violencia, tiene que lograr encontrar en sí la capacidad para enviar el 26 de septiembre un claro mensaje de castigo a quienes alimentan la violencia.
En otras palabras, cuando hay tanta necesidad de unirnos como país para buscarle solución a problemas urgentes, antes que tales problemas nos descuarticen como nación, debemos reducir el poder de todos aquellos divisionistas que intuitivamente sabemos que son simplemente unos mala gente.
¿Qué es un mala-gente? Alguien que no quiere reconciliación entre los venezolanos, es un mala gente. Alguien que usa su poder de gobierno no para gobernar sino para gobernarnos, es un mala gente. Alguien que fomenta el odio por cuanto el odio constituye su base de poder, es un mala gente. Alguien que no se atreve a dar la cara y debatir su gestión con quienes la objetan, es un mala gente.
Alguien que se vende de buena gente con la sola intención de volcar toda su bondad sobre sí mismo, es un mala gente. Alguien que doblega todo su propio pensamiento para servir sin distinción y criterio las órdenes de un jefe, e importándole un bledo todo lo demás, es un mala gente… y estoy seguro que Ustedes pueden ampliar mucho la lista de la mala-gente.
¿Cómo podemos evitar que la mala gente siga o entre a la Asamblea? 
Todos, de lado y lado y del medio, deberíamos pensarnos un listado de los diez peores mala-gente entre los que aspiran a entrar a la Asamblea y hacer de todo para que no lo logren. Estoy seguro que los que yo pensaría en mi lista aparecerían en las listas pensadas de la gran mayoría de los venezolanos, tanto en las de los de lado y lado como en las de los del medio. 
Es más, si yo observase que un mala-gente puede ser electo en una circunscripción que no es la mía, de repente dedicaría más tiempo a convencer a los de esa circunscripción a no votar por el mala gente, que al darle apoyo al no mala gente de mi propia circunscripción.
Es más, si yo observase que un mala-gente puede ser electo en una circunscripción que nos es la mía, de repente ofrecería un trueque. "Señor, ofrezco liberarlo del compromiso de voto que Usted puede sentir que tiene y que le haría votar por un mala gente, votando por quien Usted me indique en mi propia circunscripción".
En fin, si queremos a nuestro país no permitamos el 26 de Septiembre que mala gente accedan cargos de poder. Además, cantemos con Juanes: 
Mala gente… Te burlaste de mis sentimientos y ahora te lamentas 
Mala gente…Vas a pagarla caro porque a mí tú ya no me interesa
Mala gente… Porque tú eres una mentirosa y una mala gente
Tú me pides que regrese ahora… y ahora es a mí a quien lo le importas 
Tú me pides que seamos más que amigos… y amigos para qué si no hay cariño
Me he dado cuenta de tu engaño… de tu mala calaña y tanto mal que me hiciste tú 
¿Con tanta buena gente en Venezuela, cómo nos permitimos darle poder a unos que simplemente no tienen nada más en su currículum que el certificadamente ser mala gente? 

agosto 12, 2010

Capital social en rojo

Visitando a mi madre quien vive en Suecia tuve la necesidad de alquilar un remolque algo grande en una gasolinera. El joven empleado me pregunto mi nombre, mi teléfono y si deseaba pagar el alquiler ahora o después. Le respondí “después” y me dijo “llévate el número cuatro”. Salí de la gasolinera con el remolque sin haber pagado o mostrado cualquier tipo de identificación.
¿Esa mayor confianza que se tienen los ciudadanos entre sí en un país como Suecia, qué valor tiene? Exactamente no lo sé pero estoy seguro que el valor de una gran confianza entre los ciudadanos es alto y que el costo de la desconfianza también.
Hace algunos años alguien le pregunto a mi madre sobre el porqué no utilizaba los servicios de una enfermera que el Estado se ofrecía proveerle de manera gratuita para ayudarla a cuidar a mi padre que se encontraba enfermo. La oí responder “estoy seguro que hay quienes lo necesitan más.”
¿Esa mayor disposición de asumir una responsabilidad social y de evitar abusar lo ofrecido, qué valor tiene? Exactamente no lo sé pero seguro que tener ciudadanos con mayor responsabilidad social y así poder más fácil librarse de los mega-abusos sociales debe tener mucho valor para cualquier país.
Durante los últimos diez años, en materia de confianza entre los ciudadanos; de responsabilidad social y falta de abuso… ¿cuánto ha perdido Venezuela? ¿Tiene Venezuela con qué gastarse otra década igual de pérdida en valores sociales? ¡No! Extrapolando el capital social de la nación quedaría en rojo.
No cabe la menor duda que el gobierno, el cacique petrolero de turno, tiene la mayor responsabilidad por las pérdidas de capital social de la nación… pero, francamente, la “oposición” con su silencio, tampoco tiene mucho con qué lanzar la primera piedra.
Quienes no son capaces de sembrar la confianza entre todos los ciudadanos y solo buscan hacerlo entre los suyos, por cuanto no les importa los otros, o lo creen políticamente equivocado, no son los líderes que necesitamos para aumentar el valor social de Venezuela.
Quienes no son capaces de denunciar lo socialmente criminal de una gasolina regalada y de cupos Cadivi, por cuanto no les importa, o lo creen políticamente equivocado, o hasta lo disfrutan, tampoco son los líderes que necesitamos para aumentar el valor social de Venezuela.
Por cierto, para nada deseo implicar que Suecia sea una tacita de plata (mi madre por supuesto que sí lo es) y que Venezuela carezca totalmente de valores sociales. Mi intención es solo recordar que el capital que representa los buenos valores sociales no es algo que se gana en la lotería o se paga con el petróleo, sino algo que requiere de mucho esfuerzo, tanto para construir como para cuidar.
Y si las élites del país no saben de valores sociales, ni les importa mucho el construirlos, a cuenta de qué pueden esperar que unos “políticos” se los consigan.

agosto 05, 2010

El Sueldo

Durante una reunión internacional un reportero le pregunto al más alto funcionario venezolano ahí presente, “¿Quien le paga el sueldo a Usted?”. Su respuesta, “El pueblo de Venezuela”. O ése funcionario miente con asombrosa desfachatez, o es tan estúpido o inocente que se lo cree.
Solo para comenzar, si acaso los ciudadanos de Venezuela de verdad pagasen los sueldos de los funcionarios públicos, puede que ese funcionario ni siquiera estuviese representando al país; y aun cuando así fuese, de seguro que sus emolumentos de viaje serían tanto menores que en términos relativos hubiese acudido a la reunión en burro.
El sueldo, las prestaciones, los aviones de pocas plazas, las lujosas habitaciones hoteleras, los exquisitos restaurantes, los flux azules, las corbatas rojas, el diseñador de bigotes, el pulidor de zapatos y vocabulario, el maquillador, los guardaespaldas, y todo lo demás ingresos directos e indirectos de un alto funcionario público venezolano que dice respetarse, se cancelan ante nada con las generosas resultas petroleras que El Sistema le retiene al pueblo.
Si todo el ingreso del gobierno proviniese de los impuestos; no tanto de los impuestos anónimos como el IVA donde no queda el rastro final de quién lo pago; sino principalmente de los impuestos personales, con los de fortunas pagando millones y los pobres así sea una locha… ¿quién se puede imaginar que tuviésemos un gobierno como el actual?
No olvidemos que la Venezuela petrolera actual no es un país en el cual la ciudadanía le entrega recursos al gobierno para que éste gobierne para ellos, sino un país donde El Sistema retiene las resultas petroleras para que el gobierno gobierne a la ciudadanía. La diferencia, como entenderán, es verdaderamente abismal.
Solo para comenzar, por cuanto los ingresos del gobierno dependerían de cuán bien le va a los ciudadanos, en lugar de solo cuán bien le va al petróleo, de seguro que funcionarios públicos como el entrevistado se dedicarían a conseguirnos amigos más interesantes y menos bufos, en lugar de echárselas creándonos enemigos importantes.
Solo para comenzar, por cuanto los ingresos del gobierno dependerían de cuán bien le va a los ciudadanos, los burócratas públicos, en lugar de invertir nuestro dinero en sus nada rentables ocurrencias, harían lo posible por crear las condiciones que permita que las inversiones de los ciudadanos prosperen.
Solo para comenzar jamás se hubiese planteado la ridícula posibilidad que el sueldo de un funcionario público fuese cosa privada y no del conocimiento público.
Urgentemente necesitamos dejar ser un petro-estado donde el gobierno condescendientemente y como le da la gana le pasa un dinerillo a sus súbditos; para pasar a ser un país donde son los ciudadanos quienes pagan los sueldos de sus funcionarios públicos.
Para lograrlo necesitamos transformar en realidad el mito que “el petróleo es nuestro”. ¿Puede haber un mejor proyecto político alternativo que ése? ¿Puede haber una mejor manera de corregir los errores de cuartas y quintas?
Ante las elecciones oímos a los oficialistas desesperados de nuevo recurrir al refrán azul-azulito del “amor con amor se paga”. Tendrían razón, excepto que amor comprado con nuestro petróleo jamás es amor verdadero por lo que jamás se puede pagar con amor verdadero. Además, lo que más necesita el país es de buenos funcionarios públicos, y no de malos amantes.
El Universal

julio 29, 2010

Yo solicito

El Tribunal Supremo de Justicia estableció que los ciudadanos que deseen obtener información de los entes públicos deben explicar el porqué de su petición y para qué la van a usar. Estoy de acuerdo, la transparencia se aplica a todos. Además, como recaudar información cuesta dinero, ésta no debe ser solicitada a la ligera.
Sugiero que se establezca una página web donde los ciudadanos puedan exponer, tema por tema, sus argumentadas solicitudes de información. Para el caso que el gobierno no esté dispuesto a entregar tal información deberá, ahí mismo, indicar con claridad las causas de su negativa. Por supuesto, con un “no me da la gana” no les basta. Por cuanto toda información no recibida de manera oportuna no sirve para nada, cada solicitud debe recibir atención inmediata.
Ya se me ocurren innumerables “Yo, Per Kurowski, ciudadano venezolano, solicito saber de…por cuanto…”
Solicitaría la información exacta para poder refutar esas horribles acusaciones presentadas por Colombia sobre que Venezuela haya permitido la permanencia subrepticia de la FARC en su territorio nacional. Lo digo por cuanto la gravedad de un conflicto con un pueblo hermano requiere de una inmensa cohesión nacional, lo que obliga a que todos estén plenamente seguros que defendemos a nuestra nación y no solo a quien hace rato perdió el beneficio de la duda. No veo como tal información se nos podría negar ya que el que no la debe no la teme.
Solicitaría información que nos permita evaluar con exactitud lo que pasa con nuestro petróleo… barril por barril, por cuanto necesitamos librarnos del sentirnos robados y engañados. No veo como tal información se nos podría negar ya que el que no la debe no la teme.
Solicitaría información sobre exactamente en qué instrumentos se encuentran invertidos nuestra reservas internacionales, por cuanto aquello ayudaría evaluar el verdadero valor no divulgable del bolívar. No veo como tal información se nos podría negar ya que el que no la debe no la teme.
Solicitaría información sobre la ubicación de cada unos de los 100.000 fusiles kalashnikovs adquiridos por el gobierno, por cuanto nos tranquilizaría a todos saber que no hayan caído en manos incorrectas. No veo como tal información se nos podría negar ya que el que no la debe no la teme.
Solicitaría información sobre cuál es el ingreso, de por ejemplo el Contralor, por cuanto deseamos poder determinar si éste funcionario público estará más al servicio nuestro que al servicio suyo. No veo como tal información se nos podría negar ya que el que no la debe no la teme.
Solicitaría información que nos despeje la sospecha que se haya cometido la madre de todos los salvajismos neoliberales, con la tercerización a Cuba de parte de nuestra seguridad nacional. No veo como tal información se nos podría negar ya que el que no la debe no la teme.
Solicitaría información sobre el estado real de los tesoros naturales en el Estado Bolívar que la providencia dejo al cuidado nuestro, por cuanto necesitamos saber si debemos contratar su cuidado con otros más capaces. No veo como tal información se nos podría negar ya que el que no la debe no la teme.
Aun cuando la deban y la teman, solicitaría información sobre el costo de regalar la gasolina en Venezuela, por cuanto necesitamos saber cuánto aquello le resta a la satisfacción de tantas otras necesidades.
Les invito a proponer sus propios “Yo solicito”.

julio 08, 2010

A prueba de líder

Es una vergüenza que todo lo magnifico del pueblo venezolano se reduzca a causar penas ajenas, cuando vez tras vez la nación se dobla ante una de las ocurrencias de un cacique de turno. La historia ya debería habernos enseñado que para lograr y sostener una nación solida y vibrante, resulta indispensable tener ciudadanos capaces de resistir los cantos de las sirenas políticas… en otras palabras una ciudadanía a prueba de líder.
Lo anterior no es fácil, en ninguna parte del mundo, muy especialmente cuando la inmediatez de la política y los avances comunicacionales atentan contra la relevancia de los parlamentos y ayudan a crear la ilusión de un líder que trabaja con efectividad, en vivo y en directo... sin necesitar o merecer que se le interrumpa.
Por supuesto, si al cacique, de entrada, además se le otorga el control de una chequera repleta de resultas petroleras, y lo que convierte cualquier equilibrio de poder en puro cuento chino… estamos más que fritos.
La actual Asamblea Nacional, con su resultado de 167 a cero, en un país notoriamente polarizado, es ilegitima. En tal sentido absolutamente todas las decisiones del Ejecutivo que deberían haber contado con su aprobación, son igualmente ilegítimas. En momentos en que nos acercamos a poder tener una Asamblea legítima, le recuerdo y le ruego a ésta, que no se preste ni un segundo para legitimar lo ilegitimo del líder.
La venidera Asamblea tiene la responsabilidad histórica de evitar que nuestro país se desangre, asumiendo el rol de una Asamblea de Unidad Nacional. Esa responsabilidad recae muy especialmente sobre los hombros de quienes están ahí para supuestamente ser los asambleístas del cacique, estén en mayoría o no.
Si me tocase ser orador de orden para la apertura de tal histórica Asamblea, usaría cada segundo para recalcar la importancia de reubicar al país con respecto a sus resultas petroleras. A tal fin diría:
No es socialismo, de ninguna especie, cuando un gobierno retiene las resultas petroleras y no las entrega a los ciudadanos, por cuanto no cree ni quiere confiar en que los ciudadanos sepan administrarlas… o sea donde se propone la participación ciudadana pero se teme a que participe de verdad.
No es capitalismo, de ninguna especie, cuando un gobierno retiene las resultas petroleras y no las entrega a los ciudadanos, por cuanto no cree ni quiere confiar en que los ciudadanos sepan administrarlas… o sea donde se defiende el libre mercado pero se teme a un mercado libre de verdad.
Lo más importante para que Venezuela logre salirse de manera pacífica del juego trancado por el petróleo, es iniciar el debate sobre cómo lograr que la ciudadanía tome una mayor posesión sobre las resultas petroleras… por cuanto propiedad dispuesta por otros, simplemente no es propiedad.
Repartir las resultas a la ciudadanía no tiene nada que ver con debilitar al Estado. Obligar al Estado a depender exclusivamente de las contribuciones de la ciudadanía es la única manera de conseguir un Estado que hace bien lo que debe hacer y no se mete en lo que no debe hacer.
Terminaría por recordarle a la Asamblea Nacional que le corresponde “Organizar y promover la participación ciudadana en los asuntos de su competencia”, por lo que los parlamentarios, para cumplir con su deber, deben ayudar a construir una sociedad a prueba de líder... comenzando, por supuesto, por lograrlo ellos mismos.

junio 24, 2010

El hombre nuevo se hace esperar

En momentos cuando por descuido hacemos abstracción del hecho que el socialismo que el cacique de turno nos quiere imponer es ante nada un proyecto para mantenerse en el poder, y solo oímos a un ser desesperado por encontrar la manera de hacernos comprar su invento, hasta le podemos tener lastima.
Durante la larga cadena del Sábado, y que con la ironía propia de la historia fue transmitida desde una fábrica de quesos, el cacique hablaba, analizaba, explicaba e inventaba sobre comunas y vida comunitaria. Buscaba animar sus alumnos con unos cuantos “¡eh!” pero sin querer darse cuenta que sus alumnos no tenían el más mínimo interés en la materia. Sus candidatos a hombres nuevos, esos cuya graduación se nos hace más lejana que nunca, no tenían tiempo para escuchar al maestro por, cuán hombres viejos, estar ocupados buscándole la manzana más bonita y más rojita.
Si igualmente hacemos abstracción del hecho que el cacique nos dice que si no es por las buenas será por las malas que conseguirá a ése hombre nuevo, “no puede haber reconciliación”, hubo momentos en que, cerrando los ojos, nos sonaba algo así como un hippie de los sesenta. ¿Qué pasaría si el cacique abandona los duros Hell´s Angels, y se deja crecer el pelo, se pone un bluyín acampanado, se guinda unas flores en el cuello y, tal Scott McKenzie, nos canta “If we´re going to Sabaneta? ¿Tendría así una mejor posibilidad de labrar su hombre nuevo?
En su probablemente muy sincera frustración sobre lo tanto que el hombre nuevo se hace esperar, el cacique teorizaba sobre la posibilidad que las actuales comunas eran demasiado pequeñas para servir como aldeas Potemkin; y por lo que habría que desarrollar macro-comunas para convertir a los incrédulos. Algo así como esa misma fábrica de quesos multiplicada por mil y hecha fuente de orgullo revolucionario al estar planificado que en un futuro desplazara mundialmente al queso camembert con nuestro queso guayanés. ¿Se lo creemos?
El neo-Sábado Sensacional recordaba reality shows con sus cámaras ocultas, solo que en este caso era imposible decir quien estaba filmando a quien; si el cacique a los indios; o los indios al cacique; o los indios y el cacique a la oposición; u, horror, el mundo a los venezolanos. De repente en Alemania, unas amas de casa y unos sociólogos, no se pierden ni un solo capítulo de su “Rot-rotlein Venezuela”.
Ni por un segundo le peleo al cacique de turno la idea de querer un hombre nuevo, por supuesto uno mejor… ¿quién no lo quisiera? Pero, aparte del cómo formarlo, tenemos el problema de cómo asegurar que ese hombre nuevo sobreviva en nuestro duro hábitat. Por ejemplo, mientras, ¿qué nos hacemos con tanto hombre viejo?... los que hasta incluyen al cacique que aún cuando lo germino la democracia, nos resulto más viejo que Los Tres Villalobos.
De lo que si estamos seguros es que ese hombre nuevo que queremos, no surgirá a fuerza de obedecer; ni a quien tenga un mando militar, ni a quien cargue con una chequera petrolera, y mucho menos a un todo-en-uno yo-solito-mando-propongo-y-decido. 
Estoy seguro que el hombre nuevo que queremos es antes que nada un hombre capacitado para asumir sus responsabilidades y crear consensos, y no un experto en evadirlas culpando a otros y fomentar disensos. Si ese hombre nuevo se hace esperar, pues que así sea, por cuanto con hombre nuevo maloso, ni para la esquina.

junio 10, 2010

Perdóneme Tío Juan

Alí Primera cantaba: "Perdóneme Tío Juan pero se ve que no sabe nada las cosas que yo le digo, es que usted no se ha fijao lo que pasa con el hierro, nos pagan la tonelada por menos de tres centavos ¡vamos a pelear carajo! o nos quedamos sin cerro". 
El 6 de Junio, en El Universal, Joseph Poliszuk le preguntaba a Rodolfo Sanz, el ex ministro de Industrias Básicas y Minería: "Usted dijo una vez que las empresas básicas llegaron al llegadero. ¿Estarán quebradas?". 
Y ese Tío Sanz le respondió: "Obviamente que están en crisis, nosotros producimos aluminio a pérdida. Que cualquier genio me diga qué debemos hacer si sacas una tonelada a 3.700 dólares y la vendes a 2.000. El costo laboral de cada tonelada está en 53%, cuando en Australia y Estados Unidos está en 16 y 17%. Nosotros decidimos garantizar los empleos pero eso hace que la relación trabajo necesario/trabajo excedente sea de -67%. Es decir, no hay producción de plusvalía". 
Preocupado me fui a las páginas web de las empresas de aluminio. Encontré una noticia que indicaba que gracias "a la voluntad política del Gobierno Bolivariano y la conciencia del presidente Chávez" y a unos "recursos provenientes del Fondo Chino Venezolano, en el marco del Plan Guayana Socialista 2009-2019" está asegurado el pago de "las utilidades de fin de año a todos los trabajadores y las trabajadoras de las empresas del Sector Aluminio". 
Ahora, aún más preocupado, por cuanto el fin de año para el cual se aseguraban tales utilidades era el de 2009, me fui a ver lo del Plan Guayana Socialista. 
En un YouTube un dirigente que se auto-describe "sin ningún tipo de protagonismo" arengó sobre la participación de los trabajadores en la toma de las decisiones empresariales, lo cual suena bien y lo cual no tengo problemas en apoyar. No obstante, al final, todo degeneró en propaganda barata con su "es tarea fundamental la formación ideológica... para alcanzar la transformación a los seres alienados y tercerizados en la sociedad neoliberal"... y con el trasfondo musical de "Perdóneme Tío Juan". ¿Qué pasará en las navidades del 2010? 
Y no sé por cuánto tiempo el resto del país está dispuesto a calarse el que a algunos se les pague un sueldo para que se dediquen a una gestión donde el país pierde... pero me imagino que si se calan que se regale la valiosa gasolina en Venezuela a quienes tienen carros, que la capacidad de nuestros muy pobres de calársela es casi inagotable. 
El cacique de turno identifica con buena labia muchos de los problemas nacionales; solo para después, lamentablemente, convertirse en el principal problema nacional al creerse capaz de darle las soluciones a éstos... y sus seguidores le aceptan sus tonterías. 
Venezuela, como país petrolero, aparte del problema político que significa obligar al pueblo someterse a la voluntad de quien carga la chequera con sus resultas petroleras, estructuralmente sufre de una tasa cambiaria demasiado elevada para permitir la competitividad en los productos transables... si hoy hasta en el aluminio perdemos. 
Por tal razón, si queremos fuentes de trabajo, necesitaremos de subsidiarlos o producir algo con el suficiente valor agregado como para pagar unos sueldos relativamente elevados. Diseñar telas en lugar de fabricar telas. O hacer como la China mantener los dólares afuera y su moneda subvaluada. O acudir al neo-proteccionismo. O trueque, petróleo por empleos. 

junio 03, 2010

Casus Pax et Tranquillitas

Como ciudadano de un país tan trágicamente polarizado como Venezuela, al oír sobre la presentación del libro "Cómo enemigos se hacen amigos", tuve que asistir. El autor Charles A. Kupchan, un profesor de asuntos internacionales en la universidad de Georgetown en Washington describió un proceso hacia una paz estable contentivo de cuatro fases:
La primera consiste en un importante e inesperado gesto de apertura, en términos de un acomodo unilateral a los intereses de lado contrario. Este gesto, preferiblemente, es efectuado por el lado más fuerte y quien por tener menos que ganar con engraciarse con el otro, logra darle así mayor credibilidad.
Lo anterior inicia una serie de frenos y concesiones recíprocas donde las partes se van tentando y midiendo hasta llegar al punto donde aun cuando cada quién mantiene sus objetivos e intereses propios, ambos se convencen que estos se logran mejor por la vía de la cooperación que por la de competencia. Al final las partes terminan convencidas de que en términos generales hasta persiguen los mismos fines.
Luego viene la fase donde la sociedad se integra al proceso intensificándose las reuniones y el intercambio entre quienes eran enemigos, en todos los niveles y con relación a todo tipo de asunto.
Finalmente viene el momento donde se genera una nueva narrativa y se modifica la identidad de ambos lados, hasta el punto tal que terminan casi compartiendo una sola identidad... o sea, en otras palabras, como cuando los venezolanos de nuevo fuesen venezolanos, y no rojos-rojitos, azules-azulitos o amarillos-amarillitos. La responsabilidad principal de ejecutar esto le corresponde ante nada a las élites de ambos lados.
Kupchan comienza su libro, así como la presentación que oí, ilustrando el proceso con el ejemplo del cómo unos enemigos tan acérrimos como lo eran Estados Unidos e Inglaterra, se volvieron unos insignes amigos sobre un período relativamente corto 1895-1900.
¡Siéntense! (por lo menos para mí fue sorpresa). El gran acomodo inicial requerido y que en este caso fue efectuado por Inglaterra, consistió en aceptar, en 1895, el arbitraje como instrumento para resolver el conflicto entre Venezuela y Guyana, y reconociendo así a la Doctrina Monroe que tácitamente le asignaba a Estados Unidos la prevalencia sobre los asuntos de nuestro hemisferio.
Y les pregunto; si Venezuela formó parte del regalo de entrada al proceso que construyo una paz estable entre Estados Unidos e Inglaterra; y si unas aberraciones han decretado una guerra interna sin posibilidad de reconciliación en nuestro propio país... ¿no seríamos entonces capaces de usar a Venezuela para regalarnos a nosotros mismos la paz?
¿Dónde está esa verdadera gran mesa de unidad donde se pueden sentar los valientes venezolanos a discutir sobre Venezuela, sin esconderse tras las faldas del cobarde odio entre venezolanos? Esa mesa debería estar abierta 24 horas del día todos los día del año y en ella deberían sentarse quienes aspiran ser elites.
A esa mesa yo le preguntaría además, como cosa propia, si no sería una buena manera para generar unidad nacional, el permitir que el venezolano participe directamente en la siembra del petróleo, en lugar de asignarle todas las resultas al cacique de turno, para así luego desunirnos peleándonos cada quien cómo caerle mejor al cacique, para que nos dé algo más que nuestra parte.