abril 02, 2009

No dejemos de ser un país cristiano

Fue solo hace como unas ochenta a cien generaciones, o sea nada, que la gran mayoría de los venezolanos fuimos de hecho montados en la cresta de esa perfecta ola salvadora que significó la crucifixión de nuestro señor Jesucristo. Las enseñanzas de Jesús, interpretadas tanto con aciertos como de seguro con errores, forman la esencia de lo que hoy somos como cristianos durante nuestra breve y efímera presencia terrenal. En otras palabras Venezuela es y ha sido un país de tradición cristiana… y hasta nuestros ateos, quiéranlo o no, tienen más de cristianos que de ateos.

El elemento central de la tradición cristiana, aun cuando con frecuencia logramos hacernos los locos sobre ello, es el amor al prójimo, sea quien sea el prójimo. En tal sentido es aparente el riesgo que existe que Venezuela abandone el cristianismo, cuando más y más todos caemos en aceptar como nuestros prójimos solo a algunos de los prójimos. ¿De verdad queremos que nuestra generación sea la culpable que Venezuela aparezca definida mañana como una nación pagana?

Cuando aquí me refiero a un país cristiano no es si a es católico o protestante, como tampoco si los ciudadanos expresan su cristianismo acudiendo fielmente a misa todos los domingos. De nuevo, me refiero a un país donde los ciudadanos son capaces de expresar el amor al prójimo respetando las opiniones distintas del prójimo y lo que por supuesto también incluye el respeto a sus distintas religiones.

¿Que en muchas ocasiones anteriores se ha irrespetado al prójimo en nuestro país? Muy cierto, pero la irresponsabilidad y la falta de cristiandad de una generación no exime para nada a la otra.

¿Que nuestro sistema de gobierno predica la separación entre la religión y la política? Cierto pero igualmente Bolívar dijo, a cuenta de su herencia cristiana, que "la religión [...] es de naturaleza indefinible en el orden social y pertenece a la moral intelectual. [...] La religión es la ley de la conciencia" (ver nota) y con lo que él igualmente aceptó que la religión tiene un significado que va mucho más allá que el de una simple Constitución.

Y aquí entre nosotros los herederos y los portadores de la antorcha del cristianismo, de qué nos hubiésemos preocupado si Bolívar se hubiese desprendido de todo cristianismo, si al fin y al cabo todos sabemos que tanto Bolívar como nosotros, comparados con Jesucristo, somos todos unos absolutamente insignificantes figurines.

Digo lo anterior por cuanto asusta observar cómo permitimos que nuestro país se desvíe de todo lo que lo trajo hasta aquí, tal como también asusta pensar en los falsos ídolos que adoramos o permitimos ser adorados. Hablemos claro, como defensores de nuestra tradición cristiana, nuestra generación se está convirtiendo en un verdadero payaso.

Venezolanos, el cristianismo nos une a todos mucho más de lo que los distintos mandatarios del diablo puedan querer desunirnos. Actuemos en consecuencia.

Nota: Simón Bolívar. Discurso al Congreso Constituyente de Bolivia del 25 de Mayo de 1.826.

febrero 26, 2009

Somos la oposición

Y ahora resulta que lo que se conoce como oposición, a falta de algo mejor que hacer, se ocupa con dividirse entre quienes consideraron que los resultados del referéndum del 15 de febrero traían buenas noticias, por cuanto la diferencia entre quienes están con el cacique de turno y quienes no se redujo en dos años de tres a un millón de votos y quienes consideraron los resultados como una absoluta y clarísima derrota.

Como sin duda me ubico más cerca de lo que se conoce como la oposición pero como tampoco me gusta que me tengan pena ajena, de nuevo aclaro que la línea que separa la verdadera oposición, en la cual creo y a la cual pertenezco, del verdadero oficialismo, tiene muy poco que ver con quien será elegido el próximo cacique de turno.

El verdadero oficialismo en Venezuela está representado por quienes quieren entregarse y someterse a su cacique de turno predilecto mientras que la verdadera oposición está representada por quienes desean que el cacique de turno, quien quiera sea elegido, sea reducido de ser El Gran Hacendado a ser un simple servidor de los ciudadanos.

El verdadero oficialismo en Venezuela está representado por quienes prefieren que el Estado siga siendo el sembrador de las resultas petroleras mientras que la verdadera oposición está representada por quienes consideran que tras de casi 100 años de fallidos intentos ya es hora que sea el ciudadano quien tenga el derecho de aprender a sembrar su propia siembra.

El verdadero oficialismo en Venezuela está representado por quienes siguen vendiéndonos la idea que las resultas petroleras deben estar concentradas en manos del Estado, por el bien nuestro, mientras que la verdadera oposición está representada por quienes opinan que tal concentración sólo resulta en darle al Estado una excesiva capacidad para abusar y subyugar al ciudadano.

El verdadero oficialismo en Venezuela está representado por quienes creen que una Constitución se redacta con el fin de otorgarle poderes al Estado mientras que la verdadera oposición está representada por quienes saben que la única razón de una Constitución es la de limitar los poderes del Estado.

El verdadero oficialismo en Venezuela está representado por quienes le agradecen al Gran Hacendado la gasolina regalada mientras que la verdadera oposición sostiene que la gasolina no es del Gran Hacendado para regalar.

La verdadera oposición se encuentra temporalmente alineada con una pseudo-oposición sólo a cuenta de que el actual cacique de turno representa un obstáculo demasiado grande para lograr abrir un debate que les permita hacer una oposición de verdad. ¿Quién tiene tiempo para discutir el futuro cuando el presente tiene tan mal semblante?

La verdadera oposición sabe que a la larga se opone tanto a quienes buscan la permanencia, para siempre, del actual cacique de turno o quienes quieren imponernos, como siempre, otro cacique de la tribu de los quítatetú- paraponermeyo.

La verdadera oposición busca conversar con todos quienes aun cuando pertenezcan al actual oficialismo o a la actual pseudo-oposición quieren encontrar la manera de librar a nuestra querida Venezuela de ese Gran Hacendado al cual siempre debemos pedirle cacao aun a sabiendas que el cacao es nuestro.

La verdadera oposición sabe que actualmente tiene muy pocos votos pero eso le importa un bledo sabiéndose triunfador por el solo hecho de ir en la dirección correcta y que, como dicen, más importa el viaje que el destino.

febrero 19, 2009

Y ahora... ¡a rematar!

Los que se oponían a la reforma constitucional perdieron por haberse ocupado demasiado en discutir el referéndum en lugar de ganarlo. Si bien con eso el Presidente se ganó el desmerecido derecho de nuevo a lanzar su candidatura en el 2012, igualmente perdió la excusa perfecta para no presentarse a ser derrotado.

En las elecciones para Presidente de diciembre de 2006 y las que sin duda eran mucho más importantes que unas sólo relativas a la posibilidad de poder reelegir a los electos, el actual Presidente sacó 7.300.000 votos y el candidato de la oposición 4.300.000. Tres millones de votos de diferencia.

En el referéndum del domingo, aun cuando el Presidente imploró y lloró, el lado oficialista sólo sacó 6.300.000 votos mientras que la oposición obtenía 5.200.000 votos. La diferencia se redujo a poco más de un millón de votos. ¿Quién rayos se ve perdiendo en el 2012?

El Presidente, angustiado, buscó ocultar la realidad calificando los resultados como "Una contundente victoria de la revolución popular". ¡Qué bríos! En el mundo de las victorias electorales de las revoluciones populares el 53% no es nada. Por ejemplo, un Fidel Castro jamás ganaba sus elecciones con menos del "99%" del voto.

Y todo esto después de diez años disfrutando la madre de las bonanza de resultas petroleras. Y todo esto antes de tener que tomar medidas como devaluar al bolívar "fuerte" y aumentar el precio de la gasolina. Y todo esto antes que la inflación se le dispare a las nubes. Y todo esto antes que los que aspiran a su propio poder político se le vayan y tenga que quedarse él, solo solito, con sus entregados y sus chupadores.

No hay duda, el cacique de turno está metido en un tremendo lío. Lamentablemente, nosotros, la otra mitad del país, también.

¿Qué debe hacer la oposición? Desarrollar las banderas propias alrededor de las cuales pueda reunirse y pelear desde ya sin tener que esperar las próximas elecciones. ¿Porqué perder nuestro tiempo peleando las propuestas del cacique de turno cuando hay tantas propuestas mejores que hacer?

Primero, una enmienda constitucional que debe incluir: la doble vuelta electoral para no tener que desgastar al país en primarias inútiles; y para que el 80% de cada dólar recibido por la nación en resultas petroleras sea entregado directamente a los ciudadanos para que sean éstos los verdaderos responsables por la siembra del petróleo.

Segundo, para evitar que la dizque revolución, buscando salvar su pellejo, hipoteque nuestro país de manera salvaje con el mundo capitalista necesitamos aclararle a los acreedores internacionales que en un país donde la oposición tiene un 47%, una Asamblea elegida 100% entre los adictos al Presidente carece de la legitimidad necesaria para aprobar contratos de deuda internacional. ¿Porqué pedir un referéndum revocatorio para la Asamblea cuando es tan fácil convencerlos que ellos son los que más necesitan una elecciones parlamentarias ya?

Tercero, buscar conversar con cualesquiera del otro lado que quieran conversar, para así garantizar la paz y la unidad tan necesaria para después de la victoria. Lo que si no es aceptable es la prédica de quienes aun ganando nos dicen que no hay nada que hacer y que con ello inconscientemente, incondicionalmente, le brindan su apoyo a la dizque revolución.

El Universal
Noticiero Digital

febrero 12, 2009

El 16 de febrero

El cacique de turno necesita que gane el SI, no tanto para frenar la oposición como para frenar la desbandada de sus desencantados. Después de haber perdido credibilidad, liderando un gobierno corrupto e ineficiente y que desperdició la mayor bonanza de ingresos de nuestra historia, no le queda otra que amenazar a los "suyos" con el de quedarse para siempre.

En principio mientras un cacique mantenga el control sobre nuestras resultas petroleras, no deberíamos permitirle ser reelegido, ni siquiera una sola vez, sea quien sea, por cuanto para quienes genéticamente son adictos al poder tales recursos son drogas que provocan que a lo único que se dedique un cacique elegido es al ser reelegido.

No obstante, en circunstancias donde el cacique no tuviere cómo extralimitarse en su poder, lo lógico sería que una sociedad pudiese reelegirlo, vez tras vez, si eso quieren. Los poderes de un rey en Europa son tan limitados que pueden quedarse para siempre... sin causar mayores daños.

Si fuéremos unos civilizados y no unos primitivos, entre todos discutiríamos sobre cómo lograr la mejor manera de conciliar lo anterior y así plantear una reforma constitucional que en lugar de desunir al país pueda unirlo.

¿Dónde se ubica esa propuesta razonable? En algún lugar entre el restarle al cacique de turno los poderes con los cuales pueda abusar y el dificultar su reelección para así neutralizar sus abusos.

Una solución para el caso de no lograr quitarle al cacique los instrumentos de poder y de tortura ciudadana, sería exigir crecientes márgenes de triunfo a quien quiera ser reelecto. Por ejemplo, para ganar la primera elección se requeriría, como hoy, un solo voto más, pero para ser reelegido una segunda vez se exigiría un margen superior al 10% de los votantes; la tercera, un margen del 20%, etc. Ese sistema del tipo "handicap", podría compensar una buena parte de los casi garantizados abusos de poder.

El domingo 15 saldré a votar NO con entusiasmo y estoy seguro que la enmienda será rechazada. No obstante el lunes 16 no quisiera que amanezcamos esperando la próxima del pedigüeño, para de nuevo tener que rechazarla, sino reuniéndonos, todos, para buscar propuestas de enmienda que estén más alineadas con los intereses de los ciudadanos. ¿Acaso una Constitución no es para proteger a los ciudadanos de sus gobernantes?

Por ejemplo, el 16 de febrero discutamos el que los mismos ciudadanos venezolanos sean los sembradores de las resultas petroleras venezolanas, para así librarnos de los drogos de poder.

El Universal
Noticiero Digital

febrero 05, 2009

¿Nuestras elites?

En una discusión sobre cómo lograr buenos gobiernos se mencionó la importancia de estructurar los incentivos de manera tal que las elites se interesasen en tener un buen gobierno y de manera tal que neutralizase la natural oposición de las elites a la apertura y la inclusión.

Con respecto a lo primero considero que el interesarse por el buen gobierno de su país ya de por sí debería ser una condición inherente a las elites por lo que quienes se creen elites y no lo hacen serían solo simples usurpadores de la elite.

Con respecto a lo segundo y por cuanto el concepto de elite parece implicar algo de permanencia en el tiempo, de repente una excesiva apertura e inclusión pudiere resultar en una excesiva movilidad social que podría dificultar la configuración de una elite en un país.

No obstante lo que más me pasó por la mente fue lo siguiente: ¿Si existiese un índice mundial sobre las elites dónde ubicarían las elites del mundo a la elite venezolana? ¿Dónde, entre todas las elites del mundo, se ubicaría la elite venezolana a sí misma?

Yo estoy seguro que la ausencia de una contundente crítica de parte de quienes pudiesen considerarse la elite venezolana a los subsidios regresivos implícitos en la gasolina regalada y en nuestro sistema cambiario colocaría a la elite Venezuela entre las últimas.

Igualmente estoy seguro que muchos de quienes se considerarían a sí mismo formar parte de la elite venezolana colocarían a la elite venezolana entre las primeras, sólo a cuenta de sus marchas protestando un gobierno eminentemente malo.

La diferencia en la percepción debería llamar a la reflexión. Frecuentemente se oye decir que "el pueblo tiene el gobierno que se merece" ¡Mentira! El pueblo tiene el gobierno que se corresponde con la calidad de la elite del país.

Llevo tiempo argumentando que debemos entregar las resultas petroleras directamente a los ciudadanos para que sean ellos quienes aprendan sembrar y las siembren, pero, quienes se creen elite, casi siempre me responden que los venezolanos no son de confiar y que solo desperdiciarán tales recursos. Como yo confío más en los ciudadanos venezolanos como ciudadanos, que en las elites venezolanas como elites, de repente son nuestras elites las que más necesitarían de la descentralización de las resultas petroleras para aprender.

El Universal
Noticiero Digital

enero 29, 2009

La bomba AAAtómica

Los desequilibrios entre los países con superávit, encabezados por la China y los países con déficit, encabezados por Estados Unidos; así como la creencia generalizada de los mercados de haber derrotado la inflación para siempre, logrado diluir los riesgos hasta hacerlos desaparecer en el océano global y eliminado la volatilidad excesiva de los mercados, proveyeron el uranio enriquecido necesario para fabricar la bomba que provocó la reciente crisis financiera mundial.

No obstante, y que nadie se equivoque, la bomba AAAtómica financiera, la construyeron, sin intención, los reguladores de la banca en el Comité de Basilea, al ignorar que algo que se percibe como menos riesgoso puede generar descuido y por lo tanto ser mucho más peligroso que algo que todos conocen como riesgoso y estimula la precaución.

Los principales elementos de la bomba AAAtómica fueron los siguientes:

1. Unos requerimientos mínimos de capital para la banca basados en el riesgo percibido que los deudores no cumplan con sus pagos. Lo anterior si bien obligaban a la banca tener bastante capital para cubrir las operaciones riesgosas, al mismo tiempo les permitía tener muy poco capital para aquellas calificadas como de menores riesgos, con lo que se le dio inicio a un inmenso apalancamiento del sistema financiero.

2. Las calificadoras de créditos (CC). Para establecer los riesgos se nominó a 3 CC creando un oligopolio de información de riesgo, al mismo tiempo que se enviaba a los mercados un contundente mensaje subliminal que decía "Si las CC son lo suficientemente buenas para el Comité de Basilea deben ser buenas para Ustedes". Un regulador con algo más de sabiduría tenía que haber entendido que el incentivar al mercado para seguir las opiniones sobre riesgos de sólo unos pocos, tarde o temprano tendría que resultar en una catástrofe.

Dicho y hecho, las calificadoras de crédito señalaron con sus AAA a unos instrumentos financieros que estaban garantizados con unas hipotecas otorgadas al segmento de mercado conocido como "subprime", pero que pagaban algo más que los rendimientos otros instrumentos que portaban el mismo AAA. Lo anterior produjo una avalancha en la demanda de tales títulos, la cual sólo era posible satisfacer con hipotecas cada día peores, pero aun así siguieron siendo considerados AAA. Cuando entonces trillones de dólares finalmente desaparecen sobre el precipicio "subprime" y caen sobre un sistema financiero altamente apalancado, se detona la primera bomba AAAtómica.

Hoy el Comité de Basilea y las calificadoras de crédito siguen haciendo lo mismo y si algo discuten, es la posibilidad de elevar aún más el poder explosivo de la AAAtómica haciéndonos creer que las calificadoras de crédito, de ahora en adelante, serán mucho mejores, por lo que podemos seguirlas con mayor confianza. ¡Sálvennos! Ya la bomba AAAtómica que detonó causará más tragedia y miseria que las dos bombas atómicas antes detonadas.

enero 22, 2009

Einstein en Venezuela

De nuevo Venezuela se enfrenta a la triste realidad que otro ciclo de altos precios petroleros solo le ha permitido a unos elegidos imponerle sus reales ganas, sin dejar nada que razonablemente le compense al país el haber extraído a diario unos cuantos millones de barriles de lo que la Providencia generosamente nos dejó. Si las generaciones venideras nos solicitasen una rendición de cuentas, no tendríamos donde escondernos para ocultar nuestra vergüenza… ¿O será que somos tan sinvergüenzas que ni siquiera conocemos de ese sentimiento?
Albert Einstein, de visitarnos, no tendría que inventar nuevas respuestas para describir lo que nos pasa. Le oigo decir "si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo", lo que para mí solo significa que es hora de dejarnos de creer en el milagro de encontrar alguien capaz de sembrar bien nuestras resultas petroleras o, de darse ese milagro, creer que sea repetitivo, para que los milagrosos no sean seguidos por otros que lo echen todo a perder.
¿Y cómo lograr eso? Einstein respondería "La formulación de un problema, es más importante que su solución". Lamentablemente en nuestra Venezuela ni siquiera discutimos la posibilidad que el resultado promedio de tener a todos los venezolanos responsabilizados cada quien por sus propias resultas petroleras pueda ser superior al resultado de tener todas esas mismas resultas administradas y sembradas por el cacique de turno.
¿Por dónde comenzamos? Einstein dijo: "Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio" y en eso tiene razón. No obstante no queda otro remedio de darle y darle, hasta derrumbarlo, a ese prejuicio, alimentado por quienes buscan ponerle sus manos a nuestras resultas petroleras, según el cual el venezolano es irremediablemente incapaz e irresponsable, a menos que se le someta a un interminable proceso de educación que no prevé un acto de graduación.
Einstein decía "Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro". Creo en el milagro de poder convertir a nuestra Venezuela en una nación de sembradores en lugar de lo que somos, un país habitado por decepcionados receptores de malas cosechas.
Ya oigo a muchos decir: "¿y qué sabe ese Einstein de los venezolanos como para creerse tener el derecho de venir aquí a darnos consejos?", a lo que Einstein nos replicaría: "¿qué sabe el pez del agua en la que nada toda su vida?".

enero 19, 2009

Solo somos unos subyugados súbditos

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana…". Parte del Discurso de Angostura pronunciado por Simón Bolívar en 1819.

Lo anterior, con lógica, se cita mucho para rechazar los deseos bastante naturales del cacique de turno de quedarse eternizado en el poder.

No obstante, la verdad es que no importaría tanto el que un mismo ciudadano permaneciese por mucho tiempo en el poder si ese poder fuese debidamente limitado. Pero, mientras el poder del Estado venezolano se nutre tanto de las resultas petroleras aquí podemos elegir gobiernos totalmente nuevos cada año y aun así seguir bajo la misma tiranía.

Lo digo por cuanto ya esta más que demostrado que el ciudadano venezolano hace tiempo se subyugó y se acostumbró a ser tan pero tan obediente que ni siquiera le pasa por la cabeza la posibilidad que pueda ser él mismo quien administre y siembre de manera directa sus propias resultas petroleras.

Que un comunista o un salvaje pseudo-capitalista-amigote-del Estado esté feliz con el como se organiza en Venezuela la administración de las resultas petroleras no lo dudo un instante pero, el que los socialistas o los capitalistas y liberales que predican la importancia de los mercados debidamente regulados para la toma de decisiones económicas lo acepten, sin discusión, sólo resulta del haberse subyugado ciegamente a quien controla la chequera petrolera, o sea la corona, el manto y el cetro de nuestro reino petrolero.

Cuando Bolívar dice "Un justo celo es la garantía de la libertad republicana" se referiría hoy directamente a la necesidad de republicanamente reclamar que nos sean entregadas directamente las resultas petroleras, por cuanto ya no deberíamos aceptar más nunca a reyes o reyezuelos que se creen sabihondos y actúan todopoderosos.

Que el cambiar una monarquía petrolera por una democracia petrolera sea algo fácil, nadie lo ha dicho. El proceso para desintoxicarnos de ese veneno que nos tiene a todos los venezolanos sentaditos esperando todo del Estado, elección tras elección, desilusión tras desilusión, siempre con una misma boba fe en el quítatetú-paraponermeyo de turno, no será nada rápido; justo por lo cual debemos comenzarlo cuanto antes, por el bien de nuestros descendientes.

Lo que sí les puedo garantizar es que lograr instaurar una real democracia petrolera en Venezuela produciría un venezolano más fuerte, más rebelde, más responsable, más venezolano, en fin, más como un Simón Bolívar de nuestros sueños.

enero 08, 2009

Echando el resto

No hay manera de explicarle a un ciudadano normal de un país normal el solo concepto de un Estado entregando divisas, a un precio muy por debajo del que debería ser su precio de transarse en un mercado libre, a los ciudadanos que deseen y tengan con qué viajar. Quien infringe la Ley y negocia su cupo de hecho aún cuando no de derecho se comporta de manera más responsable que quien se distrae en un viaje subsidiado al exterior.
No hay manera de explicarle a un ciudadano normal de un país normal el solo concepto de un Estado entregando un dividendo petrolero regalando gasolina a quienes tienen el vehículo necesario para cobrarlo. Quien infringe la Ley y contrabandea la gasolina al exterior de hecho aun cuando no de derecho se comporta de manera más responsable que el que quema la misma gasolina en una cola.
No hay manera de explicarle a un ciudadano normal de un país normal un control cambiario que abarata las importaciones pero al mismo tiempo imposibilita el mantener la competitividad del país en los productos transables. Quien infringe la Ley y con sus bolívares adquiere divisas para salvaguardarlas en el exterior de hecho aun cuando no de derecho se comporta de manera más responsable que el que consume cachivaches importados.
Darle a algunos solo por cuanto se visten de rojo rojito y a otros solo por cuanto pueden acceder los subsidios regresivos es para todos los fines prácticos, exactamente lo mismo. La tracalería no tiene color… la tracalería de muchos de los dizque bolivarianos es igualita a la tracalería conscientemente inconsciente de muchos de los escuálidos.
Con frecuencia he sostenido que a nuestro querido país no debemos buscarlo donde creemos haberlo perdido, sino buscarlo donde lo queremos encontrar y donde yo quisiera encontrarlo simplemente no debe haber cabida para las locuras descritas ni lugar para justificar los abusos propios sobre la base de los abusos de los otros, entre las cuales siempre se encuentran las imbatibles tracalerías del tracalero mayor de turno.
Pero, con una oposición incapaz de protestar las irracionalidades cuando estas benefician los bolsillos de quienes creen sus simpatizantes, conseguir a nuestro país donde merece estar, es una misión casi imposible. A Venezuela la providencia le entregó el petróleo pero también las elites menos elites que puedan existir. Imagínense, éstas ni siquiera discuten la posibilidad que sea el ciudadano y no el Estado el responsable por la siembra de las resultas petroleras.
Como de nuevo alguien buscara negar su responsabilidad acusándome de estar influenciado por una herencia escandinava… de nuevo les recuerdo que la seriedad, la racionalidad económica, la justicia y el orden no tiene absolutamente nada de incompatible con un país de ciudadanos alegres y contentos… esa teoría de país tropical, solo la siembra y la enseña los que disfrutan de abusar y de revolcarse en una suciedad compartida.
Por favor, nuestro país y nuestros hijos se merecen mucho más que una nueva capa de pintura, se merece que lo reconstruyamos por completo.

enero 01, 2009

La multa

Leí sobre la multa de unos 1.400 millones impuesta por las autoridades de Estados Unidos y de Alemania a la empresa Siemens por haber incurrido en actos de corrupción de funcionarios públicos en Argentina, Bangladesh, Irak, Israel, Rusia y Venezuela con el propósito de adelantar sus negocios.

Habiendo escrito sobre la necesidad de combatir la plaga de la corrupción atacando por igual a corruptos y corruptores, sin duda me contenté con la noticia; aun cuando presentí que la actual crisis económica mundial diluirá bastante lo que se puede haber alcanzado triunfando en esta escaramuza.

Lo que sí no logre entender, por cuanto ni siquiera se discute es… ¿quién se queda con la multa?

Dado que estamos entre quienes hemos sufrido los costos directos derivados de los actos de corrupción multados… ¿nos tocará percibir una parte de la multa como compensación?

Si los gobiernos de Estados Unidos y Alemania deciden quedarse con toda la multa por cuanto el corruptor cometió un crimen en estos países corrompiendo a funcionarios públicos extranjeros… ¿podemos, como sociedad civil perjudicada, también acudir ante las cortes o las autoridades de Estados Unidos y Alemania?

Digo sociedad civil por cuanto según leo a un diputado decir la Asamblea Nacional no tiene planteado investigar el caso, a menos que la denuncia sea consignada por canales regulares, ya que por lo general la Asamblea "no estila" proceder a la investigación por notitia criminis… aun cuando me imagino que el diputado se refiere ante nada a la notitia criminis que incomoda.

Yo no soy abogado pero como observo que con frecuencia los casos criminales al poco rato dan lugar a casos civiles, de nuevo pregunto: ¿que pasaría si un grupo de ciudadanos venezolanos intentamos una acción de clase en Estados Unidos y en Alemania, en contra de Siemens y en contra de quienes cayeron en la corrupción?

De repente con ello convertimos una escaramuza en una batalla de real importancia estratégica para la guerra contra la corrupción.

Por cierto que me perdone la Siemens… no tengo nada personal en contra de ellos… lo que pasa es que sí tengo mucho, personal, en contra de los corruptos, los corruptores y la corrupción.

Compatriotas, en un mundo globalizado, cualquier corte que nos puede servir, nos puede servir.