febrero 21, 2008

Buscando la Venezuela nuevamente posible

Si como país fuésemos poca agua podríamos hacer tres cosas. Diluirnos por completo en el océano global (globalítis), quedarnos empozados pudriéndonos poco a poco (localítis) o buscar un sistema de recirculación que nos conserve fresca. Ese reto lo enfrentan todos los países del mundo, aun quienes son lagos inmensos.
Hay momentos cuando buscando ver el vaso medio lleno, en lugar del tan vacío que parece estar, me digo que nuestro país ha caído afectada por una severa localítis, tal serio sarampión juvenil y que si bien podrá dejar marcas que afean, por lo menos puede ayudar a que ésta no repita, cuando adulto, cuando es más peligrosa.
Pero de seguir degenerando empozados como una Corea del Norte, el péndulo histórico puede devolverse con tanta fuerza que nuestra pequeña Venecia termine con una globalítis tan aguda que desaparezca sumergida cuan una Atlantis; con antropólogos y buscadores de raíces musicales escarbando nuestros restos para tratar de establecer si existimos o solo fuimos un mito.
En tal sentido, esperamos que cuando ello ocurra, como va a ocurrir, que logremos atajar ese péndulo y encontremos el milagroso punto intermedio que nos permita ser una Venezuela del Mundo. Sin duda que esto comienza por elegir gobiernos dirigidos por quienes se sienten cómodos con ser tanto ciudadanos de Venezuela como ciudadanos del mundo.
Por ejemplo tales gobernantes sabrán que de la misma manera que un tribunal justo en Sabaneta es lo que más necesita el débil de Sabaneta para defenderse ante el fuerte de Sabaneta, de esa misma manera todo país como el nuestro necesita de unas instituciones que puedan defender sus intereses en un mundo donde, en la ausencia de tales instituciones, siempre ganaría el más fuerte.
Por supuesto, el proceso de aprender cómo utilizar las instituciones internacionales para la defensa de la nación no es un coser y cantar y de seguro se cometerán costosas novatadas, pero renunciar a las instituciones internacionales por cuanto no siempre obran a favor de uno, es similar al del muchacho malcriado que decide no seguir educándose sólo por cuanto una maestra lo trató mal.
Antonio Francés en su Venezuela Posible en 1990 nos decía "Venezuela tiene todavía el carácter de un país provisional, donde todo es transitorio. Esto la hace moldeable; la arcilla sigue siendo estando fresca. Si encontramos el rumbo cierto y lo seguimos con constancia durante suficiente tiempo, podemos transformar el país que conocerán nuestros nietos". Lo anterior sigue siendo cierto y la década roja malgastada puede por lo menos servirnos tanto para haber fijado la ubicación del donde no debemos ir como para permitir ayudarnos a fijar un nuevo rumbo.
No obstante, por si acaso, reunamos un inventario portátil de lo que es nuestra Venezuela, por si necesitamos de un Arca de Noé para pasar los tsunamis que se avecinan, ya que la verdad es que en un mundo globalizado, ¿quién puede jurar que Venezuela necesariamente termina ubicada en Venezuela? ¿Dónde esta Cuba?.., ¿aún existe? ¡Una nación se ubica en las ilusiones de sus nacionales!
No llegué a conocer al Dr. Francés, pero ante su reciente fallecimiento permítame enviarle a sus más cercanos el consuelo de la certeza que con su escritos él se ganó un merecido puesto en nuestra memoria como nación… o, en el peor de los casos, en lo que quedará de ella.

enero 31, 2008

Si el conocimiento basta la sabiduría sobra

Lo menos que busco con estas líneas es transmitir algo de sabiduría, ya que estoy muy consciente de cuán correcto estaba Hermann Hesse cuando en Siddharta escribía que "La sabiduría no es comunicable. La sabiduría que un erudito intenta comunicar, siempre suena a simpleza". 
Y mucho menos aún busco transmitir algo, como un sabio, ya que reconozco muy bien la imposibilidad de serlo; tan claramente resumido por Sócrates cuando argumenta que la única posible sabiduría humana es saberse no sabio o sólo poseedor de una sabiduría absolutamente carente de valor.
Pero tanto ustedes como yo, quizás no en nuestras mentes, pero sí definitivamente en nuestros corazones, no obstante sabemos, o intuimos, o queremos creer, que existe alguien que es más sabio que otro. ¿Dónde? No sabemos, seguramente no entre los sabihondos. ¿Cómo llegó a serlo? El suponer que tiene que ver con Dios es un buen comienzo.
Digo todo esto por cuanto en un mundo de tanta información y de tantos conocimientos, vez tras vez nos enfrentamos al dilema de si los conocimientos bastan, entonces la sabiduría sobra y no vale nada; y temo que esas palabras encierran el peligro de que nos empantanemos para siempre en una dictadura del conocimiento.
No hay duda que nuestra sociedad está siendo cada día más arrinconada por los productores y los adoradores de la información y de los conocimientos, quienes no dejan el espacio suficiente para que los cuestionadores sitúen esa información y esos conocimientos en una perspectiva más correcta.
Lo anterior ocurre en todos los campos. Por ejemplo, en el área financiera ésa es la única explicación posible al hecho de que nuestros reguladores financieros hubieren asignado tan ingenuamente tanto poder de decisión sobre los flujos financieros a unas pocas y humanamente falibles calificadoras de crédito. 
Qué lástima que nadie les leyó a los reguladores el siguiente extracto de la Apología de Platón, donde hablando como Sócrates dice. "Los artesanos; por el hecho de que dominaban bien una técnica y realizaban bien un oficio, cada uno de ellos se creía entendido no sólo en esto, sino en el resto de las profesiones, aunque se trate de otros asuntos bien complicados. Y en mi opinión esta petulancia echaba a perder todo lo que sabían".
¿Y cómo nos libramos de esa dictadura del conocimiento, sin tener que, como algunos de nuestros primitivos, recurrir a ese remedio peor que la enfermedad que sería el culto a la desinformación y al desconocimiento? No es fácil, pero por lo menos creo que tenemos un mejor chance de ello si nos dedicamos a impedir la configuración de mayorías tecnócratas incestuosas en nuestros órganos de decisión. Equipos multidisciplinarios, con mucha variedad de experiencia y con mucha humildad, son los que deben configurar nuestras juntas y ministerios.
Introduzco el factor de humildad, por cuanto una de las principales razones por la que el mundo está pasando por la actual turbulencia financiera se debe a que muchos profesionales expertos simplemente no supieron o no se atrevieron a reconocer, como Sócrates sí supo hacer, que no entendían nada de lo que andaban aprobando. 
Amigos, recordémonos que el no entender lo que pasa, no necesariamente nos hace menores entendedores de lo que pasa.

enero 17, 2008

¿Precisión inexacta o desinformación precisa?

Entre las tasas de cambio de unos 200 países del mundo que a diario con cuatro decimales aparecen en el Financial Times, encuentro al "Bolívar Fuerte" y ruego que pocos de sus lectores entiendan el español por cuanto una cosa es sufrir la cursilería en casa y otra muy distinta verla expuesta ante todo el mundo.
Y me voy a la página del Banco Central y leo que a partir del 1 de enero de 2008 el reporte de Tipos de Cambio de Referencia que se publica diariamente por este Instituto expresará los tipos de cambio Bs./US$ y Bs./Divisa… con ocho decimales. ¡Ocho decimales! De hecho, abriendo el archivo correspondiente, encuentro que la tasa de cambio actual es de Bs. 2.15000000/US$. Curiosamente el adjetivo "fuerte" ahí no aparece por ningún lado… ¿Acaso posee el BCV una información privilegiada distinta a la del Financial Times?
No hay manera de entender el porqué se necesitan usar 8 decimales en un sistema de cambio controlado, donde además existe la prohibición expresa de informar sobre la otra realidad que anda por ahí. Si es que necesitamos establecer comparaciones con las tasas en periodos anteriores, por ejemplo a principios de 1999 cuando el actual patrón agarra la administración de la hacienda, creo suficiente indicar que la tasa de cambio era entonces de Bs. 0.56406 o sea se ha sufrido hasta la fecha una devaluación oficial de más del 281% (como 40% anualmente) eso sin hablar de la que anda por ahí.
Pero por supuesto la explicación de los 8 decimales debe ser esa manía de los políticos de tercera que cuando no saben nada de nada buscan ocultarlo tras la precisión implícita en el usar muchos decimales y en el pronunciar de manera exacta y muy fina cada letra de cada palabra.
Hablemos también sobre eso de ocultar la tasa que anda por ahí… ¿Quiénes se pueden beneficiar? Pues los cambistas que aprovechan la asimetría informativa. ¿Y quiénes se pueden perjudicar? Antes que nada el comprador de unos pocos dólares que ahora no tiene idea sobre cuál sería una tasa de mercado razonable y el gobierno. ¿El gobierno? Pues sí.
El que a la hora de la verdad necesita saber con más exactitud sobre todas las tasas cambiarias es el gobierno ya que el mundo formal y el informal se encuentran íntimamente conectados y sólo la continua comparación entre ellos le permite lograr el seguimiento indispensable para poder actuar de manera adecuada. Cuando no se alimenta suficientemente la demanda con dólares oficiales se dispara la tasa que anda por ahí y el gobierno no puede permitirse el lujo de que los diferenciales sean demasiado grandes y distorsionen toda la economía. Por lo tanto, de ser gobierno, yo más bien castigaría a quienes no divulguen las tasas de cambio que andan por ahí.
Y no vayan a creer que estas opiniones sólo son quejas de alguien que por principios o por echárselas de sofisticado y avanzado, se opone a un control cambiario. Al contrario con frecuencia he sostenido y escrito sobre la importancia que tiene un control cambiario para una economía pequeña como la de Venezuela. Claro está, el control cambiario que yo sugiero, exceptuando circunstancias muy especiales, no se enfocaría sobre la salida de las divisas sino sobre las entradas, ya que ante nada son los tsunamis que resultan cuando los océanos financieros globales se vuelcan sobre nuestra bañerita local, los que producen los verdaderos daños.
Amigos, el dicho dice "cuide los céntimos y el bolívar se cuida solo". Pues en nuestro país pusimos al patrón político a cuidar los bolívares y éste lo volvió céntimos, perdón, milésimas de céntimos. ¿Qué hay en nuestro futuro? ¿Lo mismo que con las afeitadoras, una hojilla más? ¿El bolívar requetefuerte?

enero 11, 2008

Hipotecas: El lado oscuro del saber

Hipotecas: El lado oscuro del saber

Todos elogiamos la economía del saber, pero no debemos olvidar que el desconocimiento tiene también un valor para la sociedad, o por lo menos permite que a veces sea más fácil de manejar. Permítanme ilustrar lo anterior haciendo referencia al sector de la salud y al de los créditos.
Si todos compartimos el mismo plan de seguro de salud, entonces todos participamos de manera solidaria en la buena o en la mala salud de los demás. Pero si se les permite a las aseguradoras discriminarnos, poco a poco quedaremos segmentados en muchos grupos de acuerdo con las proyecciones de nuestra salud que sean determinadas por lo que podría llegar a ser unas agencias calificadoras de salud individual.
Cuando el sector salud se limita a segmentar entre, por ejemplo, fumadores y no fumadores, las implicaciones no son muy serias por cuanto el fumar es una decisión voluntaria (supuestamente), por lo que el efecto disuasivo de tener que pagar unas primas mayores por fumar no es tan malo. Por supuesto, el voluntarismo puede exagerarse y de hecho ya hay compañías de seguro que ofrecen grandes descuentos de acuerdo al número de horas que se ejercite en un gimnasio.
Pero si a las aseguradoras se les permitiese usar toda la información disponible, como la que se obtendrá a la vuelta de la esquina con el mapeo genético, entonces podemos encontrarnos ante la peligrosa realidad de que algunos ciudadanos pagarían tasas de seguro de salud muy bajas, otros unas bastante mayores y algunos ni siquiera tendrían acceso a seguro alguno. En tal caso, ¿qué respuesta debe dar la sociedad para contrarrestar la desesperación de los últimos?
Algo similar ocurre con los créditos, como los de las hipotecas. Solía ser que el comprador de una vivienda, de acuerdo con su ingreso, calificaba para un mayor o un menor monto de crédito, pero las tasas a ser pagadas sobre tal préstamo no diferenciaba mucho entre un “buen riesgo” y un “no tan buen riesgo”. Ya no más. La actual economía del saber, de la información, clasifica ahora al mercado en muchas distintas categorías de riesgos y aún cuando esto se nos ha vendido como algo que crea mayores oportunidades para los compradores pobres, no necesariamente es así.
Mil dólares pagados cada mes durante 15 años, al ser descontados al 11 por ciento anual, por cuanto el prestatario se considera riesgoso, tienen un valor de 88.000 dólares hoy. Exactamente los mismos pagos, pero descontados a sólo el 6 por ciento, por cuanto el prestatario califica de poco riesgo, valen hoy 118.500 dólares… ¡Un 35 por ciento más! He aquí el problema actual de nuestros prestamistas que clasifican como “subprime”… no sólo tienen menos dinero, sino que además el poco que tienen vale menos.
Añadámosle a esto la posibilidad de que las calificaciones de crédito tampoco reflejen correctamente la capacidad y voluntad de repago de los prestamistas y podemos observar como estaríamos entonces introduciendo en nuestra sociedad unos riesgos estructurales insostenibles.
¿Pero qué hacemos ante la situación de que un mayor saber en algunos casos opera como un impuesto regresivo? ¿Estaríamos mejor regresando al oscurantismo? ¡Por supuesto que no! 
Pero de lo que si necesitamos es de esa humildad para reconocer que todo el saber necesita venir acompañada por una buena dosis de sabiduría… de ésa que no se puede comprar tan fácilmente en un banco de datos o simplemente contratando a un experto con un PhD.



enero 10, 2008

Cupos

Qué bueno fuese si todos los dólares preferenciales se repartiesen en cupos iguales entre todos los venezolanos con el explícito derecho de ser negociables, digo para que el subsidio implícito le llegue por igual al rico y al pobre y no como hoy, mayoritariamente a los vendedores internacionales de bienes y servicios, a los gestores e intermediarios y a los ciudadanos que más consumen dólares.
Qué bueno fuese si toda la gasolina que se vende a un precio menor que su costo de distribución se repartiese en cupos iguales entre todos los venezolanos, vía cupones negociables, digo para que el regalo de la gasolina le llegue por igual a rico y pobre y no como hoy, a quienes más la pueden consumir y contrabandear.
Qué bueno fuese si todos los derechos ciudadanos se repartiesen mediante un cupo igual a cada uno de los venezolanos, digo para que estos derechos amparen a todos por igual sin depender del color de la franela y del grado de necesidad con que se necesite de chuparle las medias al papaúpa de turno.
Qué bueno fuese si cada joven venezolano recibiese cupones, no negociables, con lo cual pudiera pagar todos sus estudios, digo para que le quede más claro a los maestros para quiénes deben trabajar todo el tiempo.
Genéticamente nos hemos convertido en una sociedad de arrastrados acostumbrados a tener que mendigarle favores a un sector político que, fascinado, encuentra en ello su mayor incentivo para aspirar a su cupo político. Lo triste es que la venezolanidad nuestra de hacernos los locos, nos impide darnos cuenta que podemos liberarnos de esa infectada llaga social, está a nuestro alcance, si sólo nos atrevemos.
Compatriotas, no quiero dólares preferenciales, no quiero gasolina gratis, no quiero ninguno de esos enredos administrativos… con que me den mi cuota parte del ingreso petrolero, la que por cierto a cada momento nos dicen que es nuestra, me basta y me sobra. Nuestra banca comercial es capaz de montar en poco tiempo un sistema ultraseguro y confiable que permita tal distribución.
Los gobiernos deben cobrar impuestos para cubrir sus gastos y hay una aceptación generalizada que estos deben basarse sobre una cierta progresividad que promueva una mayor distribución del ingreso. Este gobierno dice que distribuye sus ingresos considerando ante nada a los más necesitados, pero cuando nos ponemos a sumar la regresividad presente en el sistema de cambiario, en el subsidio de los precios de la gasolina y en los regalos a otros países, pues tendríamos que, como es costumbre reciente, mandarlos a lavarse ese paltó.
En Venezuela el día que nuestro éxito no dependa de nuestra capacidad para mendigar del sector público una cuota de favores algo superior al que logra mendigar nuestro vecino, o pedirle a otros que hagan el pedigüeñito a nombre nuestro, ese día sí podemos hablar de independencia en nuestro país.

diciembre 06, 2007

El campo de batalla

Mi país se parece a un campo de batalla de la primera guerra mundial. Dos trincheras profundas, cada una con aproximadamente un cuarto del país; otro cuarto corriendo expuesto entre ellas en tierra de nadie y un cuarto final deambulando como en estado de shock por los alrededores. ¡Mi Dios!… ¿cuándo seremos nación de nuevo?
Gracias a la inspiración de los estudiantes el domingo, abrazando fuertemente a nuestros queridos y alzando nuestras "Gracias Señor", celebramos el haber evitado la partición final, en la raya. Hoy lunes ya necesitamos de regresar al proyecto de construir una Venezuela para todos.
Según las cifras oficiales del CNE en Diciembre del 2006 de 15.8 millones de votantes 7.3 millones votaron por chávez , 4.3 millones votaron por Rosales y 4.2 millones se abstuvieron. En el referéndum del Domingo de 16 millones de votantes, 4.6 millones votaron por el NO, 4.3 millones por el SI y 7.1 millones se abstuvieron.
La oposición consiguió 300.000 votos nuevos, ante nada por liderazgo de los estudiantes; el apoyo de los autocríticos como Ismael García, Baduel y otros; una excelente actuación de apoyo de los protagonistas tradicionales; así como una cierta discreción de ese extremismo opositor que ahuyenta a muchos. Si a los votos NO se le añade además unos 200.000 de los que fueron demasiado leguleyos, finos o enterrados como para votar, así sea solo por solidaridad, la oposición atrincherada tiene 4.8 millones de votos.
Los votos duros de chávez, la otra trinchera, son los 4.3 millones que lo acompañaron a pesar de lo deformante de su proyecto de reforma y siempre claro que a este número, le debemos restar una cierta cantidad de los votos virtuales tradicionales.
Si los abstencionistas de siempre y para siempre siguen siendo los 4.2 millones del 2006, tenemos entonces que de los 3 millones de votos que perdió chávez, 2.7 millones se abstuvieron, o sea que se subieron a tierra de nadie. El que ello haya ocurrido se debe a las locuras propias de La Deformante; al excelente trabajo persuasivo de los autocríticos antes mencionados; y al hecho que los agresivos e incompetentes del gobierno y asamblea simplemente no se hicieron perdonar.
El reto actual es asegurar que esos 2.7 millones no se vuelvan a atrincherar y generar una nueva y decente propuesta de país que incite a los que siguen en las trincheras y a quienes merodean que se unan a los de en tierra de nadie, para convertir ésta en tierra venezolana.
El primero que tiene que decidirse sobre si ordenar a sus tropas que caven más profundas sus trincheras o pedirles que suban a buscar la nación, es por supuesto chávez. Para ello, dado que repitió tanto el argumento que hay otras democracias donde los gobernantes pueden ser reelectos y gobernar por mucho tiempo (siempre ocultando que se trataba de sistemas parlamentarios) bastaría recordarle que si un gobernante de esos países hubiese sufrido un voto de falta de confianza en su visión para el país como el que se le dio a chávez el domingo, ya tendría que haber renunciado.
Por cuanto el domingo ganó nuestra actual Constitución no estoy para nada a favor de una Asamblea Constituyente. No obstante, el resultado del referéndum, sí clama a gritos una nueva Asamblea, para así poder reiniciar el verdadero dialogo que tanto necesitamos.
PD. Mis felicitaciones por la corajuda actuación durante la angustiante incertidumbre por parte de conocidos como Enrique Márquez, William Ojeda, Andrés Velásquez, Enrique Capriles Radonski y otros, así como la de los tantos héroes anónimos…de ambas trincheras.

noviembre 30, 2007

“Llega la batalla final en Venezuela”

Entrevista por Alberto Avendaño director del Tiempo Latino, en Washington el 30 de Noviembre de 2007.

Per Kurowski afirma que su país se acerca a la “batalla final” que se dará el 2 de Diciembre con el referéndum para reformar la Constitución.
- ¿Hacia donde va Venezuela?
El 2 de Diciembre es como la batalla final en el Señor de los Anillos. Ahí se define el país o una Corea del Norte Tropical o el regreso al mundo para restablecer el diálogo internacional. El presidente Hugo Chávez es hoy un líder aburrido, de monólogos.
- Pero Chávez es un presidente elegido y reelegido.
Y muy incompetente. Venezuela es un país de ingresos fabulosos donde en este momento no se consiguen alimentos de primera necesidad. Esa es la cúspide de la incompetencia. Pero se reelige a Chávez porque la gente con necesidades hizo una inversión de esperanzas en él y el costo de, otra vez, desilusionarse es horriblemente alto. Los venezolanos se aguantan en la desesperación.
- ¿Será la reforma a la Constitución una clave de futuro?
- Lo que yo llamo la Deformadora ha puesto las cosas en un punto extremo. Chávez podría haber seguido navegando sus aguas, pero se decidió por los extremos: que el presidente tenga la responsabilidad del Banco Central, que el voto no surja de elecciones, que le poder surja del pueblo (y él es el pueblo)… el 2 de diciembre trae grandes posibilidades de crisis y todos los que tenemos familiares allá estamos preocupados.
- ¿Fracasó la oposición?
- La oposición es la única que supera la incompetencia del gobierno actual. Y aunque cada día más gente se baja de las filas chavistas, los nuevos actores son los estudiantes con un discurso que pone sobre la mesa la palabra reconciliación. Hay que darle valor a esa palabra en un ambiente donde lo que prima es la eliminación del enemigo. La fuerza de Chávez se deriva del conflicto. Los estudiantes protestan porque no se le ha dado al pueblo suficiente tiempo para discutir la nueva constitución. Son sin duda los estudiantes los que tienen el mejor discurso opositor.
- ¿Existe el riesgo de una guerra civil en Venezuela?
- Una guerra civil llevaría generaciones superarla. Debemos movernos siempre en lo que son soluciones democráticas. Pero el riesgo existe porque el desmembramiento del chavismo es un hecho. Las corrupciones, las dádivas a otros países, los amoríos con Cuba que afectan la soberanía nacional… hace que el oficialismo se derrumbe.
- ¿Por qué la obsesión con Simón Bolívar?
- Porque Simón Bolívar da para mucho, es un personaje multifacético que a este gobierno le sirve para todo. Pero Chávez no es el primer dictador que se monta en el caballo de Bolívar. La misma historia venezolana se centra en Bolívar. Es nuestro muerto, con el que cargamos.



noviembre 29, 2007

El voto NO es pasión racional

Mi NO tengo que cantarlo a los cuatro vientos…no puedo callarlo… por lo que no tengo la menor duda que el 2D depositaré mi voto NO con muchísima pasión, especialmente cuando me he convencido que la mayoría de la oposición así lo hará y muy especialmente por cuanto así nos lo han pedido los estudiantes.
Pero también sé que mi voto NO es profundamente racional, por lo siguiente:
El voto NO no convalida algo ilegítimo. El Art. 333 de la Constitución actual establece. "Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia". En tal sentido
nuestro voto NO es solo un primer paso de esa colaboración que se nos exige para frenar la enfermiza y desfigurante deformante y no hay nadie que me convenza que con ese voto NO, yo pueda estar dándole legitimidad a algo profundamente inconstitucional.
La abstención no convence. He sopesado todos los argumentos a favor de la abstención y si aún ciertamente muchos son importantes, en ningún momento me han logrado convencer, pasional y racionalmente, que estemos perdiendo con muchos votos NO que con muchas abstenciones. La Asamblea 167 a 0, es un
monumento demasiado grande a la desidia que puede provocar una abstención.
Necesitamos contarnos. Presiento que las principales irregularidades que están presentes en el sistema electoral se relacionan con el REP, lo cual si bien permite activar votantes virtuales por el SÍ no logra impedir el conteo de los votos reales del NO. En tal sentido cada día me convenzo más que el oficialismo busca incentivar la abstención… no necesariamente por temor a perder sino mucho más por temor a que la oposición se cuente.
Cálculos. En diciembre 2006 chávez sacó 7.3 millones de votos y estoy seguro que para lograr aquéllo se apeló a todas las reservas reales y virtuales que existían. Rosales logró sacar 4.3 millones de votos y que al haber sido contados por el CNE rojo rojito, sabemos que son todos 100% reales. Este 2D si las inmensas dudas que existen en el oficialismo le resta un millón y medio de votos (reales) al SÍ y de lograrse que un millón y medio de opositores nuevos o abstencionistas viejos voten NO, tendremos 5.8 millones por el SÍ y 5.8 millones por el NO… y que entonces vean cómo nos van a deformar con La Deformadora.
Amigos: cuando el cerebro y el corazón de un pueblo están del mismo lado no hay quién lo pare. Salir a defender nuestro voto en elecciones anteriores significaba en esencia el defender el voto por otro, mientras que este 2D significa quizás la última oportunidad de defender un voto por nosotros mismos, nuestros hijos y nuestro país… y eso es algo muy pero muy distinto.
Todos somos borregos de algo o de alguien. Yo, ahora, lo soy de los estudiantes, a mucha honra… ¿y usted?

noviembre 22, 2007

El 2D es solo otro acto político

El 2 de diciembre, si yo quiero expresar mi protesta al contenido de La Deformadora votando un NO, ¿significa eso que yo esté ayudando a eliminar su vicio anticonstitucional? Por supuesto que no, ¿quién soy yo para eso? De la misma manera, si algunos llegasen a fabricar una mayoría para el SÍ, eso tampoco legitimaría nada. Para entender lo anterior basta recordar que una Constitución no esta hecha para defender las mayorías, las que siempre se defienden solas, sino para defender al ciudadano de las acciones del gobierno y a las minorías de las acciones de la mayoría
La Deformadora, al presentar un articulado que de aplicarse deformaría profundamente a nuestra nación y su forma de gobierno, va mucho mas allá de ser una simple reforma. De acuerdo a nuestra Constitución vigente, para transformar el Estado se requiere de una asamblea constituyente y al respecto no hay tutía. En tal sentido el 2 diciembre salgamos a votar SÍ o salgamos a votar NO, en términos jurídicos, eso es un acto írrito. Lo cual no significa que el 2 de diciembre no pueda ser un gran acto político.
Digo lo anterior por cuanto después de las tantas discusiones que sostuve con relación a mi artículo "¿Legitima un voto?", termine con la impresión que una gran parte de la oposición ha colocado sobre sus hombros, sin razón alguna, el peso de ser más papistas que el Papa. En estos momentos creo que muchos estarían felices de ir el 2 de diciembre a expresar su NO, pero se sienten cohibidos por creer que con eso estarían violando unos principios ético-morales. A ellos les digo que se dejen de esa tontería y que vayan tranquilamente a votar su NO (si eso finalmente es lo que la mayoría de la oposición decide hacer), ya que con eso no están refrendando absolutamente nada, excepto por supuesto su rechazo político a La Deformadora.
Para los que aún así sigan sintiéndose incómodos, depositen tranquilos su voto NO el 2D, no tanto en contra del contenido de esa Deformadora, que no tienen ni porqué haberla leído, sino en protesta por el hecho que buscan imponérnosla atropellándonos por una vía no constitucional.
Por supuesto, nada de lo anterior disminuye el compromiso que he adquirido con ustedes de como un borrego, a mucha honra y en nombre de la indispensable unidad, hacer lo mismo que la mayoría de la oposición vaya hacer, sea abstención o sea votar NO. No obstante y repitiéndoles que hasta un borrego puede tener su corazoncito y el mío se inclina por votar, permítanme darles tres argumentos en favor de votar NO… en ese acto político del 2 de diciembre.
Como de todas maneras debemos salir a protestar el 3D, o bien para ratificar la ilegitimidad del SÍ o bien para buscar legitimar nuestro NO, la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué podrá generar más estímulo para salir el 3D, el haber votado NO, o la abstención? Yo presiento que sentir que me han robado mi voto me provocará más rabia el 3D que sentir que no me hayan contado bien mi abstención, o que la hayan contado bien sin importarles un bledo.
Tiene mucha más importancia derrotar políticamente a La Deformadora que ilegitimarla.
Nuestros jóvenes parecen que nos piden el NO y debemos complacerlos, entre otros por cuanto las mayores consecuencias del 2D serán igualmente para ellos.

noviembre 01, 2007

Borrego… a mucha honra

La verdad es que en la oposición cohabitan figuras tan extrañas que a veces algunas de ellas parecen más bien infiltradas.
Entre los más extraños sin duda alguna se encuentran aquellos que odiando a fondo la mueca de primitivismo del gobierno caen en su propio culto del "no hay nada que hacer" y parecen estar a punto de convocar un suicidio colectivo similar a ese que hace una década ocurrió en Jonestown, Guyana, cuando un charlatán religioso condujo a la muerte a más de 900 personas. Lo único que les falta es su propio charlatán. 
Los abstencionistas incluyen los que con razón desconfían del sistema electoral y los que no quieren participar por cuanto eso significa darle legitimidad a algo ilegitimo de por sí. Ambas posiciones son muy razonables pero cuando estas derivan en un extremismo que hasta prefiere que el régimen siga haciendo de las suyas con tal de no votar, sin duda que nos enfrentamos a otro grupo bien extraño.
Y los abstencionistas al extremo también tienen su contrapartida en quienes sólo aceptan salir del régimen por la vía del voto, así sea votando durante generaciones, sin importarles para nada la falta de credibilidad del sistema electoral, por cuanto lo suyo es un acto de fe en la democracia. Éstos que prefieren que el régimen persista en sus quehaceres antidemocráticos, si es que aún con mayoría no se puede sacar por la vía del voto imposible, también clasifican como extraños.
La energía que alimenta la extrañez de todos los anteriores es esa tendencia bastante frecuente en el venezolano de siempre querer tener razón y de siempre querer dar la impresión de saber la respuesta y que por cierto permite a tantos con toda la desfachatez del mundo revolcarse en placer cuando alguien los tilda de expertos, cuando en otras culturas se hubiesen muerto de vergüenza.
Como remedio entonces a estos grupos de extraños que nos tienen divididos en el qué hacer aun cuando todos comparten un solo objetivo yo lanzo mi llamado ¡Borregos unámonos! 
Dobleguemos todo nuestro intelecto ante la imperante necesidad de elegir una sola opción. No analicemos más el si votar, si abstenernos o el si hacer otra cosa, sino dediquémonos sólo a buscar identificar qué opción escoge la mayoría de la oposición para seguirla con todo el entusiasmo del mundo. Con la frente en alto, a mucha honra, nos debemos convertir en los más borregos de los borregos… así sea nos acusen de extraños: ¿por esta causa quién no? 
Si la mayoría elige un camino, quien vaya por otra vía votando, absteniéndose o inventando, ya lo podremos entonces eliminar de la lista de los extraños e incorporar definitivamente a la lista de infiltrados. Por cierto, el voto y la abstención no son incompatibles. Si por ejemplo la mayoría llegase a votar en contra de la propuestilla el 2 de Diciembre y ésta queda aun así aprobada, es obvio que hay lugar para la madre de todas las abstenciones, a todo, el 3 de Diciembre.
Mientras estamos en la tarea de identificar la opción única recordémosle a nuestros compatriotas que a nuestra querida nación no la podemos reencontrar en la senda donde la perdimos sino que tenemos que buscarla donde queremos que llegue a encontrarse y que para lograr llegar ahí, no le podemos dar el gusto a quienes disfrutan, gozan y ganan con que nos odiemos.
El Universal