diciembre 23, 2010

Venezuela amargada

Sin duda que los villancicos no tienen las mismas posibilidades de ataño para alborotar las felicidades navideñas en nuestra Venezuela. Basta ver las tantas caras amargadas que nos rodean por doquier.
Encontramos las caras amargadas por las tantas tristes realidades, pero, ante nada, las más amargas de todas, son las de quienes saben que protagonizan una vulgar mentira bufa, y son demasiado débiles y cobardes para salirse.
Observen por ejemplo las caras de los asambleístas actuales y las del tren ejecutivo. Ni una sola cara refleja el éxtasis revolucionario de quienes creen en lo que hacen. No, son las caras de uno tan pobres pobres diablos qué, si uno lograse hurgar suficientemente profundo en nuestra cristiandad navideña, hasta nos deberían causar lástima.
Son los que promulgan leyes que deberían ser innecesarias como las que dicen "En los servicios de radio, televisión y medios electrónicos, no está permitida la difusión de los mensajes que: Inciten o promuevan el odio y la intolerancia por razones políticas" para luego tener que aplaudir a su cacique cuando incita sus odios y sus intolerancias políticas.
Son los que promulgan leyes habilitantes pero que luego cuando tales leyes no sirven para que el responsabilizado habilitado cumpla con sus deberes, deben igualmente aplaudirlo cuando repite su llantén existencial de “la culpa la tienen otros”
Son los que consideran que una asamblea ilegítima nacida de unas elecciones ilegítimas puede extender su ilegitimidad más allá de su propio periodo… algo así como habilitar a un presidente para que siga siendo presidente una vez vencido su periodo presidencial. Estar obligado a tales payaserías no puede sino causar amargura.
Resaltar la importancia de la Ley Habilitante diciendo que “permitirá a los productores agrícolas del país, recuperar las tierras afectadas por las fuertes lluvias” solo permite dos caras, la de muerto de risa o la de la amargura… y la primera requiere de asambleístas y no de corderos.
En la semana Laureano Márquez escribió “En Venezuela las revoluciones más que acabar con las arbitrariedades, terminan siendo simplemente un cambio de arbitrarios, un “quítate tú pa’ ponerme yo… Una de nuestras desgracias es que somos un país de “plan B”, que pocas o raras veces ha tenido “plan A”, esto es, un modelo, una noción, un proyecto de país sustentado no en la idea de que somos una mina de extracción, una taquilla de cobros, sino una comunidad con destino, con proyectos colectivos que vayan más allá del exclusivo provecho personal… ¿Será que hay algo en nuestra constitución que nos impide apropiarnos de nuestro destino?”
Si señor Márquez. Cada vez que las resultas petroleras que le llegan directamente al gobierno pasan del 5% del PIB, del 15% de las exportaciones o del 25% de los impuestos cobrados a los ciudadanos, tenemos un gobierno rico que no depende de los ciudadanos y unos ciudadanos que solo esperan y negocian favores del gobierno; y eso le amargaría la vida e impediría apropiarse de su propio destino a los ciudadanos más ciudadanos que usted se pueda imaginar.
Amigos, con música de “Si la Virgen Fuese Andina” canten conmigo:
“Si el gobierno fuese pobre, y los ciudadanos mandasen, Venezuela sería, grande entre los grandes” bis
“Sería un país contento, nada de amargados, ciudadanos generosos, con espíritus levantados” bis.
Feliz Navidad 2010 les desea a todos,

diciembre 16, 2010

WikiLeaks… al revés.

Necesitamos no perder la perspectiva de la realidad, por lo que ampliamente les recomiendo la distracción de leer las exaltadas reacciones provocadas por noticias tipo del tipo Wikileak, meditando sobre cual hubiese sido la reacción si su contenido fuese el totalmente contrario, por ejemplo:

“Putin es un demócrata que pide el voto de sus colaboradores para todo, y que además con frecuencia se abstiene de votar el mismo, por indicar tener conflictos de interés.” “El cacique de turno en Venezuela es un señor sumamente equilibrado y libre de todo tipo de perjuicio lo cual lo convierte en el líder ideal para llevar a Venezuela a una posición de liderazgo en el mundo moderno.” “Berlusconi se reúne con las jóvenes por cuanto tiene un interés existencial en transmitirles las técnicas de pintura de Botticelli, las cuales presiente que si no lo hace puedan ser olvidadas por la humanidad.” “Arabia Saudita le implora a los Estados Unidos que dejen a Irán desarrollar tranquilos su capacidad nuclear.”

Acabo de leer un artículo en el Financial Times, escrito en tono de un “¡no puede ser!”, que según un Wikileak la empresa Shell conocía todo lo que pasaba en los ministerios claves para su negocio en Nigeria. ¿Acaso el Financial Times se esperaba lo contrario? ¿Qué hubiesen dicho los accionistas de la Shell de una gerencia que se tapa los oídos y los ojos y no aprovechen las debilidades de la contraparte? Lo que los WikiLeaks demuestran ante nada es que el mundo es mundo desde que el mundo es mundo.

Hace poco, abismados, oímos un ministro declarar: ¡El Estado garantiza que atenderá todas las emergencias! ¿Qué hubiésemos dicho de la capacidad de un diplomático de los Estados Unidos si en un WikiLeak le hubiésemos leído reportar a Washington que “Venezuela no enfrentará problemas a corto plazo por cuanto el Estado Revolucionario ha decidido que atenderá todas las emergencias”? Ve eso si que hubiese sido un señor WikiLeak.

Y supongan que unos WikiLeaks destapasen unas cuantas negociaciones confidenciales entre oficialistas comprometidos, nerviosísimos todos por el futuro negro de su revolución roja-rojita, con diplomáticos de los Estados Unidos; y donde los primeros buscan asegurar el poder quedarse con alguito de lo tantísimo que han obtenido, tranquilos, en un país donde lo alguito les pueda servir para algo no demasiado revolucionario. Suponiendo que el mismísimo cacique de turno no esté mencionado entre los que negocian… ¿Qué diría él sobre tales WikiLeaks? ¿Qué diríamos nosotros? ¿Qué diría Washington? 

Amigos, como siempre, mucho más interesante que los WikiLeaks del hoy, resulta especular sobre los WikiLeaks del mañana.
Pero justo al finalizar este artículo leo, también en el Financial Times, que una parte de las deudas de Cuba con China estará garantizada con petróleo venezolano. ¿Cómo es la cosa? ¿Ese petróleo venezolano que la constitución prohíbe a ofrecerlo en garantía, así sea para algo de Venezuela, ahora se ofrece para garantizar deudas de otros países? De ser verdad, eso si no se puede leer al revés, por cuanto eso si no es de este mundo, por cuanto eso si es alta traición a la patria.






El Universal

noviembre 25, 2010

¡Ríndannos cuenta comunistas!

La sociedad civil son aquellos ciudadanos que como civiles activamente buscan influenciar en el futuro de su país o del mundo. Su contraparte, los que ocupan cargos políticos y burocráticos en gobiernos, representaría la “sociedad no-civil”. 
“La sociedad no-civil: 1989 y la implosión del establecimiento comunista” es el título de un extraordinario libro de Stephen Kotkin, 2009, que analiza la caída del comunismo en 1989 en varios países de la Europa Oriental; y que concluye en que si bien la sociedad civil organizada en algunos países como Polonia tuvieron cierta influencia, el comunismo, esencialmente se derrumbo por causa de una sociedad no-civil ineficiente y desmoralizada. 
El libro sería lectura obligada para el cacique y sus caciquillos y sus ayudantes, si quisieran permanecer en el poder, pero no lo leerán, por cuanto forma parte de una realidad comunista no leer tales libros, menos entenderlos y mucho menos poder hacer algo al respecto. 
“Lejos de ser coherentes, y menos aun actuando con conciencia de clases, el establecimiento comunista frecuentemente era incoherente, dividido por peleas de poder e híper-secretes. La toma de decisiones era una caja negra aun para los más poderosos.” 
“La paradoja del la sociedad no civil es que sus miembros tenían autoridad ilimitada y dominio de todos los recursos de la nación, y aun así estaban paralizados. El establecimiento que pudo crear un colectivo de todo el campesinado y nacionalizar (estatizar) toda una nación, subsecuentemente eran completamente incapaces de tomar las menores medidas correctivas cuando algo no salía de acuerdo al plan.” 
“¿Puede una élite osificada y conservadora, (tal como hoy ya lo es la boli-burguesía) absorber ideas que le resultan extrañas?” preguntaba el intelectual Húngaro Gyorgi Konrad en 1984, asomando que “el comunismo se quiebra antes de doblarse”. Yo, como leo el libro y parafraseando algo unas de sus frases, lo resumiría en que el comunismo expropia y hace añicos del idealismo y las capacidades que necesita para sobrevivir. 
El mensaje aleccionador pero inquietante y hasta algo deprimente que el libro de Kotkin le da a la sociedad civil es que, ante una sociedad muy no-civil, su protesta puede resultar irrelevante. Creo que Kotkin exagera algo en sus argumentos buscando acabar con el mito exagerado de la sociedad civil como mata-comunismo. No obstante, la lectura del libro, nos obliga pensar sobre la inmensa diferencia que existe entre una sociedad civil que pueda servirle de válvula de escape al comunismo y una sociedad civil que no impide que el balón del comunismo fracasado se infle hasta que explote. 
En tal sentido, quienes quieren acabar con el comunismo, así sea nuestra versión algo tropical, deben concentrarse en simplemente repetir las concretas e innumerables fallas del gobierno, provocadas antes que nada por la incapacidad del cacique y de su sociedad no-civil, incapacidades que le resultan propias al comunismo; y no perder tiempo discutiendo un comunismo qué por fracasado hasta ha perdido el derecho de ser discutido. En eso, que pierdan su tiempo los comunistas. 
Qué comunismo ni qué ocho cuartos. ¿Dónde está ese extraordinario queso que los cientos de millardos de dólares recibidos por el gobierno, a cuenta de nuestras resultas petroleras, debería habernos dejado sobre la tostada? ¡Ríndannos cuenta comunistas!

noviembre 11, 2010

¡Sitiados, a sitiar a los sitiadores!

"La humanidad se encuentra en una encrucijada. Una vía lleva a la desesperación y la absoluta falta de esperanza. La otra, a su total extinción. Oremos por la sabiduría de saber elegir correctamente". 
Lo anterior es el inicio de un discurso dado en 1979 a unos graduandos por el cineasta estadounidense Woody Allen. Lamentablemente lo dicho en el discurso se siente demasiado aplicable a la realidad de nuestro país donde el Gobierno, ubicado sobre el borde del abismo, insiste en querer dar pasos adelante. 
Todos conocemos que Venezuela se encuentra en una situación totalmente insostenible, agravada por el hecho de que no sea fácil ver de dónde sostenernos. Llegado el momento en enero de instaurarse la nueva Asamblea, todos los diputados electos se enfrentarán con la responsabilidad de no caer en la trampa de jugar a la normalidad sin asegurar la existencia de la normalidad requerida. 
Vuelvo a insistir. Si un Diputado en enero levantase la mano, así sea para pedir un café, sin haber logrado asegurar, siquiera el derecho a pedir café, un derecho que por los vientos que soplan no parece que lo tuviere, en ese momento habrá comenzado irrevocablemente a traicionar su misión, y traición no se paga con amor. 
Vuelvo a insistir. Oír a diputados electos hablar sobre legislar cuando la legislación toda, Constitución incluida, es tan violada, asusta y entristece. Diputados, les ruego, hagan lo que hagan, no legitimen lo que no es legítimo. 
Vuelvo a insistir. La única manera de lograr una puerta de entrada a un futuro mejor y no conformarse con buscar sólo una puerta de salida de emergencia, es comenzar conversar sobre la posibilidad de traspasar las resultas petroleras a los ciudadanos, parcial o totalmente, directa o indirectamente vía un fondo totalmente aislado de todas las consideraciones políticas de corto plazo. 
Basta una ojeada a la Constitución para de inmediato percatarse que el gobierno de-facto ha suspendido muchas de las garantías constitucionales, y por lo cual, de hecho, le ha impuesto al país un estado de sitio ilegítimo. Responder a ese ilegítimo estado de sitio, debe sin duda ser la primera responsabilidad de todo asambleísta elegido según el artículo 201 de la Constitución, para ser "representantes del pueblo y de los estados en su conjunto, no sujetos o sujetas a mandatos ni instrucciones, sino sólo a su conciencia". 
Por cuanto una riesgosa desobediencia civil organizada, a veces termina siendo la única posibilidad para los pasajeros de lograr parar a uno de esos choferes desenfrenados que en uno de esos tantos autobuses con frenos dudosos atentan contra la vida de venezolanos, hay que planificar unas acciones… y los parlamentarios deben, por supuesto, dar el ejemplo planificando las suyas. 
Para comenzar, ante las tantas declaraciones relativas a que sus opiniones serán ignoradas, sugiero que ni uno solo de los nuevos parlamentarios acepte acudir a la apertura del Congreso en enero del 2011, si no se le permite dirigirse ahí en la compañía de todos quienes votaron por él; y quienes tienen todo el derecho constitucional de expresar públicamente, tanto su apoyo como su firme voluntad de someter al diputado electo a una estricta rendición de cuentas. 
Vamos diputados… ¡A sitiar a los sitiadores! ¡Muéstrennos el camino!

octubre 07, 2010

¿65+2 tontos útiles?

Es con ustedes, asambleístas electos entre quienes se oponen al cacique o entre quienes no quieren ser sus lacayos. Primero, mis más sinceras felicitaciones. Segundo, por favor, ¡bájense de las nubes!, no son ustedes, los 65+2, unos salvadores ungidos sólo por el hecho de haber quedado electos. La Asamblea no será más legítima por tenerlos a ustedes; sólo podrá ser más legítima en la medida que ustedes actúen legítimamente.
El problema “Venezuela” no se resuelve en la Asamblea. Si no logramos dominar el poder de quien domina el manejo de las resultas petroleras, y con las cuales se domina a la mayoría de los venezolanos, simplemente no hay nada que hacer. En ocasiones, por purísima casualidad, algunos cosas nos podrán salir bien, pero en general las estrellas están firmemente alineadas en contra de aquello.
La triste realidad es que la Asamblea, por cuanto generalmente sólo sirve como un instrumento para legitimar lo ilegitimo, hace más daño que bien… y eso desde mucho antes que se puso rojo rojita.
Dice la Constitución: “Los diputados o diputadas son representantes del pueblo y de los estados en su conjunto, no sujetos o sujetas a mandatos ni instrucciones, sino sólo a su conciencia. Su voto en la Asamblea Nacional es personal.”
Lo anterior evidencia otra razón por la cual las actuaciones de una Asamblea rojo-rojita son ilegitimas; pero igual significa que tampoco ustedes podrán librarse de su responsabilidad personal simplemente votando con disciplina de acuerdo a las instrucciones de una Mesa de Unidad.
Así qué, a cada uno de ustedes asambleístas elegidos, les hago la siguiente advertencia. El momento en que usted levante su mano la primera vez para votar o desaprobar, así sea solo la compra de papel toilette para los baños de la asamblea, estará tomando un gran paso para convertirse en solo otro de los tantos tontos útiles que se han sentado en sus sillas curules.
¿Cómo podrán evitarlo? En lo posible asegurándose en no levantar su mano por primera vez antes de poseer absolutamente toda la información necesaria para poder desempeñar sus funciones, ya que si llegasen a estrenarse en el rol de tontos útiles antes de eso, ahí sí de seguro que no van a recibir la información necesaria.
¿Que pediría usted señor Kurowski? Para comenzar, lo que según el Art. 311 debe existir: “Un marco plurianual para la formulación presupuestaria que establezca los límites máximos de gasto y endeudamiento que hayan de contemplarse en los presupuestos nacionales.” Por supuesto me refiero a un marco plurianual bien hecho y bien detallado. A lo anterior le agregaría exigir el detalle de todos los compromisos actuales del estado, tales como deudas, regalos convenidos, y petróleos comprometidos. Finalmente pediría una auditoría en caliente de los que según el Banco Central tiene la nación… no vaya ser que esté invertido en papeles de imposible realización.
Por cuanto la Constitución establece que “El Estado no reconocerá otras obligaciones que las contraídas por órganos legítimos del Poder Nacional, de acuerdo con la ley.”, y como a la Asamblea le corresponde “Ejercer funciones de control sobre el Gobierno y la Administración Pública Nacional” comprenderán que a ustedes les toca armar una importante línea de defensa de los intereses de la nación. El no hacerlo, debidamente, lo consagraría como solo otro de los tantos tontos tontos-útiles.
El Universal

septiembre 30, 2010

¡Mayoría, háganse respetar!

En 2005, después de retirar sus candidaturas para las elecciones parlamentarias, por desconfiar del sistema electoral, y consecuentemente quedar electa, con solo el 25% del voto popular, una Asamblea 100% rojo rojita, la oposición incomprensiblemente aceptó la electa como legitima, cuando lo lógico era considerarla ilegítima y actuar acordemente.
Espero que los asambleístas electos entre los que se oponen, o entre quienes no quieren ser lacayos del cacique, y que representan hoy una mayoría del voto popular, ahora no vayan a repetir tal tontería y se vayan a sentar como una minoría en sus curules, para proceder a legitimar lo ilegitimo del pasado, o lo ilegítimo del futuro, sin antes haber por lo menos exigido una cuantas rectificaciones y auditorias previas:
Primero: Exigir rectificar el corto-circuito causado por el poder electoral rojo-rojito que resultó en una exagerada discrepancia entre el solo 48% de votos recibido por el cacique de turno en su auto-convocado referendo revocatorio, y una representación del 60% de sus intereses en la Asamblea.
Segundo: Auditar detalladamente todos los contratos de endeudamiento público, gravámenes sobre el petróleo y asistencias a países, para que no se nos aparezca mañana un acreedor, un inversionista o un regalado por ahí, a reclamar lo que legítimamente no se le debe deber.
Tercero: Establecer reglas de conductas claras que le pongan freno a las vulgares caricaturas de asambleístas que se especializan en violar la majestuosidad de la Asamblea… al no saber qué otra cosa hacer para congraciarse con su cacique.
Nadie le puede negar a los de Podemos su inmenso esfuerzo en buscar controlar los excesivos excesos de una absolutamente ilegitima totalidad. No obstante "las organizaciones con fines políticos que hacen vida en la mesa de la unidad" y que ahora formalmente sí incluyen a Podemos, no pueden aceptar terminar siendo sólo el Podemos de la próxima Asamblea.
El sistema democrático requiere de una Asamblea legítima que legitime los actos de los demás poderes, y ser legítimo no implica solo un derecho a jugar a ser parlamentario. Al final del día, lo único que legitima una Asamblea es la actuación de los asambleístas. En tal sentido, asambleístas nuevos, recuerden que siempre tienen la opción de ocupar sus sillas y emitir un continuo y silente voto de protesta.
A mis compatriotas electos entre quienes se oponen al cacique o entre quienes no quieren ser sus lacayos les ruego: Aun cuando su representación en la Asamblea sea minoritaria ustedes representan una mayoría, así que todos quienes de una manera u otra los elegimos esperamos que actúen como tal, desde antes de cobrar su primera quincena. El que la nueva Asamblea no se haya instaurado no importa, una mayoría actúa como una mayoría desde el momento en que es una mayoría de-facto.
Por cierto, lo de aquí va igualmente dirigido a todo nuevo asambleísta rojo-rojito, y quien naturalmente debe tener el mismo interés en no legitimar lo que él jamás hubiese legitimado.
Siempre hay riesgos y uno siempre puede estar montándose en un Titanic, por lo cual lo menos que se debe hacer es buscar asegurar que el barco en que uno se monta, no esté ya impactado por un iceberg… muy especialmente cuando el capitán desde su camarote vocifera que eso le importa un bledo y que sigue rumbo firme en búsqueda del próximo iceberg.

septiembre 23, 2010

¡Requete-dependientes!

Independencia es, ante nada, ser libre de la dependencia y los venezolanos no lo somos. No solo por cuanto nuestra economía se debe más a lo que extrae del subsuelo que de lo que se extrae de nuestro esfuerzo, sino que además, como ciudadanos, dependemos más de cómo al cacique de turno se le antoje usar lo extraído. 
Es más la mayoría de nuestros dirigentes, de no existir el petróleo, y de no estar en las buenas con un cacique, probablemente se ganarían más respetablemente su vida como limpiabotas en alguna plaza pública. 
Participar y ser participados no es lo mismo. Participar es que nos den nuestra parte de las resultas petroleras y decidamos que hacer con ellas, ser participados es que nos digan que debamos agradecer una cédula del buen vivir que nos da el derecho de adquirir financiado en cómodas cuotas un mulinexillo chino (amarillento todos) o un osteraizillo beloruso (grisáceo todos) que son los que al cacique le gusta, y de los cuales un ayudante se haya redondear… en la única tienda debidamente autorizada para vendernos cosas en el campo de nuestra única Criolla Petroleum Corporation. 
Les confieso que de repente le tengo envidia a quienes quedarán elegidos para la Asamblea el 26, no para hacer lo que probablemente la mayoría de ellos harán, lo cual es discutir quien lo puede hacer mejor… sino para fastidiarlos hasta donde ya no me aguanten con la inocente pregunta… ¿si no los entiendo mal, lo que ustedes nos quieren decir es que saben más de lo que le conviene al pueblo venezolano que lo que sabe el pueblo venezolano? … para luego protestar su arrogancia implícita y exigir que por cada gasto central o descentralizado de las resultas petroleras, le sea entregadas un porcentaje cada vez mayor a los ciudadanos… en efectivo. 
Les confieso que de repente le tengo envidia a quienes quedarán elegidos para la Asamblea el 26, no para hacer lo que probablemente la mayoría de ellos harán, lo cual es hablar sobre los favores que hacen, sino para recordarles lo que le roban a otros legislando sus favores políticos. 
Les confieso que de repente le tengo envidia a quienes quedarán elegidos para la Asamblea el 26, no para hacer lo que probablemente la mayoría de ellos harán, lo cual es hablar sobre los ingresos, sino para recordarles los egresos botados y que botaran por el basurero de la historia. 
Les confieso que de repente le tengo envidia a quienes quedarán elegidos para la Asamblea el 26, no para hacer lo que probablemente la mayoría de ellos harán, lo cual es hablar sólo sobre él mañana, sino para recordarles que lo legislado anteriormente por una Asamblea absolutamente ilegitima elegida por una mínima parte de la población y compuesta, en un país notoriamente polarizado, por 167 parlamentarios elegidos de un lado y cero del otro… no tiene ni la más mínima validez, como tampoco lo tienen todos las autorizaciones entregadas al Cacique Ejecutivo para que regale, endeude, o hasta hipoteque lo que en la Constitución está explícitamente prohibido hipotecar. 
Les confieso que de repente le tengo envidia a quienes quedarán elegidos para la Asamblea el 26, no para hacer lo que probablemente la mayoría de ellos harán, cursilerear sobre independencia y soberanía, sino para recordarles lo pobremente requeté-dependientes que de verdad somos, muy especialmente cuando el cacique de turno también depende de otro cacique caribeño.

septiembre 16, 2010

¡Viva la dudocracia!

"Después de sistemáticamente saquear la Tesorería, en un increíble derroche de evasiones fiscales, sobornos y contabilidad creativa… los griegos pueden estar seguros que no pueden confiar en los griegos". Así comienza un artículo de Michael Lewis titulado "Cuidado con los griegos que traen bonos", VANITY FAIR octubre 2010.
El artículo relata como en plena Comunidad Europea, en Grecia, un gobierno nuevo descubre en octubre del 2009 que el déficit fiscal que para ese año se reportaba como de 3.7 por ciento, en realidad se ubicaba en un 14%... y que la deuda pública era simplemente una inmanejable monstruosidad de unos 400 billones de dólares lo que unido a las obligaciones públicas de pensiones por 800 billones de dólares, representaban más de un cuarto de millón de dólares de deuda por cada trabajador griego.
¿Qué pasará en Grecia? Estoy seguro que lo inmanejable siempre termina convirtiéndose, tras unas cuantas lágrimas, en una realidad algo más manejable. En estos momentos las pesadillas griegas se han pospuesto con asistencias crediticias por unos 145 billones de dólares ofrecidas por el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional a ese pequeñísimo país de solo 11 millones de habitantes… ¡más de 13.000 dólares por griego!
Viendo lo ocurrido en Grecia es perfectamente factible pensar en la posibilidad que nuestro país esté igualmente de quebrado y que estemos andando quemando los pocos gases que aún quedan, como igual es perfectamente posible que ni una cifra de las que esté dando el Banco Central sean ciertamente ciertas. Es más, el pensar que tales cosas horribles sean imposibles, constituye justamente el primer requisito para que puedan ser realidad.
Viendo lo ocurrido en Grecia no es de sorprenderse cuando, sin previo aviso, así de repente, después de más de 50 años de su revolución, en Cuba anuncian que la mitad de los empleados públicos, unas 500.000 personas deberán buscar emplearse en actividades privadas, las que por supuesto deben ser gravables. ¿Qué hace un funcionario público viejito cuando el rojo-rojito no vale na?
En tal sentido lo que Grecia sin duda demuestra es que lo mas importante en un sistema de gobierno es maximizar la vigilancia de nuestros gobernantes, lo que solo lograremos instaurando una verdadera dudocracia que dude de todos sus actos.
En tal sentido, como un verdadero dudócrata, les aseguro que para el momento que un candidato que yo apoye logre llegar a la presidencia de la República, lo primero que haría en las elecciones parlamentarias siguientes es votar por alguien que se le opone... así sea este un rojo-rojito.
Es más el día siguiente de haber quedado elegidos los parlamentarios por los cuales pudiésemos haber votado, todos debemos convertirnos en sus mas dedicados opositores.
Lo que Grecia claramente demuestra es que un abstencionismo no alcanza para nada y que resulta imperativo jugarle activamente y continuamente la contraria a nuestros gobiernos, para así buscar minimizar los sufrimientos a los cuales de toda manera estaremos expuestos. Y en Venezuela esto es de especial y vital importancia mientras no logremos quitarles a nuestros gobiernos el manejo de nuestras resultas petrolera.
Además, que nunca se nos olvide la muy sabia recomendación de Mark Twain: "Los políticos y los pañales deben cambiarse con frecuencia… por la misma razón". ¡Que viva la dudocracia!

septiembre 09, 2010

Un viejo culebrón

Y nos lo dicen en cara "El gobierno no tuvo nada que ver con la muerte de Brito"; y la fiscal manda a investigar a sus familiares; y algunos de nosotros venezolanos, se lo creeremos… y no hay nada de raro con eso por cuanto nosotros, los humanos, cuando queremos creer en algo tenemos una inmensa capacidad de hacerlo, no importe lo que nuestros ojos vean y nuestros oídos oigan. 
Uno de los grandes intelectuales del siglo pasado, Arthur Koestler, escribió una autobiografía de dos tomos Flecha en el Azul (1952) y La escritura invisible (1954) que deberían ser lectura obligada para quienes han tenido que vivir y lidiar con las circunstancias de nuestra Venezuela durante la última década. 
En ella Koestler, como comunista inscrito en el partido único de su época, nos cuenta sobre su viaje a Rusia, donde en la frontera en 1932 se le invita tomar el "tren hacia el siglo XXI"; y después de lo cual "automáticamente aprendí clasificar todo lo repugnante como una herencia del pasado, y todo lo atractivo como la semilla del futuro. Con la ayuda de esta clasificadora automática era aun posible para un europeo, en 1932, visitar Rusia y seguir siendo comunista". 
Koestler nos cuenta cómo la revolución sin pena magnifica la importancia de cualquier avance absolutamente insignificante, tipo se cosecharon tres zanahorias más que el año pasado, mientras que minimiza las consecuencias de cualquier gigantesco, tipo la epidemia de cólera creó ciertas inconveniencias para la prestación del excelente servicio de salud al cual la revolución nos tiene acostumbrados. 
Koestler nos cuenta cómo la revolución desarrolla su propio lenguaje para idiotas entendidos, con lo cual crea una simbología que le permite a los suyos jugar una especie de indios y vaqueros para adultos… "¿Cuál es la consigna?", "¡Patria socialismo o muerte, compañero!". "¡Entre usted entonces, compañero!". 
Koestler nos cuenta que en el lenguaje comunista las abreviaciones abundan para describir los programas y las instituciones pues éstos permiten eliminar los vínculos con propietarios individuales responsables sin identificar a los operadores anónimos responsables de su futuro funcionamiento disfuncional. 
Koestler nos cuenta cómo la colectivización obligada, unida al centralismo, asesina la economía. 
Koestler también nos cuenta cómo dejó de ser un comunista, lo cual, aun cuando se posea el convencimiento absoluto sobre tal necesidad, requiere de un proceso de desintoxicación mental tan especial que nos hace intuir la conveniencia que nuestros millones de rojos rojitos arrepentidos vayan desde ya creando sus Rojitos Anónimos. 
Lo que la biografía de Koestler nos deja claro, es que la película que actualmente pasan en Venezuela era vieja hasta para la época que la estrenaron en la Cuba de Fidel… ¡Qué culebrón, puras repeticiones, nada de fantasía! Y tantos que se creen lo de la revolución única y distinta. Acabará igualito a como acaban todas las revoluciones usurpadas por quienes solo les importa conseguir el poder. 
Finalmente lo que la biografía de Koestler nos debe dejar como lección ciudadana, para el día que toque, es que la enfermedad del comunismo le puede dar a cualquiera, hasta a los más intelectuales, por lo que no es el haber estado enfermo de comunismo lo que importa sino que, para bien o para mal, lo que importa es cómo el enfermo se comportó durante su enfermedad.

septiembre 02, 2010

¡Fuera con los mala gente!

En épocas de elecciones parlamentarias la atención naturalmente se centra en decidir quién es el mejor candidato por quien debemos votar. No obstante a veces más importante es decidir a quién se debe impedir que sea electo. La Venezuela sufrida y agotada por la violencia, tiene que lograr encontrar en sí la capacidad para enviar el 26 de septiembre un claro mensaje de castigo a quienes alimentan la violencia.
En otras palabras, cuando hay tanta necesidad de unirnos como país para buscarle solución a problemas urgentes, antes que tales problemas nos descuarticen como nación, debemos reducir el poder de todos aquellos divisionistas que intuitivamente sabemos que son simplemente unos mala gente.
¿Qué es un mala-gente? Alguien que no quiere reconciliación entre los venezolanos, es un mala gente. Alguien que usa su poder de gobierno no para gobernar sino para gobernarnos, es un mala gente. Alguien que fomenta el odio por cuanto el odio constituye su base de poder, es un mala gente. Alguien que no se atreve a dar la cara y debatir su gestión con quienes la objetan, es un mala gente.
Alguien que se vende de buena gente con la sola intención de volcar toda su bondad sobre sí mismo, es un mala gente. Alguien que doblega todo su propio pensamiento para servir sin distinción y criterio las órdenes de un jefe, e importándole un bledo todo lo demás, es un mala gente… y estoy seguro que Ustedes pueden ampliar mucho la lista de la mala-gente.
¿Cómo podemos evitar que la mala gente siga o entre a la Asamblea? 
Todos, de lado y lado y del medio, deberíamos pensarnos un listado de los diez peores mala-gente entre los que aspiran a entrar a la Asamblea y hacer de todo para que no lo logren. Estoy seguro que los que yo pensaría en mi lista aparecerían en las listas pensadas de la gran mayoría de los venezolanos, tanto en las de los de lado y lado como en las de los del medio. 
Es más, si yo observase que un mala-gente puede ser electo en una circunscripción que no es la mía, de repente dedicaría más tiempo a convencer a los de esa circunscripción a no votar por el mala gente, que al darle apoyo al no mala gente de mi propia circunscripción.
Es más, si yo observase que un mala-gente puede ser electo en una circunscripción que nos es la mía, de repente ofrecería un trueque. "Señor, ofrezco liberarlo del compromiso de voto que Usted puede sentir que tiene y que le haría votar por un mala gente, votando por quien Usted me indique en mi propia circunscripción".
En fin, si queremos a nuestro país no permitamos el 26 de Septiembre que mala gente accedan cargos de poder. Además, cantemos con Juanes: 
Mala gente… Te burlaste de mis sentimientos y ahora te lamentas 
Mala gente…Vas a pagarla caro porque a mí tú ya no me interesa
Mala gente… Porque tú eres una mentirosa y una mala gente
Tú me pides que regrese ahora… y ahora es a mí a quien lo le importas 
Tú me pides que seamos más que amigos… y amigos para qué si no hay cariño
Me he dado cuenta de tu engaño… de tu mala calaña y tanto mal que me hiciste tú 
¿Con tanta buena gente en Venezuela, cómo nos permitimos darle poder a unos que simplemente no tienen nada más en su currículum que el certificadamente ser mala gente?