octubre 06, 1998

Sobre confianza mala y desconfianza buena

Nuevamente, las agencias internacionales de clasificación financiera, se están pronunciando sobre Venezuela y todos tiemblan. Sus resultados constituyen para muchos extranjeros y, lamentablemente también, para algunos venezolanos, una fuente primaria de información sobre el país. El debate sobre conceptos, tales como confianza y movilidad de los capitales internacionales, se inicia otra vez. Aprovecho para exponer de nuevo algunas evidencias, reflexiones y conclusiones a este respecto.
Evidencia 1: No hay duda de que la gran mayoría de los actores del mercado de capitales especulativos a corto plazo, responden, ante todo tipo de evento, como una manada de búfalos en estampida, entrando o saliendo a un país. Lo anterior origina una alta volatilidad en estos fondos, que correctamente son llamados capitales golondrina.
Reflexión 1: Como en tantos otros campos, en el de las finanzas, también rige la norma de que los errores cometidos por muchos de los participantes y por lo tanto, compartidos, se perdonan, mientras que aquéllos, cometidos en solitario, son castigados. Como resultado de esto, los profesionales que administran dichos fondos y que desean salvar su propio prestigio profesional, estarán propensos a dejarse llevar por la corriente, es decir, que su actuación obedecerá mas al criterio financiero de moda y no a lo que le pueda indicar su propia experiencia o instinto.
Conclusión 1: De acuerdo a lo expuesto, resulta perfectamente irrelevante el que los profesionales sean unos “genios”, por ser otros los motivos que guían sus actuaciones.
Evidencia 2: La crisis mundial de las deudas en 1982, agarró a mucho banquero con los pantalones bajados, exponiendo indecentemente inmensas cantidades de préstamos incobrables. De más reciente data, podemos nombrar los obvios errores contenidos en los reportes sobre Asia hace 18 meses.
Reflexión 2: Recuerdo mi asombro ante la reverencia con que, en 1983, se oían las opiniones “calificadas” de aquellos mismos banqueros, que tan recientemente habían demostrado las limitaciones de su genialidad. Hoy pasa lo mismo ¿Podrá ser que la necesidad humana de buscar orden en el mundo nos impulsa a atribuirle conocimientos mágicos a un grupo, lo cual estos explotan con desfachatez?
Conclusión 2: La verdad que el mundo es bien ingenuo cuando coloca una buena parte de su destino económico en manos de personas con un “curriculum tan bueno” pero un “track récord tan malo”.
Evidencia 2: Los volúmenes de los capitales golondrina presentes en el mercado son gigantescos, al compararse con las magnitudes económicas de muchos países, por lo que pueden causar grandes estragos. 
Reflexión 3: Dada la magnitud y la volatilidad de estos fondos, es de esperar que los principales daños ocurran en las puertas de entrada y salida, donde sería lógico anticipar un cierto agolpamiento.
Conclusión 3: Al conocerse de la existencia de métodos bastante exitosos (Chile), para lograr administrar, de forma algo mas ordenada, la entrada y la salida de estos fondos al país, el hecho de que en Venezuela no se haya desarrollado nada similar, es otra evidencia de la desidia gubernamental que nos castiga.
Evidencia 4: Las decisiones económicas tomadas por los inversionistas a largo plazo, tanto extranjeros como nacionales, tardan en ejecutarse. Por ejemplo, la decisión de abrir una fábrica o de construir un hotel o de sembrar un bosque, no se toma de un día a otro. Por el contrario, los capitales golondrina reaccionan en segundos, vía ordenes de compra-venta y de transferencias electrónicas. Su impacto económico es, por lo tanto, mucho más inmediato y explosivo.
Reflexión 4: Creo que las señales económicas, más importantes para un país, emanan de los actores a largo plazo, tales como el hotelero de Cumaná, el arrocero de Calabozo y el industrial de Guacara. No obstante, la urgencia e inmediatez, que representan las presiones de los capitales golondrinas, probablemente hace que estos últimos no logren acaparar, suficientemente, la atención de las autoridades económicas.
Conclusión 4: Mientras que la economía (y la política) obedezcan, en mayor grado, al joven con pelo engominado y tirantes que lleva la batuta del corto plazo, ignorando las señales a largo plazo, el camino al desastre económico seguirá libre de obstáculos
Evidencia 5: Venezuela ha recibido durante los últimos 25 años una cantidad extraordinaria de recursos, a corto y largo plazo, y de nada le han servido. Venezuela, durante los últimos años, ha recibido importantes fondos a largo plazo y tampoco le han servido de mucho.
Reflexión 5: Si no sabemos administrar los recursos otorgados a largo plazo, ¿qué hacemos tratando de atraer recursos a corto plazo? 
Conclusión 5: Mientras que no se haya establecido un modelo de desarrollo económico viable y un sistema de gobierno que inspire confianza, al país no le debería interesar para nada los capitales golondrina, aún en el supuesto de que cuente con un eficiente portero que regule la entrada y la salida.
Evidencia 6: Las agencias de “rating crediticio”, no obstante ser usadas por muchos actores diversos, tales como entes regulatorios de banca y seguros, con intereses a largo plazo, en realidad, trabajan principalmente para banqueros e inversionistas que desean tomar posiciones líquidas a corto plazo. 
Reflexión 6: Para alguien interesado en el largo plazo, por ejemplo, un ciudadano joven, las opiniones de una agencia de “rating crediticio” pueden resultar bastante irrelevantes. Además, sepan que no toda expresión de desconfianza produce resultados malos. 
Consuelo 1: Venezuela, durante los últimos años, no ha sido objeto de una invasión de capitales golondrina tan grande como podría haber sido. Imagínense el caos que se produciría, si al país le hubiesen entrado unos 20.000 millones de dólares de dinero caliente y que hoy estuviesen, ansiosamente, buscando su salida. Las tasas de interés necesarias para contener tal manada tendrían que sobrepasar los cuatro dígitos.
Consuelo 2: ¿Se recuerdan el cuento del deudor angustiado que encuentra el sueño cuando con un “no te puedo pagar” le traspasa al banquero su insomnio? En nuestro caso, ocurre algo similar. Cuando la puntuación venezolana baja, personalmente, duermo mejor, en la seguridad de que así no le estarán dando tantos recursos, en nombre mío, de mis hijas y futuros descendientes, a gobiernos que insisten en malgastarlos.
Conclusión 6: El día en que nuestros gobiernos (en época no electoral) le hagan mayor caso a la opinión de sus humildes súbditos, en lugar de a la opinión de las glamorosas agencias internacionales, ese día tendremos mayores posibilidad de salir de esta situación nuestra, que sólo puedo clasificar y, perdónenme el inglés, como un “standard moody and poor”.






septiembre 22, 1998

Orimulsion vs. Torre del Terror

Esta semana la televisión reportó sobre un pequeño incidente en una de las atracciones de los parques de diversión de Florida (Tower of Terror) cuyas causas se están investigando. Algunos usuarios aparentemente sufrieron heridas menores, sin embargo, dudamos que esto reduzca el publico atraído por este tipo de recreación.
Imagínense la existencia en Venezuela de algunos dueños de parques de diversión que, molestos por la competencia de Florida y con el objetivo de formar un movimiento de apoyo, reclutan y seducen a un grupo de madres que todas sufren de ansiedad patológica. Imagínense a éste agresivo y vociferoso Grupo de Opinión exigir que las autoridades del Distrito Federal prohiban a los niños, viajar a los parques de la Florida.
Lo absurdo y pequeño del accidente, las protestas de Florida, las protestas de los niños todo haría imposible pensar que el Decreto de la Prohibición fuese aprobado. 
No obstante si se nos permite suponer que: a.- existen otros parques tan buenos como los de la Florida "¡Mami, podemos ir a Disney en Francia!", b.- que a los administradores de los parques de la Florida no les importe mucho, "con menos visitantes trabajamos mas cómodos"; y c.- ni se solicita ni se recibe el apoyo de los ciudadanos de la Florida, entonces y de pronto, las posibilidades del Decreto no se ven tan remotas. 
"Muchachos, aún cuando tengo familia en la Florida y les puede causar daño, como esto a nadie le importa, aprobemos la Prohibición, por lo menos así nos sacarnos estos locos gritones de encima".
De manera algo similar fué que el estado de Florida prohibió el uso de la Orimulsión. La Orimulsión que tanto significado tiene para Venezuela. Para una Venezuela que hoy necesita de cualquier ayuda que pueda recibir. Pero, para una Venezuela donde esto, aparentemente no le importa un comino. Para una Venezuela donde tomamos jugo de naranja de la Florida y leemos que de forma simultánea “las transferencias de divisas a Florida crecieron 400%. 
Esta semana nos visita en Caracas una misión comercial proveniente de Florida. Su finalidad es la de vendernos productos y oportunidades de inversión. Ni un candidato o miembro del gobierno, ni una organización empresarial o sindical, ni un directivo, ejecutivo o empleado de PDVSA, ni un parlamentario, ni un universitario, nadie, probablemente nadie usará la ocasión para por lo menos indicar que estamos perjudicados y molestos por la decisión sobre la Orimulsion.
Nos debería dar vergüenza a todos. Si en Venezuela hubiese que elegir un dicho popular que fuese conocido y aplicado por todo nuestro pueblo, probablemente sería "el que no llora no mama". Aparentemente no lo usamos fuera de nuestras fronteras.
Durante largo tiempo he sostenido que uno de los principales problemas que tiene Venezuela para correctamente adaptar las políticas económicas de moda, tales como la de la apertura comercial, es que la gran mayoría de nuestros dirigentes económicos, del sector público y privado son conversos muy recientes. Como originalmente ellos mantenían otros puntos de vista y hoy les da pánico que alguien los reconozca en sus nuevas vestimentas, sostienen y aplican sus dogmas con el fervor que de vez en cuando podemos detectar en un nuevo rico, deseoso por el reconocimiento del "establishment" o en un creyente recientemente sometido a un llamado inspirador.
La verdad es que la globalización y la apertura comercial no disminuye en nada la necesidad de agruparse alrededor del concepto de nación para meditar y negociar las estrategias económicas convenientes para el país. Todo lo contrario. Antes con fronteras cerradas, con aranceles y prohibiciones de importación general, esto no importaba mucho. Hoy, con fronteras abiertas, es que de verdad necesitamos de inteligencia, voluntad y astucia, para evitar que el “mundo nos coma vivos”.
Yo no soy ni nunca he sido proteccionista. No obstante no me temblaría el pulso o la conciencia intelectual si al negociar por parte de Venezuela tuviese que recurrir un poco mas a la hipocresía. A esa hipocresía que todos los países aplican con maestría pero que Venezuela aparentemente considera de mal gusto.
Lo que si me resultaría difícil o casi imposible sería el de negociar a nombre de nuestro país sin poder, de forma concreta y como apoyo, hacer referencia a una voluntad, un clamor y una verdadera exigencia nacional. En otras palabras sin el apoyo de una buena y exportable lloradera colectiva. ¡Globalizemos el llantén!
Hablar de parques de diversiones me recordó una pagina completa que vi en un diario hace menos de una semana. En ella se describía un país que a diferencia del rojo deficitario sufrido por Venezuela era iluminado por un “azul; color del superávit”. Un país con recursos para generar microempresas (otorgados por “vías mas expeditas que los de Corpoindustria”) un país con recursos para cuidar el medio ambiente, desarrollar hospitales. Un país bello donde se “busca impulsar una nueva relación con la sociedad” estableciendo de manera espléndida “un motor de la inversión social, sin sustituir las responsabilidades de la comunidad y de ningún ente público y privado”.
En ése país, PDV-Land, y a juzgar por los “resultados”, deben haber perfeccionado el arte de la lloradera. ¿Como hace uno para conseguir una visa? ¡Todos necesitamos un curso en el CIED! ¡Así no habrá quien se atreva prohibir la Orimulsión!


septiembre 19, 1998

Golpeado en la cabeza con la venta de SENECA

El martes 14 de septiembre finalmente se privatizó el sistema eléctrico del Estado de Nueva Esparta, SENECA. El Fondo Venezolano de Inversiones (FIV) y Cadafe, ambos representantes de la Nación en este caso, habían establecido un precio base para la venta de US $ 35 millones. El precio que finalmente pagó el adjudicatario fue de 90 millones de dólares, otorgando a los vendedores una prima de 55 millones de dólares.
No cabe duda de que este es un gran logro y sería muy egoísta no felicitar a los involucrados en esta transacción por un trabajo bien hecho. Evidentemente, esta privatización es un buen augurio para el suministro de energía eléctrica para el Estado y en ese sentido su población puede celebrar el hecho.
Sin embargo, una y otra vez he mantenido la tesis de que la privatización de una empresa de servicios públicos debe tener como objetivo mejorar el servicio minimizando el costo del mismo para sus usuarios y no a maximizar los ingresos del gobierno central. Es en este sentido, entonces, que expreso las siguientes reservas con respecto a esta transacción en particular. No estoy criticando la privatización de SENECA per se, pero estoy levantando una bandera con respecto a los efectos de la "mañana después" de la misma.
Evidentemente, si SENECA se hubiera vendido por US $ 1, las tarifas de electricidad necesarias para amortizar la inversión habrían sido mucho más bajas. La comunidad financiera de hoy le ha otorgado a la deuda a largo plazo de la República de Venezuela un rendimiento libre de riesgo de impuestos y proyectos de más del 20% anual. En este sentido, no sería exagerado decir que los compradores de SENECA esperarán una rentabilidad de al menos el 20% de su propia inversión.
Esto implica que Margarita deberá aportar US $ 18 millones (es decir, 20% de US $ 90 millones) cada año y que este flujo debe provenir de las tarifas que pagan los usuarios finales del servicio. En términos de turismo, esto es como pagar por un pequeño hotel de cinco estrellas nuevo cada año. A este monto hay que sumar también los desembolsos que representan los sueldos, nueva inversión, compra de energía eléctrica e impuestos.
Bien podría ser que este peaje anual de 18 millones de dólares, por el derecho a liberarse de la gestión de Cadafe, sea en realidad un gran negocio para Margarita. Sin embargo, dado que Cadafe y la FIV obtuvieron US $ 90 millones para la entidad privatizada mientras proyectaban tarifas sobre un precio base de US $ 35 millones, hay espacio para las siguientes preguntas:
Primero: ¿Quién, si es que alguien, se pasó de la raya al prometer a los posibles inversores qué niveles tarifarios futuros pagaría la población de Margarita? ¿Quién calculó estas tarifas? ¿Cometieron un error? Si es así, ¿fue hecho a propósito o fue simplemente incompetencia? Es obvio que, si las tarifas ofrecidas en los documentos de licitación hubieran sido más bajas, los inversionistas no habrían puesto una prima de 55 millones de dólares sobre la mesa.
Me molesta muchísimo que los funcionarios públicos nos traten como idiotas. Cuando sostienen que obtuvieron esta prima simplemente por la excelencia en la gestión de la transacción, siento que nos están sacando la lengua a todos. ¿Por qué entonces no establecieron un precio base de 25 millones de dólares? La prima habría sido entonces de 65 millones de dólares en lugar de 55 millones de dólares. ¿Por qué no ofrecieron una estructura de tarifas aún más alta y obtuvieron, digamos, 120 millones de dólares en lugar de 90 millones de dólares?
Obviamente entendemos las risas y las palmadas en la espalda de los funcionarios estatales. Casi podemos escucharlos decir “Maravilloso. Nos hemos deshecho de la responsabilidad del suministro de energía a la isla. Además de esto, hemos recibido un pago de impuestos inicial de US $ 90 millones además de todos los demás impuestos que podremos cobrar en el futuro. ¡Nadie resulto más sabio por eso! ¡Qué buena oferta! ¡Hagamos la siguiente! "
Segundo: si Cadafe y FIV dicen que se habrían sentido contentos con el precio base de US $ 35 millones, ¿por qué entonces, quitarán la prima de US $ 55 millones de la isla? Debemos recordar que la totalidad de los US $ 90 millones, y especialmente la prima de US $ 55 millones, serán pagados en última instancia por la población de Margarita.
Inmediatamente después de la venta, un funcionario celebró el evento diciendo que se sentía como Sammy Sosa de los Chicago Cubs de béisbol cuando conectó el jonrón 61. Como usuario del sistema eléctrico en Margarita, me sentí más como si me hubieran golpeado en la cabeza con la misma pelota de béisbol.
Sugiero que analicemos la posibilidad de que la prima de US $ 55 millones sea retenida por la isla. Esto al menos aliviaría algo del dolor que me causó en la cabeza la pelota de béisbol. Con ello, se podría obtener un beneficio directo para la isla del asunto, por ejemplo, otra tubería de agua potable. Evidentemente, si todos los 90 millones de dólares se quedaron en la isla, tanto mejor.
En resumen, no hay duda de que como venezolanos todos deberíamos estar aplaudiendo el éxito de la privatización de SENECA frente a tiempos difíciles. Sin embargo, como margariteño asimilado, me cuesta celebrarlo ya que su costo, una hipoteca de US $ 90 millones, se ha colocado directamente sobre los hombros de la isla.
Publicado en el Daily Journal


septiembre 09, 1998

¿Qué es lo que realmente necesitamos en Venezuela?

Nos enfrentamos a diario con una interminable letanía de propuestas, algunas fanáticas y otras simplemente irrelevantes y el cumplimiento equivocado de una obligación social percibida. Ambos tipos son malos y nos dificultan concentrarnos en cómo resolver realmente nuestros problemas.
Los fanáticos, que comparten el deseo de verse bien en "Crossfire" de CNN, cubren los extremos del arco iris de avisos. Por un lado, encontramos a aquellos que quieren que fomentemos el nacionalismo y el patriotismo a través del aislamiento al más puro estilo Robinson Crusoe, mientras proyectan al viejo Fidel como un viernes joven. Por el otro están los que exaltan los beneficios de la apertura económica y la globalización a tal grado que empezamos a sentir que los únicos con el derecho real a ser llamados venezolanos son nuestros compatriotas en Miami.
Hace unos veinte años, solía oponerme con vehemencia al uso excesivo del proteccionismo, considerando entonces que esto nos estaba llevando a degenerar lentamente en una nación ineficiente y perezosa. Además, habiendo estudiado en Suecia y, por lo tanto, llevando los valores socialdemócratas de esa sociedad en mi espalda, encontré muy desagradables los focos de patrocinio político y poder que creó este proteccionismo.
Hoy, sin embargo, considero que en muchos sentidos Venezuela se ha abierto excesivamente al mundo. En nuestro esfuerzo por ser parte de todas las modas económicas que desarrolló el mundo, en realidad nos hemos vuelto más pobres y corremos el riesgo de ser aniquilados lentamente como nación.
A pesar de este cambio, estoy convencido de que no he cambiado ni un ápice mi forma de analizar los problemas económicos ya que en todo momento mi único objetivo ha sido buscar lo mejor para la nación, en un momento dado y bajo un conjunto específico. de las circunstancias.
Honestamente, creo que la mayoría de mis colegas, todos asesores y consultores, algunos asignados formalmente a esta función, y otros, voluntarios, auto-empoderados y entrometidos, han estado, aunque no a propósito, basando sus recomendaciones más en cómo encajan en un modelo de pensamiento específico que sobre lo que realmente necesita el país para salir adelante. Esto es trágico.
La segunda categoría de propuestas son las generadas por todas las personas y organizaciones que parecen vivir bajo el lema “si no tenemos una página web en Internet no existimos” o en este caso, “si no tenemos capaces de desarrollar una propuesta de 'hazlo en 20 sencillos pasos' sobre cómo salvar a Venezuela, no hemos cumplido con nuestro deber social ". La mayoría de las propuestas que entran en esta categoría, algunas más relevantes que otras, son básicamente inofensivas. Incluso, recientemente publiqué una humilde propuesta sobre lo que haría si llegara a ser presidente (obviamente en un sentido alegórico) que tenía que ser publicada en dos artículos para satisfacer su ilimitado grado de ambición.
Otras entidades, dada su importancia en el desarrollo de la opinión pública por su amplia presencia en el panorama nacional y en los medios de comunicación, simplemente no tienen derecho a tratar a la ligera el proceso de generación de propuestas. Entre estas entidades podemos mencionar a Fedecámaras.
Sé que hay una gran cantidad de material sobre la política del petróleo y muy bien podría ser que la última Asamblea General de Fedecámaras generó otros que no conozco. Sin embargo, lo que se puede encontrar en el documento conocido como Documento Central de la Asamblea, cuyas 36 páginas se pueden descargar de Internet y que está certificado como Copyright © Fedecámaras, me parece una propuesta relativamente pobre. El documento incluye una lista o combinación de 63 propuestas vitales. Obviamente, quien tiene 63 asuntos vitales en mente, realmente no tiene ninguno.
Además, el documento de Fedecámaras no capta las realidades. Apenas toca el tema de cómo reactivar la economía interna e ignora la necesidad de mejorar la distribución de la riqueza al tiempo que insta a un mayor uso del Impuesto General a las Ventas en lugar del Impuesto a la Renta. El tema de la reducción del gasto público se trata con guantes de niño; se abordan asuntos triviales como la privatización de cárceles y la aprobación del Código de Ética de los Servidores Públicos; la creación del Fondo de Estabilización Macroeconómica se discute tardíamente; y se crea aún más confusión cuando se menciona la reforma del Sector Judicial al decir que “tal vez sería conveniente entregar toda la responsabilidad a la Corte Suprema de Justicia”.
En un momento como este, cuando hay hambre y desempleo en Venezuela, cuando la crisis económica se agrava cada día más y cuando el mundo está lleno de incertidumbres, una organización como Fedecámaras debe o presentar una propuesta bien desarrollada y pensada o simplemente callar. El deber de aquellos integrantes del sector privado que se sientan o deberían ser representados por Fedecámaras es expresar sus opiniones.
Publicado en el Daily Journal





septiembre 08, 1998

Del petróleo, la renta y la Constituyente

Absolutamente increíble, no hay antropólogo que lo pueda comprender. En un país tan dado a celebraciones de fiestas, nacionales, religiosas, paganas y otras no hay ni una, ni siquiera una fiestica parroquial, cuyo objeto sea el celebrar a lo que desde todo punto de vista es algo de lo mas importante para Venezuela, su petróleo.
Hace pocos meses la revista Debates del IESA publico un breve ensayo mío y donde con el fin de provocar un debate sugería la posibilidad de que todo la costumbre nacional de presentar al petróleo como algo malo y desagradable, llegando hasta un extremo de calificar de "excremento del diablo" a algo que en cualquier otra civilización sería considerado como un regalo de Dios, se deriva de una inteligente componenda para evitar que el país nacional sea mas severo en el momento de exigir una rendición de cuentas.
Mientras los ingresos petroleros sean "sucios" y además no han pasado por nuestros bolsillos (según dicen para no corrompernos) poca será la importancia que le damos a la función de supervisar el rendimiento producido por aquellos que gentilmente se han ofrecido para administrarlos en nombre nuestro.
Si en la misa dominical, el ingreso petrolero fuese merecedor de unas sencillas gracias. Si en la primaria se educase a los niños la necesidad de agradecer a Dios asumiendo correctamente la responsabilidad por estos ingresos. Si en el aeropuerto se vendiesen recuerdos alusivos al petróleo. Si al viajar a Florida desplegásemos con orgullo franelas que vendan los beneficios de la Orimulsión. Si de vez en cuando y junto con alguna doncella virtuosa sacrificásemos a algún Ministro de Energía y Minas para tratar de asegurar una temporada de buenos precios para el petróleo. Si todo lo anterior fuese realidad, entonces y como dicen por ahí: "¡otro gallo cantaría!".
Lo mas importante para desarrollar la solución de un problema es identificar con claridad los recursos con que se cuenta. En Venezuela parecería que esto no se aplica. Aquí colegas, planificadores sociales, notables y demás opinadores de buena intención, insisten en pregonar que el modelo de desarrollo óptimo para Venezuela debe tratar de ignorar la renta petrolera. Algo así como el suponer que dejemos el petróleo enterrado y acto seguido rezamos cien "ceteris paribus" para compensar el hecho de seguir explotándolo.
La renta petrolera sigue ahí y los esfuerzos de la apertura están dirigidos a incrementarla. En vista de esto expuse en mi artículo la tesis de que quizás el modelo que deba adoptar Venezuela es el del rentismo. Por supuesto no el del rentismo facilista y vagabundo sino el del rentismo responsable, el que obliga a la formación de un sólido carácter que de forma responsable asuma el manejo de la riqueza en pro de futuras generaciones.
Si uno fuese dueño de una empresa donde el gerente no sirve, fracasa y continuamente dilapida los recursos, el modelo rentista más sencillo indicaría de que antes de asegurar una verdadera reorganización de la empresa el dueño no debería aportar nuevos capitales ni permitir que el gerente siga endeudando a la empresa.
Consideren la falta que nos hace la sencilla sabiduría anterior para mejor poder enfrentar las actuales demandas de los expertos del FMI y de los políticos ávidos por recursos y que le recetan al país, en base a extraños modelos que creo mas de corte sadomasoquista que de corte macro económico, que se debe hacer caso omiso a la nefasta experiencia administrativa del Estado y seguir dándole mas y mas recursos al fisco.
Mucho se habla en la actualidad de una Constituyente. No soy experto pero si estoy seguro de que en algún lugar de esa Constituyente existe la necesidad de incluir lo relativo a como la Sociedad Civil pueda vigilar supervisar e influir en el manejo de su industria petrolera.
Cuando se redactó la anterior Constitución el país si bien disfrutaba de ingresos derivados del petróleo no estaba a cargo de la gestión de la industria. Hoy al presenciar programas de toda índole por parte de PDVSA y relacionadas, al contemplar como se llama a PDVSA a colaborar en la gestión gubernamental y al simplemente medir su significancia económica resulta claro de que existe un significativo poder, cuya actuación y forma de expresión puede que no se encuentre debidamente regulado.
Ni suficientemente regulado para asegurar que el Gobierno de turno no exprima a PDVSA los recursos necesarios que ésta necesite para asegurar su propio desarrollo y sobrevivencia. Ni suficientemente regulado para asegurar de que no se enquiste en ella una tecnocracia que implante una agenda propia a espaldas del país. Ni suficientemente regulada para asegurar que el Gobierno y la Petrocracia no se encompinchen contra el resto del país.
Al discutir sobre la separación de poderes, por ejemplo la del poder judicial, no nos olvidemos de la necesidad de también separar los poderes monetarios, PDVSA el generador de recursos y el FISCO el derrochador de estos. Una JUNTA PETROLERA NACIONAL realmente independiente y con miembros elegidos de por vida, funcionando tal como debería funcionar una real Corte Suprema de Justicia, pudiese ser una alternativa valida.





 

agosto 25, 1998

La Orimulsion - Una Bandera Nacional

Objetivamente hay pocas cosas que tienen tanta importancia para el futuro de la industria petrolera de Venezuela como el desarrollo de la Orimulsion. Hay muy pocas áreas del mundo con la cual Venezuela tiene relaciones tan estrechas como la de Florida. El 24 de Junio de 1998 el Estado de Florida, sin fundamento, ratificó una prohibición para usar la Orimulsion en la generación de electricidad.
Nosotros los venezolanos hemos recibido una insolente y costosa bofetada pero seguimos, como si nada, haciendo maletas para beneficiar a Florida con nuestras visitas. En mi opinión lo anterior evidencia la ausencia de un ingrediente absolutamente necesario para lograr enfrentar y corregir la difícil situación por la que atraviesa nuestro país, el del sentido patrio.
De muy joven participé en desfiles donde en fechas patrias con himnos, escudos y banderas se promocionaba el concepto de nación. De ésto no me quejo y por el contrario lo agradezco. No obstante los tiempos cambian y hoy no creo que recomendaría exagerar con los desfiles si queremos lograr darle a nuestros hijos ese regalo que constituye el sentirse orgulloso de pertenecer a un país; ser venezolano.
Por cuanto a la Orimulsión, producto e invento venezolano, se le puede atribuir tantos elementos míticos como reales creo posible desarrollar alrededor de éste, una actualizada campaña de identidad nacional. En tal sentido basta visualizar unas imágenes donde la energía y el poder brotan en las turbulentas aguas de nuestro Orinoco.
Reconozco el riesgo que corro de que se me acuse de cursilería patriótica y muchos pudiesen preguntarme sobre lo que haríamos con un orgullo nacional. La respuesta es obvia. Estaríamos en capacidad de demostrarle al mundo que Venezuela, mas allá de ser una simple delimitación geográfica, representa una comunidad de voluntades que como tal hay que respetar.
Estoy absolutamente seguro que de existir la posibilidad de que la juventud de Venezuela reaccionase ante la decisión de Florida suspendiendo sus viajes a Disney y exigiéndole a sus padres el llevar su "está barato dame dos" a otros sitios, Venezuela sería un país con futuro.
En estos momentos donde se oye un clamor para declarar una situación de emergencia ante la reciente caída en los precios petroleros, la casi total apatía nacional que se nota ante la decisión de Florida me resulta más preocupante. Como ejemplo del silencio reinante basta notar que las discretas protestas expresadas por la Cámara Venezolano Americana, VenAmCham, único ente que de verdad posee el derecho al silencio del apenado, superan las protestas del Congreso, Fedecámaras, CTV, universitarios y candidatos presidenciales.
En el mundo de hoy es indiscutible que la presencia de una opinión pública vociferante es un arma indispensable para lograr resultados en negociaciones relativas al comercio internacional. Para bien o para mal, si hoy en día no nos asombramos ante las exageradas ventajas que artificialmente se adjudica la agricultura Europea es por cuanto sabemos del poder público que ejerce dicho sector.
Cuando entonces nosotros en un asunto de tanta importancia para el país, colocamos en manos de Bitor y de su gerencia (para mi desconocida), la responsabilidad sobre la negociación de Florida, sin asignarles ni el apoyo de influyentes grupos que pueden promover un fuerte lobby, ni el apoyo de una sólida opinión pública a que referenciar, se comete una infantilada, y pasa lo que tenía que pasar.
En casa cuando le comenté sobre este asunto a mis hijas, ellas expresaron al principio serias reservas; especialmente sobre la posibilidad de que esto llegase a implicar el no poder ir a Disney o el de que yo estuviese atribuyéndole una responsabilidad directa a Mickey. Cuando les explique que de verdad deberíamos escribir a Mickey para que nos ayudara ya que sin Orimulsion no hay dinero y sin dinero no hay como visitar a Mickey, regresó la armonía a la casa.
Si logramos unir el país alrededor de unos sacrificios que tengan un sentido real para nuestro país tales como: defender a toda costa la Orimulsión, imponer aranceles de emergencia que eviten una total atrofia de nuestra capacidad de generar empleo interno, extremar el cuidado de como asignar las prioridades de inversión en el país, habría posibilidad de armonía en el país.
Si por el contrario ignoramos la bofetada de la Florida, permitimos el contrabando en nuestras aduanas para garantizar el empleo en otros países, construimos (con dinero no totalmente privado) estaciones de servicio en un país con falta de colegios, fundamentamos un plan de emergencia sobre las bases de cobrar mas impuestos para financiar la indolencia y contratamos deuda adicional en condiciones escandalosas y para que la paguen nuestros nietos, no habrá país que armonizar.
Lamentablemente en este último caso no me quedara mas remedio que sugerirle a mis hijas que dejen de contemplar a Mickey como una fuente de recreación y lo vean mas bien como un futuro jefe al igual que lo ven tantos compatriotas que ya tuvieron que irse. Aprovechemos la Orimulsión para encontrarnos como Nación.
Hace pocas semanas publique aquí un artículo llamado Whakapohane en el cual describí la tradición de los aborígenes de Nueva Zelandia de protestar desnudando el trasero. Cuando durante una reciente protesta universitaria observe el uso de un método similar no pude sino lamentar que el objetivo de tal protesta no tuviese un mayor significado nacional, tal como la Orimulsión. El Whakapohanear "contra el doble pasaje" o por una universidad gratuita aún para el que tiene recursos, en un país donde una razonable distribución de ingresos brilla por su ausencia, me parece es darle un pobre uso a tan noble tradición,
Pero si los estudiantes (quizás aún no se han ganado el derecho de ser considerados como universitarios) están equivocados en su enfoque, por lo menos no están solos. PDVSA en vez de aprovechar la oportunidad para solicitar el apoyo nacional para algo concreto como la Orimulsión, gasta una fortuna en una campaña publicitaria para en forma genérica (como vendiendo una marca de pasta dental) ilustrarnos a destiempo sobre los beneficios de la apertura petrolera.
Publicado en Economía Hoy 25 de Agosto de 1998


agosto 11, 1998

La urgente necesidad de un Ombudsman petrolero

El Ombudsman es un ente supuesto a ser un defensor de los derechos del ciudadano y en tal sentido debe ser totalmente independiente. Durante mucho tiempo he clamado por la creación en Venezuela del Ombudsman Petrolero. Por la importancia que esto tiene para el país corro el riesgo de ser tedioso. Para no enfrascarme en una discusión teórico histórica del significado del Ombudsman (como economista graduado en Suecia esto podría consumir todo el artículo) me limitaré a enumerar una serie de preguntas sobre petróleo y PDVSA que yo esperaría que este ente pudiese respondernos. Obvio debería contar con los recursos necesarios para cumplir con sus investigaciones.

Desde el momento de la nacionalización del petróleo y la creación de PDVSA el principal reto organizativo del país es como garantizar la necesaria autonomía de la industria - evitar que se politice, al mismo tiempo que se garantiza su competividad y eficiencia interna - evitar convertirla en una incestuosa monarquía destinada a degenerarse. ¿Cómo vamos en este sentido?

Inicialmente la industria estaba organizada alrededor de varias empresas petroleras y que si bien significaban la duplicación de costos, mal que bien era una forma de tratar que los expertos se vigilaran los unos a los otros. La reciente reorganización de la industria ha de significar una total y absoluta centralización del poder. ¿Que medidas se han tomado para evitar los riesgos inherentes a una centralización?

Por cierto, en el momento que se le vendía al país el Plan de Reorganización se reportó al Congreso que este plan produciría ahorros por la cantidad de 2.000 Millones de dólares anuales. Que falta nos hacia en ese momento el arbitrio de un Ombudsman porque, para ofrecer un ahorro de esta magnitud como simple resultado de una reorganización, o el grado del despilfarro era absolutamente increíble (se debería haber mandado a cárcel a la mayoría de la Junta anterior) o simplemente se mentía sobre la posibilidad de ahorros.

La apertura petrolera se fundamento sobre el hecho de que la industria no tenía los recursos suficientes para acometer las inversiones curiosamente llamadas marginales. Los ingresos obtenidos no fueron otorgados a PDVSA para ser reinvertidos y terminaron dilapidados dentro del gasto público. Así mismo hemos visto que se le ha pedido a la industria tanto colaborar en la lucha contra la inflación (retrasando como cualquier maula los pagos a los proveedores) como endeudarse con fines claramente destinados a apoyar las finanzas públicas (los 1.800 millones de dólares en Mayo). Un Ombudsman podría analizar y explicarle al ciudadano común, quien por cierto es el verdadero accionista de PDVSA, si tal actuación es el resultado de unas presiones indebidas ejercidas por el Ejecutivo, o simplemente un encompinchamiento del Fisco y PDVSA.

El papel del Ombudsman tendría una inmensa significancia en todas las discusiones relacionadas con la fijación de los precios locales para la gasolina y sus derivados. Se están cubriendo los costos de producción etc., etc.? No se le debe exigir a la industria el pagar y darse el vuelto.

Existen una serie de preguntas operativas que de forma muy normal pueden inquietar al ciudadano y donde un Ombudsman por no tener conflictos de interés puede brindar respuestas mas calificadas y por lo tanto mas tranquilizadoras que las provistas por genéricas y seguramente muy costosas campañas publicitarias. Entre estas:

¿Obviamente no es responsabilidad de PDVSA construir hospitales y colegios pero, por qué invierte en ultramodernas estaciones de servicio? El sector privado puede acometer la totalidad de estas inversiones. De todas formas la participación de PDVSA en el mercado de la gasolina en Venezuela estaría garantizado ya que sería muy difícil que nos lleguen a meter un camello en el tanque.

Hoy algunos candidatos cuestionan por ejemplo la inversión de Venezuela en la red gasolinera de Citgo. Si bien a primera vista parecería ser una inversión superflua para un país necesitado de recursos también pudiese ser, por su rol de garantizar el acceso a los mercados, una inversión mucho mas importante que la que hacemos localmente para extraer petróleo del subsuelo. Que tema tan delicado y tan necesitado de un Ombudsman.

Vía prensa e Internet hemos observado a PDVSA cumplir funciones y efectuar gastos en una serie de actividades que no parecerían de su directa incumbencia. Ejemplos: Cuando tuvieron que asignar a oficinas de control cambiario a ejecutivos y en los que habrían invertido ingentes recursos en su formación profesional petrolera. El CEID una filial de PDVSA ofrece cursos de toda índole, como el de Consultoría en Organización, de 120 horas por Bs.1.212.000 mas IVA, y lo cual aparentaría ser una función del sector educativo venezolano. PDVSA pago 170 millones de Bs. por un estudio técnico para un puerto comercial en Caño Francés (Monagas) el cual no tiene absolutamente nada que ver con petróleo. No hay duda, un Ombudsman tendría trabajo.

¿De que si la industria cumple con sus responsabilidades con el medio ambiente? ¿De que si el plan de inversión de la Petroquímica solo reabrirá el recientemente tapado hueco de Sidor? ¿De que si la industria mostró ineptitud en el desarrollo de los posibles escenarios usados para proyectar los precios petroleros? ¿De que si la industria cumple con sus responsabilidades fiscales? ¿De que si abrimos el chorro petrolero y ganamos mercado para justificar las inversiones que se están haciendo? 
¿De que si cerramos el chorro en la espera de lograr mejores precios para un producto no renovable? ¿De que si vendemos o no al pequeño inversionista acciones tipo EPIC? ¿De que si se hubiesen vendido hace un año cuál debería ser la actitud ante su probable caída de precios? ¿De que si están dadas las causales, así sea por simple disciplina, para despedir a la Junta Directiva de PDVSA? ¿De como puede la sociedad civil apoyar el desarrollo de la Orimulsión y protestar la reciente y desfavorable decisión de Florida?

Todas las preguntas anteriores tienen una mejor posibilidad de ser correctamente respondidas de existir un Ombudsman Petrolero que represente a los ciudadanos. ¿Que esperamos? Candidatos por favor háganlo parte de su verdadero compromiso electoral.

Publicado en Economía Hoy, 11 de Agosto de 1998


julio 30, 1998

De bolívares y tiempo compartido

La tantas veces mencionada Ley de Salvaguarda del Patrimonio Público impone controles sobre la venta o liquidación de los activos públicos. Es interesante notar que esta ley es completa y totalmente ignorada a la hora de la venta, día tras día, hora tras hora, de lo que debe ser clasificado como principales activos públicos del país, es decir, su reserva de dólares.
En este punto en el tiempo, dudo que haya un economista que, tras haber analizado la evolución de los precios relativos y las previsiones para los niveles de ingresos del país (básicamente petróleo), no considera que el Bolívar está sobrevaluado por una suma de al menos 20%. Eso significa que el dólar debería valer al menos Bs. 670.
¿Por qué, entonces, no nos devaluamos? No sé la respuesta correcta para esta pregunta, pero si usted me pide especular, probablemente diría que es debido a factores tales como la ignorancia o terquedad. Todavía me recuerdo cuando en 1982 solicite una modesta devaluación del bolívar con el fin de reflejar correctamente las circunstancias económicas y que se asemejan mucho las presentes. El absurdo argumento en contra de tal devaluación que recibi de profesionales de fama y la reputación, era que esto era imposible ya que pronto celebraríamos el bicentenario de nuestro Libertador Simón Bolívar en 1983, y que una devaluación era equivalente a denigrarlo.
Tales referencias a la deshonra de la memoria de Bolívar, me resultan muy confusas. Fui educado bajo la influencia de un sistema de economías competitivas para quienes los verdaderos héroes eran esas autoridades que lograron devaluar las monedas de sus países un poquito más que sus vecinos, y así promover su propio desarrollo económico, incluso si esto se producía a expensas de la de otros. Considero que es patriótico buscar generar oportunidades de empleo interno por la vía de aumentar las exportaciones y reducir al mínimo las importaciones.
Es posible que todavía tenemos los servidores públicos que equiparan un reajuste a la baja del tipo de cambio con la debilidad nacional y un reajuste hacia arriba con fuerza. Si estas personas han invertido una gran cantidad de sus egos en tal argumento, que Dios nos libre si encuentran que teóricamente podrían volver a los días de Bs. 4,30 / US $ al aumentar los requisitos de reservas bancarias y el aumento de las tasas de interés.
Uno de los argumentos más ridículos que surgen de este debate es que el gobierno no está promoviendo una devaluación fiscal debido a que con ello demuestra una gran seriedad en el manejo de las finanzas del país. Las devaluaciones son la consecuencia de la gestión fiscal irresponsable, no la causa de la misma.
La única verdad devaluación motivado fiscalmente que ocurre es que, debido a la falta de confianza en el futuro del país, el mercado decide pagar una prima exagerada de moneda extranjera. Podríamos llamar a esto un impuesto sobre el nerviosismo. Cuando analicemos la reciente historia venezolana, no hay duda de que nuestros gobiernos han sido muy eficientes en su recaudación de este impuesto. "El presupuesto no cuadra. Vamos a asustar a los mercados y obtener más bolívares por cada dólar ".
Lo menos que cabe esperar de un gobierno en sus últimos días es que no dejan una gran brecha en la valoración de nuestra moneda basada exclusivamente en artificios tales como tasas de interés desproporcionadamente altos o de la simple quema de las reservas internacionales. El trabajo del próximo gobierno, sea quien sea, será suficientemente complicado sin tener que hacer frente a este tipo de problema.
El uso de mini-devaluaciones fijos dentro de una banda es una política razonable cuando uno está tratando de manejar las expectativas del mercado sobre la inflación y la devaluación en el futuro. El uso del sistema de bandas y mini-devaluaciones para ocultar hechos que ya existen (inflación y la caída de los precios del petróleo) es un insulto a nuestro país y nuestra inteligencia.
Si, en vista de todos sus errores, el Gobierno realmente quiere hacer un acto de penitencia, le sugiero que vayan reduciendo con seriedad y eficiencia la nómina pública improductiva. Y digo con seriedad y eficiencia por cuanto nuestros gobernantes en el pasado han demostrado su destreza en la aplicación de las técnicas utilizadas por los vendedores de unidades de tiempo compartido. Estos vendedores normalmente aumentan el precio de venta de US $ 15,000 para luego generosamente premios posibles compradores con un descuento de US $ 12.000. Lo mismo suele ocurrir con nuestros políticos, primero incrementan la nómina pública, para luego proponer su reducción.
Por cierto, se está diciendo que aunque el gobierno no ha sido capaz de reducir la nómina, que al menos ha diseñado los planes de reestructuración que permitan el próximo gobierno para lograr este objetivo "con facilidad". Con esto creo que, en lo que se refiere a la desvergüenza, nuestros políticos superan por largo rato la de los vendedores de unidades de tiempo compartido.




julio 28, 1998

Privatizar servicios públicos: ¿un impuesto oculto?

A mis amigos, en broma y en serio, les comento sobre una reciente pesadilla en la cual el abuelo cariñosamente les regaló a sus nietas, mis hijas, unas acciones de la CANTV, con el resultado de que ellas, utilizando mi menguado flujo de caja, ahora se dedican durante todo el día a efectuar llamadas con la firme esperanza de cobrar un dividendo. El conflicto de interés al cual apunto, es decir, por un lado el consumidor de un servicio público que desea un servicio eficiente y barato y por el otro lado el inversionista que requiere un rendimiento, ha sido muy ignorado en Venezuela.
Cuando en 1991 se otorgaron las concesiones a las empresas de telefonía celular en Israel, el criterio de adjudicación consistía en seleccionar la empresa que ofrecía el mejor y mas barato servicio al consumidor. En Venezuela las ventas de empresas de servicios públicos o de concesiones similares se fundamentan en la maximización del ingreso del Estado, logrado mediante una especie de cobro de impuestos por adelantado, el cual será repagado por el consumidor año tras año por la vía de tarifas altas. Los resultados están a la vista, en Venezuela el costo por minuto de la telefonía celular supera en mas de diez veces el costo prevaleciente en Israel. 
No hay razón para oponerse a que el Estado, por vía de la privatización, transfiera al sector privado la responsabilidad relativa a la prestación de un servicio público. No obstante, cuando la anterior transferencia se efectúa para enriquecer al Estado, al maximizar el precio de venta, nos enfrentamos a una nueva y extraña versión de un neoliberalismo tropical, inventado no para servir las necesidades de los ciudadanos, sino para satisfacer los inagotables requerimientos de ingresos de un sector político estatal. 
Hoy, como consecuencia de la venta de CANTV, estamos cancelando mensualmente altos impuestos al pagar tarifas telefónicas superiores a las necesarias de no existir los políticos o el fisco demostrado tanta avaricia en el momento de la privatización. Para colmo, nuestros pagos ni siquiera aparecen registrados como impuestos que son, permitiéndole así a los políticos seguir sosteniendo la absurda tesis de que Venezuela es un país con una baja presión tributaria.
En estos momentos se acaba de anunciar la próxima privatización del Sistema Eléctrico de Margarita (SENE). Entre los anuncios se menciona un incremento de tarifa del 20% para 1999 y una "tarifa especial" para los temporadistas. Por cuanto soy temporadista y sospecho que una "tarifa especial" no se trata de algo bueno sino de algo muy costoso (los políticos han aprendido mucho de los vendedores de tiempo compartido), protesto este nuevo impuesto.
Supuestamente el 29 de este mes anunciarán el Precio Base del SENE, precio mínimo al cual habrán de otorgar la concesión eléctrica de Margarita por 50 años. A los que tienen un interés en Margarita les conviene recordar que por cada dólar que indique tal precio habrá por parte del inversionista la exigencia de un rendimiento y para el usuario la consecuencia de una mayor tarifa. La relación es muy sencilla. Si suponemos que no se hubiese incluido la promesa de un aumento del 20% para 1998 es muy posible que un inversionista pudiese seguir interesado en acometer las inversiones necesarias para que Margarita tenga un buen servicio de luz pero por supuesto tendría que ofrecer un menor precio al Estado.
Alguien puede protestar que el Estado no tiene derecho de vender estos activos por nada. No estoy seguro. La verdad es que los activos eléctricos de Margarita fueron financiados por los ingresos del Estado (principalmente los petroleros) por voluntad propia del Estado y como resultado de la gestión política de distribución de ingresos que se había aceptado. En estos momentos en que el Estado de hecho se esta librando de la responsabilidad de darle servicio eléctrico a Margarita, el que además trate de cobrar por esto me parece mas que exagerado.
Es mas, para el caso de Margarita, antes de que la Isla acepte que el Estado se desentienda de su futuro eléctrico (lo cual de todas formas le habrá de convenir a la Isla) debería exigirle a éste que asuma la responsabilidad de construir un nuevo cable submarino para así asegurar que la Isla también pueda usar energía hidroeléctrica a un precio razonable, tal como se le permite a lugares mas distantes como el Zulia o se le quiere permitir a Brasil.
Muchos de los problemas aquí mencionados surgen de haber encargado de las privatizaciones de los servicios públicos a un ente como el Fondo de Inversiones de Venezuela cuyo objetivo natural debe ser el de maximizar los ingresos. Lástima que el FIV termine logrando sus objetivos en los casos equivocados.
Finalmente desearía comentar sobre la incomoda situación en que se ha colocado el Estado cuando por un lado existe la obligación política de ofrecer tarifas razonables a los electores y por el otro se ha dejado rastros de publicidad que han pregonado a los cuatro vientos (no necesariamente con permiso de la Comisión Nacional de Valores) las inmensas bondades de estas inversiones. De ser cierto el dicho "música paga no suena" o lo que es igual, "impuesto cobrado y gastado no rinde", no le auguro las mejores posibilidades a los inversionistas.
Para evitar cualquier malentendido debo precisar que estos comentarios se refieren a la privatización de empresas proveedoras de servicios públicos. Para el caso de empresas como Sidor, es lógico que el Estado haya buscado maximizar sus ingresos.


Originalmente en el Daily Journal 19 de Junio de 1997





julio 14, 1998

Whakapahone

Recuerdo hace pocos años haber leído sobre la forma en que los Maories de Nueva Zelandia expresan su protesta; mediante un rito al que denominan Whakapohane y que simplemente consiste en mostrarle, a la persona objeto de la protesta, el trasero desnudo.
Sin indagar más de cerca sobre dicha tradición, debo expresar el que no obstante lo primitivo de ella como también lo probablemente muy feo del espectáculo, me parece que refleja un método civilizado y eficiente de protesta. Civilizado por cuanto no le hace daño a nadie (excepto aquellos que puedan tener un sentido estético muy desarrollado) y eficiente por cuanto lograr concentrar en un solo acto y gesto todo el sentido que le podemos atribuir a una verdadera sanción social.
No hay dudas que a veces y ante la frustración de no encontrar una forma de expresar una vehemente protesta ante las estupideces, inocentadas y criminalidades que diariamente vemos afectan negativamente a nuestro país, la posibilidad de conformar un grupo de ciudadanos, padres de familia, profesionales, encorbatados y salir a Whakapohanear a sinvergüenzas, provoca.
Lo que verdaderamente se ha logrado demostrar en Venezuela durante las últimas décadas es la absoluta incapacidad gubernamental para manejar recursos. A quién entonces, como el Fondo Monetario Internacional, viene a predicarnos que la solución de Venezuela está en darle más recursos (vía impuestos y como si el darles los ingresos petroleros no es un impuesto) claramente se deberían merecer una Whakapohaneada de la sociedad.
Las licencias bancarias se otorgan para que estos entes participen activamente en fomentar el crecimiento económico del país. No para que simplemente devuelvan el dinero ya que a tal fin debe ser mas eficiente comprar un colchón y guardarlo en una bóveda. A quienes entonces todavía siguen en forma puritana solo dedicados a ver como aprietan las tuercas de la solvencia financiera y sin importarles la verdadera función de la banca; se tienen que merecer una Whakapohaneada.
A aquellos gobernantes que conocen de los daños que sobre una economía pueden causar los capitales golondrina, y que saben de la existencia en otros países de buenas legislaciones que limitan estos daños, y no se toman las 48 horas para copiar e implementar dichas leyes; no hay dudas que merecen una Whakapohaneada.
A aquellos petroleros que no han logrado ver ni advertir al país sobre los riesgos de las caídas en los precios petroleros; que predican la conquista de mercados pero ante cualquier movimiento adverso salen llorando a refugiarse tras las faldas de cuotas y que invierten recursos que le son escasos en proyectos de tan poca significancia como el de elevar la capacidad de las gasolineras para vender chucherías, no hay duda que hay que brindarles una gran Whakapohaneada.
A aquellos ilustres representantes del sector privado que aplaudían como genial la privatización de CANTV sin darse cuenta que todo era un truco por parte del fisco para cobrarse unos impuestos por adelantado y los que ahora nos toca pagar vía unas tarifas exageradas, le sale una buena Whakapohaneada.
A aquellos defensores a ultranza de la apertura económica y que no logran entender que en un mundo globalizado cada país, a la hora chiquita tiene que defenderse por si sola y garantizar un cierto empleo interno; hay que Whakapohaneadar con urgencia.
A todo el sistema político económico sustentado sobre una centralización de ingresos y descentralización de parcelas de intereses; que por el daño que le han hecho al país deberían ser considerados traidores; y que siguen sin lograr proveer una solución real habría que (en el aeropuerto de la Carlota) suministrarles la Madre de todas las Whakapohaneadas.
La posibilidad de introducir en el esquema político venezolano una ancestral costumbre aborigen de Nueva Zelandia no debe ser descartada a la ligera.
En estos días en que oímos sobre el posible regreso al país de unas de las personas mas claramente cuestionadas, y por cuanto todos los plazos legales han prescrito; solo les ruego imaginar el efecto si existiese la posibilidad de que una pequeña delegación de los notables pudiesen bajar a Maiquetía para dar un recibimiento que incluya una mini Whakapohaneada.
Whakapohaneadores del mundo, unámonos. Las alternativas son peores.



Daily Journal, 2 de Julio de 1998

La primera versión fue en un azul del sentirse blue
 

No se cuándo, pero algunos ejecutaron el concepto original