mayo 22, 2014

De clientelismo y calificaciones éticas

Wikipedia: "El capitalismo clientelista, en inglés ‘crony capitalism', es un término que describe una economía supuestamente capitalista, pero que para el éxito en los negocios depende más de una estrecha relación entre los empresarios y los funcionarios gubernamentales, que de la capacidad de competir en el mercado. Entre sus expresiones se puede mencionar por ejemplo el favoritismo en la distribución de permisos y subvenciones del gobierno."
Sin duda, a más poder que tengan los funcionarios públicos, más están dadas las condiciones para desarrollar un muy fecundo capitalismo clientelista.
Cuando entonces en una reciente conferencia oí sobre la necesidad que el gobierno y las empresas privadas, representadas estas por Fedecámaras, actuasen coordinadamente para solventar los problemas existentes, tales como el de la escasez... y tuve que reconocer que eso tiene bastante de cierto, no pude sino con tristeza reflexionar sobre el hecho de concentrar en el Estado tanto poder como el que representa nuestras resultas petroleras, condena Venezuela a un capitalismo clientelista. 
Y otra vez, por conveniencias políticas de quienes no tienen suficiente liderazgo, el gobierno y Pdvsa anuncian nuevos endeudamientos para pagar las inversiones sociales de hoy... dejándoles la factura de aquello a los jóvenes del mañana.
Y todo eso cuando el Financial Times de Londres describe como las altísimas tasas de interés, pagadas por ejemplo por Venezuela, "tienta a los inversionistas a ignorar temores de guerras civiles, inflación paralizante y batallas legales".
Y de hecho Venezuela (y Pdvsa) paga una tasa alrededor de 10% más alta que Estados Unidos por el crédito a diez años. ¡8% más que México! Y eso en esencia significa que ya después del primer año le hemos pagado un 10% adicional al acreedor... y aún le debemos el 100% del principal. Y eso significa que al final del décimo año, cuando ya hemos pagado un 100% adicional... aún nuestros hijos deben el 100% del principal. Eso es sencillamente algo abominable.
De hecho, cuando a un país soberano se le exige pagar una tasa de interés que por ejemplo supere en más de 4% la tasa que debe pagar quien paga menos, la prima de riesgo, considero que se está en presencia de un crimen económico de lesa humanidad, cometido in fraganti en contra de las futuras generaciones.
Y a los ciudadanos del mundo nos conviene hacer algo al respecto... por ejemplo:
Las bolsas de valores del mundo debería suspender la negociación de toda deuda soberana que indique una prima de riesgo superior al 4%.
Aparte de las calificaciones crediticias, se debería desarrollar y usar un sistema de calificaciones éticas.
Todos quienes adquieran bonos de soberanos que presenten una prima de riesgos superior al 4%, y que no cumplen con unas mínimas calificaciones éticas, deberían públicamente quedar expuestos como los financistas de las soberanas maldades.
Nosotros los ciudadanos deberíamos rehusarnos a pagar impuestos mientras nuestros bonos soberanos paguen una prima de riesgo superior al 4% y no posean una mínima calificación ética... y eso debe ser incluido como cláusula explícita en todas las emisiones de bonos.
PS. El que cree que China nos trata tan gentilmente como nosotros a PetroCaribe, es un iluso.
PS. El Senador de Estados Unidos Marco Rubio no sugiere sancionar a Venezuela, sino a venezolanos corruptos y violadores de derechos humanos. ¿Alguna objeción? ¿Por qué han de recibirlos y tratarlos como si nada?

mayo 01, 2014

Libertarios y socialistas ¡arrejúntense!

Libertarios y socialistas ¡arrejúntense!
Me resulta difícil entender como brillantes intelectuales venezolanos pueden cuadrar el que tengamos un país en el cual, aparte de entregarle todos los poderes normalmente entregados al Estado le entregamos casi la totalidad de las exportaciones del país, con el encaradamente solicitarnos que no sigamos buscándonos un Mesías. Digo esto por cuanto ante nuestra realidad parecería que por pura lógica, no tenemos otra que buscarnos un Mesías... puesto que buscarnos un Presidente-presidente debe ser un monumental autoengaño.
Y por supuesto, quienes se dicen libertarios, y que antes que nada defienden la libertad del ciudadano, y creen que esa libertad, como ellos la consideran que debe ser, puede convivir con un Estado que concentra tanto poder, son unos irremediables ilusos... por decirlo de la manera más cortés posible.
Pero da la casualidad que quienes se ubican en el otro lado del espectro político, y que antes que nada defienden esa participación protagónica que promete el Plan de la patria, y creen que esa participación protagónica, como ellos la consideran que debe ser, puede convivir con un estado que concentra tanto poder, son también, igualito, unos irremediables ilusos... por decirlo de la manera más cortés posible.
La verdad es que ni ciudadanos, ni Consejos Comunales, ni Salas de Batalla Social, ni Comunas Socialistas, ni Ciudades Comunales, ni Federaciones y Confederaciones Comunales, ni Alcaldes, ni Gobernadores, ni Rectores, ni Estudiantes, tienen el menor chance de lograr lo que aspiran, mientras tengan que hacer vida bajo cualquiera de esas cúpula-podrida que controla nuestras resultas petroleras.
Así que, como una propuesta totalmente pragmática, tanto a los libertarios como a los socialistas venezolanos, a todos nos conviene dejar nuestras diferencias de lado y arrejuntarnos para asegurar el reparto por igual, entre todos los ciudadanos, de nuestras resultas petroleras.
Sea lo que sea que luego se decida en elecciones, tanto a los libertarios como a los socialistas, les resultaría mucho más fácil convivir unos con otros, al no tener que vivir bajo el yugo de un Estado repartidor de favorcillos.
Y si hay un diálogo que puede tener posibilidades de producir unión en nuestro desunido país, sería justamente ése que debate cómo arrebatarle nuestras resultas petroleras a los de la tribu quítate-tu-pa-ponerme-yo... para así ponerle fin a esa nefasta petrocracia que en julio 2014 cumple los cien años del reventón de Zumaque 1.

PS. Un gobierno socialista no es necesariamente cruel, uno comunista SI... he ahí una significativa diferencia.

Petropolitan
El Universal